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	<title>Sada y el bombón &#187; El primo</title>
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	<description>revista independiente de cultura urbana en el centro de México.</description>
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		<title>Elogio de los ratones</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Feb 2014 15:55:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[El primo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[Dedicado a Serrat: Me encontré un ratón al volver a mi casa. Sucedió después de haber estado en una plática sobre coches de edición limitada, aviones privados, sueldos millonarios, posiciones relevantes y todas esas cosas que hacen que los ojos de la gente brillen. No entiendo cómo es que la gente se sube a mesas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Dedicado a Serrat:<br />
</em><br />
Me encontré un ratón al volver a mi casa. Sucedió después de haber estado en una plática sobre coches de edición limitada, aviones privados, sueldos millonarios, posiciones relevantes y todas esas cosas que hacen que los ojos de la gente brillen. No entiendo cómo es que la gente se sube a mesas o sillas cuando aparecen ratones, y tampoco entiendo que los ojos de la gente brillen con tan suntuosas minucias.</p>
<p>Pues bueno, el ratón corría con toda lentitud, y se escondía con tan poca astucia y pericia, que concluí que aquel ratón estaba ahí para que yo lo atrapara. Así lo hice, lo metí en una cubeta y la tapé sin verlo. Me alejé un par de cuadras y en un baldío cercano, debajo de una farola, lo destapé y lo vi. Me acordé de aquello que escuché primero en Serrat, y que luego leí en Whitman: «la menor articulación de mi mano es capaz de humillar a todas las máquinas, y un ratón es un milagro capaz de asombrar a millones de incrédulos».</p>
<p>Me acordé de los aviones, los sueldos y las otras prodigiosas máquinas. Aquel ratón era el ser más hermoso y conmovedor del mundo, y por ese instante supe que a mí me bastaba un ratón. Lo miraba dentro de la cubeta, y él no intentaba nada. Quiero creer que no estaba asustado de mí, ni un poco. Lo miraba, y lo amaba. Incliné la cubeta y corrió a esconderse en unas ramas.</p>
<p>Volví a mi casa, diciendo que la vida me sonreía y me regalaba ratones. Le deseé a una prima, antes que encontrar un trabajo, una plaga de ratones. Imaginé que el mundo sería completamente distinto si de vez en cuando a todos los hombres, mayores y menores, distinguidos, importantes e insignificantes, se les aparecieran ratones así, para dejarse atrapar en medio de todos sus grandes negocios y tumultos, en medio de todo su esfuerzo diario, de todos sus anhelos, en medio de todo su trajinar de insignificancias y, también, de todas sus desgracias. Que entonces cada uno pudiera mirar a ese ratón que les regala la vida, como un paladín que vence y destierra todas las miserias, tristezas e imbecilidades humanas.</p>
<p>Me vino a la mente aquel personaje de Cortázar al que involuntariamente le salían conejos de la boca. Y bueno, me acordé de Serrat. Joan Manuel «prolífico en ratones» Serrat. El epíteto que hallo para el hombre que, conjurado con una guitarra, me ha cantado a mí y a tantísima gente que ni imagino, conmovedores y hermosos, ratones vencedores.</p>
<p>Gracias por todo, Serrat.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Los muertos de Facebook</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Sep 2013 22:32:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[El primo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Web]]></category>

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		<description><![CDATA[Como usted sabe, recibo muchas preguntas, muchas dudas, inquietudes… la gente busca consejos, guía, respuestas. Yo, elijo las preguntas y les doy respuesta. Hasta ahora he podido evadir el tema, pero algún día tendré que responder, me imagino. Estoy aquí porque han preguntado cada vez con más insistencia: ¿qué debemos hacer cuando un Amigo muere? [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como usted sabe, recibo muchas preguntas, muchas dudas, inquietudes… la gente busca consejos, guía, respuestas. Yo, elijo las preguntas y les doy respuesta. Hasta ahora he podido evadir el tema, pero algún día tendré que responder, me imagino.</p>
