<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Sada y el bombón &#187; Julieta Díaz Barrón</title>
	<atom:link href="http://sadabombon.com/author/julieta/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://sadabombon.com</link>
	<description>revista independiente de cultura urbana en el centro de México.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 17 Dec 2014 16:40:30 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
		<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
		<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.8</generator>
	<item>
		<title>Nabokov en la Cómer</title>
		<link>http://sadabombon.com/nabokov-en-la-comer/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/nabokov-en-la-comer/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 01 Jun 2014 13:20:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 22]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=5583</guid>
		<description><![CDATA[Una defensa de las palabras como seres autónomos con valores intrínsecos. Un elogio a la literatura y a las clases de literatura. Encontrábame yo en 1997 deambulando un día por la Comercial Mexicana, y de repente vi en la sección de libros uno que decía: «Vladimir Nabokov. Bla bla bla». Ajajá, gran codicia ver a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Una defensa de las palabras como seres autónomos con valores intrínsecos. Un elogio a la literatura y a las clases de literatura.<br />
</em></p>
<p>Encontrábame yo en 1997 deambulando un día por la Comercial Mexicana, y de repente vi en la sección de libros uno que decía: «Vladimir Nabokov. Bla bla bla». Ajajá, gran codicia ver a Nabokov en la Comercial en lugar de esos libros de <em>Los hombres son de Urano y las mujeres de otra galaxia</em>. Yo no iba a arruinarla dejándola pasar, así que sin mirar el libro (de 35 pesos en Ediciones B; colección de esas que cuando abres un libro con el ímpetu justo, se te deshoja a la primera) lo aventé al carrito junto con las rebanadas de jamón, las salchichas y el ajax bicloro. Llego a mi humilde casa (lo de humilde es cierto) y descubro la joya que me he comprado: <em>el Curso de literatura europea</em>.</p>
<p>Desde ese luminoso momento hasta hoy he usado el texto introductorio de ese libro para que mis alumnos entiendan cómo creo que debe leerse la literatura. ¿Que por qué digo eso? Les explico.</p>
<p>Vladimir Nabokov fue profesor en la Universidad de Cornell por once fructíferos años en los que estudió y descubrió mariposas, perfiló <em>Lolita</em>, tradujo obras al inglés y dictó un curso de literatura rusa, otro de europea y uno sobre <em>El Quijote</em>, convertidos en sendos textos. Si el ruso eligió dar clases en esa universidad porque la ciudad que la acoge se llama Ítaca, lo dejo a nuestra imaginación.</p>
<p>Su enseñanza se basaba en un par de convicciones inquebrantables. La que más me gusta es esa de que «el coronamiento del espinazo es, o debe ser, el único instrumento que debemos utilizar al enfrentarnos con un libro». El texto viene acompañado de las preguntas que Nabokov aplicaba a sus alumnos. Mi pregunta favorita es la número 11, inciso D: «¿le gustaban [a Emma Bovary] los lagos de montaña con o sin una barca solitaria?».</p>
<p>¡¿?!</p>
<p>Desde luego, me habría encantado ser su alumna; poner ojos como platos y balbucear dos o tres cosas sobre el uso emocional de las descripciones en Flaubert. O llorar porque no tengo la más remota idea de si había un lago en una montaña y en él una barca en esas 500 páginas. La pregunta de fondo es: ¿por qué un escritor como él presta tal importancia en sus clases a ese tipo de mínimos detalles? ¿Ustedes se fijan en eso cuando leen?</p>
<p>Verán, me interesa particularmente esta pregunta porque, cuando daba clases, una reflexión constante era «qué quería decir el autor con…». Yo siempre respondía, haciendo eco de Umberto Eco, que si bien existía una intención autoral, era la de la obra la que nos tocaba dilucidar. En otras palabras, centrarse en el texto y no en los sentimientos del lector, y tampoco en el contexto.</p>
<p>Y toda la legión de lectores que «ponían el corazón», que se «identificaban» con el protagonista, me odiaban por decir eso. Maestra amarguetas que no quiere que nos sintamos como nos sentimos, si<em> Madame Bovary</em> se escribió especialmente para sentir esto que sentimos nosotros. Sí, claro, yo comprendo que una dama casada en apuros por enamorarse de otro siempre es identificable, pero de eso no se trata la literatura.</p>
<p>Diecisiete años después creo que la historia me hace justicia cuando me encuentro recorriendo los pasillos de una cadena de librerías que vende libros como quien vende aguacates y me topo con un libro que dice: <em>Julio Cortázar. Clases de literatura.</em> Berkeley 1980. Otra feliz aparición que en esta ocasión no eché con el jamón ni con las salchichas ni tampoco con el ajax, pero les aseguro que ahí ya no tardan en vender esos artículos con tal de atraer más «lectores».</p>
<p>Si bien la apuesta didáctica de Cortázar descansa tanto en el análisis de la estructura interna de la obra como en el contexto en el que se desarrolla, vale la pena detenerse en una de sus ideas; sobre todo, viniendo de él, que tanto defendía la postura ética del intelectual. Dice:<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>
Lo que es importante… es sentir que se está escribiendo para lectores sin calificarlos, sin decir «estoy escribiendo para lectores muy cultos o para lectores a quienes les gustan los temas eróticos, psicológicos o históricos» porque ese tipo de autocondicionamiento es una excelente garantía para el fracaso de una obra literaria. En definitiva, ¿qué son los <em>best sellers</em>… esos inmensos ladrillos que cierta gente compra en los aeropuertos para empezar las vacaciones y autohipnotizarse durante una semana con un libro que… contiene todos los elementos que ese tipo de lector está esperando y naturalmente encuentra? Hay un verdadero contrato entre un señor que escribe para ese público y el público que le da mucho dinero comprando libros a ese señor, pero eso no tiene nada que ver con la literatura.
