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	<title>Sada y el bombón &#187; Panorama</title>
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	<description>revista independiente de cultura urbana en el centro de México.</description>
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		<title>Fábrica de alimentos, sobre los caminos de producción: qué comemos y de dónde viene</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2014 13:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 24]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[Salud. La mitad de las cosas que hacemos (o más) giran alrededor de esta palabra: hacer ejercicio, romperse las piernas en el CrossFit, ponerse a dieta, ir al yogalates, comer saludable. ¿Qué significa comer saludable? Hace diez años lo teníamos muy claro: menos chatarra y más frutas y verduras, menos grasas saturadas y más fibra. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Salud.</em> La mitad de las cosas que hacemos (o más) giran alrededor de esta palabra: hacer ejercicio, romperse las piernas en el CrossFit, ponerse a dieta, ir al yogalates, comer saludable. ¿Qué significa comer saludable? Hace diez años lo teníamos muy claro: menos chatarra y más frutas y verduras, menos grasas saturadas y más fibra. Si era verde y fresco, te lo comías; si eran Sabritas o Maruchans, volteabas la vista. El problema es que el Internet destapó algunas fechorías corporativas, los transgénicos aparecieron en el periódico, llegó lo orgánico —¿lo de antes no era? — y una bola de intensos de sofá comenzaron a leer listas del BuzzFeed como «20 cosas que hacen las personas realmente saludables». </p>
<p>Resulta que ya no basta con comer frutas y verduras, ahora hay que preguntarse de dónde vienen, si tienen hormonas, si las personas que trabajan en la empresa reciben un trabajo justo, si son nacionales o vienen de China. Entre la alarma y el misterio —¿realmente sabemos de dónde viene todo lo que comemos?—, a continuación indagamos un poco sobre los alimentos que nos rodean.<br />
&nbsp;<br />
<h3>¿Qué comemos?</h3>
<p>A mitad de la garnacha mañanera, entre el taco de chicharrón y la gordita de migaja, nos llega de zopetón una pregunta: ¿de dónde viene todo esto? La harina de maíz la rastreamos hasta la tortillería de la esquina (fácil), el chicharrón viene de La Cruz (que a su vez viene de una granjita en Ezequiel Montes), el queso quién sabe. Viendo lo demás que hay en la mesa: los chiles de esa salsa son chinos (dicen que los chiles serranos y jalapeños ahora se cultivan en tierras orientales y por eso pican más).</p>
<p>Preguntarnos de dónde viene lo que estamos comiendo es abrir una cajita de Pandora, eventualmente uno se pone ansioso y divaga: si el taco cuesta 10 pesos, entonces el queso a granel les debe salir como en 1 o 2 pesos por porción para que las cuentas salgan, lo mismo pasa con el resto de ingredientes. Encontrar el queso así de barato implica ventas al mayoreo, y todos sabemos que la producción masiva se trata de abaratar costos y ensanchar ganancias. Con la ropa nos queda bastante claro: compramos unos jeans bien modernos por 200 pesos y ya sabemos que no sobrevivirán al siguiente invierno. Algo así sucede con la comida: venden 1 kilo de queso a 60 pesos porque alguien logró reducir su costo de producción con vacas que misteriosamente dan leche de más, aminorar procesos de pasteurización (porque todo cuesta) y usar hormonas que multiplican la producción. La diferencia entre la ropa y la comida barata es que los jeans te los pones, el queso llega hasta el interior de tu cuerpo, se absorbe. </p>
<p>Así podríamos seguirnos el resto del día, investigando, suponiendo, deduciendo de dónde viene cada cosa pero entonces nos arruinamos la quesadilla, temblamos al suponer de dónde viene la deliciosa migaja y mejor le paramos a las preguntas. «No quiero saber, déjenme comer».</p>
<p>Luego resulta que el amigo saludable te dice: no comas eso, mejor una ensalada. Pues no. En el primer bocado —ya en completa paranoia nutricional—, nos preguntamos con qué agua fue regada esa lechuga, cuántos conservadores tiene el aderezo, si el tomate fue cosechado por personas que reciben un pago justo, el número de hormonas que tiene el pollo, y la lista sigue. Una ironía: a veces la súper ensalada hace más daño que la quesadilla con chicharrón guisado. No hay para dónde hacerse.</p>
<p>Dicen que la ignorancia es una virtud, o por lo menos un bloqueo de toda la maraña que hay detrás de los alimentos. Y sí, haciéndonos de la vista gorda (como nuestras caderas) comemos más agusto. Es más, ya ni lo hacemos por el apetito sino por el hambre. Dentro de todo este rastreo alimentarios y Monsantos, hay una constante: tenemos que comer. La lechuga estará plagada de pesticidas pero eventualmente el cuerpo pide masticarla. </p>
<p>Tal vez no se trata de reprochar sino de adaptarnos a la industria alimenticia. No controlaremos lo que llega a Wal-Mart o el restaurante pero sí podemos aminorar los daños: hacer un huerto urbano, investigar qué marcas se preocupan por reducir los químicos en sus productos, perderle el miedo al mercado donde todo es más inmediato (comprar cosas de los alrededores reduce costos) y fijarse en las etiquetas de lo que compramos (de repente aparece en el refri algo que sabe a pollo pero no es pollo), cambiar el McDonald’s por una hamburguesa más real. Adaptarse dentro de lo posible y contrarrestar la producción masiva de alimentos masivos con iniciativas más locales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/post/fabrica-de-alimentos/comida-2.gif" alt="" width="780" height="412" class="aligncenter size-full wp-image-6572" /><br />
&nbsp;<br />
<h3>Tres alimentos</h3>
<p>Los caminos de producción han mutado tanto por los intereses económicos como por la demanda (más gente, más hambre) y la globalización del paladar —hace veinte años era casi imposible encontrar algas japonesas en el súper.  </p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>El huevo</strong></span></p>
<p>Alimento básico, tanto para el desayuno con omelettes como el pastel de cumpleaños. Prácticamente el 100% de los huevos que consumimos provienen de granjas avícolas que mecanizan el proceso de producción —algunas más que otras. Acá en la región (con Bachoco y Pilgrim’s Pride) el tierno gallinero de caricatura ha sido reemplazado por bodegones industriales para producir más y mejores huevos; duraderos, casi irrompibles. </p>
<p>Algunos de los procesos mundialmente utilizados son la fecundación artificial para incrementar el número de pollitas y evitar al pollo que no da huevos y cortarles el pico a todas para que no se ataquen entre sí (el horror). De ahí en adelante, la granja es una máquina automatizada para cumplir con la demanda donde, para hacer las gallinas más <em>ponedoras</em>, se alteran sus ciclos de sueño, alimentación y vida. El huevo que comemos no es el que comía la abuela de pequeña, entre la sobrepoblación y la globalización, los alimentos básicos requieren producirse mucho más rápido. Los huevos «de antes» no alcanzarían a abastecer nuestros esponjosos hot cakes o los matutinos chilaquiles con huevo estrellado. Ya qué. </p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>El salmón </strong></span></p>
<p>Menos «básico» que el huevo pero más delicioso que un huevito revuelto. Al salmón lo saboreamos sobre todo en restaurantes: sellado, en pizzas, bagels y carpaccio. Lo que poco sabemos es que casi todo el salmón que consumimos en México viene de Chile (al otro lado del mundo le toca comerse el salmón escandinavo). </p>
<p>Los chilenos se han vuelto conocidos mundialmente por sus salmones. Pero abastecer a tantos países (y registrar ganancias millonarias) requiere de una cría más industrializada sin la imagen de los salmoncitos saltando contracorriente. Resumiendo un poco: los salmones se crían en «granjas acuáticas» establecidas en su habitat natural pero apachurrados en jaulas donde son monitoreados (a veces alimentados con cosas rarísimas) hasta su «cosecha». De ahí , los pescados se congelan y son enviados a sus más grandes distribuidores: Estados Unidos y Japón. Es decir, el salmón del sushi que remojamos en la salsa de soya viajó de Chile a Estados Unidos, luego a México, de ahí a la pescadería queretana (o la sección de mariscos en el Superama) y, finalmente, acabó en nuestro plato. Tremendo viajecito. </p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>La cajeta </strong></span></p>
<p>El producto estrella de Celaya y una de las tradiciones más dulces de nuestra gastronomía regional. Desde hace décadas, la cajeta se debate entre su versión original y la marca Coronado. La receta tradicional está hecha por productores locales con leche de cabra hervida, azúcar morena y canela. La versión <em>comercial</em> es más el resultado de procesos industriales, donde la leche de cabra se reduce a la mitad (la otra es de vaca) y se agrega glucosa de maíz para multiplicar la producción y darle ese famoso aspecto viscoso.</p>
<p>Lo malo —y justo por lo que escribimos acerca de la cajeta— es que los productores locales, para poder exportar al extranjero y competir ante la Coronado, también han decidido despachar a la versión tradicional (ahora solamente se produce en pequeñas cantidades especiales) y prefirieron usar la glucosa en sus fábricas. Es decir, los procesos alimentarios que se propagan para adaptarse al mercado y al consumidor. La cajeta que compramos en Celaya o el supermercado es una cajeta incompleta. Chale.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Información práctica</h3>
<p> Lugares en el Bajío para contrarrestar la comida industrial:</p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>Bioleta </strong></span><br />
Cafetería orgánica y bio-tienda.<br />
Cerro de la Cabra 225, Juriquilla, Qro.<br />
<a href="https://www.facebook.com/Bioleta-Cafeter%C3%ADa-Org%C3%A1nica" target="_blank">facebook.com/Bioleta-Cafetería-Orgánica</a></p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>Gallina Verde </strong></span><br />
Cocina y tienda sustentable.<br />
Av. Manufactura 8, Plaza Dorada-L11, Álamos 3a sección, Qro.<br />
<a href="http://lagallinaverde.com.mx/" target="_blank">lagallinaverde.com.mx</a></p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>La Maravilla </strong></span><br />
Tiendita orgánica.<br />
Luis M. Vega 51-A, Col. Cimatario, Qro.<br />
<a href="https://www.facebook.com/lamaravilla.latienditadequeretaro" target="_blank">facebook.com/lamaravilla.latienditadequeretaro</a></p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>Bosque de Agua </strong></span><br />
Tianguis alternativo.<br />
Todos los sábados en La Fábrica, Qro.<br />
bosquedeagua.blogspot.mx</p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>Mercadito Queretano </strong></span><br />
Mercado de productos regionales.<br />
Primer sábado de cada mes,<br />
Andador Libertad, Qro.<br />
<a href="http://mercaditoqueretano.com/" target="_blank">mercaditoqueretano.com</a></p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>Vía Orgánica </strong></span><br />
Cafetería, tienda y escuela.<br />
Margarito Ledesma 2, San Miguel de Allende.<br />
<a href="http://viaorganica.org/" target="_blank">viaorganica.org</a></p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>TOSMA </strong></span><br />
Tianguis orgánico.<br />
Sábados en el hotel Rosewood,<br />
San Miguel de Allende.<br />
<a href="https://www.facebook.com/tianguis.organico" target="_blank">facebook.com/tianguis.organico</a><br />
&nbsp;<br />
<h3>Entre el <em>feed lot </em> y la comida orgánica</h3>
<p>Ya lo dijimos hace unos años, la comida orgánica está envuelta con un absurdo adjetivo. Como si hubiera que separar la comida entre «la que se hace como antes» y la industrializada. Uno de nuestros colaboradores creció en un rancho con animales y hortalizas, otro tiene una abuela que cada año compra el pavo vivo, lo cuida y engorda hasta que llega diciembre y lo degüella con sus propias manos para la cena navideña. Ambos —el rancho y la abuela— sabían de la comida <em>orgánica</em> desde hace mucho. Pero al parecer nuestros colaboradores, desdichados habitantes de la ciudad, tienen que pagar para probar algo que se le parezca al pavo de la abuela o una ensalada verdaderamente «del campo».</p>