<p>Estoy aquí porque han preguntado cada vez con más insistencia: ¿qué debemos hacer cuando un Amigo muere? Ya sabe, un Amigo de Facebook. ¿Debemos borrarlo o conservarlo? Está bien, parece bastante obvio. Al principio ponemos un mensaje en su muro, buscamos una foto en la que salgamos con él, o lo más próximos posibles si nunca nos tomamos una foto juntos. Luego, por unos días, entramos a ver qué ha dicho la gente sobre todas estas muestras de cariño.</p>
<p>OK, ¿y después? Después… se vuelve algo incómodo, encontrar esa foto y ese nombre, a esa persona en nuestro grupo de amigos. Va perdiendo sentido, el estatus se vuelve obsoleto, incluso se puede prestar a malas interpretaciones. Nadie tiene una relación con un difunto, o no de esa manera. Luego las parejas hallan otras parejas, inician nuevas relaciones, y al mismo tiempo siguen siendo parejas del difunto. Mira, no estoy seguro que así sea, pero no veo por qué no podría pasar. Así lo ve Facebook, ¿no? Y Facebook somos nosotros, ¿no es así?</p>
<p>Se trata de constante interacción e intercambio, actualizaciones, estados y ac-tua-li-dad. ¿Qué hay de eso? Las redes sociales están aquí para quedarse, como los libros o las estatuas ¿estuatas? ¿estatuas? (chiste de Capulina imperdible). Cuánto tiempo tienen éstas, o las pinturas, y no las tiramos a la basura, y ni son esos hombres nuestros amigos, ni conocidos, cuando mucho podríamos hablar del retrato de una bisabuela.</p>
<p>Los conservamos, ¡y ni siquiera tienen la fidelidad de una foto! Facebook es parte de nuestra biografía, un compendio de instantes, de expresiones. Y luego pienso, ¿qué pasa si las redes sociales fueran una herramienta para preservar la imagen y el recuerdo? No un camino a la inmortalidad, es evidente, pero sí al recuerdo. ¿Sabía que cuando alguien muere recibe más solicitudes de amistad que nunca? Bueno, no lo sé, pero pienso que podría ser verdad, y es algo bello y conmovedor. Toda la gente que antes no se tomó el tiempo de enviar una solicitud, que no lo valoró lo suficiente, ahora piensa, y actúa ofreciendo su amistad, postrera y simbólica.</p>
<p>Escuche, borré a un amigo que había muerto hacía un par de semanas, y una amiga se atrevió a reprochármelo… De cualquier manera iba a borrarlo, yo le dije. Y era verdad, no sé por qué lo había aceptado, era un Amigo de Facebook, no un amigo de la vida real y de Facebook. ¿Ve usted la paradoja?</p>
<p>Mire, en casi 30 años dedicado a estos asuntos, he tratado casi todos los temas que usted pueda imaginarse, pero esto me parece algo distinto, algo para lo que nada podría prepararme. He pensado abandonar este oficio, pero luego hago una pausa y pienso que es sólo un nuevo reto, que no lo conozco todo, y que tal vez sea yo la que tenga que preguntarle a la gente, en particular a las nuevas generaciones: ¿debemos borrar a nuestros amigos que han muerto de Facebook? ¿Sí? ¿No? ¿Después de cuánto tiempo? «Amigos que se han ido» ¿Deberíamos considerar una categoría así?</p>
<p>Deja que le pregunte una cosa: si usted muriera ahora mismo, ¿qué desearías que pasara con tus perfiles? Yo… quisiera ser <em>trending topic</em>.</p>
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		<title>Las tienditas de la esquina, el último reducto de la democracia</title>
		<link>http://sadabombon.com/tienditas-esquina/</link>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 21:46:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[El primo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[[…] la urbe o polis comienza por ser un hueco, el foro, el ágora […] la polis no es primordialmente un conjunto de casas habitables, sino un lugar de ayuntamiento civil, un espacio acotado para funciones públicas. La urbe está hecha para discutir sobre la cosa pública. ~La rebelión de las masas, José Ortega y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>[…] la urbe o polis comienza por ser un hueco, el foro, el ágora […] la polis no es primordialmente un conjunto de casas habitables, sino un lugar de ayuntamiento civil, un espacio acotado para funciones públicas. La urbe está hecha para discutir sobre la cosa pública.</p>