</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
Felizmente, en dos centros comerciales, en donde les garantizo que el promedio de clientes no va ahí para leer, he encontrado, por dos autores a los que los separan treinta años de diferencia, la feliz respuesta a mis manías. Leer porque las palabras, por sí mismas, son. Leer porque es una función de la cabeza, no un espejo, no un psiquiatra, no una amiga, no una telenovela.</p>
<p>Yo, qué les voy a decir, no soy nada. Yo sólo compro libros y los leo.<br />
&nbsp;</p>
<hr />
<address><span style="color: #808080;"><em>Julieta Díaz Barrón es nuestra colaboradora más prolífica, leída y celebrada. Ha escrito más de veinte artículos para esta revista. Puedes leerlos en <a href="http://sadabombon.com/author/julieta/" target="_blank"><span style="color: #808080;"> sadabombon.com/author/julieta.</span></a></em></address>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/nabokov-en-la-comer/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ligas sobre el Nobel fallecido</title>
		<link>http://sadabombon.com/garcia-marquez/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/garcia-marquez/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Apr 2014 22:49:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Web]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=5429</guid>
		<description><![CDATA[Me ha entristecido mucho saber la muerte de Gabriel García Márquez. Soy lectora natural de obituarios y eso me ha hecho tener una especie de ojo atento a los estilos que se suelen repetir en estos textos vertidos a la saciedad en ocasión de su muerte. Y como era de esperarse, no han fallado los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Me ha entristecido mucho saber la muerte de Gabriel García Márquez. Soy lectora natural de obituarios y eso me ha hecho tener una especie de ojo atento a los estilos que se suelen repetir en estos textos vertidos a la saciedad en ocasión de su muerte.</p>
<p>Y como era de esperarse, no han fallado los textos lugarcomunescos, lo cual no deja de ser lamentable porque nunca está de más ofrecer nuevas claves escritas sobre personajes que han engrandecido la escritura misma. Por ello, lamento haber leído muchas barruntadas en ocasión de la muerte de este autor.</p>
<p>Pero al final, hay piezas rescatables, de entre tanta cosa publicada. Me animo a sugerir algunas ligas que sí hay que leer, para poder dimensionar el tamaño de la obra o de la pérdida del autor de esta obra. Y esto lo hago para que por favor haya menos personas tuiteando que García Márquez estuvo pensando durante 17 años <em>Cien años de soledad</em> (¿y eso qué?, agregaría yo), o insistiendo en que Aracataca y Macondo son lo mismo, cuando no han abierto una sola página en la que Macondo les inunde el recuerdo prestado.</p>
<p>Si bien la mejor sugerencia es que lean sus textos, dirijámonos al tema de este <em>post</em>. Va mi lista de sugerencias de textos sobre el que escribía textos:</p>
<ul>
<li>Uno de Héctor Abad Faciolince. Colombiano, autor de <em>El olvido que seremos</em>, una novela tan bien hecha que se siente conversación. Lo conoció, pero sobre todo, lo ha leído, <a href="http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-alma-de-escritura-articulo-487669" target="_blank">como pueden ver aquí</a>.</li>
</ul>
<ul>
<li>En general, todo el especial de El País estuvo muy bien, pero de ahí, resalto <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/19/actualidad/1397936255_133532.html" target="_blank">esta nota de Alessandro Baricco</a>, sencilla y honesta, sobre la trascendencia del autor colombiano en la intimidad del italiano.</li>
</ul>
<ul>
<li>Desde luego, es de rigor leer el obituario del New York Times, sobre todo por la disciplina con la que suelen escribir estas piezas. <a href="http://www.nytimes.com/2014/04/18/books/gabriel-garcia-marquez-literary-pioneer-dies-at-87.html?_r=0" target="_blank">Es una recapitulación pulcra</a>.</li>
</ul>
<ul>
<li>Ésta es de la faceta del periodista contada por otro notabilísimo periodista; éste mexicano: Héctor de Mauleón, (de quien recomiendo, también, su reportaje sobre las mujeres que trabajan en Sullivan). <a href="http://www.nexos.com.mx/?p=20534" target="_blank">Aquí su recuento de la faceta del periodista</a>.</li>
</ul>
<ul>
<li><a href="http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1982/marquez-lecture.html" target="_blank">Su discurso de aceptación del Nobel</a>.</li>
</ul>
<ul>
<li><a href="http://www.theguardian.com/theguardian/2014/apr/17/one-hundred-years-of-solitude-review" target="_blank">Una referencia a la reseña del 28 de junio de 1970 que hiciera The Guardian a la novela insigne</a>.</li>
</ul>
<ul>
<li>Carlos Fuentes escribe sobre su amigo en 2006. Hay que decir que en 2006 es cuando anuncia a sus amigos más íntimos que no volverá a escribir ni dará entrevistas, sabedor de su ocaso. <a href="http://www.rae.es/sites/default/files/Carlos_Fuentes_Homenaje_Para_darle_nombre_a_America_2.pdf" target="_blank">Un texto publicado por la Real Academia Española</a>.</li>
</ul>
<ul>
<li><a href="http://www.eltiempo.com/cultura/libros/muerte-gabriel-garcia-marquez-entrevista-con-gerald-martin-biografo-de-gabo_13853616-4" target="_blank">Una entrevista con el biógrafo de García Máquez, Gerald Martin</a>, al que se acusó de no distanciarse de su sujeto estudiado.</li>
</ul>
<ul>
<li>La revista Semana también hizo un buen recuento de textos sobre García Márquez; elijo <a href="http://www.semana.com/especiales/gabriel-garcia-marquez/el-mexicano.html" target="_blank">éste de otro fallecido no hace mucho: Carlos Monisváis</a>, que habla sobre la mexicanidad del colombiano.</li>
</ul>
<ul>
<li>Y por último, una provocación absoluta: ¿es <em>Cien años de soledad</em> más importante que <em>Don Quijote</em>? <a href="http://www.newrepublic.com/article/117432/gabriel-garcia-marquez-died-titan-spanish-literature" target="_blank">Ilan Stavans responde</a>.</li>
</ul>
<p>Desde luego, habría que hacer otra lista sobre el García Márquez ideólogo. Pero eso es materia de otro <em>post</em> o de otra publicación o de otra vida. Dejo esto en señal de que no todo García Márquez son flores amarillas. A leer.<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/garcia-marquez/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>No vas a despegar tus ojos de este texto</title>
		<link>http://sadabombon.com/alarma/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/alarma/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 02 Apr 2014 15:16:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios y entretenimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Web]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=5191</guid>
		<description><![CDATA[Con el internet vinieron los medios electrónicos. Con los medios electrónicos, la libertad individual de exposición a dichos medios. Con esa libertad, la competencia especializada por la audiencia. Con la competencia feroz, los títulos atrayentes. Con los títulos atrayentes, el sensacionalismo. ¿Y luego?, ¿el ridículo? ¿Cómo dirigir los clicks para que lean tu texto? Aquí [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Con el internet vinieron los medios electrónicos. Con los medios electrónicos, la libertad individual de exposición a dichos medios. Con esa libertad, la competencia especializada por la audiencia. Con la competencia feroz, los títulos atrayentes. Con los títulos atrayentes, el sensacionalismo. ¿Y luego?, ¿el ridículo?</p>
<p>¿Cómo dirigir los clicks para que lean tu texto?</p>
<p>Aquí el viejo y ahora ya clásico Alarma, así como muchos medios tradicionales, nos lleva muchas décadas de experiencia: «<a href="http://alarma.mx/nota/general/2754-Se_lo_llevo_el_tren" target="_blank"><em>¡Se lo llevó el tren!</em></a>», es muestra de esas perlas inolvidables que rondan la memoria del inconsciente colectivo mexicano construido a base de frases que suenan a exclamaciones proferidas por una señora indignada gritando en una esquina. Nunca fallan.</p>
<p>El amarillismo en los encabezados vende cual Kim Kardashian en portada. <em>If it bleeds, it leads</em>, dicen que se dice. En otras palabras: de lo que hablo aquí es negocio viejo, pero vendido en el internet ha alcanzado niveles harto risibles.</p>