<p>Cambiamos la huerta familiar por los <em>feed lots</em> atiborrados de puerquitos en 5 metros cuadrados, el jugo hecho con naranjas del patio por un jugo orgánico de <em>food truck</em>. Ya sea la incesante producción alimentaria o el negocio posh de verduras, hemos complicado nuestros alimentos: los ingredientes viajan más kilómetros que nosotros para llegar al restaurante. Todo este barullo de lo transgénico y el maíz gringo no es más que una consecuencia de nuestro estilo de vida industrializado —y bien sabemos que a la modernización nadie la para. Jamás regresaremos al pasado, cuando la palabra «orgánico» y «transgénico» nos eran tan ajenas. Pero lo que sí podemos hacer es comer entre los dos extremos, equilibrar, desenrollar los procesos y preguntarnos «¿qué estoy comiendo?» sin caer en el delirio de la salud; descifrando la maraña industrial que hay detrás de la sopa del día.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>El ama de casa, el quehacer doméstico en el siglo XXI: elogio y extinción</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Aug 2014 13:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 23]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[Más allá de los sueldos en crisis, las madres solteras y las guarderías improvisadas, el ama de casa escasea. Y no hablamos de la figura femenina à la Betty Crocker, sino la imagen de alguien que administra una casa, una familia: el esposo, la abuela, ¿el roomie más responsable? Algo pasó con la llegada del [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Más allá de los sueldos en crisis, las madres solteras y las guarderías improvisadas, el ama de casa escasea. Y no hablamos de la figura femenina <em>à la</em> Betty Crocker, sino la imagen de alguien que administra una casa, una familia: el esposo, la abuela, ¿el roomie más responsable? Algo pasó con la llegada del siglo XXI, lo que antes fuera emblema de matriarca —insistimos, léase todo tanto en femenino como masculino— ahora es sinónimo de holgazanería y pérdida de tiempo. </p>
<p>Ya sea por la perfección de Martha Stewart —M. Diddy para sus amigas prisioneras— o los comerciales de lavadoras, asociamos al ama de casa con sendas trapeadas de piso, mamavans desquiciadas y mucho detergente. Lo peor: dar por sentado al panqué recién horneado o la sopa de fideos hirviendo cuando en realidad el quehacer doméstico encierra un fin más abnegado: formar a un individuo —que a su vez construirá sociedades y todo lo que somos. </p>
<p>Educar a un hijo representa los cimientos de una sociedad urbana, civilizada y política. El niño aprende lo que ve en casa, y eso que absorbe detenidamente se convierte en su referente futuro. La educación familiar es el proceso formativo más importante en la vida del ciudadano en potencia. Es decir, las carencias políticas que sufrimos todos como ciudad se originan décadas atrás, en la primera fase de la infancia. En cierta forma, el bebé de guardería ha dado el primer paso en un largo camino que lo conducirá a la mediocridad o la falta (probablemente involuntaria) de responsabilidad social y cívica: el médico con ética dudosa, el político corrupto, el profesor negligente.</p>
<p>Si el desarrollo es integral y constante, balanceado con educación académica, entonces del hogar saldrá moldeada una persona entera: un producto social y económico que contribuye al PIB de su país mientras enriquece los flujos sociales.</p>
<p>Terrence Malick lo lleva a proporciones épicas en <em>The Tree of Life</em>: el ama de casa (en este caso la madre) como la gracia, la enseñanza, el hilo conductor por el que se desprenden los valores y las emociones del mundo. La casa es un ensayo del mundo, un experimento que nos prepara como sociedad o nos entorpece.</p>
<p>Ya nadie quiere ser ama de casa en el siglo XXI, criar hijos o construir hogares. Lo importante ahora es hacer una carrera, destacar profesionalmente mientras las jornadas laborales se multiplican. El egoísmo justificado, el individuo por encima del grupo. Y eso está muy bien, nos hace falta. Lo que no cuadra: esa mujer exitosa que promete no ser como Yuri detrás de su ventana y el ejecutivo en eterna soltería seguramente fueron criados por una ama de casa. Situación confusa: no concebimos una vida hogareña (y supuestamente aburrida) pero atesoramos a la madre que nos llevó de aquí para allá; de las clases de natación a la piñata en turno, de «prepri» a la universidad y del berrinche en centro comercial a la mudanza con la pareja. </p>
<p>Ahí está la extinción del ama de casa: ya nadie quiere dar su tiempo a alguien más, dedicar su vida a la de alguien más. Pero es en ese trabajo no remunerado (y recientemente menospreciado) que el mundo se construye. Cada tarea doméstica —bañar a los niños, darles de comer, llevarlos a la escuela— nos edifica como sociedad. Desvivirse para crear más vida.<br />
&nbsp;<br />
<h3>La casa: el mundo a escala</h3>
<p>El mundo es un espacio inabarcable, casi insondable. El país en el que vivimos es sólo una delimitación geográfica, cuya orografía y características físicas no se relacionan directamente con nosotros, no hay pertenencia. En cambio, la calle, el barrio, los amigos, la oficina, los compañeros: eso es nuestra vida. Estamos más cerca de ser nosotros en la casa, la pareja o la familia que en nuestra escala macro urbana.</p>
<p>Decir que alguien es ama (o amo) de algo implica posesión y adueñamiento. En el caso del ama <em>de casa</em> no hablamos de la vivienda como propiedad sino como hogar. Eso incluye tanto a las superficies con olor a Windex como a la sensación de seguridad o las reglas de convivencia. </p>
<p>En 1923, Le Corbusier —superando los límites arquitectónicos— proclamó: «Una casa es una máquina para vivir». No en el sentido de tener un techo sino la idea de un espacio donde uno <em>vive</em>: descubre, crece, llora, ama, ríe, recuerda. También dijo: «La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad». Qué maravilla, entender a la casa como un contenedor, algo donde nos guardamos para ser, para vivir y desarrollarnos íntimamente. </p>
<p>Si la casa es nuestra pequeña edición del mundo, entonces el ama de casa es la persona encargada de mantener andando la máquina: conservar los elementos tangibles, el aprovechamiento y rendimiento de los recursos y —sobre todo— el presupuesto. </p>
<p>La familia como empresa y el ama de casa su administrador: conservar los bienes (edificio, jardín, auto, muebles), asegurarse de los servicios (comida, descanso, vestimenta, transporte, salud, viajes) y, encima de todo eso, formar a sus habitantes interinos, los futuros ciudadanos. </p>
<p>Sin amas (o amos), las casas se caen, el mundo se cae.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Polifonía doméstica</h3>
<blockquote><p>El ama de casa está en peligro de extinción y eso ha originado muchas desgracias: mayor tránsito, mayor desempleo, más posesiones pero menos tiempo libre para disfrutarlas, más estrés. La peor de todas: hijos abandonados y con pésima educación. Todo esto se ha sacrificado por tener más dinero.</p>
<p>~Margarita</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>Muchas amigas trabajan porque las demás lo hacen. Ni son buenas trabajando, ganan poco, pero están siempre fuera de la casa, como si sólo trabajaran por la vida social.Con su sueldo terminan pagando lo que ellas podrían hacer, como la guardería o el chofer.</p>
<p>~Rebeca</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>Todo esto es pura nostalgia y sentimentalismo. Los hijos se educan según los tiempos, y evidentemente no siempre ha sido igual. El ser humano tiene una capacidad ilimitada para desarrollarse, aprender y madurar. Aún sin un techo, sin una familia o atención obsesiva. Tal vez no es lo óptimo pero así es.</p>
<p>~Mario</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>Me parece una desgracia que ya nadie quiera ser un administrador de familia. En especial por el qué dirán los demás. ¿Cómo se justifican 20 años de educación para terminar encerrado en casa, cuidando a los hijos y haciendo la comida?</p>
<p>~Anónimo</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>A diferencia de lo que sucedía en el siglo XIX y hasta 1930, los niños ahora se han transformado en mascotas domésticas económicamente infructuosos pero de un valor emocional incalculable.</p>
<p>~Viviana Zelizer</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>Me aburro cada vez que hago actividades con mis hijos. ¿Cuántas veces podemos leer <em>Angelina Ballerina</em> o ver un video de <em>Bob, el constructor</em>? Y sin embargo, recuerdo que esos momentos íntimos compartidos, acurrucados, proporcionan el sentido último de la vida.</p>
<p>~Andrew Solomon</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;<br />
<h3>«Somos una familia de dos amos de casa» —Julieta y Oscar</h3>
<p>Para no enfangarnos, proponemos saltarnos la bochornosa semántica del término <em>ama de casa</em> y adentrarnos en su significado para nosotros. En la mayoría de los núcleos familiares se requiere que alguien se encargue de los temas domésticos y de la administración de los amplios asuntos familiares: en nuestra familia, como en este párrafo, eso se hace al alimón.</p>
<p>Vivimos —así, en plural— de una manera en la que no asociamos un género con una actividad. En nuestra familia se cocina, se lava, se plancha, se lleva al niño a la escuela, se pagan las cuentas, se reúne con los vecinos, se juega, se limpia, todo dependiendo de quién tenga la disponibilidad o la disposición de hacerlo. Procuramos ser lo más equitativos posibles. Oscar siempre hace sus famosos omelettes los domingos y Julieta los hotcakes los sábados. Nos turnamos cada dos noches para acompañar a nuestro hijo de seis años en su rutina previa a dormir y, por las mañanas, mientras uno revuelve la sartén en la planta baja, el otro en la planta alta arrea al chico para llegar a tiempo.</p>
<p>Hay cosas para las que cada uno es mejor que el otro. Oscar es mil veces más efectivo que Julieta para las juntas vecinales, para hacer los pagos a tiempo y llevar un orden impecable en los pagos y documentos. Julieta dice que tiende mejor la ropa y, eso sí, le quedan mejor planchadas las camisas. Oscar paga y Julieta paga porque los dos trabajan además de trabajar en casa. Y porque el dinero que gana Oscar es de Julieta y viceversa. Los dos cocinamos porque a los dos nos gusta y porque no hay de otra. Oscar hace un pollo a la mostaza de campeonato mundial y Julieta se discute con su espinazo.</p>
<p>Nuestro arreglo sin etiquetas funciona también para lo estereotipado, el lugar común. Julieta no es la más dulce y sensible al convivir con Pedro. Oscar no es el más enérgico cuando hay que reclamar algo. Pero tampoco al revés. Julieta no suele ir a las fiestas infantiles entre semana porque sea marimacho o porque sea la dura de la casa. Julieta no va por su horario. Oscar no es el que cura las heridas y raspones del niño porque sea el más cuidadoso y tierno, sino porque es más hábil con las manos.</p>
<p>Verán: funcionamos al derecho y al revés. Somos una familia de dos amos de casa. Pero nunca evangelizamos a nadie al respecto. Vivimos al alimón, porque es nuestro propósito y también nuestra circunstancia. Así decidimos vivir. Y escribir.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Industrializados –un reportaje sobre la avasallante industrialización del Bajío</title>
		<link>http://sadabombon.com/industrializados/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Jun 2014 15:10:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luis Bernal]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 22]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[El Bajío se fundó alrededor de conventos. A partir de sus muros germinaron caminos, ciudades, provincias; casas y edificios extendidos de adentro hacia afuera, a la periferia. Fue en ese desarrollo limítrofe que nos alejamos de los conventos, perdimos la frontera y buscamos nuevos puntos de inicio. Ya en pleno siglo XXI, entre suburbios y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El Bajío se fundó alrededor de conventos. A partir de sus muros germinaron caminos, ciudades, provincias; casas y edificios extendidos de adentro hacia afuera, a la periferia. Fue en ese desarrollo limítrofe que nos alejamos de los conventos, perdimos la frontera y buscamos nuevos puntos de inicio. Ya en pleno siglo XXI, entre suburbios y carreteras estatales, nuestro orden social (y económico) emigró y partió desde otro tipo de muros: los parques industriales. Cambiamos la cantera por el acero, el sonido de las campanas por los bufidos mecánicos. Ahora rezamos estadísticas y resultados, peregrinamos diariamente a las entrañas de nuestras fábricas sin saber a dónde nos va a llevar esta nueva devoción.</p>
<p>En los noventas apareció una palabra que lo mismo causaba miedo y expectativa: globalización. Acá, en el centro de México, llegábamos a la tercer sílaba y se nos venía encima la idea de un mundo verdaderamente internacional, sin barreras; eso de vivir sin rejas asusta, en especial si todo el discurso económico giraba (gira) alrededor de la inversión extranjera y la industria: fábricas transnacionales, tecnología de <em>punta</em>, generación de empleos y renta barata de un territorio al que (subrayemos) se le confundía entre «tercermundista» y «país en vías de desarrollo». El primer apodo nos lo adjudicábamos en secreto, el segundo era más anhelo que eufemismo: fantasear con conseguir un <em>caramel-macchiato-venti</em> sin comprar un boleto de avión. </p>
<p>Al parecer lo conseguimos. En menos de 15 años pasamos del rezago consumista a los descuentos de Volaris y el Starbucks matutino. Todo esto gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, un acuerdo entre Bush, Salinas de Gortari y Mulroney para globalizar de una vez y para siempre a Norteamérica; la conversión de tres países en (supuestamente) un gran centro económico sin fronteras. Es decir, encontrar salsa Valentina en un supermercado de Vancouver o tortillas de maíz en un Wal-Mart de Minneapolis. Y entre ese envío y acomodo de productos, regiones enteras tapizadas con carreteras interestatales, aduanas, puertos, maquiladoras y clústers industriales. </p>