<p>~<em>La rebelión de las masas</em>, José Ortega y Gasset</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
Hace tiempo que en nuestras ciudades no existe un lugar de encuentro, de exposición de ideas y de debate. El zócalo y las plazas públicas no son mas que lugares de paseo, hábitat de vendedores ambulantes, donde la gente que se encuentra no se otorga ni un mínimo saludo, ni siquiera una mirada. Así como estos lugares, podríamos recorrer las ciudades de México y no encontrar un solo punto de reunión y de intercambio de ideas entre ciudadanos. Las ideas y los ímpetus se encuentran dispersos e inconexos. Es entonces indispensable la reconstitución del lugar público que albergue el debate, un lugar que sea capaz de reavivar el instinto primario del animal político que es el hombre, un espacio para el diálogo y la asociación.</p>
<p>Desde hace tiempo, las ciudades están cada vez más segmentadas, con espacios exclusivos para lo elegante, lo naco, lo distinguido y lo popular (aunque, paradójicamente, lo popular sea ya también algo exclusivo). Existe una tendencia irrefrenable hacia lo VIP, la segmentación del mundo en espacios sólo accesibles para aquellos que hayan alcanzado la fama, la gloria y la fortuna. Esta fragmentación física y geográfica no tiene otro propósito distinto que la celebración del éxito sobre la ignominia del fracaso. Acentuar la distinción entre quien ha triunfado y quien no. Grupos que pueden acceder a las cimas olímpicas y montones que están condenados a lo mundano. Así todos los espacios, sin dejar de ser públicos, se han ido delimitando.</p>
<p>El estadio de futbol –donde el obrero eufórico solía abrazarse apasionadamente con el burgues– no sólo cuenta ya con palcos y plateas, sino también con una tribuna VIP. Recién me decían que al cine va gente de todo tipo, pero me entero también que ahora ya hay salas VIP. Cada quien viendo la pantalla desde su propia fracción, cada quien viviendo en su propia exclusividad.</p>
<p>El hombre VIP es el que no está dispuesto a siquiera rozarse con aquel que no sea tan distinguido como él, es el que lleva un manual taxonómico que enlista a las personas y castas con las que no piensa convivir jamás. Y no es sólo el VIP de élite, es también el hombre particular, que tiene su auto particular, circula aislado por su mundo particular y vive en un conjunto cerrado y particular. ¡Benditos sean los particulares!</p>
<p>Segmentar al mercado es segmentar a la sociedad. Separar es distanciar, incomunicar, aislar realidades, negar similitudes y, en última instancia, polarizar y enfrentar. Y con tanta distinción, se han ido reduciendo los espacios públicos, lugares donde solíamos encontrar, como en <em>La fiesta</em> de Serrat, «al noble y al villano, al prohombre y al gusano». La acción social está definida por el acto de consumo, que tiende a segregar. El debate, por el contrario, tiende a integrar.</p>
<p>El antojo espontáneo suele estar asociado al alimento chatarra, que si bien es <a href="http://sadabombon.com/obesidad/">constantemente vilipendiado por sus perniciosos efectos sobre la salud</a>, preserva un hálito de democracia. Un pámpano a la sal con una copa de pinot noir sudafricano es ignoto e inaccesible para el 99% de la población, pero el refresco de 600 ml es accesible y es democrático porque a él aspiran los hombres y mujeres de las más distintas clases sociales y económicas. En la tiendita de la esquina se encuentra lo que el grueso del pueblo demanda: chatarra. Su ubicuidad congrega a los albañiles que toman un descanso de su faena y a la niña fresa que se dispersa entre clases. La tiendita de conveniencia se va volviendo el templo y el reducto último, o tal vez el primero, de una democracia quizá decadente, quizá en ciernes. En el OXXO se encuentran todos los hombres con un mismo deseo, hermanados alrededor de un producto noble que no excluye a nadie, que permite que en la fila de la caja se tomen de la mano el limpiavidrios y el CEO y entonen alabanzas al líquido envasado en PET y a las golosinas en plástico metalizado.</p>