<p>Hay <a href="http://www.upworthy.com/" target="_blank">sitios como el Upworthy</a> que han hecho casi una ciencia de titular o encabezar contenidos, de tal manera que dirigen millones de visitas a su sitio simplemente por la elección de palabras precisas con la única consigna de llamar la atención.</p>
<p>Olvídense de que el titulaje corresponda a la importancia o incluso a la lectura factual de los tópicos; eso es lo de menos. Lo de hoy es lograr que tu audiencia haga click: que entren es la consigna. Porque a mayor número de <em>hits</em>, mayor tráfico, mayores ventas, mayores tarifas y así sigue la cadenita.</p>
<p>Y para muestra pongo botones de medios estadounidenses. Disculparán el pochismo, pero son los mejores en este negocio del titulaje. Si se animan a leer los textos, me avisan.</p>
<ol>
<li><a href="http://www.huffingtonpost.com/2014/04/01/new-relationship-advice-happy-relationships_n_5044376.html" target="_blank">The Five Best NEW Pieces of Relationship Advice We’ve Heard</a>.</li>
<li><a href="http://www.slate.com/articles/business/moneybox/2014/03/college_rankings_by_income_should_we_rank_schools_based_on_graduates_earnings.html" target="_blank">Should We Rank Colleges Based on Their Graduates’ Earnings? (You’ll Never Guess Which School is No. 1)</a>.</li>
<li><a href="http://www.salon.com/2014/03/31/im_one_of_the_worst_teachers_in_my_state/" target="_blank">I’m One of the Worst Teachers in my State</a>.</li>
<li><a href="http://www.thedailybeast.com/articles/2014/04/01/anti-anxiety-and-sleeping-pills-increase-risk-of-death-new-study-reports.html" target="_blank">Anti-Anxiety Meds are Killing You</a>.</li>
<li><a href="http://thevane.gawker.com/this-temperature-map-of-the-united-states-is-mesmerizin-1555495394/@sarah-hedgecock" target="_blank">This Temperature Map of the United States is Mesmerizing</a>.</li>
<li><a href="http://jezebel.com/omfg-giant-rats-are-taking-over-the-planet-1555427726" target="_blank">OMFG: Giant Rats Are Taking Over the Planet</a>.</li>
<li><a href="http://www.vanityfair.com/vf-hollywood/actress-judy-greer-oscars-experience" target="_blank">An Oscar Night from Hell</a>.</li>
<li><a href="http://www.upworthy.com/sometimes-people-on-the-internet-are-awful-luckily-this-is-not-one-those-times?c=hpstream" target="_blank">Sometimes, People on the Internet are Awful. Luckily, this is not one of those Times</a>.</li>
<li><a href="http://www.buzzfeed.com/spenceralthouse/this-may-be-the-most-diabolical-april-fools-day-prank-ever" target="_blank">This May Be the Most Diabolical April’s Fool Day Prank Ever</a>.</li>
<li><a href="http://hotpenguin.net/youll-never-look-night-sky-way/" target="_blank">You’ll Never Look at the Sky in the Same Way</a>.</li>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/alarma/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Endoble</title>
		<link>http://sadabombon.com/endoble/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/endoble/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Apr 2014 19:39:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 21]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=5148</guid>
		<description><![CDATA[Sobre la incesante resistencia de la identidad o la certeza de que no somos nunca suficiente. &#160; No es la idea platónica original, desde luego, pero es una curiosa variante: los que saben que tienen un otro yo. O están también los que anhelan perennemente tenerlo y, por ende, saben que tienen un doble en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Sobre la incesante resistencia de la identidad o la certeza de que no somos nunca suficiente.</em><br />
&nbsp;<br />
No es la idea platónica original, desde luego, pero es una curiosa variante: los que saben que tienen un otro yo. O están también los que anhelan perennemente tenerlo y, por ende, saben que tienen un doble en alguna parte. Que no son solos. Cuando hablo del verbo saber es en el sentido original, porque la certeza es un patrimonio individual y nunca colectivo. Los que estamos alrededor podríamos presentir que no existe un <em>doppelgänger</em> de X persona, pero X sí lo sabe. Por ende, sabe más que nosotros. Aunque no exista tal, ¿o sí?</p>
<p>Bueno, pues hay muchas personas que quieren o no quieren pero tienen indicios o certezas de que existe su doble. </p>
<p>Y no me refiero a que haya alguien que crea que tiene un «alma gemela» por ahí perdida; no, no es esa cursilería. Es la certeza de que se tiene un doble. Y también debe ser cursi, no lo sé. Sólo sé que nacemos individuos y solos y que debe ser una cosa espantosa tener ese vacío cabalgando junto a ti: la desgarradora noción de que no eres un completo –único y solo– ente. Por favor, no me rebatan con ejemplos de gemelos o de trillizos. <em>You know what I mean here</em>.</p>
<p>Abundan páginas en Internet de personas reportando sus <em>doppelgänger</em> en plan esotérico. Abundan. Pero esos aquí no nos interesan.</p>
<p>Abundan también en la ficción los personajes dobles, desde Dostoievski hasta Cortázar, pasando por Borges y Maupassant. Si me lo preguntan, mi doble literario favorito es el de <em>El vizconde demediado</em>, pero esa me parece una idea más refinada, porque en realidad no es un doble, sino una mitad perdida que va por su lado, a sabiendas de que no es un completo yo, sino el pálido fragmento de sí.</p>
<p>Aquí me quiero detener en varias particularidades de quienes saben o asumen un doble: aquellos que tienen el síndrome de Capgras y los que sufren del síndrome de los dobles subjetivos, sin dejar de lado el fenómeno curioso de aquellos que reportan jamás haber visto a su doble, pero muchos en su entorno –conocidos, amigos– sí.</p>
<p>El síndrome de Capgras consiste en la certeza de que una persona de extraordinario parecido, casi idéntico, ha suplantado a otra. Hay variadas y buenas ficciones al respecto; no quisiera detallar la peli que protagoniza Angelina Jolie en <em>El intercambio</em>, sino mencionar otra menos conocida que, sin tener el síndrome en el eje central de la trama, le da una interesante vuelta de tuerca: en la rara pero disfrutable <em>Synechdoque, New York</em>, Charlie Kaufman le da vuelo a la hilacha hasta lograr que el protagonista Caden (Philip Seymour Hoffman ensanchado) termine siendo testigo de un actor que lo suplanta en su obra de teatro que, a poco de ser una parte de Nueva York, termina engullendo la realidad, suplantándola, absorbiéndola, y cobrando una vida propia. Ser testigo de que otro, poco a poco, se convierte en ti.</p>
<p>Ahora bien, en eso que se llama «vida real» se puede presentar el síndrome de Capgras en hasta un tercio de las personas que sufren de Alzheimer. Debe ser terrible despertar un día, voltear al otro lado de la cama y convencerte de que quien respira sobre la almohada, quien se mece entre las sábanas todavía tibias, no es tu marido; es un ser idéntico a él, pero otro.</p>
<p>Terror.</p>
<p>En el caso del síndrome de los dobles subjetivos, la persona está segura de que hay alguien idéntico a él o ella, pero con un comportamiento disímil. O también puede suceder que la persona conciba que se está convirtiendo en otra por la que puede ser reemplazada. El vértigo de la falta de reconocimiento. Te ves en el espejo y no eres tú. O, sin espejo, te ves a ti en otro, que no eres tú.</p>
<p>Terror doble.</p>
<p>Y por último, habrá que llegar al nivel anecdótico: está el caso muy reportado de aquellos a quienes constantemente les dicen que tienen un doble; que han visto a alguien idéntico, pero en una circunstancia que los hace suponer que no son la misma persona. Ojo: no es el clásico chanfle de confundir gemelos. Aquí se trata de un sosias que sí existe. Que no es, como en los dos casos previos, alguien cuyo trastorno lo nubla. Aquí los que ven al doble son otros muy sanitos de la mente. Dicen que anda deambulando por la ciudad, sin control tuyo, alguien que eres tú.</p>
<p>La identidad es, pues, pertenencia cerebral. Discrecional decisión neuronal. ¿Existirá de verdad un sosias? Freud sabía que no, pero le daba miedo contactar al dramaturgo –también austriaco– Arthur Schnitzler. Le espantaba descubrir coincidencias estrepitosamente evidentes con una persona que no era él. ¿Y qué pasa si en una de esas, de tanto buscar, sí te encuentras con otro que no es otro, <em>que eres tú</em>?</p>