<p>Acá en el Bajío el <em>boom</em> nos llegó un poco tarde. De pronto, los políticos y empresarios vislumbraron lo que ya habían descubierto nuestros antepasados novohispanos: la ubicación. A eso se reduce nuestro auge industrial, cual gringa vendiendo casas en San Miguel: <em>location, location, location! </em>Y esa suerte geográfica se multiplica con las atenciones de los gobiernos estatales: nuevas vías de comunicación, incentivos empresariales, ventajas fiscales, acuerdos bilaterales y –sincerémonos– lo barato que se renta nuestro suelo –y nosotros mismos. Territorio irresistible.</p>
<p>En nuestra vida diaria, a la industria la vemos como algo fuera de la ciudad, de nosotros. Pero el error está en creernos que la industria es puro metal cercado con casetas de vigilancia. Industrializarnos es, también, abaratar los vuelos a Dallas y sobrevaluar el precio de un <em>capuccino</em>; tomarse una cerveza belga en un <em>pub</em> de Guanajuato o comprarse zapatos en León. Quizá jamás habremos pisado una fábrica, pero ellas, errantes e invasivas, nos traspasan todos los días.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Provincia de fábricas</h3>
<p>La industrialización nos unió en un conglomerado, una comarca de trailers, carreteras y parques industriales. Tanta es la influencia de nuestro despertar económico que ahora llamarnos «el Bajío» delimita a una región con cifras y gráficas a la alza, armadoras trasnacionales y un PIB con índices milagrosos. De campiña agricultora a bodega con salidas de emergencia.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Querétaro.</strong></span> Del 2011 para acá, Querétaro es la representación del maximalismo industrial: el nuevo gigante aeronáutico con plantas de Bombardier y Safran (ambas francesas) y un paraíso económico que parece espejismo del semidesierto: calidad de vida, seguridad, «felicidad» y ubicación. Al día de hoy (jueves), Querétaro es la región económica más boyante del país, con un PIB de 5.4% arriba del promedio nacional y una tasa de crecimiento del 10%, versus el 0.35% de los estados norteños. «El nuevo Nuevo León», que le dicen.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Silao.</strong></span> Es un pequeñísimo municipio –casi pueblo– convertido en el centro logístico y manufacturero de la región. A mediados de los noventas, antes del <em>boom</em> del Bajío y las grandes inversiones, Silao pasó de regar plantas a cuidar otro tipo de plantas: hogar de General Motors y Pirelli, mano de obra excepcional (el nuevo oficio de los locales) y centro de conexión comercial entre el Norte y Sur del país. Si el Bajío es el centro, entonces Silao es el núcleo.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Aguascalientes.</strong></span> El punto más al Norte del Bajío, tanto que a veces se confunde. Desde mediados de los 80s, su inversión extranjera depende enteramente de Nissan, el gigante japonés que, para el 2014, pretende armar 850 mil vehículos como el Sentra, March y el clásico «Tsurito». Este pequeñísimo estado como la versión más nipona del semidesierto.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>León.</strong></span> Entre Silao y León hay solamente unos minutos de diferencia, unos cuántos hoteles, centros de negocio y restaurantes de paso. Juntos comparten la fuerza económica y comercial de Guanajuato. Separados, León es la cartelera empresarial del estado: restaurantes, complejos financieros, centros comerciales y congresos en los que se enamora a los inversionistas.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Salamanca.</strong></span> Representa la energía del Bajío desde 1950, domicilio de la segunda refinería de aceites más grande de Pemex y una planta termoeléctrica que proporciona luz a toda la región. Sordéandose de su pasado agrícola –y más allá de las ligas y el hule–, esta es la última inversión de Mazda en México. La meta del 2014: producir 140 mil unidades de su modelo 3 y seguirse con 230 mil unidades del modelo 2. Por algo empiezan a llamarle «Salamazda».</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Celaya.</strong></span> La «Puerta de Oro del Bajío», el enlace entre Querétaro, León y Guadalajara. Con fábricas como Mabe, Whirlpool, FEMSA, Honda y el vaivén de hombres de negocio masticando un buen corte de carne, Celaya es realmente el vestíbulo de nuestro corredor industrial: una momentánea sala de juntas y el tercer pilar económico de Guanajuato.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>San Juan del Río.</strong></span> Antes tierra fértil con numerosas haciendas, San Juan del Río es hoy el punto más al sur del corredor industrial del Bajío. Entre tanques y fumarolas, San Juan es un espacio donde la ciudad y los parques industriales pierden sus límites, la segunda potencia económica de Querétaro y el paraíso de pequeñas y grandes empresas como Kimberly-Clark, la fábrica de papel donde se producen marcas como Huggies, Pétalo y Kleenex.<br />
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<img src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/industria3.gif" alt="Industrialización - Sada y el bombón" width="780" height="316" class="aligncenter size-full wp-image-5612" /><br />
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<h3>«El Bajío: el centro del centro»</h3>
<p>Kèvin Lechevallier, Director Comercial de la Cámara Franco Mexicana de Comercio Industrial:<br />
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<blockquote><p>Mi trabajo consiste en atraer inversión extranjera, guiar a las empresas en esta creciente región industrial. En especial trabajo con empresas francesas y puedo decir que la visión de Querétaro y sus alrededores es positiva, hay confianza gracias a su calidad de vida y ubicación. Por eso hay tanta inversión en México, porque es un país estratégico, en medio del mundo: entre Norteamérica y Latinoamérica, entre Europa y Asia. El Bajío es como el centro del centro.</p>
<p>Aquí a las empresas les es más fácil maquilar las partes de sus productos y transportarlas de un lado al otro, sin altos costos y complicaciones. Pero con las reformas fiscales del 2014, el desarrollo económico se ha pausado un poco: hay más filtros y restricciones. Antes se podía comprar la materia prima en Asia, hacer el producto en México y desde ahí distribuirlo a todo el mundo. Ahora también se puede, pero requiere de más tiempo, y todos sabemos que el tiempo es dinero.</p>
<p>Lo bueno es que esto implica una nueva etapa industrial para la zona. Ahora las empresas invierten en sus trabajadores, los capacitan y les dan la educación e infraestructura necesaria para que todo se produzca aquí, no solo las partes. El Bajío está convirtiéndose en una zona de producción al nivel de otros países más desarrollados, y eso también es una revolución en el ámbito social y educativo de la región.</p></blockquote>
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<h3>Campos industriales</h3>
<p>Si algo es irresistible para la inversión extranjera, esa es nuestra mano de obra. Entre la escasez de empleos y la modernización, la fuerza de trabajo ha encontrado una pequeña salvación en el <em>boom</em> industrial. Nada define mejor a los cambios industriales que las hordas de obreros viajando desde sus comunidades hacia los clústers para fabricar algo. Pasamos de las botas y la parcela a las naves industriales y los zapatos de seguridad.</p>
<p>Pensémonos en transición: campo contra ciudad, siglos de agricultura ante décadas de manufactura. Cada sector va por su lado, pero en conjunto se maximizan. Como los nuevos invernaderos internacionales: estructuras de acero que producen lo mismo que se ha estado haciendo desde la Nueva España: verduras y granos. La diferencia es que ahora todo forma parte de una empresa, y eso significa prestaciones, regulaciones, crecimiento y educación especializada para sus obreros. No por nada las corporaciones han comenzado a invertir en la educación de los países que ocupan: mejores universidades significa trabajadores más preparados, producciones más eficientes y metas superadas.</p>
<p>Aunque conservamos un romántico recuerdo por las antiguas actividades económicas, lo cierto es que la industrialización nos hace menos provincianos. Con cada acuerdo firmado se nos olvida el pastoreo y los pueblos incomunicados. Ahora nuestro paisaje carretero también incluye una capa de cilindros, centros de distribución y puertas de acceso. Y sí, la vista puede ser muy gris y fría, pero es que la necesitamos tanto o más que un fin de semana, solos y en paz, en la naturaleza. Quizá sólo estemos aburridos.<br />
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<h3>Nuestros puertos secos</h3>
<p>Puerto Interior es el monstruo de los parques industriales. Un puerto seco adyacente al aeropuerto del Bajío, con su propia aduana y vías de ferrocarril que lo convierten en el centro logístico más importante de América Latina y el cuarto a nivel mundial. Es tan vasto y extendido que bien podríamos decir que todo el puerto es Silao; un ejemplo de la industrialización avasalladora, inclemente, total. Por sus pasillos desfila diariamente mercancía de todas partes del mundo, millones de dólares traducidos en productos tan básicos como manzanas o jabones.</p>
<p>Tanta fábrica requiere de energía suficiente para mantenerse en pie las 24 horas. Eso significa que las plantas de luz y el petróleo se encuentran a tope en los alrededores de esta zona, principalmente en Salamanca. El estado de Guanajuato como un gran, enorme, gigantesco parque industrial: cada municipio encargado de proporcionar energía, agua, mano de obra, relaciones públicas, servicio de distribución de mercancías.</p>
<p>Nos hemos convertido en una provincia de bodegones y parques industriales, un clúster que comienza en la periferia y nos arrastra hacia ella. Y de todo eso, el sector automotriz es el que nos domina. Más del 60% de nuestra actividad económica depende del auto, el producto más inestable del mercado, lo primero que uno deja de comprar en tiempos de crisis –bueno, en las crisis también dejamos de comprar calzones.</p>
<p>Si la clase media crece, y con ella las zonas metropolitanas, las empresas automotrices también. Pero si todo declina, las empresas peligran y terminan por ser rescatadas (como le pasó a Chevrolet, pero no a Detroit, en el 2008). Por eso las fábricas, aunque inmóviles, son ambulantes. Se instalan según su conveniencia, hacen y deshacen. Nuestro miedo constante: depender tanto de la inversión extranjera y repetir los errores de nuestros actuales pueblos fantasmas. Cada bodega de autopartes como una lenta predicción del desastre.</p>
<p>Es verdad, la industria es desarrollo –la causa directa de nuestra urbanidad–, pero también es una catástrofe latente. Por ahí leímos en un periódico local que «aquí las fábricas brotan como champiñones», y entonces sólo nos queda observar y adaptarnos a ese brote desmedido en espera de que sí sirvan las salidas de emergencia cuando la eclosión de tuberías, tráilers y fumarolas venzan en la superficie.<br />
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<img src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/industria2.gif" alt="Industrias en Querétaro y Guanajuato - Sada y el bombón" width="780" height="335" class="aligncenter size-full wp-image-5611" /><br />
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<h3>Enclustrados</h3>
<p>Si viajamos a Aguascalientes desde León, lo primero que uno ve es el logotipo de Nissan. Dos plantas enormes en medio de una árida planicie, con sus seis letras resplandeciendo en rojo nipón. Luego vienen los campos de Tiidas y, ya en plena ciudad, unos espectaculares en japonés que promocionan casas y terrenos de suburbio. Aquí lo que preocupa no es la silenciosa migración oriental, sino la aparatosa invasión de casas prefabricadas: la mancha urbana que se desborda sin control.</p>
<p>Hace no mucho la zona industrial y la ciudad eran segmentos independientes, divididos. Pero la industria es implacable y extrema: ensambla y produce para generar más de todo: dinero, cifras, edificios, carros, máquinas. Pero las fábricas no funcionan por sí solas (o por lo menos aún no). Para abastecer sus altas expectativas necesitan de un equipo de trabajadores que se multiplica con cada nueva meta de producción. No es lo mismo producir 100 autos al mes que 2 mil en tres días. Y así como los modelos de autos se multiplican, los trabajadores también, y entonces pasa algo muy curioso: todos comienzan a poblar los alrededores de la fábrica, la rodean y hacen su vida en «barrios» construidos en serie. La zona industrial se confunde con la habitacional y entonces el que vive en el centro comienza a sentirse fuera, alejado de todo desarrollo: del centro comercial, de las escuelas y de las fiestas caseras. El centro como suburbio.</p>
<p>Ahora los clústers se encargan de encerrarnos en un coto de privadas con su respectivo Oxxo y Superama. Y así estamos tan cómodos, tan contentos con el mantenimiento de las áreas verdes, que terminamos aislándonos. De la celda conventual al suburbio con bodegas y fábricas. Ahí, recluidos voluntariamente. Enclaustrados en clústers: enclustrados.<br />
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		</item>