<p>El OXXO está por convertirse en la Colina del Pnyx, el lugar donde en la antigua Atenas se asentaba la plaza pública; el Ágora. La tiendita de la esquina está por transformarse en nuestro lugar mítico donde tendrá su génesis la democracia. En unos años, la tiendita levantará tribunas de fino mármol, los cajeros vestirán la toga viril y la clásica toga praetexta, dando la bienvenida al visitante con un sonoro «¡Salve Ciudadano Mexicano!»</p>
<p>Sin embargo, en una angustiante visión apocalíptica, los OXXO podrán tomar el camino contrario y volverse VIP; sería la lapidaria condena de la democracia. «¡Jamás!», clamará la lata ruborizada y de oscuro contenido, agregando «Me erijo paladín del pueblo ante tan pérfida intención. Yo soy la amalgama y sangre ciudadana. Yo soy el cáliz y este es mi templo, savia y simiente de la democracia».<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Bipolaridad anatómica –el caso del mamordo, la figura de la gordibuena</title>
		<link>http://sadabombon.com/mamordo/</link>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 22:35:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[El primo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevistamos a un morfólogo, un doctor anatomista que se dedica al estudio del cuerpo humano. Por alguna razón que nos resulta inexplicable, se niega a dar su nombre, pero asegura ser el precursor de una ciencia que dará mucho de qué hablar. &#160; Se dice que en gustos se rompen géneros, pero cuando evaluamos el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Entrevistamos a un morfólogo, un doctor anatomista que se dedica al estudio del cuerpo humano. Por alguna razón que nos resulta inexplicable, se niega a dar su nombre, pero asegura ser el precursor de una ciencia que dará mucho de qué hablar.<br />
&nbsp;<br />
<span style="color:#008080;"><em><span style="color:#1342079;">Se dice que en gustos se rompen géneros, pero cuando evaluamos el físico humano, estamos tan acostumbrados a los adjetivos en apariencia objetivos, que cualquier cosa que escape a la norma parece ser una atrocidad canónica.</span></em></span></p>
<p>Es verdad. Además de los estereotipos comúnmente aceptados, pongamos por ejemplos; gordo, traqueteado, buenota, etcétera, existe lo que hemos de llamar bipolaridad anatómica o anatomía dicotómica desconcertante. Esta rama de estudio clínico, de la cual soy pionero, analiza individuos que posiblemente sin notarlo ellos mismos suscitan constantes debates entre las personas que los conocen o frecuentan. Los gordos, por ejemplo, son los que obviamente tienen mayor volumen de grasa corporal de acuerdo al estándar (nuestro estándar). Fácilmente los señalamos y condenamos con frivolidad. Con las edades, por el contrario, resulta bastante más variable porque se evalúa a conveniencia. Si son más grandes, son «rucos»; más jóvenes, «inmaduros»; si son de la misma edad, están «en la flor de la vida». Ésta relativización del análisis y el diagnóstico es completamente ordinaria, pero sólo tiene validez para lo ordinario. Nuestro objeto de estudio no es precisamente lo extraordinario, sino lo desconcertante.<br />
&nbsp;<br />
<span style="color:#008080;"><em><span style="color:#1342079;">De ahí el nombre, ¿correcto?</span></em></span></p>
<p>Mira, la anatomía como ciencia médica se ocupa de la disección o separación artificiosa de las partes del cuerpo de un animal o una planta. Ahora, la crítica estética de la anatomía está poblada en exceso de charlatanes y ociosos aficionados. Ni tu ni yo somos plantas, y eso de artificioso, independientemente de lo que signifique, suena artificial y poco ilustrativa.<br />
&nbsp;<br />
<span style="color:#008080;"><em><span style="color:#1342079;">Dígame, ¿no le parece acaso esta pretendida ciencia no solo frívola, sino estéril?</span></em></span></p>
<p>[El experto muestra una foto y el entrevistador asiente.]<br />
&nbsp;<br />