<p>La identidad es endeble. Es a veces un doble.<br />
&nbsp;</p>
<hr />
<address><span style="color: #808080;"><em>Julieta Díaz Barrón –o en una de esas su doble– es una de las más frecuentes y celebradas colaboradoras de esta revista. Lee más artículos de Julieta en <a href="http://sadabombon.com/author/julieta/" target="_blank"><span style="color: #808080;">sadabombon.com/author/julieta.</span></a></em></address>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/endoble/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Discriminación de género</title>
		<link>http://sadabombon.com/normal/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/normal/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 19 Mar 2014 22:52:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=5041</guid>
		<description><![CDATA[Jamás hablo de cosas personales. Bueno, va de nuevo: suelo no hablar de anécdotas personales. Pero esta vez he dicho basta. Mi marido, @EL_Moskar, y yo formamos junto con nuestro hijo de seis años una familia que va al súper, al doctor, a la clase de natación, al trabajo, a la escuela. O sea, somos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Jamás hablo de cosas personales. Bueno, va de nuevo: suelo no hablar de anécdotas personales. Pero esta vez he dicho basta.</p>
<p>Mi marido, <a href="https://twitter.com/El_Moskar" target="_blank">@EL_Moskar</a>, y yo formamos junto con nuestro hijo de seis años una familia que va al súper, al doctor, a la clase de natación, al trabajo, a la escuela. O sea, somos normales.</p>
<p>Pero aparentemente no lo somos. Aparentemente nuestra familia se compone de una mamá, un hijo y un ser invisible.</p>
<p>Porque siempre que vamos al súper, a la escuela, a una fiesta infantil, a la clase de natación, aparentemente mi marido deja de existir o no se ve. Todos se dirigen a mí.</p>
<p>Que la inmensa mayoría de los asuntos domésticos o de los hijos son llevados por mujeres en este país, no lo discuto. Pero no entiendo cómo es que, si mi marido está presente y es el que formula preguntas o inicia una conversación o se dirige a un interlocutor cualquiera, invariablemente eligen responderme a mí.</p>
<p>Si estamos en la clase de natación y él pregunta que cuánto cuestan las clases individuales, el señor que atiende me voltea a ver a mí y me dice: «señora, las clases grupales son muy buenas, ¿no ve que su hijo ha avanzado mucho?».</p>
<p>Si mi marido va a la junta de la escuela en la que se discute cómo organizarnos para un próximo campamento, la señora amabilísima que apoya en la organización le contesta: «yo me comunico con su esposa para explicarle».</p>
<p>Si en la escuela mi marido le comenta a la maestra de inglés que queremos saber cómo hacer para que Pedro practique más, ella me voltea a ver a mí para preguntarme: «¿y ustedes saben inglés?».</p>
<p>Si en el súper Óscar pide que le den jamón con la rebanada delgadita, la dependienta corta una muestra y me ve: «¿así está bien, señora?».</p>
<p>El único que parece que sí ve a mi marido es el pediatra. Lleva seis años dándose cuenta de que en mi familia Óscar también administra medicina, también lleva a Pedro a revisión, también se levanta en la madrugada a revisarlo, también sabe si su tos es seca o no, si comió o no una cochinada y si su temperatura fue superior a 37.5 grados.</p>
<p>Pero es el único que parece saber que mi marido existe.</p>
<p>Mientras, tendremos que seguir viviendo que cada vez que vayamos a una fiesta infantil, aunque sea mi marido el que esté al lado de Pedro cuando le pega a la piñata, a mí sea a la que me digan o me griten (aunque ni esté cerca): «ya le toca el turno a tu hijoooo».<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/normal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La que debuta</title>
		<link>http://sadabombon.com/debutante/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/debutante/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 01 Feb 2014 17:13:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 20]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=2533</guid>
		<description><![CDATA[Presentarse por primera vez ante el público debe ser algo escalofriante. Me imagino a un novato actor, a una bailarina principiante, hechos madeja de emociones. Pero hay otro tipo de debuts, como el que se celebra ante la sociedad. Sí, ahí se debuta. ¿Qué significa debutar ante la sociedad? Según yo, habríamos debutado en el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Presentarse por primera vez ante el público debe ser algo escalofriante. Me imagino a un novato actor, a una bailarina principiante, hechos madeja de emociones. Pero hay otro tipo de debuts, como el que se celebra ante la sociedad. Sí, ahí se debuta.</p>
<p>¿Qué significa debutar ante la sociedad? Según yo, habríamos debutado en el momento en que el orgulloso padre o madre mueve la cobijita y nos muestra, apenas nacidos, ante cualesquiera otros que hayan ido a visitarnos recién alumbrados.</p>
<p>Pero no. Resulta que la verdadera definición implica que tuvimos un velo intangible (una burka existencial, vamos a imaginarla) que es dado desvelar si y sólo si nos montamos en un vestido de gala, tenemos chambelán, anuncian en un salón nuestro nombre y nos balanceamos al ritmo de una música especial. Quiero decir, debutar es un espectáculo para que las mujeres de cierta edad digan: «ya llegué, aquí estoy, en caso de que no me hubieran visto ya». Y en pleno siglo XXI, sobran chicas dispuestas a pasar por el rito, a pretender que en realidad han arribado como miembros destacados de eso que nombran como su propio círculo social. Bueno, más bien, pretenden que es un paso para seguir estando en donde ya estaban.</p>
<p>Que el imaginario femenino se construye discursivamente con base en convenciones sociales, no habrá de discutirse aquí. Más bien, propongo deleitarnos en un par de espectáculos de debut femenino que me inquietan, a falta de mejor verbo que muestre estupor, curiosidad o mero morbo.</p>
<p>Por razones de territorialidad biográfica, he de mencionar el tradicional Baile de los Lanceros y Presentación en Sociedad que se da cita anualmente en el Club La Lonja de San Luis Potosí. Un club privado que se aloja en uno de los edificios más bellos del centro histórico potosino. En cantera rosa, adusto y señorial. Con decoro y decoración decimonónica, lleva dos siglos presentando señoritas ante los señores y señoras que ya se conocen todos desde hace muchos años pero que les parece éste un buen pretexto para ponerse esmoquin, vestido largo, máscaras y cenar todos juntos por enésima ocasión. Faltaba más.</p>
<p>Las cosas, obvio, cambian con los siglos. Las señoritas de antes usaban crinolinas y las de hoy, no. Los bailes de antes tenían música de orquesta y hoy contratan DJ. Las de antes no enseñaban el tobillo y las de hoy tampoco porque están enseñando otras cosas. Los chambelanes de antes estaban nerviosos por bailar bien y los de hoy por no salir con bráckets. Eso sí, los de hoy y los de antes ensayan mucho. No les vaya a salir mal el baile.</p>
<p>Abundan bailes de debutantes en todos los países, pero los más famosos, aparentemente, son los de Nueva York o los de <em>Le Bal des Débutantes</em> del hoy en renovación Hotel Crillon en París. Uy. No me den cuerda con éste, porque me suelto contando las celebridades que han pasado por ahí: dos hijas de Bruce Willis, la hijastra de Forest Whitaker, las nietas de Gorbachov, Ksénia y Anastasia, la hija de Berlusconi y la de Clint Eastwood. Múltiples princesas, condesas y herederas de fortunas. No piensen mal de todas ellas. Lo bonito no es posar en sus Valentino, Balenciaga, Dior Haute Couture, Chanel. Desde luego que no. Lo bonito es que de ese baile se dona a la caridad. Nada como ejercer la filantropía envuelta en Armani Privé, calzando Louboutin. Se siente tan lindo.</p>
<p>El baile lo retomó una francesa muy lista que se llama Ophélie Renouard. Y pido un aplauso de pie para la señora que cada año les saca a 25 jóvenes (bueno, a los que les pagan a esas veinticinco) suficiente lana como para que Óscar de la Renta o Reem Acra le hagan un vestido único a cada una de ellas. Y como reza su propio panfleto: estas debutantes no necesitan debutar (sí, así como suena) ante la sociedad como antes, porque el baile es el momento inolvidable de su «estreno» en los medios y la alta costura. Ay ay ay.</p>