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		<title>El transporte –los medios de transporte alternativo que tenemos en la ciudad</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Apr 2014 17:19:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 21]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[El funcionamiento de una ciudad depende en gran medida del movimiento interno que ella misma sugiere. Una buena planeación urbana es aquella que propone –al estilo de Ítalo Calvino– un flujo rápido, leve, exacto, múltiple y consistente. En una ciudad el carácter múltiple es fundamental. En términos de transporte, la diferencia entre una ciudad y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El funcionamiento de una ciudad depende en gran medida del movimiento interno que ella misma sugiere. Una buena planeación urbana es aquella que propone –al estilo de Ítalo Calvino– un flujo rápido, leve, exacto, múltiple y consistente.</p>
<p>En una ciudad el carácter múltiple es fundamental. En términos de transporte, la diferencia entre una ciudad y un pueblo estriba en la diversidad de vehículos que contiene. En otras palabras, las ciudades del Bajío serán mejores –más rápidas, leves, exactas– cuando sus ciudadanos se desplacen no sólo en automóvil.</p>
<p>Urge resignificar las calles, darle menos valor al auto y más a otros medios de transporte. Nosotros lo hacemos aquí reuniendo las impresiones de distintas personas que se trasladan por la ciudad de diferente manera. Medios alternativos de transporte urbano, desde el pesero hasta el patín del diablo.<br />
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<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/Transportes-SB21-01.png" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">El transporte público <span style="color: #ff0000;"> –por Luis Bernal</h3>
<p align="center"></span></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>Martes, 9:00 am. Calle Felipe Ángeles. El camión de la ruta 7 llegó 5 minutos antes y nadie lo alcanzó. El siguiente, el de las 9:15, pasó a las 9:20 pero venía tan lleno que (sabiamente) no se paró. El de las 9:30 llegó 5 minutos después, a punto de explotar. Me subí, ni modales. Pasamos Felipe Ángeles, la ruta hace 6 paradas en «lo que vienen siendo, joven, tres cuadras» (¿porque al peatón no le gusta caminar?). Se suben dos señoras viejitas y se les hace lugar (las bestias no son los que vamos adentro). Luego se sube una embarazada con un niño chiquito, se queda parada 10 minutos hasta que alguien, por fin, le da su lugar (entonces sí hay bestias). Para este punto, el chofer ya tuvo que maniobrar por una calle que parece colina, manejar un armatoste por un desnivel con curva pronunciada incluida, pasar los topes como rampas (porque ya va mal en sus tiempos), frenar un vehículo que hace ruidos rarísimos (¿se estará rompiendo?) y aventurarse en la jungla camionera de Ezequiel Montes. Yo intento mantener el equilibrio agarrándome a un tubo que quisieron pegar con diurex (¿porque no hay presupuesto?). Y así me la llevo, abriéndome paso entre la obesidad del pasillo hasta que el camión me expulsa (escupe) en Santa Rosa de Viterbo.</p>
<p>(Así, entre paréntesis, aclararé que sé manejar y que podría tener un auto. Hasta tengo licencia. Salí tan bien en el examen teórico que me exentaron en el práctico, en serio. Creo que a eso se reduce mi relación con los autos: como pasajero me fascinan, como conductor me superan. Además soy distraído, pongo la música a todo volumen, mi miopía no me deja ver bien en la noche, me desoriento. En fin, todas las casualidades de mi vida me llevaron a lo siguiente: yo manejando soy un muerto anunciado. Para mí, comprar un auto es lo mismo que comprarme un ataúd. En la era del auto personal, ¿dónde quedan los que no manejamos? ¿Aplastados en el cruce peatonal?)</p>
<p>Martes, 5:30 pm. Av. Zaragoza. La ruta 7 viene desfasada (otra vez). No me vuelve a pasar lo de la mañana así que recurro al taxi que veo frente a mí (ah, la comodidad). El taxista trae ganas de hablar, me cuenta de su época de trailero y el jefe que lo introdujo a las metanfetaminas (¿me quedo o me bajo?). Veo en mi ventana una calcomanía con las tarifas de la ciudad: vieja, ilegible y diminuta (¿será a propósito?). Llegamos a Tecnológico, el taxi se atora en el tráfico mientras un camión de la ruta 7 se abre camino, espanta al resto y se sigue derecho (mejor me hubiera ido ahí). Así sigue el recorrido entre tambaleos y un casi-choque (¿nos subimos a un taxi para evitar accidentes?). Llego a mi casa, «son $60» (entonces sí fue a propósito lo de la calcomanía). No estoy de acuerdo, reniego pero cedo (¿yo contra el trailero en metanfetaminas?).</p>
<p>Lo peor del transporte público es su inconsistencia. Los precios, los horarios, las instalaciones, las paradas, las habilidades del chofer, todo es tan incierto. Viajar en camión (o hasta en taxi) se vuelve un recorrido lleno azaroso y absurdo. Tanta improbabilidad que a uno no le queda más remedio que decir: ¿esto es en serio? </p>
<p>El pesero es un vehículo que desborda pasajeros que van al trabajo, a la escuela, a su casa, a comprar algo. Un montón de rostros que ante las adversidades (porque eso son), han logrado moverse en un sistema olvidado por políticos y poderosos ciudadanos. Si las rutas funcionan es gracias al chofer y los pasajeros que aguantan los desfases, las calles no aptas, las unidades a punto de desbaratarse. Subirme a la ruta 7 es un acto de resistencia y firmeza social: conservo el equilibrio en medio del tambaleo urbano porque si yo no lo hago, ¿entonces quién?</p>
<p>Cada año me convenzo más que el transporte público es el reflejo de nuestro nivel de urbanidad (y humanidad). Nosotros hechos esmog, rutas, ruido y mucho acero laminado. Somos el «ya no hay lugar» del camión y el acelerado taxista en el empedrado, el sobrepeso de la unidad y las tarifas ridículas del banderazo. Si el transporte público es el sistema circulatorio de una ciudad, entonces en Querétaro nuestras venas son gruesas y visibles, fáciles de reventar.</p>
<p>Posdata: Red Q es una supuesta renovación del sistema de transporte urbano que, en teoría, resolvería varios problemas de vialidad en la ciudad. No sé en qué momento nos creímos que pintar una carrocería de naranja ayudaría a nuestros problemas de vialidad en la ciudad.<br />
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<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/Transportes-SB21-02.png" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">La motoneta <span style="color: #ff0000;"> –por Eduardo de la Garma</h3>
<p align="center"></span></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>Además de disfrutar de cierta agilidad y libertad –recorrer las calles sin estar metido en una coraza, circular siempre con la ventana abierta, potencialmente en fuga–, además de hacer del tráfico y los embotellamientos algo irrelevante –incluso quizá algo deseable–, además del placer vertiginoso por acelerar al máximo, tomar una curva y terminar tendido en el asfalto, además de todas las cualidades, pues, de moverse en moto por una ciudad, la que sin duda más disfruto es tener el acelerador –la potencia– en la mano. Es como escribir.</p>
<p>La peor parte de andar en moto podría resumirse con un título wildeano: <em>La desgracia de llamarse Edgar</em>. En otras palabras, la certeza de que tarde o temprano me caeré. En ese sentido, los motociclistas somos como las víboras: cada tanto nos arrastramos por las calles, rasgamos el pantalón y la chamarra y nos deshacemos de unos buenos pedazos de piel.</p>
<p>En poco más de cinco años de andar en moto, me he regodeado en el asfalto en dos ocasiones. En la primera resolví, con una destreza apabullante, caerme para no atropellar a un peatón. En la segunda un coche ignoró la luz roja de un semáforo y me tiró. La consecuencia en las dos fue la misma: sangre, costras y una nueva piel. Digamos que con la moto disuelvo mi propia vaina. Me despojo de mí mismo.</p>
<p>Dicho así, me desdigo: caerse no es la peor parte de andar en moto –acepto con cierto orgullo mi destino. El principal conflicto que tengo moviéndome en moto por la ciudad es sufrir la falta de cortesía y la nula capacidad imaginativa de los conductores con un automóvil más grande –aunque no más grandioso– que el mío.</p>
<p>Tres ejemplos ordinarios: la camioneta que ni siquiera me ve en su espejo lateral y me empuja al acotamiento, los «nuevos» camiones de RedQ que hacen que sea un fumador bastante activo de esmog y, tercero, los coches que no respetan el letrero que dice «entrada y salida de una moto».</p>
<p>En moto los coches son microbuses, los microbuses son trailers y los trailers son la encarnación de Satanás. Aunque se diga que las ciudades son una invención moderna, en sus calles todavía vivimos en la prehistoria. Semos bestias medianamente domesticadas. Algo (o alga) así como Laika, aquel perro ruso que se fugó de esta tierra a bordo del Sputnik. Sobra decir que Laika fue el primer ser terrestre que murió en órbita.</p>
<p>La moto podrá tener muchas desventajas en nuestras ciudades, donde reina el coche más grandote, pero por lo menos en ella sí se oyen ladrar a los perros.<br />
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<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/Transportes-SB21-03.png" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">La bicicleta <span style="color: #ff0000;"> –por Paulina Macías</h3>
<p align="center"></span></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>La bici tiene una personalidad extraña: es bipolar. Para los niños, es un objeto de diversión, un juguete; el regalo de cuando los Reyes Magos se ponen guapos. Para los adultos es un poco ambivalente. Puede ser un medio de transporte –el de los pobres, casi siempre, sobretodo antes de la era hipster– o una herramienta para practicar deportes extremos. Yo la uso para todos los casos anteriores. Tengo una bici de montaña que me lleva y me trae a casi todos lados y que uso, de vez en cuando, para divertirme y ejercitarme.</p>
<p>Andar en bici en la ciudad puede ser adornado con muchos adjetivos. Los que se usan más comúnmente se parecen a peligroso, arriesgado, atrevido. No me parece que transportarse en bici sea particularmente peligroso. Lo que sí es que requiere el doble o el triple de atención que lo que manejar exige. En bici todo es una posible amenaza porque en ella el conductor es, también, la carrocería. Las peores amenazas: los peatones distraídos, los camioneros compitiendo y todo objeto que sobresalga de un auto: una mano, un espejo retrovisor, una puerta que se abre de manera abrupta, una viga salida de la cajuela de una camioneta.</p>
<p>Sin embargo, los adjetivos por los que yo elijo la bici como medio de transporte están en el orden de: rápida, ligera, flexible. Llevo un par de meses usando sólo la bicicleta como medio de transporte y no hago más de 20 minutos a ninguno de los lugares a los que necesito ir –claro, no voy a ningún lugar que esté a más de 20 kilómetros de donde vivo y trabajo. Además, siempre llego de buenas, las subidas y las bajadas, al principio odiosas, son ahora un juego de esfuerzo y premio y casi nunca llego ni tan sudada, ni tan cansada como para que sea un problema.</p>
<p>En la bici, por otro lado, las inversiones y pérdidas nunca son mayores al costo mismo de la bici (dependiendo de qué tan buena –o costosa– sea). Lo mejor de andar en bici, pues, es que casi todas las consecuencias de andar en ella son menores.</p>
<p>En este país, este medio de transporte es muy viejo. Muchos se han movido siempre en bici. La cosa no ha escalado a políticas públicas y gran infraestructura porque además de ser los menos, quienes tradicionalmente se transportan en bici no tenían un perfil precisamente político. Ahora andar en bici está de moda y todos queremos ciclopistas y consideración. Me parece que la idea es buena. Seguro yo iría más lejos y con menos miedo si hubiera una manera segura de pasar el cruce de la 5 de Febrero y Constituyentes. Sin embargo, el bajo perfil que ha mantenido la bici es muy conveniente: ofrece gran libertad. No es buena idea ir en sentido contrario ni pasarte los altos, pero siempre puedes hacerlo, incluso en frente de los policías; nadie dice nada. Las bicis siguen siendo invisibles, para bien y para mal.<br />
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<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/Transportes-SB21-04.png" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">El patín del diablo <span style="color: #ff0000;"> –según Daniel Bravo</h3>
<p align="center"></span></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>¿Cómo es desplazarse por una ciudad en un juguete? Le pedimos a Daniel Bravo que por un par de semanas se transportara exclusivamente en monopatín. Aquí algunas notas que fue apuntando:</p>
<p>• En el patín del diablo busco siempre las calles más lisas, los adoquines más usados, la cantera más pareja. Si encuentro esto, voy tres veces más rápido que los que van a pie. Eso sí, gasto más energía, me agito más.</p>
<p>• Tus pies son la gasolina y los frenos del vehículo. Es un transporte tan barato o caro como tú mismo. </p>
<p>• En el recorrido, más que observar la ciudad y la gente, estoy atento a los baches o grietas.</p>
<p>• Ir en la banqueta es totalmente distinto a ir en la calle. Son atmósferas diferentes. En la banqueta voy lento, estoy al pendiente de no atropellar a nadie, esquivo postes, subo y bajo rampas. En la calle me cuido la espalda, voy rápido, puedo agarrarme de algún vehículo para un empujón; me siento con más libertad, todo es más amplio, pero peligroso.</p>