<span style="color:#008080;"><em><span style="color:#1342079;">Santo Dios… prosigamos.</span></em></span></p>
<p>Toma nota, éstas son algunas primicias:</p>
<p><strong>El gordo-flaco.</strong> Tiene una panzota, eso no lo discute nadie. Su torso se asemeja a un malvavisco. Lo raro es que no tiene nada más que lo avale como gordo. No tiene nalgas, y si se pone bermudas parece un cura en la playa. ¿Y cómo son las piernas de un cura vacacionista? No lo sé. Estos ejemplares usan pantalones. Otro detalle particular son los brazos, decididamente tubulares y uniformes, no tienen ningún tono o vigor, pero paradójicamente permiten que las mangas parezcan anchas. Estamos seguros que en algún otro lugar del cuerpo oculta alguna otra gordura delatora, pero permanece esquiva. Por legítima autodefensa, sus familiares lo ven «bien», pero su mamá cree que se vería un poco mejor con unos kilos menos.</p>
<p><strong>El joven-viejo.</strong> Porque juro que conozco un hombre que no podría decir si tiene 20 o 50 años. Lo primero es que aquí la discordancia no tiene nada que ver con su comportamiento. No es que parezca vigoroso y vital, se acueste temprano y tome leche tibia con galletas. Tampoco que desapruebe las conductas pueriles de sus contemporáneos y esté en posesión de una contrastada sabiduría. En la vida cotidiana suele pasar que al ente que te impide entrar al baño del bar no sabes si debes de exhortarlo con paciencia y buenos modos a que despeje el paso, o decirle «quítate güei». Si observas a un hombre acomodarse unas incipientes poblaciones de canas con unos deditos tersos de ratón es porque estás en presencia de una de las más definitivas pruebas de que, incluso en una geografía tan pequeña como un hombre, puede haber distintas estaciones y diversos husos horarios.</p>
<p><strong>El mamordo.</strong> Posiblemente no nos opongamos a reconocer que el denominado mamordo tiene bastante fuerza, bastante más que nosotros. Pero se la atribuimos a su peso, ¡como si existiera alguna causalidad lógica! Es que es frecuente que cuando alguien osa decir que fulano está «mamey», rápidamente nos oponemos. Son raros, porque algunos usan camisas ajustadas sin mangas y otros eligen triple XXL. Pero con lo que quiera que recubran su inacabado físico, tenemos la profunda convicción que debajo de la prendas de un mamordo existe una titánica pugna por el espacio vital entre las trémulas adiposidades y las ordenadas fibras musculares.</p>
<p><strong>La gordibuena.</strong> Innegablemente tiene encanto. A ojos de los donjuanes, la gordibuena es casi siempre una concesión que se permiten. Tiene lo que hay que tener en partes iguales, bueno, nada más que en una proporción mayor a la figura canónica vigente. La gordibuena puede mantener la misma figura y conservar el título por mucho tiempo, pero para su desgracia, o la nuestra, mientras no la conocemos y mantenemos la distancia parece siempre más deseable. Después de establecer contacto cae en desgracia y somos menos benévolos con ella. De la noche a la mañana engordó y afirmamos vehementes que tuvo algún encanto..</p>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color:#008080;"><em><span style="color:#1342079;">¿Se limita esto la anatomía, o cree que dicha relativización puede llegar a trascenderla?</span></em></span></p>
<p>Mira, en otras áreas hay muchísimos avances, la bipolaridad como trastorno psiquiátrico está identificada y descrita hace largo tiempo. Por contrario, en el plano intelectual creo que se debe profundizar. Ya te digo, tú tienes cara de tonto, pero haces muy buenas preguntas.</p>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color:#008080;"><em><span style="color:#1342079;">¿Eso qué significa?</span></em></span></p>
<p>No lo sé, dímelo tú.</p>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color:#008080;"><em><span style="color:#1342079;">… Sentadas ya algunas bases, y conocidos algunos ejemplos ilustres, el lector podrá proceder a buscar ejemplares concordantes, nuevos especímenes y, por estrictas razones de ocio, profundizar en el debate.</span></em></span></p>
<p>Ocio el tuyo, que mira que venir a hacerme entrevistas…<br />
&nbsp;</p>