<p>Aquí no hay ironía que valga. La esencia de estos eventos reside en el glamour que dan miles de fotos de debutantes enfundadas en Jean Paul Gaultier, con tiara y una sonrisa que sólo te la puede dar un chambelán con título nobiliario y apellidos en francés y pagando con muchos, muchos dólares, cada canapé.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<address><em>Julieta Díaz Barrón es una de las primeras y más celebradas colaboradoras de esta revista. Tanto que es la Presidenta de nuestro H. Consejo Editorial. Lee más artículos de ella en </em><a href="http://sadabombon.com/author/julieta/" target="_blank"><span style="color: #808080;">sadabombon.com/author/julieta</span></a></address>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/debutante/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Esto no se debe de dejar pasar</title>
		<link>http://sadabombon.com/je-pacheco/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/je-pacheco/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 29 Jan 2014 00:08:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=2156</guid>
		<description><![CDATA[Las batallas en el desierto es una de esas apuestas seguras e infrecuentes en las clases de Literatura. Segura porque su grandeza la hace relativamente sencilla de analizar en el salón. No conocí un solo alumno a quien no le hubiese gustado. Y es infrecuente porque pocas veces la complejidad se viste de sencillez de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Las batallas en el desierto</em> es una de esas apuestas seguras e infrecuentes en las clases de Literatura. Segura porque su grandeza la hace relativamente sencilla de analizar en el salón. No conocí un solo alumno a quien no le hubiese gustado. Y es infrecuente porque pocas veces la complejidad se viste de sencillez de esa manera.</p>
<p>Cuando daba clases de Literatura Mexicana siempre hacíamos una parada en <em>Las batallas</em>. No encontraba una mejor forma de ejemplificar las diferencias y los nexos que se entretejen en la famosa tríada de autor-enunciador-narrador. Dicho en términos de la obra, José Emilio-Carlitos-Carlos dan mucha tela de donde cortar para hacer análisis estructural del relato del modo que siempre me ha acomodado, pasando la mirada en el detalle y con el rigor de no confundir lo uno con lo otro. José Emilio no es Carlos. Mucho menos Carlos es Carlitos. Los que han llevado clase conmigo saben por qué.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Voy a guardar intacto el recuerdo de este instante porque todo lo que existe ahora mismo nunca volverá a ser igual.</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
Durante un tiempo fue una de mis citas favoritas, por muchas razones. La melodía que produce la aliteración entre intacto-instante-existe cae de manera instantánea en los oídos. El juego de pausas que se arma entre las dos oraciones unidas causalmente. El juego sintáctico de unir ahora-mismo-nunca. Y sobre todo, guarda ese invaluable logro de apelar al inconsciente colectivo: «esta frase suena tan bien que parece como si se me hubiera ocurrido a mí; eso pensé yo exactamente el otro día».</p>
<p>Y no. Porque eso se le ocurrió a Pacheco y no a ninguno de nosotros.</p>
<p>Y ya no hay quien escriba otras <em>Batallas</em>.</p>
<p>Lamento que haya muerto un erudito porque nos sobran diletantes. Lamento que, otra vez, tenga que reiterarles a mis alumnos que lo que cuenta es la intención de la obra y no la del autor; porque no hay manera de sacarlos de la tumba para preguntarles en qué estaban pensando cuando escribieron lo que escribieron. Porque lo que hay que analizar está enfrente y son palabras y no personas.</p>
<p>Qué tristeza me da pensar que si vuelvo a dar clase sobre <em>Las batallas</em> tenga que decirles que José Emilio Pacheco ya no existe, que lo que tienen enfrente es negro sobre blanco; que se enfoquen en leer la novela y no en dilucidar al que fue el autor. Que lo que quedan de él son letras y, desde luego, el silencio. El que provoca el asombro de descubrir <em>Las batallas</em> una y otra vez.<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/je-pacheco/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una lista de las listas de fin año</title>
		<link>http://sadabombon.com/una-lista-de-las-listas-de-fin-ano/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/una-lista-de-las-listas-de-fin-ano/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 12 Dec 2013 23:44:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios y entretenimiento]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/beta/?p=837</guid>
		<description><![CDATA[Para Jacobo, que entiende esto mejor que nadie. Ha llegado esa época en la que, junto con Santa Claus, los duendes, el arbolito, el nacimiento, llegan las listas de «lo mejor» y «lo peor» del año; las evaluaciones expresadas en gustos de quien compone la lista. Con la autoridad (efímera) que me brinda haber leído [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Para Jacobo, que entiende esto mejor que nadie.<br />
</em><br />
Ha llegado esa época en la que, junto con Santa Claus, los duendes, el arbolito, el nacimiento, llegan las listas de «lo mejor» y «lo peor» del año; las evaluaciones expresadas en gustos de quien compone la lista. Con la autoridad (efímera) que me brinda haber leído algunas, les hago ahora yo mi lista de lo que se puede esperar de las listas de 2013. Si tengo un alto porcentaje de aciertos, todo se lo debo a la predictibilidad de los hacedores de listas. Ya los cachamos.</p>
<p>Me voy a centrar sólo en libros, porque listas de música, arquitectura, marcas, destinos, animales, me exceden. He aquí una probadita:</p>
<ol>
<li>Toda publicación periódica que se precie de serlo, hasta la que publica en portada a Salma Hayek con la falda levantada, va a hacer su lista. De las famosillas, la del New York Times. A veces la lista es de «los mejores» y a veces de «los más vendidos». El problema es cuando los editores confunden (o peor, se convencen de que son lo mismo) lo uno con lo otro.</li>
<li>En esta cita con el destino, van a encontrar la última obra del Nobel en turno. Siempre es así. A Tomas Tranströmer se le leía poco, pero milagrosamente surgieron expertos que aparentemente tenían décadas de leerlo y que milagrosamente colaron sus libros como los esenciales de ese año. Lo mismo pasó con Mo Yan y, este año, va mi apuesta a que en alguna de estas listas se cuela Munro. Van a ver.</li>
<li>Pueden salir los dos Stephen más conocidos: King y Hawking. Ambos han escrito obras notables, no me malinterpreten, pero es súper <em>cool</em> colarlos para hacer de cuenta que la crítica libresca no se riñe con la popularidad en ventas ni en lo literario ni en la divulgación científica.</li>
<li>Siguiendo con la divulgación científica, van a colarse libros que abordan el comportamiento de los virus (el nuevo <em>Guerra de los mundos</em>), de las sondas espaciales, de los cometas, del código genético, de la física cuántica, de la posibilidad de viajar en el tiempo, de la materia negra en el Universo. Entre peor haya sido abordado el tema por Hollywood, más probabilidades tiene de ser considerado como imprescindible para informarse bien. O pretenderlo.</li>
<li>Va a salir alguna de las novelas de sagas. Dependiendo del año, puede ser de vampiritos adolescentes, de princesas seducidas, de maguitos infantiles, de detectives suecos o de seductores que latigan seducidas. Oh. El tema es que cuando hacen la reseña correspondiente, no crean que los hacedores de listas las confiesan como placer culposo (yo soy culpable de haber caído por completo con el personaje del detective sueco); no, señoras y señores. La reseña necesariamente va a reivindicar la capacidad de colarse en el imaginario colectivo y, sobre todo en estas épocas monotemáticas, de no salirse de la conversación.</li>
<li>Siempre saldrá un ensayo de algún notable que escribe cosas semi profundas que se convierten en las biblias de la vida cotidiana <em>millenial</em>. La filosofía puesta en modo de marketing. Aquí los inquilinos muy seguramente son Malcolm Gladwell y, faltaba menos, el felizólogo Dr. Tal Ben-Shahar, entre otros.</li>