<p>• Frente a los adultos, soy ridículo; frente a los niños, un héroe.</p>
<p>• Tienes que saber manejarlo bien para disfrutarlo. Tienes que saber cuándo subirte y cómo bajarte. Se requiere equilibrio, destreza, muchos reflejos, agilidad y coordinación. ¡Es súperdivertido!<br />
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<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/Transportes-SB21-05.png" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">La patineta <span style="color: #ff0000;"> –por Neto Velasco</h3>
<p align="center"></span></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>Me da mucha tristeza escribir que no hay infraestructura para andar en patineta en nuestra ciudad: las calles llenas de baches, las banquetas mal planeadas y mal desarrolladas no dan para patinar de un sitio a otro. Lo he intentado pero es más el tiempo que estoy abajo de la patineta al esquivar los baches o las piedras que el que realmente estoy arriba de ella. </p>
<p>Querétaro usa la patineta como deporte extremo, son realmente pocos los que la usan como medio de transporte. Simplemente no se puede.<br />
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<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/Transportes-SB21-06.png" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">La ronda <span style="color: #ff0000;"> –por Juan Piña</h3>
<p align="center"></span></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>Todos los días voy y regreso del trabajo en el auto de alguien más. Lo hago por comodidad y porque no tengo auto propio, aunque si tuviera lo haría por decisión económica; utilizaría «la ronda».</p>
<p>Me voy y regreso con compañeros de mi mismo trabajo. En la oficina somos 20 personas, de los cuales cuatro viven por Pie de la Cuesta; su ruta es bajar por esa avenida y tomar Bernardo Quintana. Yo vivo en Av. Universidad casi esquina con Nicolás Bravo, entonces tomo el camión en esa esquina y me bajó antes de cruzar Bernardo Quintana para de ahí irme con alguno de mis compañeros, con el que haya quedado desde el día anterior. Cada semana coopero con la gasolina del auto en el cual me fui toda la semana ($200 si fue carro particular y $0 si fue carro oficial). Por las tardes me regreso con la misma persona o con quien esté al momento que yo salga. Me dejan en Álamos, de donde tomo un camión y me bajó en Av. Universidad.</p>
<p>Dependo de otras personas para moverme a mi centro de trabajo, pero, como hay varias personas con auto, no me veo afectado o atado a una sola opción. La ronda es como un transporte propio del trabajo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
&nbsp;</p>
<h3>Caminar es un acto muy noble y elegante <span style="color: #ff0000;">–una entrevista a Jacobo Zanella</span> </h3>
<p>&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Por qué o cómo decidiste invertir en tenis y no en gasolina?</span></em></p>
<p>Hace muchos años tomé la decisión consciente de no tener auto. Cuando decides no tener auto tienes que tomar otras decisiones también, para que funcione: vivir cerca del trabajo, vivir en un barrio que tenga todo lo que necesitas cotidianamente, etc. Una vez hice cuentas de todo lo que gastaría si tuviera auto, y lo que me salía en un año era más de lo que gastaba en viajes, y entendí entonces que no valía la pena. Nunca he necesitado un auto, nunca he sentido que dejo de hacer algo por no tener uno. Una o dos veces al año podía haberme sacado de un apuro, pero el resto de las veces no: se habría convertido en una carga.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué ganas desplazándote a pie?</span></em></p>
<p>Puedo seleccionar la dirección de movimiento, mientras que en el auto estaría condicionado por las direcciones preestablecidas. Además, caminando ves muchas cosas y personas que en el auto no ves. Puedes detenerte a observarlas detalladamente, incluso desde distintos ángulos. Y claro, no tengo que pensar en pagar estacionamientos ni en dónde estacionarme. Reacciono rápido, puedo irme o llegar a un lugar generalmente antes que los demás.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué pierdes?</span></em></p>
<p>Pierdo lugares. No puedo llegar a Jurica caminando (aunque no tengo a qué ir allá). Una caminata de más de 30 minutos se vuelve impráctica: tomo el taxi. Antes de 30 minutos las ventajas superan a las desventajas. Caminar me limita positivamente: en lugar de tener 10 opciones para comprar pan tienes tres. Es como vivir en un pueblito de 10,000 habitantes.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Hay infraestructura específica para caminantes en esta ciudad?</span></em></p>
<p>Una vez quise caminar de un restaurante a la casa, había calculado unos 20 minutos de trayecto. Llevaba apenas tres minutos caminando cuando llegué a punto donde no había paso para peatones, ni puentes ni nada, sólo un risco: no había forma de cruzar del otro lado. Tuve que regresar. El ejemplo contrario sería esa vereda que hicieron a lo largo del río [Av. Universidad]. Es agradable para caminar por ahí, creo que es la primera infraestructura que veo hecha especialmente para los que no nos transportamos en auto.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cómo es la relación con otros caminantes?</span></em></p>
<p>La gente no sabe caminar porque ni siquiera se imaginan que caminar es algo que puedes saber o no. Se pueden parar en cualquier lugar exterior como si estuvieran en interiores, es decir, sin conciencia pública. No hay una educación realmente de cómo comportarse afuera: es mucho más común que te enseñen a comportarte en la propia casa o en una casa ajena que en espacios públicos. La gente no piensa en los demás cuando camina en la ciudad: lo ven como un acto individual, cuando, en realidad, se trata siempre de un acto colectivo. Podemos aplicar esta observación no sólo a caminar sino a cualquier otro acto social.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué significa caminar por una ciudad?</span></em></p>
<p>Caminar es un proceso cognitivo. De todos los medios de transporte, es el que usa más sentidos (recordemos que el motriz es una especie de sexto sentido, un sentido espacial): mientras que trasladarse en tren cae en el rango de lo práctico a lo contemplativo, trasladarse caminando se vuelve una experiencia cognitiva: induce aprendizaje, análisis, reflexión, conocimiento, ya sea de uno mismo o del entorno, de conceptos o problemas específicos, de ideas abstractas o de descubrimientos repentinos. Carlos Fuentes y Michel de Montaigne, por mencionar dos, caminaban, luego escribían. Caminar me parece el proceso cognitivo-creativo más subutilizado.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>«Costumbres» –en este país, la filosofía se escribe en estribillos</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Feb 2014 18:46:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo de la Garma]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 20]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes de comenzar este reportaje, una engorrosa pero necesaria aclaración: hablar de una supuesta contraposición entre cultura «alta» y «baja» no sólo es un lugar común, sino una falacia. Esa dicotomía cultural es una trampa para exhibir nuestra simpleza. No existen expresiones culturales altas o bajas, gordas o flacas, peludas o lampiñas; existen lecturas profundas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de comenzar este reportaje, una engorrosa pero necesaria aclaración: hablar de una supuesta contraposición entre cultura «alta» y «baja» no sólo es un lugar común, sino una falacia. Esa dicotomía cultural es una trampa para exhibir nuestra simpleza.</p>
<p>No existen expresiones culturales altas o bajas, gordas o flacas, peludas o lampiñas; existen lecturas profundas y superficiales. Juan Gabriel puede ser –y es– tan agudo como Jürgen Habermas. Inocente pobre amigo quien crea lo contrario, pues lo que importa no es tanto la palabra cantada como el oído múltiple del escucha. Este cliché sí es certero: todo pende del punto de vista. Los productos culturales son espejos.</p>
<p>Aclarado esto, a lo que nos truje, Chencha: Juan Gabriel, Joan Sebastian y Marco Antonio Solís, tres grandes –enormes– poetas y filósofos mexicanos que todavía están en su etapa productiva.</p>
<h3>Eso y más</h3>
<p>Decir que en Latinoamérica el premio <em>Lo nuestro</em> es más relevante que el premio Nobel, o decir que <em>Siempre en domingo</em> fue nuestra Academia de Platón, es algo que no por cierto deja de ser desproporcionado. Pero decir que Joan Sebastian es nuestro Bob Dylan –o incluso, ¡ay!, nuestro Sócrates– resulta irrefutable.</p>
<p>Por lo menos una vez al año leemos un ensayo que demuestra el poder lírico de Bob Dylan. Cada año aparece en la quiniela del premio Nobel de literatura. Sus abogados estéticos aseguran que Dylan es más que un músico popular: un poeta, un artista contemporáneo, un <a href="http://sadabombon.com/kaprow/">happening</a>, una categoría en sí misma. «Dylan es un Dylan». Emily Dickinson decía que si tras leer o escuchar algo sientes que te han decapitado, eso es poesía. Dickinson lo dice y nosotros lo sentimos: Dylan es un poeta.</p>
<p>Joan Sebastian es eso y más. Es un tatuaje lírico y metafísico: un mantra.</p>
<p>Su biografía es entre épica y lastimosa: nace en Juliantla, Guerrero, se pasea en burro para entregar leche fresca y declama en su escuela versos como estos:</p>
<blockquote><p>No porque me vean chiquito<br />
piensen que no tengo amores.<br />
Yo soy como el huizachito,<br />
naciendo y echando flores.</p></blockquote>
<p>De joven, el entonces llamado José Manuel Figueroa decide ser sacerdote. En el seminario compone –cual Bach– una misa y es entonces cuando se arrepiente de su decisión. Deja el hábito, agarra (entre otras cosas) la guitarra («mi problema es bello y son mujeres») y resuelve su primer nombre artístico: Figueroa. Conoce por accidente a Angélica María, le canta seis de sus canciones, fascina a la entonces «Novia de México» y paso a pasito Figueroa comienza el camino del éxito (y del amor).</p>
<p>«Golondrinas viajeras / vamos sin descansar añorando quimeras […] con las alas cansadas de volar / pero con muchas ganas de cantar», cantaría unos años después nuestro Sísifo.</p>
<p>Antes de cambiarle el nombre a glorias propias y ajenas, se lo cambia a sí mismo (a Joan Sebastian le debemos respeto). El nombre Juan lo asocia con la libertad; Sebastián es el Apolo cristiano. Juan Sebastián: el amante libre. Su hermana, influenciada por la numerología, le sugiere cambiar la U de Juan por una O. Y el fervor popular le quita el acento agudo a Sebastián. Así, en 1977 nace el mito: Joan Sebastian.</p>
<p>Su primer éxito, «El camino del amor», se escuchó en todo el continente. El segundo, «El sembrador de amor», fue interpretado en Argentina &#8217;78: se escuchó en todo el mundo. Actualmente existen doce mil versiones de sus distintos éxitos.</p>
<p>Joan Sebastian –el Rey del Jaripéo, el Huracán del Sur– ha escrito canciones rancheras, norteñas, gruperas, huapangos, corridos, baladas, canciones pop y de banda. Es el poeta promiscuo de México. Y no sólo por componer, producir y cantar distintos géneros musicales, sino también por las letras de sus canciones: «tómame sediento de ti / mi cuerpo espera», «por qué no asociamos», o el lorquiano «esa noche las estrellas no brillaban […] cuatro grillos murmuraban». Joan Sebastian se suma cual D&#8217;Artagnan a los tres mosqueteros eróticos de la tradición lírica: Ramón López Velarde, Gonzalo Rojas y Ovidio Nasón.</p>
<p>«Invítame un cigarro, quiero el cáncer / invítame un cigarro que se queme», le cantó, entre otras, a Maribel Guardia (nuestra Cher). Joan Sebastian logró todo lo cantado: el cigarro, el cáncer y la quemazón. Se casó con Maribel, se divorció mientras ambos protagonizaban la novela <em>Tú y yo</em> y, afortunado, «venció en la lucha contra el cáncer».</p>
<p>Dicen que es «sencillo y natural, que sólo le falta un toque de intelectual», pero eso es sólo como cantautor. Como productor es complejo e ingenioso. Nomás hace falta escuchar los discos que ha hecho de Rocío Durcal, Alicia Villarreal y Vicente Fernández.</p>
<p>¿Habrá todavía alguna duda de que Joan Sebastian es nuestro Bob Dylan o incluso –¡ay!– nuestro Sócrates? Joan Sebastian es eso y más. El Poeta de Juliantla es:</p>
<ul>
<li>Nuestro Heráclito y nuestro Bashô: «qué pronto escapó la prófuga felicidad […] hay nubes en mi cielo».</li>
<li>Nuestro Camus: «lo mas caro que tengo, que es mi libertad».</li>
<li>Nuestro Rimbaud: «yo siempre he sido ajeno».</li>
<li>Nuestro Heidegger: «sobre el tiempo el tiempo que te conocí».</li>
<li>Y nuestro Stevenson: «víctima de un álter ego, me voy».</li>
</ul>
<p>Joan Sebastian es un lobo domesticado, un minotauro en su laberinto. Borges escribió que «nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo»; Joan Sebastian es la encarnación de ese deber filosófico y poético:</p>
<blockquote><p>Me he quedado con la duda<br />
si serás o no<br />
la puerta del laberinto<br />
donde me he perdido yo.<br />
[…] Nos quedamos<br />
y aquí estamos<br />
