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	<title>Sada y el bombón &#187; Jacobo Zanella</title>
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	<description>revista independiente de cultura urbana en el centro de México.</description>
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		<title>A ciegas</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 00:22:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 24]]></category>

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		<description><![CDATA[Siempre soy un invitado al cine. Sé que vamos un día a cierta hora, pero no sé nada más. Nunca selecciono la película, nunca sé que voy a ver: voy porque respondo a una invitación, a una especie de blind date. (Hay algunas películas muy esperadas y famosas; de esas por supuesto que sé algo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre soy un invitado al cine. Sé que vamos un día a cierta hora, pero no sé nada más. Nunca selecciono la película, nunca sé que voy a ver: voy porque respondo a una invitación, a una especie de <em>blind date</em>. (Hay algunas películas muy esperadas y famosas; de esas por supuesto que sé algo antes, pero son casos raros.)</p>
<p>Tampoco me interesa leer reseñas antes ni necesito conocer al director: creo que le agrega mucha emoción ir descubriendo todo mientras sucede en la oscuridad. Si los créditos salen hasta el final, como es común ahora, la sensación se multiplica.</p>
<p>Me parece extrañísimo documentarse antes de ir al cine, conocer los puntos de vista que se contraponen, saber cuánto costó el rodaje, si es la primera película que usa no-sé-qué-tencología. Todo eso yo nunca lo haría, creo que diluye la experiencia dentro de la sala. Después de verla, es posible que investigue o quiera leer algo, pero casi nunca lo hago.</p>
<p>A las librerías o bibliotecas uno puede entrar vagamente, sin grandes ánimos, y recorrer los volúmenes a ver cuál nos llama… o podemos ir con una lista en la mente y dedicarnos ávidamente a encontrar esos títulos. Al cine yo prefiero ir desprovisto de todo, sin cosas en los bolsillos, sin conocimientos previos. Al cine y a las librerías podemos ir con la mente en blanco; a un viaje tal vez no.</p>
<p>A veces creo que cuanto más sabemos de cine menos lo disfrutamos. Cuando el espectador deja de ser sólo un espectador —y todo lo sabe y todo lo piensa—, comienza a ver las películas desde un lugar distante, y así cualquier cosa se aprecia de manera distinta. (Nunca he podido apreciar <em>Sada y el bombón</em> como un lector más, por ejemplo, así que encontrarme de sorpresa con una revista nueva de la que no sé nada —o con una película— me causa una alegría relajada y desenfadada.)</p>
<p>Saber poco sobre algo también implica un acercamiento con los sentidos mucho más receptivos. Si voy mañana al cine a ver una nueva película mexicana, la veré de manera muy distinta a como la vería mi doble australiano o uruguayo, simplemente porque estoy dentro del contexto en que la película sucede y se presenta. Este cambio geográfico hace toda la diferencia porque podemos ser más críticos —incluso sin desearlo. Y creo que pasa lo mismo con los actores, directores, productores, guionistas: saber poco de ellos te lleva a conocerlos más profundamente durante la proyección de sus películas, sacar propias conclusiones, quererlos —o no— de manera espontánea.</p>
<p>Me emociona mucho estar sentado ahí, en la sala del cine, esos segundos antes de que inicie la proyección misteriosa. ¿Me gustará lo que voy a ver? ¿Será este momento previo uno que recordaré durante muchos años porque habrá un antes y un después de esa película? ¿Se escribió la historia hace tres años, cincuenta, quinientos? ¿Cuántos meses pasó el libreto en una oficina anónima, cuántos cientos de miles de horas-hombre están condensadas en los siguientes 120 minutos que estoy a punto de ver? ¿Cuántos años desde la primera idea hasta este momento? Es una emoción tan exquisita y lujosa: soy el destinatario final de algo que no sé qué es, de una obra de la creación humana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<address><em>Este artículo apareció en el suplemento especial de otoño 2014, <a href="http://sadabombon.com/?s=suplemento+especial+cine+2014"><span style="color: #808080;">El cine</span></a>, dentro de la edición 24 de </em>Sada y el bombón<em>.</address>
<p></em></p>
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		<title>Sada y el bombón, una reflexión final</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2014 13:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Diseño]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 24]]></category>

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		<description><![CDATA[Imaginaba Sada y el bombón años antes de discutirla por primera vez, mucho antes de que tuviera nombre. No la imaginaba realmente… justo lo opuesto: la imaginaba como una ausencia. Durante varios meses, en 2010, entre todos inventamos sus partes y sus límites, un proceso emocionante: pasar del espacio negativo, inexistente, al espacio positivo, donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Imaginaba <em>Sada y el bombón</em> años antes de discutirla por primera vez, mucho antes de que tuviera nombre. No la imaginaba realmente… justo lo opuesto: la imaginaba como una ausencia. Durante varios meses, en 2010, entre todos inventamos sus partes y sus límites, un proceso emocionante: pasar del espacio negativo, inexistente, al espacio positivo, donde todo tiene medidas y leyes, tonos y expresiones, un universo dentro de otro, un microclima que permite vida nueva —aunque no toda. </p>
<p>Para saber exactamente qué era <em>Sada y el bombón</em> necesitábamos inventarla, poder tomarla físicamente y evaluarla. Inmediatamente después, declararla beta. Inventar durante un año los mecanismos para llevarla a la siguiente fase, modificarla, producirla, tomarla y evaluarla. Declararla beta de nuevo. Tener otros 365 días para pensar en los siguientes pasos, implementarlos, imprimirla, hojearla, declararla beta&#8230; y así exhaustivamente. <em>Sada y el bombón</em> es una revista que no estaría terminada nunca: evolucionaría de la misma manera que un ser vivo.</p>
<p>En diciembre 2013 la revista se hizo notablemente más grande —nuevo tamaño, más páginas y contenido. Un mes después, recibí la queja de un querido amigo por «verla tan grande y tan seria». Al final de mi respuesta, le escribí que «con este cambio de la revista estoy muy contento: cuando llegaron las cajas de la imprenta y pude sacar la primera y tomarla, pensé que era justo lo que esperaba y un poco más. En ese momento olvidé los 18 números anteriores y me puse a pensar en los 18 siguientes».</p>
<p>Veo la primera edición de <em>Sada y el bombón</em> y veo inocencia. Veo la última edición y distingo un gran camino andado; puedo imaginar sus siguientes cambios y su futuro lejano.<br />
&nbsp;</p>
<p align="center">*</p>
<p>&nbsp;<br />
Podemos dividir a todas las revistas en dos grupos: las monolíticas y las experimentales. Las monolíticas evolucionan poco a poco, interiormente, la edición uno y la edición cien no son tan distintas en sus formas. <em>Sada y el bombón</em> es una revista experimental: nació de un deseo-incógnita-búsqueda y fue creciendo naturalmente; evolucionó hacia adentro y hacia afuera, se desbordó y ocupó otros recipientes, se hizo grande, se extendió en las personas y en las geografías, aunque siempre pautada y delimitada en el tiempo. <em>Sada y el bombón</em> experimentó siendo la revista de una persona, luego de dos, luego de ocho, luego de un grupo grande, luego de una ciudad y una región.</p>
<p>Cualquier creación estará siempre incompleta, en cualquier fase, incluso terminada. La parte complementaria está siempre en el futuro, en el deseo.<br />
&nbsp;</p>
<p align="center">*</p>
<p>&nbsp;<br />
¿Cuál es el valor esencial de <em>Sada y el bombón</em>? Tal vez el cultural. <em>No cultural</em> como se traduce vulgarmente, sino cultural en su sentido de diccionario, antropológico: modo de vida y pensamiento local.</p>
<p><em>Sada y el bombón</em> fue una gran red social porque era atractiva. Era atractiva porque estaba bien hecha. En las reuniones editoriales contábamos lo que nos había pasado en los últimos días o notábamos que algo cotidiano necesitaba una explicación o un análisis menos superficial, y lo convertíamos en artículo —después de una investigación y un debate con puntos de vista a veces opuestos. La edición fotográfica, la comisión de ilustraciones, el diseño editorial: todo se hacía de cero. Irónicamente, esta originalidad —que era lo que los lectores más apreciaban— no siempre le hacía sentido a los posibles anunciantes. Y ésta es la razón por la que ahora tenemos que despedirnos, pero buscaremos la manera de volver, probablemente con un esquema sustentable que esté directamente integrado —esta vez desde el principio— con el proceso de creación de contenidos. Mientras tanto, la echaré mucho de menos.<br />
&nbsp;</p>
<hr />
<address><span style="color: #808080;"><em>Jacobo Zanella participó en todos los procesos de la revista, desde el diseño de las portadas hasta la selección minuciosa de los puntos de distribución. Lee algunos de sus textos en  <a href="http://sadabombon.com/author/jacobo/"><span style="color: #808080;">sadabombon.com/author/jacobo</span></a></em></address>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Sobre los compromisos innecesarios y mi insignificante vida social</title>
		<link>http://sadabombon.com/compromisos/</link>
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		<pubDate>Tue, 11 Mar 2014 00:51:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[Tengo pocos compromisos sociales al año —aunque siempre podría tener menos. La mayoría son en bares, algunos en restaurantes o casas, y casi siempre aparece una boda a la que hay que ir. Una al año. Tengo un amigo que va a una boda cada semana. A veces va a dos bodas en un mismo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo pocos compromisos sociales al año —aunque siempre podría tener menos. La mayoría son en bares, algunos en restaurantes o casas, y casi siempre aparece una boda a la que hay que ir. Una al año.</p>
<p>Tengo un amigo que va a una boda cada semana. A veces va a dos bodas en un mismo fin de semana. Si cambia de novia, lo sigue haciendo, sólo que las bodas a las que va son distintas. Supongo que tendrá un par de trajes, una camisa especial, zapatos negros de vestir y algunas corbatas. Bebe mucho whisky.</p>
<p>Tengo otra amiga que no va a tantas bodas, tal vez diez o doce al año; algunas son fuera de la ciudad, otras a las que hay que llegar en avión. No puede usar el mismo vestido más de una vez, porque al menos una persona que estará en la siguiente boda ya lo habrá visto (sólo puede repetir en esas bodas de primos lejanos). ¿Tendrá un closet con todos esos vestidos que sólo usó una vez? Sospecho que algunos terminan en subastas web.</p>