<li>Si la publicación es cultural, esperen ver una poeta estadounidense que publica en una editorial independiente y que firma sus libros a mano, o alguna excentricidad por el estilo. Asimismo, nunca les falla la nueva antología temática de algún autor impecable: Reyes, Paz, García Lorca, Lessing (que murió este año y entonces aplica el criterio número 2 de esta lista), etcétera.</li>
<li>Siempre hay una biografía por ahí. Con dos posibles variantes: sobre estadista estilo Margaret Thatcher, o fundador de alguna nación; o bien, general desconocido de la Primera Guerra Mundial que resulta haber sido la clave de la victoria indeleble. Se admite una tercera variante (que en realidad deriva de la dos): un pianista o similar que tenía una grave afección de salud y, aunque ya esté olvidado, compuso una pieza que le salva la vida al escritor. Y al reseñista, se entiende.</li>
<li>Esperen que las listas sean «curadas» por alguien. A veces es un mega archi famoso que resulta que es un gran lector y lo descubrimos gracias a su ecléctica elección en la que se esfuerza en recoger una lista de rango temático tan amplio como quiere que sea apreciado su prestigio de avezado lector. O también puede ser que confeccione la lista un político o alguien que aparentemente no está vinculado directamente con el mundo editorial. Estas listas le gustan mucho a las revistas. ¿Veremos la lista de Kanye? ¿La de Gaga? ¿La de Marina Abramović? Yo paso.</li>
<li>Siempre las listas son de 10, 20 o 100, o números fáciles de recordar. Nunca hay lista de «los dieciséis libros…», «los cuarenta y siete libros…».</li>
<li>Y, obvio, esperen las listas de listas. Como ésta. Nunca fallan.</li>
</ol>
<p></br></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/una-lista-de-las-listas-de-fin-ano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La indiferencia de la naturaleza</title>
		<link>http://sadabombon.com/la-indiferencia-de-la-naturaleza/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/la-indiferencia-de-la-naturaleza/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Dec 2013 16:50:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 19]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/beta/?p=741</guid>
		<description><![CDATA[Una reflexión en torno a Grizzly Man, el documental de Werner Herzog. Timothy Treadwell fue una persona cuya vida se cernía sobre los osos. Convivió con ellos por trece acuciantes veranos en el Parque Nacional Katmai en Alaska. Yo no sabía nada de él, sino hasta que vi el documental de Werner Herzog, Grizzly Man. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Una reflexión en torno a Grizzly Man, el documental de Werner Herzog.</em></p>
<p>Timothy Treadwell fue una persona cuya vida se cernía sobre los osos. Convivió con ellos por trece acuciantes veranos en el Parque Nacional Katmai en Alaska. Yo no sabía nada de él, sino hasta que vi el documental de Werner Herzog, Grizzly Man.</p>
<p>Este texto no trata de osos ni de Treadwell ni de Herzog, pero son tres entidades que me van a ayudar a explicar en 700 palabras más o menos que la naturaleza es indolente. Y que no hay manera de que solamos hacernos de esa idea. Veamos.</p>
<p>Este señor Treadwell, decía yo, convivió con los osos de manera tal que se había convencido no sólo de la comunidad que entre ellos (osos y Timothy) se habría sobrepuesto a la naturaleza salvaje, sino que además defendía su reducto geográfico como santuario. Hasta nombres les había puesto a esos seres pardos, enormes, masivos, inescrutables. Herzog decide hacer un documental sobre este intrépido amante de osos no tanto por su testimonio de vida (y muerte, porque el señor en cuestión muere, junto con su novia, ingerido por un oso) sino porque, como él lo establece en su narración en off del documental:</p>
<p>«Mientras observamos a los animales en su alegría de ser, en su gracia y ferocidad, un pensamiento se torna cada vez más claro: que esto no estriba tanto en la mirada a la naturaleza salvaje, sino en la mirada hacia el interior de nosotros mismos, de nuestra naturaleza. Y eso, para mí, más allá de su misión personal, le da sentido a su vida y a su muerte».</p>
<p>Es tan sutil la afirmación de Herzog. El sentido de quien interpreta es lo que moldea la mirada a la naturaleza. Ya dijo Susan Sontag que no existe pensamiento sin interpretación. Tal es lo que sucede en el caso de este «ser-oso». Mientras Herzog ve una indiferencia inmutable, poderosa, inescapable, Treadwell ve bondad, interioridad y hasta personalidad. Todos vemos un oso. Pero Treadwell y la cauda de ONG, de logoterapeutas, de defensores de animales, etc. verían a un ser puro. Herzog (y yo, me temo) vemos nada. La mirada indolente y nada más.</p>
<p>Y es muy difícil describir la nada de la naturaleza. Sobre todo, porque hemos sido educados y aculturados en su bondad y hasta en su supuesta sabiduría. No fuimos educados ni nos habíamos enterado de que un oso macho puede matar a sus crías para que su hembra lo atienda a él exclusivamente. Que una osa, si tiene hambre, se puede comer a su cría. Y eso, hablando de naturaleza de oso. Y no lo hacen ni por buenos ni por malos. En ellos no habita la reflexión.</p>
<p>Hablando de naturaleza climatológica, por decir algo, no necesito describir la serie de inescapables sucesos que nunca son «a propósito» de algo. Son a propósito de nada. Pero somos nosotros quienes les acomodamos el sentido que mejor convenga, según la situación. O la naturaleza de los virus. Qué sé yo. Naturalezas hay tantas. Y todas tan ahí, sin ser por algo, sino que sólo son.</p>
<p>Hay un cuento de Kafka, Informe para una academia, que trata mucho más graciosamente el mismo asunto que aquí abordo. La trama consiste del chimpancé de circo que se deja «humanizar» porque solamente estaba esperando una salida. Y el final, amigos lectores, el final de ese cuento, tiene por fin la escapatoria anhelante del simio: pues justamente reside en los ojos bestiales de su chimpancé hembra en el apareamiento, cuando se encuentra a sí mismo.</p>
<p>Herzog dice que cuando ve a los osos, él no percibe ni observa. Él ve. Y lo que ve es una mirada fija, vacía. Yo nunca he visto un oso. Vi un rinoceronte muy de cerca y sentí un poco de pena porque no pude menos que sentirme invasora. Qué le vamos a hacer. Pero obviamente ni había mirada inquisitoria del rinoceronte ni tampoco hubo una causa que disparara mi culpabilidad, más allá de estar yo con mis prejuicios frente a un rinoceronte.</p>
<p>De eso quería hablarles. De que la naturaleza bondadosa a veces es un vacío en el que te asomas para entretenerte. Para olvidarte de que, a veces, el vacío con el que andas cargando es tuyo y que el animal, ahí, está lleno, sin duda, pero lleno de nada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<address><span style="color: #808080;"><em>Julieta Díaz Barrón es una de las primeras y más celebradas colaboradoras de esta revista. Aquí y en la edición en papel ha escrito sobre temas tan distintos como: libros para niños, novelescos realities de comida y obsesiones irremediables que de repente descubrimos en nosotros mismos. Julieta preside nuestro H. Consejo Editorial por una sencilla y contundente razón: es el único miembro del consejo (de los seis que lo conforman) realmente honorable.</em></span></address>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/la-indiferencia-de-la-naturaleza/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La profundidad y el diálogo en el periodismo</title>
		<link>http://sadabombon.com/la-profundidad-y-el-dialogo-en-el-periodismo/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/la-profundidad-y-el-dialogo-en-el-periodismo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 01 Nov 2013 23:48:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios y entretenimiento]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/beta/?p=849</guid>
		<description><![CDATA[Como no puedo hacer un post que sólo contenga la línea: «lean el artículo de Jesús Silva Herzog Márquez en su blog Andar y ver de esta semana», entonces hago este post sobre una de las particularidades del periodismo de hoy que él sintetiza de manera exacta. Algo les está pasando a los «medios tradicionales» [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como no puedo hacer un post que sólo contenga la línea: «lean el artículo de Jesús Silva Herzog Márquez en su <span style="color: #003366;"><a href="http://www.andaryver.mx/lunes/una-critica/" target="_blank"><span style="color: #003366;">blog <em>Andar y ver</em></span></a></span> de esta semana», entonces hago este post sobre una de las particularidades del periodismo de hoy que él sintetiza de manera exacta.</p>