con la duda, la esperanza y la ilusión.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Razón de sobra</h3>
<p>Los filósofos mexicanos piensan en estribillos, reflexionan con serenatas, se hacen preguntas metafísicas mientras cantan. No es una característica exclusiva de nosotros; por lo menos en occidente, esa es la manera clásica de pensar: cantando.</p>
<p>La irracionalidad y la sordera tienen la misma etimología latina. Es decir, pensamos con el oído.</p>
<p>Si quien mejor escucha es quien mejor piensa y quien mejor oído tiene es quien mejor compone, entonces… ¡claro!… entonces, uno de nuestros mayores intelectuales es el Buki –aunque, hay que decirlo, suele ser monotemático: sólo una idea en cientos de canciones.</p>
<p>En 1959, mientras el pequeño Joan Sebastian se paseaba en burro por el pueblo de Juliantla, nacía, en Ario de Rosales, Michoacán, Marco Antonio Solís AKA el Buki. Su historia es por todos los televidentes conocida: a los 10 años debuta en <em>Siempre en domingo</em>, a los 13 crea Los Bukis (que en el norte es algo así como «los chamacos»), a los 36 inicia su carrera como solista y…<em>la historia continúa</em>.</p>
<p>Se ha dicho que Marco Antonio Solís es la versión descafeinada de José Alfredo Jiménez: canciones de despecho para <em>sisis</em>. Puede ser. Mientras el Rey vuela bajo, el Buki compone un disco con canciones cristianas. Marco Antonio Solís siempre ha tenido ese dejo etéreo, casi celestial. Más que baladas, el Buki compone mitos. Eso puede ser un poco molesto: escuchar cómo un nostálgico llora su soledad y canta, con una pena orgullosa, contra el desprecio. El Buki es el mártir del amor sincero.</p>
<p>Aún con estos, digamos, celestes desperfectos, el Buki es grandioso. Es un hombre para quien la palabra es algo más que una vocación o un destino. Marco Antonio Solís ha creado una religión, algo que ni John Lennon logró hacer. Existe una sospecha, por ejemplo, que la canción <em>Tu cárcel</em> es tanto o más escuchada que el <em>Padre nuestro</em>. Y ni qué decir del éxito <em>Si no te hubieras ido</em>.</p>
<p>El filósofo francés Blaise Pascal escribió que «el corazón tiene razones que la razón ignora». El poeta portugués Fernando Pessoa escribió que si «el corazón pudiera pensar, se pararía». Ese es más o menos el canon literario de Marco Antonio Solís. Ir a uno de sus conciertos es como ir a misa al Vaticano en plena Edad Media.</p>
<h3>Querido –siempre en nuestra mente</h3>
<p>Juan Gabriel no necesita defensa alguna –pero qué necesidad. Existen incluso calles con su nombre; de Él hay apologías a granel; hemos escuchado a portugueses, alemanes y hasta japoneses cantar <em>No tengo dinero</em>; no discutamos. Seremos, pues, breves: diremos sólo tres cosas que nos parecen fundamentales:</p>
<p>1. Alberto Aguilera Valadez está lleno de sí –ahíto. Su conciencia se derrama en distintos heterónimos, algunos conocidos –Adán Luna– y otros archiconocidos –Rocío Dúrcal, Lucha Villa. Por aquí y por allá, a través de una voz u otra, Juan Gabriel está siempre en nuestra mente. Aunque intentemos, no podemos olvidarlo. (Hay un poema-homenaje de Luis Felipe Fabre titulado <em>Glamour eterno</em>.)</p>
<p>2. El Divo de Juárez no sólo canta todo, sino que lo es todo: divo y humilde, dama y ranchero, elegante y vulgar, michoacano y fronterizo, orgullo y burla. Nosotros –todos– estamos entre un extremo y el otro. Juan Gabriel nos reconoce y nos sobrepasa; es al mismo tiempo nuestro espejo y nuestra fuente.</p>
<p>Por todo esto, 3. Juanga es el pensamiento y el sentimiento colectivo de nuestra época.</p>
<p>Sin asomo de broma, una pregunta que, aunque lo parece, no es retórica: ¿qué palabras nos retratan, asombran y deslumbran más: las escritas por Octavio Paz en <em>El laberinto de la soledad</em> o estos versos cantados por Juanga: «No cabe duda que es verdad que la costumbre / es más fuerte que el amor…»?</p>
<h3>El ágora lírica mexicana</h3>
<ol>
<li><span style="color: #ff0000;">María Grever.</span> (León, 1885 – Nueva York, 1951) Prueba fehaciente de su grandeza: <em>Júrame</em> y –nuestra favorita– <em>Volveré</em>.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Agustín Lara.</span> (Tlacotalpan, 1897 – DF, 1970) Prueba deliciosamente irrefutable: María Félix –oh– cayó rendida a sus flacos brazos.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Manuel Esperón.</span> (DF, 1911 – Cuernavaca, 2011) Prácticamente toda la época de oro del cine mexicano está musicalizada por él.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Consuelo Velázquez.</span> (Zapotlán el Grande, 1916 – DF, 2005) Prueba irrefutable: tal es la grandeza lírica de su canción <em>Bésame mucho</em> que Nat King Cole decidió cantarla en español.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Cuco Sánchez.</span> (Altamira, 1921 – DF, 2000) Sus letras son ya dichos populares: fallaste corazón, arriero somos, la chancla que yo tiro no la vuelvo a levantar.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">José Alfredo Jiménez. </span>(Dolores Hidalgo, 1926 – DF, 1973) El marinero que vivió errante. Cuántas velas dejó encendidas, nosotros no sabemos cómo apagarlas.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Tomás Méndez Sosa.</span> (Fresnillo, 1926 – DF, 1995) Escribió los éxitos de Lola Beltrán: <em>Paloma negra, Puñalada trapera</em> (título insuperable), <em>Cucurrucucú paloma</em>, etcétera.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Roberto Cantoral.</span> (Ciudad Madero, 1935 – Toluca, 2010) A más de 40 años del OTI de 1970, el video de José José cantando <em>El triste</em> no ha perdido ni un ápice de fascinación.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Julián Garza.</span> (Los Ramones, 1935 – Guadalupe, 2013) Le debemos al viejo Paulino el tema más relevante del siglo XXI: el narcotráfico. «Murieron porque eran hombres, / no porque fueran bandidos».</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Juan Gabriel.</span> (Parácuaro, 1950 – Juárez, 2021) Mejor versión: verlo cantar y bailar cual divina tortillera en un palenque.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Joan Sebastian.</span> (Juliantla, 1951 – forever) Mejor versión: arriba de su brioso caballo blanco. ¡Es el Rey del Jaripeo!</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Marco Antonio Solís.</span> (Ario de Rosales, 1959 – Jardines del Edén, ∞) Insuperable versión, todavía no vista: cantando a dueto con el Papa Francisco.</li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La proporción, un reportaje sobre la proporción y la escala en las ciudades del Bajío</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Dec 2013 00:35:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 19]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[Si te paras en la puerta del Alquimia (el bar queretano que está en 5 de Mayo) y volteas hacia Plaza de Armas, verás la definición de proporción: las ventanas sugieren la altura de los queretanos, los balcones revelan el tamaño de sus pies, los barandales advierten el largo de los huesos sus brazos, las [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si te paras en la puerta del Alquimia (el bar queretano que está en 5 de Mayo) y volteas hacia Plaza de Armas, verás la definición de proporción: las ventanas sugieren la altura de los queretanos, los balcones revelan el tamaño de sus pies, los barandales advierten el largo de los huesos sus brazos, las puertas señalan el ancho de sus carruajes, la altura de las banquetas evidencia el largo de los huesos de sus piernas, etcétera. Si de repente –de sopetón– desaparecieran los queretanos, todas sus características físicas podrían deducirse y reconstruirse de esa escena urbana, de esa vista hacia Plaza de Armas. Eso es la proporción en una ciudad: la representación urbana de las medidas físicas del Hombre.</p>
<p>Las medidas ideológicas, imaginativas o morales se deducen por la escala. «No por usar tacones tienes mayor estatura moral», le decía la bisabuela de Sada al bombón; es decir, las medidas de una ciudad son la representación de las ideas y las aspiraciones del Hombre. La silla Papal, por ejemplo, es enorme porque el Papa pretende ser el representante de Dios en la Tierra, y al parecer Dios es de hueso ancho.</p>
<p>Las medidas de una ciudad, un barrio, una calle, una banqueta y una plaza dependen del tamaño físico e imaginativo de sus habitantes. Las banquetas del centro histórico de Querétaro, por ejemplo, exhiben tanto nuestro pequeño y menudo cuerpo como nuestro deseo todavía conventual de caminar en fila india. Asimismo, la escala de las banquetas es proporcional a la plaza que tomamos como principal –la «plaza de los perritos» es una de las más pequeñas plazas de armas de México, además de curiosas: carece de Catedral.</p>
<p>La proporción es la correspondencia de las partes con el todo. La escala es el tamaño en el que se desarrolla una idea. La proporción es relación. La escala es graduación. A partir de la proporción y la escala de una ciudad podemos demostrar las graduaciones y las relaciones que existen entre sus habitantes; la cantidad y calidad de los vínculos que creamos con nuestros vecinos dependen de la proporción y la escala urbana.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Escalas interurbanas</h3>
<p>Para comprender mejor las escalas o gradaciones urbanas, recorre el camino de un aeropuerto a una ciudad (la ciudad de México no cuenta porque es La suma de accidentes urbanos). La primera escala es en el trayecto de la carretera, con esa velocidad y espacios abiertos, en donde casi no se ve nada, o por lo menos no a detalle. Luego vienen las primeras salidas, desviaciones, la velocidad del auto baja de forma natural y los elementos se acercan, se ven con más tiempo, más cercanos. Luego vienen las entradas a los barrios, los primeros semáforos de grandes avenidas, en donde hay detalle, aunque todavía no se aprecia del todo bien porque seguimos en movimiento. Luego entramos por calles secundarias, deteniéndonos en las esquinas, hasta que encontramos la calle del hotel o la casa, y vamos despacio buscando el número: la escala es ya casi humana, se sienten los elementos, los materiales, la atmósfera. Bajamos del auto y entramos a una construcción, a velocidad nuestra, y esa es nuestra escala humana –el 1 a 1– en donde podemos observar y sentir absolutamente todo, es decir, cómo nos sentimos respecto a lo que nos rodea.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Ritmos urbanos</h3>
<p>Si una ciudad fuera una partitura musical, los espacios llenos (casas, edificios, oficinas, bodegas) serían los sonidos, mientras los espacios vacíos (patios, plazas, camellones, jardines) serían los silencios. En esta partitura urbana, las bodegas industriales son los sonidos estridentes, las oficinas corporativas son los agudos, las casas son los graves; los patios caseros son los silencios breves, las zonas naturales protegidas son los silencios prolongados, insondables.</p>
<p>Para comprender el ritmo urbano, camina, por ejemplo, por las banquetas del centro de Guanajuato y pon atención en la visión musical: un túnel, una calle con autos, una plaza, un callejón angosto, una explanada, otro callejón angosto, un jardín.</p>
<p>Hay un cambio de escala entre las calles que preceden las plazas y las plazas mismas. Estos ritmos urbanos, la mayoría de las veces, son planeados por los urbanistas.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Un urbanista es un sastre en potencia</h3>
<p>La idea de proporción es tan vieja como la proporción de las ideas. Los griegos observaron que las partes del cuerpo están proporcionadas entre ellas: la planta del pie es un sexto de la altura del cuerpo. Eso les sirvió como elemento principal para obtener las escalas de sus templos (la columna determinaba el tímpano y el basamento), que aunque son muy altos, acogen al hombre. Lo orientan.</p>
<p>La antítesis del templo griego es una bodega industrial vacía. La escala es tan inmensa, las proporciones tan inauditas, que de inmediato te sientes sobrecogido, desorientado –a menos de que entres en un camión.</p>
<p>«El Hombre es la medida de todas las cosas», dijo tanto Protágoras como Da Vinci, Le Corbusier y tantos más. Es un lugar común, pero a veces se nos olvida. Basta caminar por alguna de las múltiples banquetas hechas a la medida del espagueti. O tratar de caminar por alguno de los nuevos «barrios» urbanos hechos a la medida del Hummer –un auto que suele ser conducido por un pequeño y escuálido hombrecito.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Desproporciones provincianas –cinco casos ejemplares</h3>