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		<title>La obesidad: el refugio de los atribulados</title>
		<link>http://sadabombon.com/obesidad/</link>
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		<pubDate>Tue, 12 Jul 2011 15:45:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[El primo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>

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		<description><![CDATA[El Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, informa que: &#160; México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y adulta. Alrededor del 70% de la población mexicana sufre de sobrepeso y obesidad. &#160; Cuando se pretende atribuir la mayor y más grave crisis sanitaria en la historia de México a la publicidad y disponibilidad [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, informa que:<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y adulta. Alrededor del 70% de la población mexicana sufre de sobrepeso y obesidad.</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
Cuando se pretende atribuir la mayor y más grave crisis sanitaria en la historia de México a la publicidad y disponibilidad de productos chatarra, se observa que dicha explicación es cuando menos simplista e ingenua. Un análisis más profundo, descubre que la creciente obesidad reside en factores psicológicos y existenciales hasta ahora no valorados.</p>
<p>No es coincidencia que cuando uno asiste a un evento masivo, al que concurren las clases proletarias (<em>sic</em>), se encuentre con que cada vez más personas ostenta un mayor volumen corporal. El hecho de que los casos de sobrepeso y obesidad se concentren en las clases sociales más desfavorecidas, pone de manifiesto el verdadero origen y trasfondo del problema.</p>
<p>De acuerdo a los estudios sobre «Psicología Profunda» de Anna Freud, plasmados en su libro <em>El yo y los mecanismos de defensa</em>: «Los métodos del defensa que el yo llama en su auxilio no se dirigen contra la vida instintiva, sino directamente contra el mundo exterior que los frustra o amenaza». Así que si la diabetes, los problemas circulatorios y la hipertensión se presentan como amenazas al hombre obeso, los balazos, la inseguridad, la precariedad laboral y circunstancial en este convulso país superan el temor a las enfermedades derivadas y concomitantes del sobrepeso.</p>
<p>De esta manera se conoce que la obesidad es el refugio de los atribulados, de los pobres, de los pobres diablos, de los atemorizados; de quienes han perdido su seguridad e identidad. Es el muro adiposo que construyen en torno a si, la muralla tras la que se resguardan. Por eso encontramos al obrero alienado, a la mujer desposeída, al hombre mísero, al angustiado, al del corazón roto, al etcétera reposando abstraídos con una bolsa de frituras en una mano y un refresco en la otra; son estos los ladrillos y el mortero con los que levantan el muro, lo engrosan y refuerzan. Cuando nos acercamos a un hombre delgado, estamos mucho mas cerca de su alma que de lo que jamás llegaremos a estar de la de un obeso mórbido. Si situamos el alma en corazón o vientre, de ésta nos podrán separar hasta 20 o 30 centímetros. En la representación delirante de la psicosis, un talismán sirve para significar un objeto que el paciente ha deseado o perdido; esta mística panza de buda es el escudo protector. La posesión de esta barrera representa la protección contra amenazadores poderes externos, he ahí la psicosis colectiva y el mecanismo de defensa.</p>
<p>Esta clase de hombres fortaleza es la que ha decidido alejar su piel de su alma, para así no exponerse a sufrir daño. Por esa misma razón, es que cada vez más niños de los estratos económicos y sociales más bajos se presentan a tempranas edades con rostros redondeados y abultados vientres. Sucede que sus padres, incapaces de proveerlos de una salud adecuada, un entorno seguro o una educación promisoria que les auguren cierta certeza respecto al futuro, les entregan refrescos y golosinas. «Anda hijo, levanta un muro», les dicen de modo paternal.<br />
&nbsp;</p>
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