<p>Comparado con ellos, cuando pienso en mi insignificante vida social, más que estar contento por las cosas que hago, estoy contento por las que no hago, por la lista de eventos a los que no tengo que asistir, familias políticas que ver, misas, cocteles de bautizo, bodas civiles, no tengo que hacer nada de eso. No tengo que hacer nada que no quiera hacer. Ni siquiera mi cumpleaños.</p>
<p>Todo eso que no hago me da mucha paz. Me alegra doblemente estar leyendo en cama un sábado al mediodía si pienso que habrá otros en ese momento preparándose para el evento al cual preferirían no asistir. El cielo nublado, la luz de la lámpara, el ambiente cálido, el algodón de la piyama, ¿cómo puede eso ser inferior a cualquier cosa?</p>
<p>Ese silencio desprovisto de tiempo. La serenidad… que al mismo tiempo es grande. Y yo ahí con las palabras, nada más.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>La audiencia de Adèle</title>
		<link>http://sadabombon.com/adele/</link>
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		<pubDate>Tue, 25 Feb 2014 19:31:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>

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		<description><![CDATA[Blue Is the Warmest Color aka La vie d&#8217;Adèle &#8211; Chapitres 1 et 2 (2013) Abdellatif Kechiche 179 min &#8211; Drama &#124; Romance &#160; Un lunes de 1998 fui al cine con una amiga a ver One Night Stand. La sala estaba vacía, podíamos escuchar nuestra respiración. No era el tipo de películas que se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address style="padding-left: 30px;"><em>Blue Is the Warmest Color aka La vie d&#8217;Adèle &#8211; Chapitres 1 et 2 (2013)</em><br />
<em>Abdellatif Kechiche</em><br />
<em>179 min &#8211; Drama | Romance</em></address>
<p>&nbsp;<br />
Un lunes de 1998 fui al cine con una amiga a ver <em>One Night Stand</em>. La sala estaba vacía, podíamos escuchar nuestra respiración. No era el tipo de películas que se exhibían en Querétaro. Al salir del cine, mi amiga me dijo, <em>Hollywood está cambiando</em>.</p>
<p>La película no llegó al miércoles: la quitaron de la cartelera antes de que cumpliera la semana mínima que normalmente duran. Me dijeron que había una Comisión de la Vela Perpetua que veía todas las películas y, a través de una conexión, supongo, podían hacer que las quitaran si las consideraban inmorales. No sé si eso era cierto, pero recuerdo muy bien cuando nos enteramos que no se podía ver más.</p>
<p>Hollywood tal vez cambiaba, pero Querétaro todavía no.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hoy ese complejo de cines no existe más. Querétaro ha cambiado mucho en estos 15 años: no sólo hay cien salas de cine en la ciudad sino que hay cada vez más diversidad. Y la diversidad en el cine refleja, claro está, la diversidad de la audiencia.</p>
<p>Anoche vi <em>La vida de Adèle</em>, y pude comprobar éstas y otras cosas:</p>
<p><em>Adèle</em> va en su segunda semana de exhibición, y bien podría tener una tercera y hasta una cuarta, lo cual es algo casi inverosímil para los estándares de Querétaro. En serio. Se constató que no hay más Vela Perpetua clasificando las películas por nosotros.</p>
<p>Había muchas parejas de chicas en la sala, lo cual, supongo, sería un poco obvio. Llegaban naturales, con mucho deseo de estar ahí, ansiosas de la historia. Lo que no era tan obvio para el resto de la audiencia es que Querétaro tuviera esa cantidad de parejas.</p>
<p>La sala se llenó un lunes, con todo tipo de personas y edades, incluso un par de familias completas por ahí. Todos mostrando mucho respeto al cine. Pensé que eso podría ser una definición de civilidad.</p>
<p>Nadie se salió, excepto un señor que súbitamente sintió deseos incontrolables. Dejó a la esposa a la mitad de la película. No puedo creer que nadie más se salió.</p>
<p>Entramos a la sala a las 8 de la noche y salimos a las 11:30. No sólo es una película muy larga: todos se aplican para que se sienta lo más larga posible, el guionista, el editor, el director: sientes que dura dos, tres veces más de lo que realmente dura. Esto me pareció un gran acierto, y creo que a los demás en la sala también. Todos entraban y salían como sin nada, como si lleváramos 24 horas viéndola, como si fuera reality tv y estuviéramos en la sala de la casa; la audiencia no se preocupaba si al salir se perdían algo: se familiarizaron tanto con la película.</p>
<p>Todos aguantaron el close-up, porque es una película de extreme close-ups el 90% del tiempo, creando otro extreme close-up en cada una de las caras que observaban esos extreme close-ups. Había escenas de rostros tan vastas y llenas de lujuria que nadie estaba leyendo los subtítulos, todos estaban viendo ojos, poros, manchas en los labios, colores de ojos. Que los personajes nos vieran directamente y nosotros lo aguantáramos también hablaba, de nuevo, de una audiencia lista para cualquier enfrentamiento.</p>
<p>¿Qué vimos exactamente todos anoche?<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Vistazo a la quincena: uniformes olímpicos, las mejores revistas del 2013 y la Última Cena del siglo 21</title>
		<link>http://sadabombon.com/vistazo-15-2-14/</link>
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		<pubDate>Fri, 14 Feb 2014 12:50:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Web]]></category>

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		<description><![CDATA[El vistazo a la quincena de Sada y el bombón reúne las cosas que vimos, leímos y escuchamos en la web en los últimos días. ¿Qué nos interesó y por qué? Esta vez Jacobo –nuestro director de arte– hace aquí la selección de sus últimos descubrimientos: &#160; &#160; 1. Uno de los temas más populares [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El vistazo a la quincena de <em>Sada y el bombón</em> reúne las cosas que vimos, leímos y escuchamos en la web en los últimos días. ¿Qué nos interesó y por qué? Esta vez <a href="http://sadabombon.com/author/jacobo/">Jacobo</a> –nuestro director de arte– hace aquí la selección de sus últimos descubrimientos:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://popchartlab.com/products/a-visual-compendium-of-sneakers" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3115" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/71.jpg" width="780" height="385" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">1.</span> Uno de los temas más populares de <em>Sada y el bombón</em> son los tenis que más nos gustan. <a href="http://popchartlab.com/products/a-visual-compendium-of-sneakers" target="_blank">Aquí</a> los 134 tenis más famosos de los últimos cien años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://magpile.com/awards/" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3111" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/31.jpg" width="780" height="377" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">2.</span> La mejor revista independiente, la mejor revista nueva y el mejor diseño de revista del 2013. Ganadores, menciones honoríficas y finalistas <a href="http://magpile.com/awards/" target="_blank">aquí</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://olympicfashion.tumblr.com/" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3109" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/11.jpg" width="780" height="480" /></a></p>
<p><span style="line-height: 1.5em;"><span style="color: #ff0000;">3.</span> Los uniformes y las modas de los Juegos Olímpicos. <a href="http://olympicfashion.tumblr.com/" target="_blank">Este Tumblr</a> va de lo sublime a lo ridículo, presentando todas las novedades de Sochi, por supuesto.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://farm8.staticflickr.com/7412/12306871855_3b140fb044_h.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3112" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/41.jpg" width="780" height="379" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">4.</span> Las portadas especiales de <a href="http://farm8.staticflickr.com/7412/12306871855_3b140fb044_h.jpg" target="_blank">Vanity Fair</a>, versiones siglo 21 de la <em>Última Cena</em>. Esta fotografía es de <a href="http://annieleibovitz.tumblr.com/" target="_blank">Annie Leibovitz</a>. <a href="http://video.vanityfair.com/watch/cover-photo-shoots-behind-the-scenes-of-annie-leibovitz-s-cover-shoot-for-the-2014-hollywood-issue?c=series" target="_blank">Acá</a> el <em>behind the scenes</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://www.reporter-app.com/" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3113" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/51.jpg" width="780" height="386" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">5.</span> <a href="http://www.reporter-app.com/" target="_blank">Reporter</a>, una app para llevar un registro exhaustivo de tu vida cotidiana, exactamente como <a href="http://feltron.com/ar12_01.html" target="_blank">Nicholas Feltron</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://www.abelardomorell.net/posts/camera-obscura/" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3114" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/61.jpg" width="780" height="377" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">6.</span> Exterior e interior en una misma fotografía, es decir, lo que está al frente de la cámara y atrás de la cámara, simultáneamente. Alucinante trabajo de <a href="http://www.abelardomorell.net/posts/camera-obscura/" target="_blank">Abelardo Morell</a> utilizando la técnica de camera obscura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://www.magyaradam.com" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3110" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/21.jpg" width="780" height="349" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">7.</span> <a href="https://medium.com/matter/88aa8a185898" target="_blank">La técnica de Adam Maygar</a> es ligeramente más impresionante que <a href="http://www.magyaradam.com" target="_blank">sus fotografías</a>. Ver y entender su trabajo hace que todo lo demás parezca de inmediato fácil, complaciente y aburrido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://rdio.com" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3117" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/91.jpg" width="780" height="383" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">8.</span> <a href="http://www.rdio.com/" target="_blank">Rdio</a>, el mejor servicio de música en línea (disponible en México), es como esa imaginaria tienda de discos enorme en donde los empleados tienen la mejor respuesta a cualquier cosa que se te ocurra preguntarles. Aunque no es necesario ver el <a href="http://www.youtube.com/watch?v=wksIZuOxf_0" target="_blank">video</a> que explica cómo funciona, está muy bien hecho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://www.youtube.com/watch?v=fx_lUCgC-Jo" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3116" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/81.jpg" width="780" height="428" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">9.</span> <a href="http://www.youtube.com/watch?v=fx_lUCgC-Jo" target="_blank"><em>Terminus</em></a>, cortometraje de 30 minutos que muestra un día en la vida de la estación de trenes Waterloo en Londres, 1961.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<a href="http://www.wired.com/design/2013/10/13-sterling-pieces-of-data-viz-from-the-best-american-infographic-2013/?viewall=true" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-3122" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/102.jpg" width="780" height="346" /></a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">10.</span> Algunas de las <a href="http://www.wired.com/design/2013/10/13-sterling-pieces-of-data-viz-from-the-best-american-infographic-2013/?viewall=true" target="_blank">mejores infografías</a> del 2013. Mi favorita es la que extrae las paletas de color de diez impresionistas durante diez años y te das cuenta quién seguía a quién.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Ediciones Acapulco</title>