<p>El caso más lamentable de desproporción urbana en el Bajío es la estatua del Pípila en Guanajuato. A juzgar por las proporciones de esa estatua, somos deformes.</p>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">Las banquetas</span>. Entre los autos estacionados, los postes de luz, las cabinas de teléfono y los miles de peatones, las banquetas del centro histórico de Querétaro son casi imposibles. Caminar platicando con alguien al lado es una actividad insufrible. Desde la época Virreinal, en Querétaro somos expertos en la banqueta bonsái y en la fila india.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Las estatuas y sus bases</span>. Las mayoría de las estatuas que vemos ahora en las ciudades están desproporcionadas con su base. Generalmente sus basamentos sugieren una estatua enorme, colosal, pero las estatuas suelen ser quizá no enanas, pero sí ridículas. Esto habla de un desfase entre las pretensiones políticas y las capacidades económicas.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Edificios-símbolo-de-progreso</span>. En la provincia tenemos la falsa creencia que el espacio sobra, por eso quizá construimos edificios tan grandes que dan flojera. Todos se jactan de ser símbolo de progreso y bla bla bla, pero son más bien edificios que nacieron rancios, desproporcionados. La fanática intención de destacar –tan capitalina– vs. el ferviente deseo de formar parte de –tan provinciana.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Placas conmemorativas</span>. Las inauguraciones de las obras de infraestructura hechas por el gobierno son un humor involuntario fascinante. Línea de honor (sic), reporteros fingiendo interés, acarreados atascándose de bocadillos… todos frente a unas cortinillas que develarán una placa conmemorativa desproporcionada y absurda. Nuestra placa favorita es la del recién remodelado (sic) Jardín Guerrero, en el centro de Querétaro.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Pinotes y pinitos navideños</span>. Los pinos con gigantismo que se instalan en las distintas plazas de nuestras ciudades son igual de ridículos y desproporcionados que los chiqui pinos con chiqui esferas y maxi luces que ponen los godinez encima de sus escritorios. Pasa lo mismo con las Roscas de Reyes que ponen a un Ken a modo de Niño Dios.</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Proporción y escala ideal</h3>
<p><img src="http://sadabombon.com/wp-content/uploads/post/la-proporcion-un-reportaje-sobre-la-proporcion-y-la-escala-en-las-ciudades-del-bajio/Proporciones-ideales.png" alt="Proporciones-ideales" width="780" height="1028" class="alignnone size-full wp-image-1310" /><br />
&nbsp;</p>
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		<title>Guía para el tatuaje primerizo –un reportaje para todos los que necesitamos sólo un empujoncito para terminar como gurú polinesio</title>
		<link>http://sadabombon.com/guia-de-tatuajes/</link>
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		<pubDate>Tue, 01 Oct 2013 21:26:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 18]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[El significado del verbo tatuar, así venga del francés (tatouage), del inglés (tattoo) o hasta del polinesio (tátau), es el mismo: la antítesis de aquella canción de Bronco: que sí quede huella, que sí y que sí, que sí quede huella. A grandes rasgos, tatuar significa marcar. Pero como no queremos hablar aquí de Historia, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El significado del verbo tatuar, así venga del francés (<em>tatouage</em>), del inglés (<em>tattoo</em>) o hasta del polinesio (<em>tátau</em>), es el mismo: la antítesis de aquella canción de Bronco: que sí quede huella, que sí y que sí, que sí quede huella. A grandes rasgos, tatuar significa marcar. Pero como no queremos hablar aquí de Historia, delimitaremos la definición: tatuar significa marcar la piel humana. Así pues, los primeros tatuajes fueron los moretones, las cicatrices y las bregaduras: las marcas del tiempo sobre nuestro cuerpo.</p>
<p>La Historia de los tatuajes es en cierta forma la Historia de nuestras heridas. Una espalda flagelada, un abdomen suturado, unos mineros marcados por su condición económica y social, unos prisioneros en un campo de concentración, un criminal con su marca de vergüenza. En la Edad Media se registraron algunos casos de tatuajes espirituales: los estigmas cristianos. Y mucho antes, en el Antiguo Egipto, los faraones inventaron el antitatuaje o hipertatuaje (los extremos se tocan), es decir, la forma para evitar o detener el paso del tiempo: momificarse. («Me voy pero te llevo dentro de mí», dice la canción <em>Tatuajes</em> de Joan Sebastian.)</p>
<p>Ahora, en estos tiempos sanos y vigorosos, los tatuajes no sólo son símbolo de nuestras heridas, sino, sobre todo, representación de nuestra distracción. Marcar el cuerpo como forma de entretenimiento. Y es que si no lo hacemos así, nuestro cuerpo no adquiriría marca alguna. Viviendo detrás de múltiples pantallas, las rajaduras y las descalabradas –esos tatuajes orgánicos y sustentables– son imposibles.</p>
<p>Nuestros avatares están tan vivos, que nos tatuamos en nuestros tiempos muertos para ver si así, con agujas y pigmentos, logramos sentir dolor, placer o algo –lo que sea, for pavor– que nos diga que estamos vivos.</p>
<p>O quizá no es para tanto. Sí, somos medio zombis. Y sí, nuestros alter egos virtuales son mucho más deseables que nosotros mismos. Pero no hay que exagerar. Nos tatuamos porque pensamos que se ve bien, porque nuestro vecino se tatua y nos convenció, porque vimos un dibujo o leímos una frase y la queremos traer con nosotros para siempre. Aunque más del 80% de los tatuados termina por querer borrar lo que antes quiso que fuera permanente, seguimos pensando que nuestros gustos y nuestras conmociones son eternas. ¡Ay!</p>
<p>Hoy más que nunca, los tatuajes son marcas temporales. No son ya señales de distinción social. Todavía hace unos años, los que se tatuaban tendían a ser considerados malandros o malevos. Ya no. El adolescente mocho de familia bien (o sea) tatúa sus intimidades tanto como la señora respetable que hace yoga y viaja a la India a descubrir la jena.</p>
<p>Los tatuajes ya no son la excepción, sino la regla. Hace unos años, el abuelo castizo se ofuscaba con el tatuaje del nieto revoltoso: «¡por qué te tatuaste!». Ahora la reacción es contraria: «¿por qué no te has tatuado?». Nosotros mismos nos hacemos esta pregunta. Este reportaje tiene el objetivo de tatuarnos una respuesta.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Breve histeria del tatuaje</h3>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">3300 a.C.</span> </span>Ötzi, el cadáver humano con piel más antiguo que hemos encontrado, presenta tatuajes en los brazos, piernas y espalda. Científicos argumentan que son producto de una cierta acupuntura.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2000 a.C. </span>Amunet, sacerdotisa de la diosa Hathor, se tatúa líneas y puntos. Tributo, talismán y conexión divina por medio de la epidermis.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">800 d.C.</span> </span>Los maoríes llegan a las islas polinesias y se tatúan como si fueran chica desnuda en el programa ese de televisión <em>El gran juego de la oca</em>.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">1600</span> </span>En Japón, los delincuentes tapan las marcas de su vergüenza con más tatuajes, algo así como apagar el fuego con gasolina. <em>Full Metal Yakuza.</em></p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">1846</span> </span>Martin Hildebrandt abre en Nueva York la primera <em>tattoo shop</em>. Más tarde, en 1891, Samuel O’Reilly patenta la primera máquina eléctrica de tatuajes.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">1961</span> </span>Los neoyorkinos prohíben el tatuaje por miedo a contagiarse de hepatitis. La legalización sucedería hasta 1997.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">1994</span> </span>Johnny Depp corrige su tatuaje; ahora dice: <em>Wino Forever</em>.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">2004</span> </span>Don Ed Hardy se convierte en una referencia obligada en la cultura del tatuaje. En México, Dr. Lakra (hijo de Francisco Toledo y alumno de Gabriel Orozco) representa la culminación o el frenesí de los tatuajes.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">2012</span> </span><a href="http://sadabombon.com/remolacha-roncopollo/">La Remolacha</a> se tatúa un pollo en su pecho.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Opiniones y perfiles</h3>
<p><span style="color: #ff0000;">El tatuado temporal </span></p>
<blockquote><p>Comencé con unos sellos que yo hacía: me los ponía en la mano o en el brazo todas las mañanas. Me gustaba cómo se veía pero a la gente le parecía raro (a mí hay cosas que me parecen raras de ellos pero no se las digo). Luego comencé a ponerme tatuajes temporales, y me gustaron más. Anduve así unos meses: se me hizo una pequeña adicción. Pasaron dos cosas. La primera es que «sentía» el tatuaje. Mucho. Aunque midiera cinco centímetros, a mí me parecía que abarcaba un espacio muy grande, que se veía desde muy lejos, como que siempre estaba ahí presente, casi como si un día te saliera una deformidad en el cuerpo: esto me impresionó porque no lo esperaba para nada, no sabía que algo tan pequeño pudiera implicar un cambio tan grande en la percepción de mí y del espacio que me rodea; es como si necesitara más espacio para caminar, para sentarme… El tatuaje irradia energía, sensaciones, te irradia también a ti, todo exponencialmente. La segunda cosa es que cambias completamente para los demás. No importa si te pones una esvástica o una paloma de la paz, no importa si es diminuto o está medio escondido: en cuanto lo ven hay gritos, ojos desorbitados, demandas de explicaciones, emisión de juicios desaforados, miradas morbosas, desaprobaciones tácitas… Muy cansado. Esto me pareció casi una atrocidad: yo no le había hecho nada a nadie.</p>
<p>~Jacobo</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff0000;">El tatuado infantil </span></p>
<blockquote><p>Con mis primas, antes, nos quedábamos a dormir en casas, tipo piyamadas, y nos tatuábamos con pinceles de colores. Era padrísimo, podíamos estar toda la noche despiertas, y nos hacíamos cosas loquísimas. A veces me los hacía yo, pero lo padre era que alguien más te los hiciera. Yo me acostaba y le decía qué quería, y era delicioso sentir en la espalda cómo se deslizaban los pinceles.</p>
<p>~Lety</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">El tatuado pudoroso</span> </span></p>
<blockquote><p>Las pompas jamás. Sentiría muy raro ir con mi tatuador y decirle: pues dale.</p>
<p>~NV</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff0000;">El tatuado sentimental</span></p>
<blockquote><p>♫ Tatuajes de tus besos llevo en todo mi cuerpo ♪ tatuados sobre el tiempo, el tiempo que te conocí ♫</p>
<p>~Joan Sebastian</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff0000;">El que comprende los tatuajes de su tiempo </span></p>
<blockquote><p>En esta playa hay una chica de entre 16 y 22 años de edad que no lleva ningún tatuaje. Voy a llamar a la policía.</p>
<p>~@HugoBonet</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff0000;">El estudioso de los tatuajes </span></p>
<blockquote><p>Todo lo que sé de estadística y probabilidad me lo enseñaron los tatuajes en las boobs.</p>
<p>~@mousetung</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff0000;">El tímido sexual</span></p>
<blockquote><p>Con tatuajes no, porque me vuelvo precoz.</p>
<p>~@xiomarta</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff0000;">El que vive para tatuarse</span></p>
<blockquote><p>Mi papá tiene un tatuaje, en su brazo, muy chico, no sé, tres pulgadas de altura. Mi mamá siempre nos dijo: nunca hagan lo que haga su papá. Yo lo veía, lo admiraba muchísimo. Decía: qué increíble, mi papá es diferente a todos los papás.</p>
<p>Tenía doce años cuando me fui a Estados Unidos, y conocí la patineta, las artes visuales, la música punk. Todos mis ídolos tenían tatuajes, mi papá tenía tatuaje, y dije: pues algún día voy a hacerme un tatuaje. Cuando tenía 14 años fui, pero no me dejaron ponerme nada.</p>
<p>A los 16 dije: no quiero, <em>necesito</em> un tatuaje. Entonces fui con el tatuador: oye tengo menos de, o sea, soy menor de edad, ¿me dejas? Y me dijo: sí, pero no le digas a nadie. El tatuaje es muy chiquito, me puse el logo de los Smashing, el corazón. Me lo puse en las costillas porque ahí no se ve. Mi mamá no sabía, mi papá no sabía, nadie sabía. Nada más yo. Y ya, así empecé…</p>
<p>Sentí bien padre cuando el que me tatuó terminó y me dijo: bienvenido al club. Aparte, mientras me tatuaba, pues platicas, y creas una relación muy chida con el tatuador. El de Querétaro, por ejemplo, me habla para la fiesta de cumpleaños de su hijo. Es ya mi amigo. Está muy chido porque hasta cierto punto le estás confiando tu cuerpo.</p>
<p>Al principio me tatué por la actitud de punk y <em>skater</em>. Ahora me tatúo hasta cierto punto como terapia. Tengo meses muy estresantes, o emociones muy fuertes, ya sea con mi chica, mi familia, mis amigos, lo que sea, y entonces digo: sabes qué, el modo de relajarme, de ir con el psicólogo, de sentirme bien conmigo mismo es tatuándome.</p>
<p>El 90% de mis tatuajes tienen alguna historia, por muy tonta que sea. Tengo también tatuajes que realmente me los hice para rellenar espacios. Muchos tatuajes son estéticos, la verdad. Ahorita ya casi tengo 85% completo mi brazo tatuado, mi torso ya está como un 90% completo, y me haré más.</p>
<p>Si yo me quito la playera, parece que tengo una playera abajo. Y eso me gusta.</p>
<p>La gente te ve diferente cuando te empiezas a tatuar en partes del cuerpo que ya se ven siempre; como yo, en el brazo. En mi medio decían: guao, si se puso un tatuaje, a qué cosas no se ha de arriesgar en su vida. Me he dado cuenta que por lo menos un 40% de mis clientes me contrata sin ver mi trabajo antes, sólo por el puro <em>look</em>. Entonces, en el medio, padrísimo, pero fuera del medio, gente que no me conoce, dice: seguro es un vago, seguro no trabaja, seguro no sé. Y no, no saben.</p>