<p>Algo les está pasando a los «medios tradicionales» que quieren disfrazarse de «nuevos medios». No sé por qué. Bueno, sí sé, pero considero una falsa dicotomía plantearse que a mayor superficialidad en el contenido necesariamente los medios tradicionales ganarán más audiencia y viceversa.</p>
<p>McLuhan abundó al respecto. Lo que él categoriza como medios «fríos» es aquellos que necesitan de audiencias que tienen que aportar mayor involucramiento para la recepción de sus contenidos; y los medios «calientes» como aquellos que sólo requieren de una audiencia lista para el apapacho, digamos. Sólo requieren que estén ahí. Sentaditos. Ambos coexisten desde que hay medios de comunicación.</p>
<p>La pregunta pertinente entonces es si habrá una cantidad suficiente de audiencia para garantizar la supervivencia comercial de los medios «fríos».</p>
<p>Aparentemente algunos de los dueños de medios están llevando a los editores, directores de contenido, etcétera a contestar unívocamente que no. Pero nos debe quedar claro que si esa es la respuesta de base, entonces necesariamente se predetermina el resultado. ¿Quién sube la liga del estándar en contenidos? Quienes los producen.</p>
<p>Por lo tanto, propongo que contestemos que sí: que hay audiencias suficientes para los medios de largo aliento. Que aunque inferiores en cantidad (¿ha sido de otra manera en el resto de la historia de los medios?), sí hay públicos para los medios fríos.</p>
<p>Hay personas que sí están dispuestas a leer artículos de más de una cuartilla. Hay personas a las que no les importa lo que tenga que decir una diputada con las piernotas de fuera. Hay que decirle al Reforma que es un periódico. Que su siempre raquítico pero existente suplemento cultural no es lo mismo metamorfeado en un suplemento con una mujer en la portada en traje de baño y escarola de peluche. Que no son una revista de chismes de protagonistas de telenovelas. Que su suplemento PINK es <em>pink</em>. Que ellos tienen entre sus colaboradores a Isabel Turrent, el propio Silva Herzog Márquez, Elizondo Mayer Serra, Luis Rubio, Gabriel Zaíd, etcétera. Que no se les olvide que hay quien lee a esos seres. Y que si se les olvida, entonces corren el riesgo de olvidar para qué servían desde un principio.</p>
<p>Hay que decírselo también al blog de noticias de la BBC en español, que hizo un sondeo entre sus lectores para saber qué temas les resultaban más relevantes, entre otras cosas, y sospechosamente un par de días después, prodigaron posts sobre la muerte de una actriz mexicana de telenovelas. Las notas (¿les llamarán noticias?) eran relacionadas no sólo a las posibles causas de su muerte, sino hasta les parecieron <span style="color: #003366;"><a href="http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/11/131118_cultura_karla_alvarez_villana_wbm.shtml" target="_blank"><span style="color: #003366;">merecedores de atención sus roles de villana</span></a></span>.</p>
<p>Algo pasa cuando un medio al que acudo para informarme de temas no triviales, o de análisis con cierta profundidad (generalmente una publicación periódica no especializada no profundiza como un libro) opta, como en la caso del Reforma, por ilustrar entrevistas a sus invitadas en shorts en lugar de su suplemento cultural; o a la BBC añadiendo información sobre villanas de telenovelas mexicanas, como si fuese relevante para abordar la muerte de una persona… Alguien y algo se degrada en el proceso.</p>
<p>Sí hay quien lee más de una cuartilla. Se los garantizo. <em>Sada y el bombón</em> publica artículos de más de una cuartilla. Este post, por ejemplo, «duró» una cuartilla y media. Y dialoga. Animemos diálogos inteligentes, por favor.<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/la-profundidad-y-el-dialogo-en-el-periodismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Drama food</title>
		<link>http://sadabombon.com/drama-food/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/drama-food/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Sep 2013 22:14:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=1731</guid>
		<description><![CDATA[Padma Lakshmi mira de frente a los cuatro peores concursantes. Hace una pausa dramática y le pregunta con voz grave a uno de los inculpados que por qué escalfó la langosta en vez de asarla a la parrilla. Esta celebrity (¿?) hindú sofisticada y de amplio paladar no parpadea; el rubio alto que responde, suda. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.padmalakshmi.com/" target="_blank">Padma Lakshmi</a> mira de frente a los cuatro peores concursantes. Hace una pausa dramática y le pregunta con voz grave a uno de los inculpados que por qué escalfó la langosta en vez de asarla a la parrilla. Esta <em>celebrity</em> (¿?) hindú sofisticada y de amplio paladar no parpadea; el rubio alto que responde, suda. Tartamudea ligeramente y responde con voz quebrada: porque quería hacer un contraste con la acidez de las alcaparras y la arúgula. Exhala quedito. Ella, arropada toda con un vestido azul pálido que parece tener untado a la piel, le dirige una mirada de entre odio y desdén y le responde decidida: pues no me gustó. Él calla y baja la cabeza sabiéndose derrotado para siempre.</p>
<p>Los <em>food snobs</em> ya tienen su género televisivo favorito: las tele-comida-novelas. Una puesta al día de los <em>realities</em> de comida en donde cortar un salmón puede causar excitación y admiración instantánea (no hiperbolizo: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Olye1M0AwV4" target="_blank">este video</a> ha sido visto más de dos millones de veces ). Lo de hoy no es ver concursantes preparar una sopa de calabaza. Lo de hoy es convertir la sopa de calabaza en el destino y la sola causa de la existencia de decenas de desvencijados personajes concursantes que ven en lo aguado o espeso de la sopa su oportunidad de redención personal.</p>
<p>Los actores de este género son más o menos los mismos. Por un lado, la mega estrella Gordon Ramsay se ha convertido para la tele comida en algo así como el Fabio de las novelas románticas. Está en todas las portadas <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Pw0t_80SMbo" target="_blank">este neurótico gritón que se asume sexy</a>, y se desviste a la entrada de uno de sus novecientos programas al transitar por un pasillo en el que, al final, invariablemente lo recibe con atronadores aplausos la multitud enfebrecida por estar a punto de comer un tartar de atún con papas cambray.</p>
<p>Todo protagonista tiene sus teloneros, sus patiños o personajes secundarios, obvio. Digamos que son las hermanas de Cenicienta. Qué mejor caricatura que los dos personajes infaltables: Graham Elliot es el gordito tragón con tatuajes que se supone que es un gran chef de comida atrevida y valiente (¿?) y Joe Bastianich, el delgado pelón y sofisticado, chef de comida de élite. Ja. El gordo y el flaco. La risa es involuntaria. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=VPO6Vpfg_p4" target="_blank">Sus comentarios</a>, también.</p>
<p>Juntos, hacen sufrir, degradarse, gozar y triunfar a los concursantes en narrativas deliberadamente simplificadas. El triunfo del bien sobre el mal. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=YDU_HQ9XkGg" target="_blank">El no favorito usual</a> que excede sus límites y libera su potencial; <a href="http://www.youtube.com/watch?v=sutpkAzT__Q" target="_blank">la chica buena y guapa</a> que, aunque falla a veces, encuentra su redención siendo consistentemente bella con platos arriesgados pero bonitos. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=jF5u8h_jB4M" target="_blank">La persona ciega</a> que triunfa, aunque le picó una langosta viva, convirtiéndola en exquisito ceviche.</p>