		<link>http://sadabombon.com/acapulco/</link>
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		<pubDate>Sat, 01 Feb 2014 17:35:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 20]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>

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		<description><![CDATA[Ediciones Acapulco es una pequeña casa editorial independiente en la calle Acapulco de la Colonia Roma, en el DF. Hacen libros artesanales e íntimos, con un repertorio inesperado. Entrevistamos a su directora, Selva Hernández. Esto es lo que nos contó: &#160; Hacer una revista o hacer libros o cualquier proceso de edición —incluso acomodar los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><span style="color: #999999;"><em>Ediciones Acapulco es una pequeña casa editorial independiente en la calle Acapulco de la Colonia Roma, en el DF. Hacen libros artesanales e íntimos, con un repertorio inesperado.</em></span></p>
<p style="padding-left: 30px;"><span style="color: #999999;"><em>Entrevistamos a su directora, <span style="color: #ff0000;">Selva Hernández</span>. Esto es lo que nos contó:</em></span></p>
<p>&nbsp;<br />
Hacer una revista o hacer libros o cualquier proceso de edición —incluso acomodar los cuadros de tu casa— es elegir, ordenar, tomar decisiones: qué entra, qué sale, qué va primero, cuáles son los ritmos de lectura que queremos.</p>
<p>La editorial funciona igualito que en la Edad Media: está el editor que dirige, el escritor, el que copia los textos, el que los ilumina, el que hace los márgenes, el que barre el taller, el que prende la chimenea. Aquí en Acapulco digo siempre algo que funciona muy bien con mis alumnos y con mi familia: somos un sistema, y la falla de uno es la falla de todos, así como el acierto de uno también es el acierto de todos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>El editor</h3>
<p>Cuando ves todas las propuestas editoriales que hay, todas las convocatorias, te das cuenta que todos los editores existimos un poco por el apoyo que da el Estado a las publicaciones, porque en México nadie compra libros, nadie compra revistas, nadie lee, es una realidad. Creo que los editores somos un poco necios, que hacemos esto porque no queremos hacer otra cosa, nos aferramos, estamos un poco en el camino equivocado pero correcto al mismo tiempo.</p>
<p>Detrás de cada libro hay una decisión que toma una persona, un editor, que tiene sus propios criterios, y cuando lees que a grandes <em>best sellers</em> los rechazaron las mejores editoriales te das cuenta de que hay una persona que toma decisiones de acuerdo a lo que le dicta la empresa, porque las grandes editoriales tienen que reportar números (aunque las pequeñas deberíamos de tener ese compromiso), pues «o vendes tantos ejemplares o consigo un editor que venda más», pero siempre está el que toma la decisión –por gustos, experiencias y criterios personales.</p>
<p>En mi editorial —como creo que sucede en muchas otras— cada año nos preguntamos si vale la pena seguir un año más o poner mejor un restaurante o vender ensaladas orgánicas. Es muy difícil plantear decisiones porque el mercado es muy volátil y el negocio no es nunca negocio —hay que partir del principio que nunca va a ser un negocio, y finalmente vivimos en un mundo en el que hay que pagar muchas cosas. Entonces, a nivel editorial, hay decisiones que le convienen a la editorial a costa de los intereses del editor, que es lo que estoy viviendo yo, porque tengo ese vicio de hacer libros, que tengo ahora que reprimir, según mis terapeutas; así como «deja de comer chocolate», «deja de hacer libros», porque está teniendo una repercusión en mi economía, y estoy generando un <em>stock</em> que —a pesar de que vendemos bien— hay que tomar en cuenta en la planeación para que esto no se vaya a pique en dos años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>El lector y la lectura</h3>
<p>Al editar un libro hay que asumir el papel del lector siempre: cómo lo va a leer una persona que no conoce el tema. Hay que ponerse en los pies del lector y sentir las oleadas a las que se va a enfrentar a través de la lectura. Es también concebir cada página no como un lugar en el que caben textos e imágenes sino como un diseño en el que todo dice, desde el color de fondo, las plecas, la tipografía, los papeles, la encuadernación; cómo recibo el objeto, cómo lo sopeso con las manos, cómo lo abro y lo hojeo antes de entrar en la lectura.</p>
<p>Para diseñar un libro y su portada hay que leer todo el libro primero. Yo comencé haciendo diseño editorial desde antes de terminar la carrera. Ahora que doy clases, con mis alumnos, la parte de leer y entender el texto es fundamental: no se puede ser un buen diseñador editorial si no se es un buen lector.</p>
<p>Hay algo que dice Ulises Carrión: que un texto no hace el libro, que un buen texto no hace un buen libro –diciéndolo con mis palabras, claro. Un libro no está hecho sólo por textos e imágenes, que es lo que vemos; un libro es una cosa muy integrada, desde el momento en que lo sientes, pasas las páginas, ves los colores&#8230; Y, en el proceso de diseño, la parte que más me gusta es estar sintiendo la transformación del texto: leer, releer, probar la tipografía, el espacio entre renglones, la puesta en página. Creo que ese proceso de diseño también se percibe cuando lo lees. Y los poetas lo saben: la forma transforma al texto. Hay un experimento de un alumno del MIT que manda sus ensayos en Comic Sans, en Arial y en Times New Roman, y en los de Times saca A, en los de Arial, B, y en los de Comic Sans, C. Y es mucho más evidente en un libro porque hay más factores que interactúan con el lector, como la encuadernación, etcétera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Los libros de Acapulco</h3>
<p>Tengo una definición que he desarrollado con los años: un libro es un objeto perfecto. Hay ideas del libro de artista, del libro objeto, del libro de editorial independiente –no sé cuántas categorías le ponen al libro–, pero un libro&#8230; ¡es un libro! Es un objeto preciso, una cosa muy definida. La Wikipedia dice que antes de 48 páginas no es un libro, después sí; yo tengo libros de 32.</p>
<p>El libro a veces está rodeado de tanto misticismo&#8230; toda esta cosa del misterio, toda la gente de libros es gente buena, no hay libro malo&#8230; y realmente es algo que no es misterioso ni místico –a pesar de que, hasta hace unas décadas, el libro contuvo el conocimiento de toda la humanidad.</p>
<p>Yo tenía un despacho de diseño que se llamaba Galera, y pensé que teníamos ya muchos años diseñando libros para varias editoriales, museos e instituciones, y se me ocurrió entonces que era buena idea hacer nuestros propios libros. Así saqué los dos primeros, <em>Doce a doce</em>, de Pedro Poitevin y <em>Hechos diversos</em>, de Mónica Nepote. Cuando fue la presentación de los libros, dije: ya llegó el momento, esta experiencia salió tan bien que sí podemos pensar en un sello para hacer libros.</p>
<p>Mi idea de hacer libros era más como un negocio que una editorial; que llegaran los autores, me pagaran y yo hiciera su libro –de hecho así funcionamos mucho todavía. Pero después empezaron, como siempre, a llegar los gustos y las ganas de hacer otro tipo de libros y otro tipo de cosas. La presentación de esos dos primeros libros fue en mayo de 2011. Me tardé casi un año en publicar el siguiente libro, que fue <em>Siempre te amaré</em>, de Alejandro Magallanes. Fue un año de experimentar, de plantear, de sentar las bases y comenzar a hacer muchos números –porque tampoco quería que todo mi trabajo se fuera por amor al arte, o una labor quijotesca; no quería que fuera algo iluso, y sí quería que fuera un modo de vida, que no he logrado todavía.</p>
<p>A mí me fascinaba leer blogs, sobre todo la interacción que podía tener el lector con el autor, decirle: «mira, me encontré tal dato de tal lugar». Entonces el mismo autor cambia el texto, diciendo: «agrego el dato que fulanito me dio sobre este tema». Esta forma que tienen los blogs de estarse transformando –a diferencia de textos en libros, que nadie los mueve–, esta cosa viva con los lectores: yo pensaba que eso era una virtud. Pensaba, con nuestros libros, hacer una mezcla entre la lectura virtual y el objeto, contrastándolo mucho, diciendo: hay esta posibilidad de tener y transformar los textos e interactuar con el autor, ¿cómo interactuamos con el objeto y hacemos con él algo valioso que valga la pena comprar aunque ya lo haya leído en internet? Esta comunión entre la lectura virtual y la lectura en papel era la premisa: estuve pensando mucho en eso y en la fórmula para que el porcentaje del 60% que se quedan entre librería y distribuidor mejor se aprovechara para la calidad del producto y pudiera hacerse venta directa. En 2012 y 2013 encontramos la fórmula, sí funcionó, empezamos a hacer libros, la gente nos empezó a conocer, querían hacer sus libros con nosotros, un libro tras otro. Mi terapeuta dice que exploté después de mucha implosión.</p>
<p>En Acapulco publicamos autores que nadie conoce, hacemos libros que pueden ser muy chocantes, nuestros <em>best sellers</em> son de 400 ejemplares. Ni siquiera es nuestra intención generar un catálogo mucho más pensando hacia el mercado de libros en México. Me encanta hacer un libro de alguien que nunca ha hecho un libro, una exposición, nada –y a quien nadie le haría un libro–, y que se divierte dibujando a sus perros.</p>
<p>Hicimos el balance del año pasado y nos dimos cuenta que nuestros libros se han vendido súper bien, que no está tan mal. Siempre digo: ay, no vendemos nada, qué sufrir. Pero la mayoría de nuestros libros ya se agotaron, o tenemos libros que, antes de salir, ya vendieron 150 ejemplares, que es muchísimo.</p>
<p>Ahora somos seis personas en Acapulco, y es mi equipo ideal; ya estamos muy divididos con las funciones. El año pasado hicimos 22 libros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Productos culturales</h3>
<p>Las cosas pasan porque hay estos impulsos imposibles de contener, o sea, sucede <em>Sada y el bombón</em> porque no podía pasar otra cosa; lo mismo aquí en Acapulco, porque hay personas que tienen estas ganas de hacer cosas. A mí lo que más me gusta de <em>Sada y el bombón</em> es que se ve una región como no pensabas que era –viéndolo desde el DF dices: ay, que increíble vida hay en Querétaro. Se ve esta vida que existe en todas partes, y las redes sociales como el Twitter han ayudado mucho a eso.</p>
<p>Creo que cada región de México tiene sus cosas admirables, sus peculiaridades, y hay gente siempre en todas partes que está haciendo cosas de un modo u otro, y se aferran a sus lugares, que me parece algo valiosísimo, y que deciden no mudarse al DF, porque ese es un camino, digamos, relativamente fácil, y deciden hacer cosas desde su lugar.</p>
<p>Está el caso notable de la editorial Almadía, que está en Oaxaca, y va bastante bien. Almadía es increíble, creo que es un gran ejemplo para todas las editoriales de México y del mundo, todos nos preguntamos cómo le hacen. Su editor, Memo Quijas, es una de las personas más inteligentes que conozco. Es una persona súper atenta a lo que hay que hacer, y hace lo que hay que hacer. Tiene una mentalidad empresarial.</p>
<p>Creo que hay más gente a la que le gusta hacer que a la que le gusta consumir productos culturales. Creo que nunca hay necesidad real de ellos –no a nivel masivo. Nadie dice: ay, yo quiero que haya unos juegos florales de poesía. Son cosas que surgen por las personas, muchas veces a través de las instituciones que tienen el financiamiento, y la gente lo ve y se sorprende. Me fascina ir a los festivales de poesía que hacen en voz alta: de repente están ahí 300 personas escuchando a un portugués hablando en portugués, y piensas: quién estará entendiendo esto. Pero es muy bonito, y todos están con la piel erizada y se dan cuenta que es algo muy emocionante y lo quieren volver a vivir; lo mismo pasa cuando sale una revista. O ves la poesía que se hace en el Norte, por ejemplo, la poesía joven, y dices: esto está increíble, de dónde sacaron tanta vida, tanto mundo, tanta idea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>La explicación del oficio editorial</h3>
<p>Mi familia tiene muchas librerías de viejo en el centro. Yo era la típica niña que recibía primeras ediciones en vez de muñecos. Y sufría. Empecé a trabajar vendiendo libros a los doce años. Hubo una época en que íbamos a La Lagunilla y a mí me ponían mi puesto con los libros más baratos, y mis tíos me decían: ¡grita! –yo era una niña–, y gritaba: ¡de a diez, de a veinte! Me daba mucha vergüenza.</p>
<p>Mi tío Mercurio dice que compra mil libros al día, y tengo otro tío que dice que cada libro que vende pasa cuatro veces por sus manos; él tiene diez librerías.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<address><em>Selva Hernández fundó la Asociación Mexicana de Ex Libris en el año 2000, y desde entonces la preside. Actualmente es profesora en Centro y directora de Ediciones Acapulco • Ediciones Acapulco, Acapulco 13-7, Roma Norte, México DF • (55) 5271 6265 • <a href="http://edicionesacapulco.mx/" target="_blank"><span style="color: #808080;">www.edicionesacapulco.mx</span></a></em></address>
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		<title>Cinco razones para ignorar las listas (sobre todo las escritas por desconocidos)</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Dec 2013 19:27:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios y entretenimiento]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta lista se escribe como respuesta a esta otra. &#160; Cualquier cosa en forma de lista tiene autoridad instantánea. Significa que debe hacerse exactamente así o mejor no hacerse —y eso hace dudar a cualquiera. No es así. La lista, como forma, se ha devaluado. Las listas, como medios, se han usado para llevar mensajes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Esta lista se escribe como respuesta <span style="color: #003366;"><a href="http://sadabombon.com/una-lista-de-las-listas-de-fin-ano/"><span style="color: #003366;">a esta otra</span></a></span>.</em><br />
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Cualquier cosa en forma de lista tiene autoridad instantánea. Significa que debe hacerse exactamente así o mejor no hacerse —y eso hace dudar a cualquiera. No es así. La lista, como forma, <a href="http://sadabombon.com/una-lista-de-las-listas-de-fin-ano/"><span style="color: #003366;">se ha devaluado</span></a>. Las listas, como medios, se han usado para llevar mensajes masivos. Seguramente estaríamos mejor sin ellas. Aquí cinco razones:</p>
<ol>
<li>Las listas son antinaturales. El hombre es un ser orgánico; su cerebro es plástico. Las listas son rígidas, llegan a conclusiones definitivas. Si a mí me pidieran que escribiera una lista en la mañana, y un día después me pidieran que escribiera la misma lista —peor todavía, en la noche—, enlistaría cosas distintas.</li>
<li>Las listas crean ansiedad, pues generalmente hablan de cosas que no tenemos, que debemos hacer, comprar, visitar, arreglar&#8230; Nadie necesita ansiedad. Generan ansiedad incluso si son listas de cosas que ya tenemos, porque nadie necesita una lista de las cosas que ya tiene —y todo lo que no es necesario no es bueno para el hombre.</li>
<li>Las listas matan parte de la experiencia: son como el menú de aviones a prueba de alergias, religiones, etc. Las listas eliminan procesos cognitivos; son atajos que nos previenen del azar, uno de los recursos más genuinos y fáciles que hay para descubrir el mundo. Dicho de otra forma, las listas son impacto, primera y última impresión, principio y final. Imposible que utilicemos nuestra parte <em>sapiens</em> cuando leemos una.</li>
<li>Las listas te meten cosas en la cabeza a través de alguien a quien no quieres y en quien no confías. Tienen el misterioso poder de estar por encima de aquellos en quien sí confías. («Si está en forma de lista, si está en este medio, debe ser cierto.»)</li>
<li>Las listas garantizan que sólo veas —y consumas— lo que todo el mundo ve, dejando fuera todo lo demás.</li>
</ol>
<p>Facebook me acaba de decir cuáles fueron mis mejores 20 momentos del año. Es apenas 9 de diciembre. Ya revisé la lista y no es cierto; no recuerdo cuáles fueron los mejores momentos, pero definitivamente no son esos. Ahora, suponiendo que sí, que la lista fuera totalmente acertada, ¿qué pasa con todo lo que haga entre el 9 y el 31 de diciembre? ¿Lo pondrán en la lista 2014 o simplemente no existirá?</p>
<p>¿Serán las listas cada vez más como la Navidad o la rosca de Reyes, que cada año aparecen una semana antes?<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Los oficios y sus contornos –una reflexión en torno a Somm, el documental de Jason Wise</title>
		<link>http://sadabombon.com/somm/</link>
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		<pubDate>Fri, 01 Nov 2013 23:51:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando haces algo obsesivamente, cuando conoces una profesión como nadie la conoce, todo comienza a adquirir un tinte extraño, muy interior, casi mecánico. Cuando pienso en abrir una botella de vino y probarla, lo hago y ya, naturalmente, sin ideas intermediarias. Cuando estoy en casa y pienso en comer con vino, se agregan ya otras [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando haces algo obsesivamente, cuando conoces una profesión como nadie la conoce, todo comienza a adquirir un tinte extraño, muy interior, casi mecánico.</p>
<p>Cuando pienso en abrir una botella de vino y probarla, lo hago y ya, naturalmente, sin ideas intermediarias. Cuando estoy en casa y pienso en comer con vino, se agregan ya otras variables, algunas desconocidas; aunque todo se torna un poco más complejo, no es grave cuando me equivoco. Cuando tengo que seleccionar una botella para comprar y regalar, y que sé que se abrirá en una cena con amigos, ahí sube el riesgo, las variables se disparan, los escenarios se multiplican. Y así, escalando esa línea, van apareciendo nuevas situaciones.</p>
<p>En el documental <span style="color: #003366;"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=O4zeyuk8hL8" target="_blank"><span style="color: #003366;"><em>Somm</em></span></a></span>, el sommelier que hace su examen profesional tiene que llegar al punto más alto y menos humano de esa línea: tiene que hacer juicios «perfectos» de vinos desconocidos con todas estas variables azarosas; en pocos segundos, tendrá que percibir todas las sinapsis de su cerebro y emitir un dictamen, que será considerado como el único válido (entre muchos más posiblemente válidos).</p>
<p><em>Somm</em> inicia con un hombre común y corriente de 30 años sentado en una mesa. Tiene enfrente una copa de vino que alguien le ha servido en secreto: puede ser cualquier vino de cualquier parte del mundo. El hombre ve la copa, la toma, huele el vino, hace una pausa, piensa y la coloca en la mesa. Sigue pensado, la toma de nuevo y lo prueba. Piensa otra vez. Lo prueba de nuevo. Deduce el nombre de la uva, hace una pausa, el país de origen, pausa larga, el año de cosecha, pausa, las características físicas y químicas, piensa, los olores y sabores, pausa, las condiciones de añejamiento, pausa, la región en la que se produjo, y –casi rojo de emoción– la vinícola en la que se produjo. Todo en menos de 30 segundos. Y después lo hace con otro vino, y después con otro, y así durante horas y horas, días, semanas y meses. A través de estas catas a ciegas, se prepara para uno de los exámenes más extraños y difíciles que existen; sólo 211 personas lo han pasado en 40 años. El examen se llama <span style="color: #003366;"><a href="http://www.mastersommeliers.org/Pages.aspx/Master-Sommelier-Diploma-Exam" target="_blank"><span style="color: #003366;">Court of Master Sommeliers</span></a></span>.</p>
<p>Hay una diferencia entre ser <em>calificado</em> como el mejor en algo (un sommelier) y ser <em>considerado</em> como el mejor en algo (un creativo o un artista, digamos). Saber que eres el mejor –certificado en un papel– involucra estandarizaciones, juicios «autorizados» y comparativos tabulados con los de otros individuos similares.</p>