<p>Masterchef (versión británica y estadounidense) Top Chef, F Word, Cookalong, Hell’s Kitchen, Rocco’s Dinner Party, todas derivan en la entronización de una vieira no sobre cocida y del tiempo correcto de asado de un cordero. Personas que sudan por hacer platos que a veces contienen 30 ingredientes distintos pero que invariablemente miden 3 cm de largo. Estudiantes, amas de casa, ingenieros, cantantes, vendedores, que aprenden que cocinar unos espárragos requiere de una perfección técnica similar a la que, supongo, la NASA le invierte a la manufactura de un traje espacial.</p>
<p>Historias conmovedoras, capaces de arrancar más lágrimas que cuando a Remy se le muere el perro <a href="http://www.youtube.com/watch?v=UG88ux-OmNE" target="_blank">porque son reales</a>, como en el caso del Proyecto Fifteen de Jaimie Oliver en el que ha entrenado a chicos en problemas y que se rehabilitan, sobre todo, a través de lograr una disciplina tal que no se les desinfla un soufflé o que les quede suave pero bien cocido un bagre.</p>
<p>Olvídense de los pequeños detalles, como, por ejemplo, que nadie en el universo que conozco comería un tamal con pico de gallo (alguien ganó un round con ese plato en Top Chef), o que los huevos revueltos de Ramsay siempre le quedan como algodones color paja mojada. Olvídense de que a nadie en el mundo le importa si los rabos de la arúgula están largos o cortos o si una fresa debe presentarse acostada o parada (todos ejemplos reales). En estos programas lo que importa es sudar, llorar, reír y, sobre todo, triunfar con el plato que, cual santo grial, si se es lo suficientemente astuto, capaz, bueno, se puede conseguir. Aquí, cortar un pistache, a lo largo o a lo ancho, sí importa.</p>
<p>A mí me gusta cocinar, y me gusta comer bien, no me malinterpreten. Un risotto que parece engrudo le desinfla el ánimo a cualquiera; pero de verdad, jamás de los jamases diría, al comer un camarón, que se siente «<a href="http://www.youtube.com/watch?v=dqcAGxYoJjE" target="_blank">considerado y cortés</a>». Ni tampoco lloraría por tener que <a href="http://www.youtube.com/watch?v=NfAPXwcGECc" target="_blank">limpiar una cocina</a>.</p>
<p>A lo mejor aquí lo que pasa es que Fabio Ramsay y la princesa hindú dotan en sus respectivos programas a la comida de eso que creo que no tiene: otro drama, otra ilusión de realidad.<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/drama-food/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Leo porque no me quiero morir nunca</title>
		<link>http://sadabombon.com/leer-jdb/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/leer-jdb/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 16:45:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://sadabombon.com/?p=2013</guid>
		<description><![CDATA[A modo de calentamiento para el próximo suplemento literario (aquí el último sobre el caminante), arrancamos con la serie «¿Cómo leo? –Las lecturas y sus lectores». Cada tercer día publicaremos un artículo sobre los vicios y manías de lectura de alguno de nuestros colaboradores. Comenzamos –certeros– con éste de Julieta Díaz Barrón: &#160; Leo como [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><span style="color: #999999;"><em>A modo de calentamiento para el próximo suplemento literario (<a href="http://issuu.com/sadabombon/docs/s04_caminante" target="_blank"><span style="color: #999999;">aquí el último sobre el caminante</span></a>), arrancamos con la serie «<a href="http://sadabombon.com/?s=¿cómo+leo%3F"><span style="color: #999999;">¿Cómo leo? –Las lecturas y sus lectores</span></a>». Cada tercer día publicaremos un artículo sobre los vicios y manías de lectura de alguno de nuestros colaboradores. Comenzamos –certeros– con éste de <a href="http://sadabombon.com/author/julieta/"><span style="color: #999999;">Julieta Díaz Barrón</span></a>:</em></span></p>
<p>&nbsp;<br />
Leo como actividad estacional. Hay épocas en las que leo un libro tras otro. Hay otras en las que no leo ninguno. A veces sólo leo revistas y periódicos. Y cuando leo, es sin parar. Ese mareíto que da cuando engulles páginas y no quieres pararte al baño o dormir o comer, es la mejor de las sensaciones. La última vez que me pasó fue con los primeros capítulos de <em>Hitch-22</em> y con <em>Mortality</em>. Leo recostada en la cama o en un sofá, con poca o mucha luz, con ruido de fondo o en silencio. Suelo leer varios libros a la vez. Leo por imitación aunque la mayoría de las veces es una imitación de mí.<br />
&nbsp;<br />
<h3>¿Tengo hábitos de lectura?</h3>
<p>Yo soy una mujer de hábitos. Si no me creen, pregúntenle a mi marido. Siempre salgo de mi casa los domingos entre las 9:15 y las 9:20 am y compro los mismos tres diarios y una hogaza de pan para desayunar. Luego, leo esos diarios con una taza de café, después del desayuno. El domingo es mi día favorito justo por esta rutina. Antes de comenzar cualquier libro, me voy a la última página para ver cuántas tiene. Hago una cuenta mental de cuántas páginas creo que podré leer por día y enseguida determino más o menos en qué día lo voy a terminar. Antes siempre les ponía mi nombre y subrayaba mis libros con lápiz o pluma y hasta les agregaba comentarios. Esto me servía cuando daba clases de Literatura. Ahora jamás subrayo un libro y me da muchísima vergüenza releer mis libros subrayados, y, peor todavía, leer lo que comenté de algunos pasajes o líneas. Bochornoso. Leo poesía sólo de manera «saltada». Excepto con Pessoa, o quizás Baudelaire, jamás he leído de corrido un libro de poesía. Es imposible. Es como querer comer un bistec cada 10 minutos. Vomitaría.<br />
&nbsp;<br />
<h3>¿Cómo escojo los libros?</h3>
<p>Aquí tengo normas inalterables:</p>
<ol>
<li>Jamás pregunto en una librería o en una biblioteca por un libro que estoy buscando. Jamás acepto recomendaciones de ninguna persona que ahí labore. Debo ser la cliente más detestable que cruce una librería porque no me gusta que me hablen desconocidos sobre algo que quiero pero que ni yo misma puedo precisar cómo o por qué lo quiero.</li>
<li>Siempre me guío por el autor. Nunca por el título o, peor tantito, por el cintillo de la portada o por el «tema». Hay autores de los que quiero leer hasta la carta que le escribieron a su mamá en el kínder.</li>
<li>Anoto los libros que alguien menciona, o de los que encuentro una referencia interesante, y escribo los datos en hojitas sueltas o en documentos de Word que luego no encuentro por meses. Me sale una codicia regordeta y lujuriosa cada vez que encuentro esos datos de libros y tengo dinero para ordenarlos por Amazon. Y cuando llega a mis manos el paquete con ellos, no puedo describir la dicha rotunda que siento. Felicidad pura.</li>
<li>Para mí, los libros no son sólo «contenido», son forma. No leo libros mal hechos, ni que tengan en la portada la foto del autor sosteniendo un cigarro o sonriendo o cualquiera de esos clichés.</li>
<li>Y como ya dije, a veces sólo me limito a lo que imito.</li>
</ol>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Y por último, ¿qué leo cuando leo?</h3>
<p>Obvio me leo a mí. Pero, si hablamos de géneros, digamos que leo sobre todo Literatura; pero también me interesa la Política, la Historia y algunas de sus ramas: la Historia de la Literatura, de la Filosofía y del Arte. De otras áreas de las que leo, y me da pena porque suena falso y cursi, es de Astronomía y de Física cuántica. Ustedes disculparán. De literatura ya casi no leo novela. Exceptuando <em>Canción de tumba</em>, de Julián Herbert, hace mucho tiempo que no veo una novela que me emocione. Urge que Jorge Degetau publique su primera novela porque voy a ser su primera lectora; soy mega fan de lo que no ha escrito. En medios electrónicos leo <em>The Guardian</em>, <em>The New Yorker</em>, <em>Vanity Fair</em>, <em>London Review of Books</em>, <em>Animal Político</em>, <em>Huffington Post</em>, <em>Slate</em>, <em>Político</em> y <em>Gwaker</em>. Y también leo los blogs de algunas personas que me caen bien. Mi marido <a href="https://twitter.com/El_Moskar" target="_blank">@El_Moskar</a> debería tener un blog y juro que sería un autor de culto. Obvio, leo a <em>Sada y el bombón</em>. Y bueno, un tema recurrente en los últimos años ha sido la lectura sobre la muerte, las experiencias de quienes están a punto de morir o las memorias de los deudos. Por supuesto, lo hago porque yo no me quiero morir nunca.<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://sadabombon.com/leer-jdb/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