<p>¿Es posible que un hombre pueda probar un vino a ciegas y saber todo eso –sobre todo en <em>cuál</em> casa vitivinícola fue hecho (como si fuera posible que un solo hombre conociera personalmente <em>todas</em> las casas vitivinícolas del mundo y sus sellos distintivos)? Y, suponiendo que fuera posible, ¿no es esto terrorífico porque alguien (el mercado) cree que es absolutamente necesario que al menos alguien lo sepa? Y después, ¿qué se hace con esa persona que concentra <em>toda</em> la sabiduría sobre un tema; cómo se explota eso, dónde trabaja, cuánto le pagan, quién lo aprecia?<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>I cannot imagine being anything else but a sommelier. I truly cannot.</p>
<p>~Virginia Philip, Master Sommelier</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
El sommelier, para resumirlo en un párrafo, es la persona que se acerca a la mesa y te sugiere un vino específico según la comida que has ordenado; sugiere el vino que, por sus características, no sólo irá bien con la comida sino que la elevará (como si se le agregara sal a una comida que no tiene).</p>
<p><em>Somm</em> recorre el proceso que sigue un grupo de personas que se preparan para el examen que los convertirá en Master Sommeliers. Es evidente que no lo disfrutan, que se abandonan a un destino tal vez no forzado pero sí poco natural, incluso enfermizo, y así continúan durante los meses o años que requiere su preparación. Es tan absurdo e ilógico en algunos momentos: meses completos de monotonía, dudas y desencanto. Eso es lo que hay detrás, tal vez, de todas las profesiones y expresiones que tienen que ser validadas y reconocidas por otros. Me pregunté varias veces, mientras la veía, dónde se separa el oficio de uno y el oficio de los otros.<br />
&nbsp;</p>
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		</item>
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		<title>Diez restaurantes para comer en el centro de Querétaro</title>
		<link>http://sadabombon.com/10-restaurantes-centro-queretaro/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 Oct 2013 19:48:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
		<category><![CDATA[Propuestas y recomendaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Normalmente como en casa todos los días, pero durante dos semanas en octubre 2013 tuve que comer diario en el centro de Querétaro, solo, en menos de una hora. Conocía un lugar al que pensaba ir diario: estaba relativamente cerca, era barato y amigable para comer solo, además de que me hacía ilusión tener esa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Normalmente como en casa todos los días, pero durante dos semanas en octubre 2013 tuve que comer diario en el centro de Querétaro, solo, en menos de una hora. Conocía un lugar al que pensaba ir diario: estaba relativamente cerca, era barato y amigable para comer solo, además de que me hacía ilusión tener esa rutina bien delimitada durante dos semanas. Fui un lunes. El martes no abren, así que pensé en otro lugar para sustituirlo, y estando ahí comiendo, el martes, se me ocurrió no regresar a mi plan original, sino buscar un lugar distinto para cada uno de esos diez días, e ir escribiendo una bitácora comparativa.</p>
<p>Al final de cada restaurante he puesto una calificación <em>subjetiva</em> en la escala de comida corrida o menú del día, <em>no</em> en la escala de comida de restaurante.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">1 ></span> Lunes: Las Águilas</h3>
<p><em>Hidalgo entre Régules e Ignacio Pérez. Comida del día: $45. No abre los martes.<br />
</em></p>
<p>En realidad es una cenaduría que hace especialidades regionales, generalmente de gran sabor. Había ido a comer antes algunas veces, a veces muy bien, a veces medio mal.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> minestrone de hospital, arroz, pechuga de pollo en mole verde (bueno) con frijoles de acompañamiento (muy buenos) y, de postre, un casi incomible arroz con leche. Agua de piña.<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> verde, clásica de ahí, muy buena y picante.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> la sopa me decepcionó, así que todo lo demás lo veía interminable.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> atiende un chico que evidentemente no es mesero. Si le pides algo extra es probable que nunca llegue. Creo que atendieron primero a una señora que llegó después de mí.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 30 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> ambiente de luto, colores fríos, como Eslovenia cuando era Yugoslavia.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> las noticias con Lolita Ayala a todo volumen en una tele diminuta en la esquina y el mesero repitiendo el menú cada cuatro minutos a nuevos comensales.<br />
<span style="color: #008080;">Lo que realmente está bueno:</span> las especialidades queretanas (ninguna en el menú del día); hay quien afirma que aquí se comen las mejores enchiladas queretanas de la región.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> solitarios, señoras con el hijo que acaba de salir de la escuela, señoras flojas que no quieren o no saben cocinar, viejos.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> de tía abuela obsesiva: pica de cloro.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 5<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 6 (me gusta el ambiente ex-yugoslavo).</p>
<p>Quedé decepcionado. Vi claramente que éste no es un buen lugar para comer. Es un lugar de comensales solitarios, muy olvidado, que podría perfeccionar lo que le sale muy bien pero no lo hace.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">2 ></span> Martes: Zandunga</h3>
<p><em>Madero entre Guerrero y Ocampo. Comida del día: $45.<br />
</em><br />
Parece un lugar muy exitoso porque siempre está lleno y siempre hay mucho movimiento. Y es que también, por su ubicación, atrae a todos los burócratas de esa zona del centro.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> sopa de fideo (buena), tortitas de papa (buenas) con arroz de acompañamiento y, de postre, gelatina azul eléctrico cortada con cuchillo de sierra (tremenda). Agua de jamaica (me agarró la lengua: tuve que correr al Oxxo al salir para comprar un Kinder).<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> de la casa, en trozos pequeños, con habanero; buena, pero demasiado aguada.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> algo pequeñas: me quedó un huequito.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> rápidísimo pero genérico; se siente un exceso de meseros.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 20 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> ambiente caótico, colores cálidos, iluminación natural en algunas zonas.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> sandungas oaxaqueñas salían de una radio y una niña lloraba mucho en la mesa de al lado porque no quería comer.<br />
<span style="color: #008080;">Lo que realmente está bueno:</span> las especialidades oaxaqueñas (ninguna en los menús del día).<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> mezcla de gente que anda por el centro en trámites, cierto turismo y burócratas.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> tremendo; hay que subir un escalón que se tambalea.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 6<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 6</p>
<p>Cuando he pedido de la carta me tratan mejor que hoy. Parece que a los que piden el menú del día los hacen comer en la mitad de tiempo, apresurándolos en todo. Es un lugar práctico para cuando se tiene poco tiempo.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">3 ></span> Miércoles: Erlum</h3>
<p><em>Arteaga entre Guerrero y Allende. Comida del día: $60 (sin bebida). No abre los lunes.<br />
</em></p>
<p>Erlum hace comida muy acogedora y tiene inusuales detalles, por ejemplo, ¿en qué otro restaurante puedes pedir una copa de Entretanto, el gran vino de Aguascalientes, con una comida corrida? Dato extraño: es el número 2 de 202 restaurantes en Querétaro en Trip Advisor.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> crema de papa con hierbas y verduras, algunas enteras (deliciosa), pizza pequeña de jitomate y albahaca frescos (muy buena) y panqué de plátano de postre (más o menos). De entrada hubo pan calientito, con mantequilla hecha en casa, mmm.<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> hay dos salsas de la casa, hay que pedirlas, son buenísimas, una es aceite de oliva con hierbas y otra es de jitomate ligeramente picante.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> de normal a pequeñas; para mí estuvo muy bien.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> yo tenía que ir a buscar al único mesero a ver dónde estaba, para pedirle lo siguiente, porque si no, se olvidaba de mí. Increíble.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> ¡casi una hora!<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> grande, sombrío, lleno de mesas vacías, con cuadros colgados en venta (tremendos), varios salones, extraña paleta de color. También es posible comer en el patio al aire libre. Yo me senté al lado de una ventana, o sea que tuve luz natural, y eso se aprecia.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> la mitad de la comida, música genérica; la otra mitad, silencio, aunque, sentado al lado de una ventana que da a la calle, escuchaba partes de las conversaciones de los peatones.<br />
<span style="color: #008080;">Lo que realmente está bueno:</span> todo está bueno.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> yo era el único comensal (!)<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 8<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 5</p>
<p>Parece que no les va a ir bien, ya lleva más de un año y sigue vacío todo el tiempo. Deberían abrir en pequeño (no un restaurante de 80 comensales) porque la comida es muy buena. Es tan apacible que se puede leer <em>La guerra y la paz</em> entre tiempos. Envidiablemente amigable para comer solo, aunque habrá algunos que podrían sentirse solitarios. Por otro lado, es incongruente: llegó un grupo de seis personas y les dijeron que no los podían atender porque los grupos tienen que hablar antes (?)<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">4 ></span> Jueves: Jair Alá tacos árabes… y antojitos poblanos</h3>
<p><em>Pino Suárez esquina Allende. Comida del día: $40.<br />
</em></p>
<p>Todas las personas que conozco saben de este restaurante aunque no hayan ido. Es una mezcla ecléctica de cocinas: dicen que tienen platos árabes, libaneses y poblanos, aunque definitivamente hay influencias de Querétaro también. Plop.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> crema de papa (regular), arroz (el mejor arroz de comida corrida), carne asada (de verdad) con guacamole y frijoles (todo en su punto), sandía de postre (guácala) y agua de horchata.<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> verde, buenísima.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> se ven pequeñas pero engañan; el postre, afortunadamente diminuto; el vaso de agua, como para tres personas, era el objeto más grande en la mesa.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> un señor que iba y venía por todo el restaurante; rápido, ligeramente apresurado, tosco.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 30 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> sin personalidad; genérico-improvisado; se ve sucio y descuidado; urgen mejoras.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> uno de esos compilados de The Beatles en loop.<br />
<span style="color: #008080;">Lo que realmente está bueno:</span> las chalupitas y el molote de tinga. De los mejores antojitos de todo Querétaro. Vienen los árabes y los libaneses a Querétaro sólo a comer esas chalupitas.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> semi vacío; curiosos.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> hay que maniobrar en un espacio de un metro cuadrado.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 7<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 4.5</p>
<p>¿Qué pasa con las <em>cremas</em> que son tan comunes en los menús del día? ¿Será que los restaurantes hierven todos los vegetales viejos y los licúan? La gente que va a comidas corridas generalmente quiere comida buena pagando muy poco, no le importa nada de lo demás. Desordenado, un poco caótico.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">5 ></span> Viernes: Balalaika (aka Doña Mary)</h3>
<p><em>Gutiérrez Nájera entre 16 de Septiembre y 5 de Mayo. Comida del día: $40.<br />
</em></p>
<p>Es una cenaduría que hace poco comenzó a ofrecer servicio también para comer. Es un lugar predecible: es lo que se espera de una comida corrida genérica, con destellos repentinos de gran sabor.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> sopa de pasta (no tan buena), tortitas de carne deshebrada en salsa roja (buenísimas), arroz y frijoles (regulares), agua de limón.<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> verde, al estilo Doña Mary.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> normales; ni más ni menos.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> la hija de Doña Mary y su esposo atienden a todos los comensales; es un poco lento, pero sólo al principio. Lento agradable.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 30 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> es el patio de una casa que posteriormente fue techado; hay plantas y luz natural; es un lugar tranquilo.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> película de los ochentas doblada al español en la tele.<br />
<span style="color: #008080;">Lo que realmente está bueno:</span> las especialidades de cuaresma que sólo se pueden cenar seis días al año.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> mitad regulares, mitad que van pasando por ahí.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> de casa.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 6.5<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 6</p>
<p>En un momento, todos se fueron, y quedé yo comiendo solo, así que vino la mesera y me dio el control de la tele, diciendo «le dejo el control». Plop.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">6 ></span> Lunes: El Arcángel</h3>
<p><em>Madero esquina Guerrero. Comida del día: $100.<br />
</em></p>
<p>Este menú es mucho más caro que los otros reseñados aquí, por lo que la comparación podría ser injusta, pero es tal vez el más bueno de todos. Hay días que se posesiona de ellos un espíritu de hospital y deciden hacer un menú en donde todos los tiempos son color folder, pero hoy, afortunadamente, tuve mucha suerte.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> aguacate relleno (más o menos), sopa de fideo (yomi), milanesa de pollo con ensalada (buenísima), agua de melón (ya hasta en los hospitales la prohibieron) y pudín de guayaba de postre.<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> verde; la he querido copiar en casa y no me sale igual.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> de normales a generosas; aquí uno come como en casa.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> me tratan tan bien que a veces es la única razón para ir (pasaron años para llegar ahí).<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 50 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> mis amigos me hacen burla cuando digo que es nuestro Cafe des deux Molins (aka El Café de Amelie): techos altos, colores cálidos, íntimo pero no apretado, respetuoso, comida pausada, grandes ventanas que dan a la plaza, iluminación natural, ventiladores de techo que dan vuelta sólo para ambientar.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> música de tía muy de fondo, conversaciones y cuchicheos de otras mesas y las amables voces de las meseras.<br />
<span style="color: #008080;">Lo que realmente está bueno:</span> el platillo que más me gusta de ahí no está en la carta, creo que sólo me lo hacen a mí, jeje, conservaré el secreto.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> la mayoría son regulares, como yo; algunos burócratas, claro; de pronto un turista.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> ligeramente en penumbras.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 8<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 9.5</p>
<p>Creo que es muy caro para todos los días. Con algunas excepciones, el menú del día del Arcángel es como cuando llegabas a tu casa después de la escuela primaria en los ochentas, con mucha hambre, la casa olía delicioso y, oh sorpresa, mamá había hecho tu comida favorita.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">7 ></span> Martes: Natura</h3>
<p><em>Andador Vergara entre Andador Libertad e Independencia. Comida del día: $50.<br />
</em></p>
<p>Llevaba años pasando frente a este lugar que alguien me había recomendado hace mucho pero nunca me animé. En realidad es una farmacia que además puso mesas para comer. Cuando las mesas se llenan, se puede comer en la barra de la farmacia. En serio.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> ensalada de berro (buena), arroz (tremendo), milanesa de trigo (como el arroz pero empanizado), agua de coco (sin palabras).<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> de soya.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> mucho arroz y muchas verduras.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> la mesera es la misma que atiende la farmacia.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 30 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> es una farmacia de productos naturales que huelen chistoso.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> Los Ángeles Negros y los clientes preguntando por cosas en la farmacia (a un metro de ti) que «todavía no llegan».<br />
<span style="color: #008080;">Lo que realmente está bueno:</span> sospecho que nada está bueno.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> estudiantes, vendedores ambulantes, chabuelos.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> tremendo.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 4<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 2</p>
<p>No es un lugar amigable. Salí corriendo a comprar un postre al Oxxo para que me borrara el sabor. Tremendo.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">8 ></span> Miércoles: La Duquesa</h3>
<p><em>Ezequiel Montes entre Balvanera y Madero. Comida del día: $55.<br />
</em></p>
<p>No dan ganas de entrar pero hay que vencer el temor.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> sopa de poro y papa (rica, de mamá), ensalada rusa (como en Rusia), albóndigas con ingredientes queretanos (buenísimas) en un chilito indescriptible y algún frijol refrito casero, mmm. Agua de limón (muy ligerita) y pastel de fresa de postre.<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> roja oscura, bien molida, de las de antes.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> todo bien excepto el plato principal: me hubiera comido dos o tres de esos.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> muy coqueto aunque poco inteligente.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 30 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> imaginen una fonda arrumbada en Pátzcuaro en los setentas el Día de Muertos.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> el cassette con las canciones favoritas de la Tía Lupita cuando estaba enamorada.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> en una ventana un abuelo, yo en la otra ventana.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> suspicious.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 8<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 6</p>
<p>Después de casi dos semanas comiendo en la calle, se agradece que no haya platos enormes de arroz. Totalmente subvaluado.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">9 ></span> Jueves: La Mariposa</h3>
<p><em>Ángela Peralta entre Juárez y Corregidora. Pozole: $55 (sin bebida).<br />
</em></p>
<p>Hay más razones para odiar La Mariposa que para quererla. Pero los jueves hay pozole, y eso cambia todo.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> hice algo de trampa, porque aquí no hay comida del día, pero sí hay pozole, todos los jueves, y está bastante bueno, aunque ojo, hay temporadas en que está notablemente mejor (por el cambio de cocinera).<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> no es salsa, es un chile en polvo picante especial para el pozole; hay que pedirlo.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> plato de compadre, o sea, con un pozole queda uno bastante bien.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> me recibieron con un grito de ¡Qué milagraaaaaazo! y todo el restaurante volteo. Me dio algo de pena pero también mucho gusto. Conozco a esas meseras desde hace años, y cuando les caes bien te tratan mucho mejor.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 40 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> tapiz de 1950, meseras con fondo y medias, muebles potentes, vajilla con monogramas, todo antiguo pero extremadamente consistente. Sin embargo, es ruidoso, hay niños llorando, turismo, el baño muy demandado… Hay que sentarse en un rincón para minimizar todo esto.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> acordes de órgano en los altavoces.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> súper ecléctica.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> no tremendo, lo que le sigue.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 8.5<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 7.5</p>
<p>No puedo creer que tuvo la calificación más alta. Ya con bebida y postre, está muy caro para una cafetería.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Día <span style="color: #ff0000;">10 ></span> Viernes: Antúnez</h3>
<p><em>Pasteur Norte 60 entre Morelos y 15 de Mayo. Comida del día: $62.5 (sí, sesenta y dos pesos con cincuenta centavos, ¿por qué?).<br />
</em></p>
<p>Es una casa sin letrero afuera. Hay que tocar. Una amiga me había dicho que fuera.</p>
<p><span style="color: #008080;">Menú:</span> sopa de verduras (no tan buena), ensalda (muy buena), pescado con salsa de eneldo (bueno), arroz (regular), pan hecho en casa (muy bueno), agua de piña no tan dulce y, de postre, panacota.<br />
<span style="color: #008080;">Salsa:</span> no hay, tampoco pedí.<br />
<span style="color: #008080;">Porciones:</span> muy bien.<br />
<span style="color: #008080;">Servicio:</span> un niño joven que podría tener entre 9 y 21 años.<br />
<span style="color: #008080;">Tiempo de comida:</span> 30 minutos.<br />
<span style="color: #008080;">Local:</span> es una casa antigua, tal cual: yo comí en el pasillo viendo hacia el patio; colores vivos, mobiliario ecléctico, techos altos; la mejor mesa es la de la ventana, evidentemente. La sensación de estar comiendo clandestinamente.<br />
<span style="color: #008080;">Sonido:</span> nuevos comensales que tocan la puerta.<br />
<span style="color: #008080;">Concurrencia:</span> sólo regulares pues quien va pasando no sabe que ahí es un restaurante.<br />
<span style="color: #008080;">Baño:</span> hay que atravesar la cocina para ir al baño, eso puede ser interesante.<br />
<span style="color: #008080;">Calificación (sólo comida):</span> 7<br />
<span style="color: #008080;">Calificación global:</span> 6.5<br />
&nbsp;</p>
<hr />
<p>Aunque no existió una metodología para llevar a cabo estas reseñas, sí hay cosas que se repitieron: los lugares tenían que ofrecer un menú especial del día (más barato que la comida a la carta), tenían que ser amigables para comer solo —o al menos parecerlo— y tenían que estar cerca de la oficina: por eso es que la mayoría de los reseñados aquí se encuentran en la parte suroeste del centro histórico. Todas las visitas fueron espontáneas, algunas incluso definidas unos minutos antes de ir. <em>Sada y el bombón</em> no pagó ninguna de estas comidas.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Retrato de mi cuerpo, de Phillip Lopate</title>
		<link>http://sadabombon.com/retrato-de-mi-cuerpo/</link>
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		<pubDate>Mon, 16 Sep 2013 22:29:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[Phillip Lopate Retrato de mi cuerpo Tumbona Ediciones, 2010 410 pp. &#160; El título del libro engaña. Retrato de mi cuerpo es el nombre de uno de los 13 ensayos que forman este libro, y definitivamente no es el más representativo. Incluso me parece incorrecto. Retrato de mí sería un mejor título, pero ridículo –aunque [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address style="padding-left: 30px;">Phillip Lopate<br />
<em>Retrato de mi cuerpo</em><br />
Tumbona Ediciones, 2010<br />
410 pp.</address>
<p>&nbsp;<br />
El título del libro engaña. <a href="http://www.tumbonaediciones.com/tumbona/titulos/derivas-col/retrato-de-mi-cuerpo" target="_blank"><em>Retrato de mi cuerpo</em></a> es el nombre de uno de los 13 ensayos que forman este libro, y definitivamente no es el más representativo. Incluso me parece incorrecto. <em>Retrato de mí</em> sería un mejor título, pero ridículo –aunque funcionaría muy bien en inglés.</p>
<p>Cada quien encontrará un eje distinto en el libro; para mí, el tema central es la dialéctica éxito-fracaso de Phillip Lopate: a nivel pensamiento, humano, personal, amoroso, casero, social, académico, literario. El diálogo superioridad-inferioridad. La relación trascendencia-intrascendencia. En una palabra: duda. (<em>Retrato de mis dudas</em>.)</p>
<p>En diversos momentos, desconectados entre sí a lo largo de las 410 páginas, llegué varias veces a la sensación de que estaba leyendo una novela de su vida, una novela autobiográfica, en donde Lopate, evidentemente, es el personaje principal (pero también el narrador, y también el que agrega las notas al pie de página). Leer así el libro, en desorden –no cronológicamente, no temáticamente, sólo en desorden–, me cayó bien: lo hace ligero y lo desprovee de pretensiones. Naturalmente anticlimático.</p>
<p>Lopate descaradamente habla sobre sí mismo porque es el tema que cree conocer mejor, cerrando de inmediato toda posibilidad de ser visto a través de alguien o desde un punto de vista en donde él no está. Leerá después él mismo este libro para tener una lectura suya, una explicación propia, un entendimiento de sus obsesiones a través de un desmenuzamiento de sus circunstancias, sobre todo aquellas de hijo, de pareja y de escritor. Hay apartados completos con formulaciones de lo que piensa y cómo lo piensa, obsesionándose a veces con el por qué. <em>Retrato de mi cuerpo</em> es el expediente de la conciencia de Lopate, en forma literaria, hecho público.</p>
<p>Judaísmo, fin de la juventud, fin de la inocencia, inicio de la vida adulta, comprobación de nociones, destrucción de mitos, el padre, la mujer, la pareja, el <em>backstage</em> de la producción literaria, del mundo literario, de la vida de escritor, el barrio, el cuerpo, la amistad, la familia, las novias, él como sistema, él como el todo, sus dudas, sus miedos, sus cavilaciones, la forma cómo se hilan y construyen y modifican las ideas, la búsqueda de algo, el deseo, el proceso de conseguir lo que se desea, el resultado de este deseo. Vamos en zigzag, de lo más divertido a lo más aburrido pasando por lo más cotidiano; travesías de confesiones de dudas y miedos. Creo que Phillip Lopate podría escribir de cualquier cosa. Juzgar esa condición –errónea, tal vez– es doblemente subjetivo: yo la asocio con la levedad, así que esta lectura –rodeado de arena, luz, océano– encajó muy bien conmigo.</p>
<p>Lo que más disfruté de esta lectura es concluir que observar y detallar todo sobre uno mismo parece una forma de aceptación de vejez, madurez y cambios indeseados. Notarlo genera ya un impacto (negativo y positivo): mientras que no pensar en ello es ignorarlo deliberadamente, reflexionar o escribir sobre ello es aceptarlo, aceptar el yo diferente, y tal vez aprender algo de esa reflexión, llegar a un sitio, modificar la ¿estrategia…?</p>
<p>Durante la lectura me preguntaba constantemente por qué Lopate cuenta todo esto. Todo esto que normalmente iría en un diario privado, en un confesionario, en una terapia o en una charla improvisada y apasionada con un extraño. Estas cosas que normalmente no le contarías a tu mejor amigo, pues pertenecen a lo íntimo. Más que como un escritor, se presenta como una persona común, como si tomaras al primer peatón aleatorio y le pudieras otorgar la virtud de escribir sobre lo que está pensando en ese momento en un pequeño ensayo.</p>
<p>Inesperadamente, me quedé con ganas de más. Unos días después leí su breve ensayo <a href="http://www.tumbonaediciones.com/tumbona/titulos/versus-col/contra-la-alegria-de-vivir" target="_blank"><em>Contra la alegría de vivir</em></a>, también publicado por Tumbona Ediciones –el cual sería una gran lectura en voz alta mientras todos están sentados a la mesa en la cena de Navidad. Ahora leo <em>Writing New York</em>, una voluminosa antología literaria que él edita. Viene en camino otro que agrupa ensayos sobre la soltería. <em>Can’t wait</em>.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>To The Wonder: el perfecto sinsentido</title>
		<link>http://sadabombon.com/to-the-wonder/</link>
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		<pubDate>Thu, 22 Aug 2013 17:47:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>

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		<description><![CDATA[To the Wonder (2012) Terrence Malick 112 min &#8211; Drama &#124; Romance &#160; Recuerdo que The Tree of Life (El árbol de la vida) me gustó mucho. Y cuando me preguntaban —la mayoría incrédulos— que por qué me había gustado, respondía que es una película que muestra el proceso cognitivo de un niño, es todo, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address style="padding-left: 30px;"><em>To the Wonder (2012)</em><br />
<em>Terrence Malick</em><br />
<em>112 min &#8211; Drama | Romance</em></address>
<p>&nbsp;<br />
Recuerdo que <em>The Tree of Life</em> (<em>El árbol de la vida</em>) me gustó mucho. Y cuando me preguntaban —la mayoría incrédulos— que por qué me había gustado, respondía que es una película que muestra el proceso cognitivo de un niño, es todo, no hay historia ni principio ni final ni clímax: sólo muestra cómo se forma la conciencia de una persona, su conciencia del mundo, de las ideas, de su entorno, y eso me pareció extraordinario de una película. Hacía alusiones interesantes a la escala del universo versus la del hombre. Y un comparativo, también en escala, de la edad del mundo y de la edad del niño. Creo que no había visto nada así en el cine, y de verdad me pareció una experiencia memorable.</p>
<p>Ahora vi <em>To the Wonder</em> (<em>Deberás amar</em>), también de Terrence Malick, y no sé exactamente qué decir. Diré dos cosas. La primera es que no me gustó nada, casi la odié. La segunda es una parte de mí la disfrutó mucho.</p>
<p>Sobre la primera idea: al igual que <em>The Thee of Life</em>, es una película sin historia ni principio ni final ni clímax, pero por más que me esforcé —sobre todo los primeros 40 minutos— por encontrar la idea oculta, el concepto, la mente del director, no encontré nada. Agotado y enfadado, encontré, nada más, un <em>reel</em> en <em>loop</em> de clips de video cursis —la mayoría de los cuales se pueden conseguir en bancos de video comercial— que se repiten hasta el cansancio aunque se agotan de inmediato: una mujer que baila, una mujer que traspasa velos al aire, una cámara que apunta al sol para obtener <em>flares</em>, un hombre torpe y frígido que camina como sonámbulo, una niña que hace cosas inútiles, manos que toman utilerías, una mujer que corre en pastos, una mujer que corre en campos, una mujer que corre alejándose de la cámara pero volteando hacia ella, pelo que se mueve con el viento&#8230; y otras escenas similares sin importancia.</p>
<p>Y decía el director, vamos a hacer un <em>close-up</em> de manos donde él le ata las manos a ella, tiene cierto significado, y alguien decía, pero eso qué tiene que ver con la película, y él decía, nada, no importa, hagámosla. Y luego le llevaban al director una bola de cristal, y decía, hagamos una toma en donde alguien (no vemos quién) juega con la bola de cristal, y juega, y juega, y juega, y alguien decía, pero eso qué tiene que ver con la película, y él decía, nada, no importa, hagámosla. Y luego con un vestido azul, y luego con unas lámparas, y luego con dos piedras&#8230; ¡Y luego insertaron todas esas escenas en la película! Encontraron el modo —forzado— de incluirlas en la edición final.</p>
<p>Todo en la película parece ser forma, como un poema sin sentido.</p>
<p>Todo parece ser belleza, pero una belleza que evidentemente no sirve para nada, no lleva a nadie a ningún lado excepto a una profunda inducción del sueño y a un estado de semitrance del que es difícil salir, una semihipnosis pesada, un molesto aletargamiento de la mente y el cuerpo. La belleza de los dos personajes principales parece hacer sentido al principio, porque todo es belleza, pero luego decepciona un poco, luego nos aburren ellos también, como todos los demás espectadores dormidos en el cine a mí alrededor.</p>
<p>En esta película —y no recuerdo otra— se concluye que la historia se ha sacrificado —no existe— por cuidar los accesorios, las locaciones —obsesivamente seleccionadas—, la utilería, el casting —<em>overdone</em>—, la luz, el movimiento de la cámara, el corte minuciosamente raro y la cuidadosa introducción —innecesaria y ridícula— de cuatro idiomas. Todo sirve al mundo de la obra: un mundo donde no existe la comida ni el dinero —demasiado vulgares—, sólo la luz y el movimiento.</p>
<p>Sobre la segunda idea: una parte de mí la disfrutó mucho, supongo, inválidamente, porque hay perfección en todo, una aburrida y casi siniestra perfección de producción. Podría verla una y otra vez cuando muera.</p>
<p>Me entero, después, que el director está a punto de sacar una película nueva que se llamará <em>Voyage of Time</em>, con las voces de Brad Pitt y Emma Thompson, filmada en Kenya. ¿Ven lo que intento decir?<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Leer casi lo mismo</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Jun 2013 16:38:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Jacobo Zanella]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Seguimos con la serie «¿Cómo leo? –Las lecturas y sus lectores». En esta segunda entrega, Jacobo Zanella escribe sobre su obsesión por los diccionarios, la biblioteca, la selección de temas, la edición física y las traducciones. &#160; No soy un lector tradicional: generalmente no leo novelas ni cuentos. Aunque cada vez leo más ficción, me [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 30px;"><span style="color: #999999;"><em>Seguimos con la serie «<a href="http://sadabombon.com/?s=¿cómo+leo%3F"><span style="color: #999999;">¿Cómo leo? –Las lecturas y sus lectores</span></a>». En esta segunda entrega, <a href="http://sadabombon.com/tecnologia-escrita/"><span style="color: #999999;">Jacobo Zanella</span></a> escribe sobre su obsesión por los diccionarios, la biblioteca, la selección de temas, la edición física y las traducciones.</em></span></p>
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No soy un lector <em>tradicional</em>: generalmente no leo novelas ni cuentos. Aunque cada vez leo más ficción, me emocionan más las experiencias reales que las hipotéticas; mucho más la idiosincrasia que la imaginación. Llevo un tiempo pensando que soy más una especie de bibliotecario que un lector; ir a una biblioteca a hacer una consulta, a sentirse rodeado de libros, a oler la biblioteca o a sentir algo de paz: yo quisiera sentir eso en mi propia casa en algún momento.</p>
<p>Vivo solo: leo sin prisa durante las mañanas infinitas de sábados y domingos. Mis hábitos de lectura son erráticos: de repente leo todo un tomo ininterrumpidamente durante cinco horas, y al día siguiente hago seis lecturas incompletas de seis distintos libros o revistas, haciendo breves siestas de vez en cuando. A veces leo al azar, en páginas al azar, y a veces soy extremadamente metódico.</p>
<p>No tengo referencias académicas ni familiares, así que mi acercamiento a los temas ha sido accidental, y así me gusta. Leo libros mencionados por libros o por autores que he disfrutado. Así termino leyendo de temas que de otra forma no hubiera descubierto, como <em>Antropología del paisaj</em>e, del filósofo japonés Tetsuro Watsuji –uno de mis libros favoritos. Leo ávidamente los libros que me regalan amigos, pues sé que han hecho una selección para mí: Eduardo me obsequió <em>Bartleby y compañía</em>, de Enrique Vila-Matas –un libro al que yo nunca habría llegado, y que disfruté mucho–, y Jorge me introdujo al pensamiento de Nicolás Grimaldi.</p>
<p>Me gusta entrar en las librerías y explorar secciones exhaustivamente, no toda la librería. Siempre voy primero a la sección de consulta, a ver si venden algo de la editorial Trea o a ver qué hay que no conozca: alucino con los diccionarios raros y obsesivos, y tengo una pequeña colección de ellos. (Más de una vez he imaginado que de viejo tendré una biblioteca sólo de diccionarios, de todo tipo.) Compro lo que me llama la atención y no hago mucho caso de las mesas de novedades y <em>especiales</em> –sobre todo porque, al menos en las librerías de aquí, están plagadas de narrativa.</p>
<p>En una época compraba libros por sus formatos y sus ediciones: sentía un vacío al darme cuenta que existían tamaños de libros que no tenía en casa. Aprecio mucho los formatos que se leen fácilmente, libros que están hechos para el lector. Así leí sobre temas que no me atraían pero que llegaron a interesarme por su edición, como aquel librito de ensayos <em>Buscando imágenes para Europa</em>, de color café, que durante mucho tiempo representó lo que era un libro para mí. Por otro lado, no tolero los libros que exageran con el formato o los colores, cuya forma tiene más importancia que el contenido, que no se pueden abrir o cerrar bien, que usan papeles inadecuados o acabados innecesarios. Me rehuso a leer un libro que no me guste en mis manos (como algunos de Almadía), o que tenga un diseño mediocre o descuidado: prefiero esperarme hasta encontrar una edición que me haga sentido.</p>
<p>También he tenido mi fase de comprador de libros usados: bibliotecas desmanteladas en Estados Unidos publicaban la lista completa de todos sus títulos, y los vendían en 99 centavos (con un envío de 9 dólares a México), y yo seleccionaba más por título que por autor –imaginen <em>Yanoáma, The Narrative of a White Girl Kidnapped by Amazonian Indians</em>, de Ettore Biocca. Los libros generalmente estaban perfectos, aunque algunos tenían anotaciones de lectores que me embelesaban; tenían también por supuesto la ficha de registro de entrada y salida de la biblioteca en las primeras o últimas páginas, y eso contaba otra historia completa. Leer los mismos renglones que alguien ya ha leído es un placer distinto que ser el primer lector.</p>
<p>No me gusta comprar libros con fotografías en la portada (aunque con Anagrama hay que ceder mucho). Creo en la voz de la portada y el nombre de un libro –así como creo en la voz que transmite una etiqueta de aceite o de vino pegada en su botella. Los libros que he comprado sólo por la portada –desconociendo totalmente el título o el autor– son caprichos formales que me han llevado a interesantes descubrimientos. La editorial Penguin crea libros que son la combinación perfecta entre economía, diseño y construcción: libros dignos y nobles. Y eso siempre se lee muy bien.</p>
<p>Leo mucho en inglés, porque en inglés se publican temas que me parecen muy atractivos, y que nunca se publicarían en español, porque al parecer, según los <em>expertos</em> editoriales, esos temas no tienen demanda acá. (Lo mismo con el Internet: la capacidad de producción web en inglés en el mundo es superior a otros idiomas, sobre todo en calidad y temas.)</p>
<p>Una de mis últimas obsesiones es la traducción. Inició con la lectura de <em>Decir casi lo mismo</em>, de Umberto Eco. Si me gustó un libro en español y el original es en inglés, trato de conseguirlo y leerlo luego en inglés. A veces hasta comparo algunos párrafos, sólo por ocioso. Es un placer leer en la lengua original y comprobar la pobreza de la traducción. Incluso las mejores traducciones se quedan sólo en buenos textos. (Los idiomas tienen métricas y ritmos naturales que el autor conoce muy bien, y hace uso de ellos –¿inconscientemente?–, dando un tono, un color al texto; ¿cómo se supone que una traducción o un traductor traduzca eso?) Quedé muy decepcionado cuando me di cuenta, por ejemplo, que la edición que tengo de <em>Lecturas no obligatorias</em> de Wislawa Szymborska está traducida del inglés al español, no del polaco al español. Qué vergüenza.</p>
<p>Mi obsesión de siempre, sin embargo, han sido las revistas. Comencé a leer por mi cuenta, por placer, a los 16 años, en 1992. Usé sin permiso la tarjeta de crédito de mis padres –cuando tenían tarjeta– y me suscribí a las revistas <em>Time</em> y <em>Domus</em> (se llenaba una postal y se mandaba por correo aéreo, y meses después recibías la primera revista). Vivíamos en un rancho, así que las revistas llegaban a un apartado postal, y había que ir por ellas. <em>Domus</em> era tan grande y pesada que no se podía doblar para que cupiera en el reducido apartado de doce por doce, así que me la guardaban afuera. ¡Lo que era recibir y leer esas revistas viviendo en el campo, sin internet ni teléfono!</p>
<p>Hace unos meses <em>Domus</em> apareció en México, y leo todos los números. Disfruto mucho y leo también, con bastante frecuencia, <em>Lapham’s Quarterly</em>, <em>Apartamento</em> y <em>Monocle</em>. Y, de vez en cuando, cuando las puedo conseguir, <em>The Travel Almanac</em>, <em>032c</em> y <em>The Paris Review</em>. Cada año pido unas ocho o diez revistas nuevas, sólo un número, para ver qué tal. Aunque hay muchas promesas, casi ninguna pasa la prueba y no las vuelvo a pedir. Este año sólo una me ha emocionado: <em>Works That Work</em>; tal vez me suscriba.</p>
<p>Leo por curioso: durante años, los almanaques de Ben Schott eran mi lectura antes de dormir. Leo porque me gusta entender cosas. Leo porque estoy obsesionado con el pasado y la Historia, con lo que no está fotografiado (quedé fascinado con la serie de libros <em>Historia de la vida cotidiana en México</em>). Leo para entenderme y para sacar mis propias conclusiones de lo que veo y de lo que pasa. No leo para conocer la obra de un autor ni para tener referencias literarias. Leo informalmente, por el aprendizaje inadvertido que se obtiene de un placer sin pretensiones.<br />
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