<p>Yo creo que no tendría a mi chica si no tuviera tatuajes. Ya estaba tatuado cuando nos conocimos, y ella me dijo: es que tú, a diferencia de los demás, tienes más historias qué contarme, tienes más… eres valiente porque aguantas el dolor, entonces eres una persona que ha pasado por muchas cosas como para llegar a ponerse tatuajes.</p>
<p>Mi exnovia sí me prohibía ponerme tatuajes. Cuando empecé a andar con ella, yo ya tenía mis dos primeros, que me hice a los 16 y a los 17; la conocí con el pecho y los hombros tatuados. Ella me dijo: prométeme que no te vas a tatuar mientras seamos novios. Y se lo prometí, pues yo estaba enamorado. Mi relación con ella duró cuatro años. Lo prometí y lo cumplí: nunca me tatué. Siempre veía revistas de <em>tatoos</em>, veía chicas con tatuajes, chicos con tatuajes, y decía, es que yo quiero, pero había prometido no, y yo soy un hombre de palabra. El caso es de que cortamos. Y al día siguiente dije: necesito terapia, necesito… aquí es cuándo, me tatúo. Fue como si me hubiera ido enseguida con otra chica: me puse un tatuaje en todas las costillas. Pero regresamos a ser novios tres días después, y como a la semana pues me vio sin playera, y me preguntó: ¿qué tienes en las costillas? Le respondí: ah, pues me tatué. Y ella empezó a llorar, me empezó a regañar. Le dije: oye, no éramos novios. Pero bueno, ya después terminamos, para siempre. Y ya, empecé a tatuarme.</p>
<p>Yo me salgo de bañar, paso por el espejo y digo: qué chido que mis diseños, algo que estaba en mi cabeza, esté ahora en mi piel para siempre. Se me hace muy interesante cómo la piel se puede dibujar y colorear. Al verme en el espejo digo: es como abrir un nuevo proyecto en Illustrator, como el diseño de un póster terminado; así es como yo me veo.</p>
<p>~Neto</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<h3>¿Dónde tatuarse?</h3>
<p>Recomendar un tatuador es como recomendar un ginecólogo. Esta no es una lista de recomendaciones, tan sólo algunos lugares limpios, seguros y profesionales.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">La Clínica (Querétaro)</span><br />
Tatuador: Luis «el pelón» Villagomez.<br />
Av. Universidad 46, centro.<br />
T. 212 3206<br />
<a href="http://www.tatuajeslaclinica.com" target="_blank">www.tatuajeslaclinica.com</a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">Tatuajes Orión (Querétaro) </span><br />
Tattuador: Alejandro «el grillo» Cerritos.<br />
Av. Canadá, local 270, Plaza de las Américas.<br />
T. 213 9177<br />
<a href="http://www.oriontatuajes.com" target="_blank">www.oriontatuajes.com</a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">Holy Draws (Querétaro) </span><br />
Tatuador: «el Pirax» Arellano.<br />
Andador 5 de Mayo 8, centro.<br />
T. 212 6000<br />
<a href="https://www.facebook.com/pages/Holy-Draws/114499252079684" target="_blank">facebook.com/HolyDraws Ninety</a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">Nine Tattoo Shop (Celaya) </span><br />
Tatuadora: Nadia Jiménez.<br />
Guadalupe 112, centro.<br />
T. 215 0125<br />
<a href="http://www.facebook.com/tatuajes99" target="_blank">facebook.com/tatuajes99</a></p>
<p><span style="color: #ff0000;">WatekeInk (Celaya)</span><br />
Tatuador: Edgar López.<br />
José Ma. Morelos 133, centro.<br />
C. 461 612 3803</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Arte Creativo (Guanajuato)</span><br />
Tatuadores: Mike Rincón y Mildre Alarcón.<br />
Av. Juárez 210, centro.<br />
T. 732 6562</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Arias Tattoo Shop (León)</span><br />
Tatuador: Paco Arias.<br />
Aquiles Serdan 216, centro.<br />
T. 714 0396</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Superfly Tattoo (León) </span><br />
Tatuadores varios.<br />
La paz 101, centro.<br />
T. 299 2466<br />
<a href="http://www.facebook.com/superflytattoo" target="_blank">facebook.com/superflytattoo</a><br />
&nbsp;<br />
<h3>El dolor ilustrado</h3>
<p>La carne amortigua, nos acolchona. Siguiendo esa lógica –y dejando a un lado los umbrales–, los tatuajes duelen más donde hay menos grasa o músculo, donde la piel se pega al hueso y todo se vuelve una agonía ósea. Eso sí, no todos sentimos igual.</p>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">Dolor bajo: </span>hombros, omóplatos, brazos y antebrazos, muslos exteriores y nalgatorio.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Dolor medio: </span>muslos interiores, pantorrillas, espalda, estómago y pecho.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Dolor alto: </span>cara, cuello, cabeza, muñecas, rodillas, tobillos, pies, tórax, manos, espalda baja, espina dorsal, ingle y esternón.</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Tattly o el antitatuaje</h3>
<p>Más que la forma, el lugar, el color o el tamaño, lo impresionante de un tatuaje es que lo tendrás siempre. Tattly hace tatuajes de todos colores y tamaños que duran una semana o menos, es decir, antitatuajes. Es una buena opción si estás pensando en tatuarte y quieres saber qué se siente. Son de buena calidad, baratos y los pides por internet. <a href="http://www.tattly.com" target="_blank">www.tattly.com</a><br />
&nbsp;</p>
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		</item>
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		<title>Permacultura urbana –Estilos de vida sustentables y perdurables en las ciudades del Bajío</title>
		<link>http://sadabombon.com/permacultura/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 19:15:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[La estadística común dice que el mundo tiene más habitantes urbanos que rurales. Para el 2050 más del 80% del territorio de «los países desarrollados» (gran disfemismo) estará urbanizado. Los habitantes de las grandes ciudades (el DF, por ejemplo) explican esta migración urbana a la manera de Mahoma: «son los provincianos, esos campiranos, esos cándidos, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La estadística común dice que el mundo tiene más habitantes urbanos que rurales. Para el 2050 más del 80% del territorio de «los países desarrollados» (gran <a href="http://sadabombon.com/eufemismos/">disfemismo</a>) estará urbanizado. Los habitantes de las grandes ciudades (el DF, por ejemplo) explican esta migración urbana a la manera de Mahoma: «son los provincianos, esos campiranos, esos cándidos, los que caminaron hasta aquí, los que llegaron a ensanchar las dimensiones de esta ciudad». Los que nacimos y crecimos en rancherías lo vemos al revés: «quizá la montaña no fue a Mahoma, pero la ciudad, esa sí, vino a nosotros, deveritas».</p>
<p>Ni lo uno ni lo otro. La operación aritmética que siguen las ciudades no es la suma, sino la multiplicación. Las ciudades no se expanden, sino que se reproducen. «Vamos a las ciudades de la ciudad de México», tendríamos que decir. O, para ponernos provincianos, Juriquilla no es suburbio de Querétaro, sino una ciudad dentro de otra ciudad. Una matryoshka: una cebolla (pelamos capas, nos lloran los ojos).</p>
<p>Todo esto para decir lo que no es del todo obvio: rural y urbano son conceptos culturales, no espaciales. O, para decirlo de otra forma, la urbanización del mundo difumina, poco a poco, la dicotomía entre el campo y la ciudad. La cultura rural puede existir dentro de una ciudad. Y a eso le llamamos (oh, por fin emerge el punto): agricultura urbana. O permacultura, que es un concepto un tanto más amplio y profundo, una contracción que indica cómo el cuidado de la tierra y las personas permanece –o puede permanecer– a pesar del exagerado consumo urbano.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>La virtud consiste en encontrar el punto medio entre el la abundancia y la penuria.<br />
~el Aristóteles permacultural</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Permacultura: cultura permanente</h3>
<p>Más que traer a la ciudad rasgos campiranos, la permacultura trata de crear una cultura permanente, anti desechable. O incluso ir más allá y hacer de lo desechable algo perdurable. Crear un estilo de vida que aproveche al máximo los recursos naturales y humanos. Y hacerlo con conciencia e imaginación, es decir, observando las enormes diferencias entre los verbos «aprovechar» y «explotar». Existen muchas acciones permaculturales. Ponemos aquí algunos ejemplos concretos y cotidianos, ejemplos un tanto burdos o, para decirlo con una palabra orgánica, chabacanos.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Grados de permanencia cultural</h3>
<p><span style="color: #ff0000;">Alimentación</span><br />
<span style="color: #008080;">Grado cero:</span> comer una sopa maruchan y un lonchibón frente a la tele.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> cocinar productos locales y orgánicos comprados en la tienda vecina.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> complementar lo anterior con verduras de tu propio huerto.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> comer puras cosas de tu propio huerto y presumir tu «desnutrición orgánica».</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Transporte</span><br />
<span style="color: #008080;">Grado cero:</span> ir al Oxxo de la esquina en tu Hummer y tocar el cláxon mínimo tres veces.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> usar, por lo menos para distancias cortas, la bici. O los pies.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> usar las ciclovías en una bici chatarra ahora restaurada.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> construir tu propia bici con el bambú que plantaste en tu huerto.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Educación</span><br />
</span><span style="color: #008080;">Grado cero:</span> ser el líder del Sindicato Estudiantil de los Últimos Días.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> ir a una escuela que tenga un enfoque ambiental y social.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> utilizar las hojas en blanco de tu cuaderno de primaria en las clases de maestría.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> autoproclamarte doctor honoris causa en la <em>Local Hñahñu Huerto University</em>.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Saneamiento</span><br />
</span><span style="color: #008080;">Grado cero:</span> hacer baño de burbujas en tu jacuzzi todos los martes, jueves y martes.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> esperar el agua caliente poniendo una cubeta debajo de la regadera.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> tratar el agua jabonosa de la regadera para reutilizarla en tu huerto urbano.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> bañarte sólo y exclusivamente cuando llueve, y enjabonarte con la savia de los árboles.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Vivienda</span><br />
</span><span style="color: #008080;">Grado cero:</span> vivir en un departamento de acero y concreto con un sistema de AC integral.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> suplir el AC con techos altos, ventanas grandes y ventiladores recargables.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> pintar e impermeabilizar tu casa de adobe con productos orgánicos.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> dormir en la choza que tú mismo construiste y cobijarte con los moscos que succionan las mieles de tu desgracia.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Composta</span><br />
</span><span style="color: #008080;">Grado cero: </span>«echo las colillas del cigarro al jardín, ¿eso es composta o ké ago?»<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> «mezclo la basura orgánica en un tambo con tierra y aserrín».<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural: </span>«el baño seco que tengo me permite compostear mi ππ y mi kk».<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> «¡maestra, la composta de mi mamá se comió mi tarea!»<br />
&nbsp;<br />
<h3>Tsaya: la ecocasa queretana</h3>
<p>En junio de este año cinco personas rentaron una casa en el centro de Querétaro. Desde entonces la están reestructurando para crear ahí una ecocasa: una vivienda autosuficiente que además sirva para demostrar que en la ciudad es posible tener un estilo de vida distinto, más consciente, eficiente y respetuoso con medio ambiente. «Un estilo de vida más saludable», dice Paw, una de las integrantes del <a href="https://www.facebook.com/pages/Tsaya/146897562181081" target="_blank">proyecto Tsaya</a>.</p>
<p>«Nos conocimos por el movimiento Transición Querétaro, una red de proyectos sustentables», dice Bacho, otro de los integrantes. Buscaban una casa en el centro de la ciudad: «aquí hay muchas personas de diferentes ramas interesadas en este tema de la permacultura». Además de estar en el centro, querían una casa con jardín o con un espacio amplio para poder experimentar técnicas de permacultura. Así fue como los cinco (Paw, Yoyis, Karol, Bacho y Edy) se fueron a vivir juntos, para compartir experiencias y, también, para abaratar la renta de la casa. «La idea es tratar de producir lo más que se pueda sin malgastar recursos».</p>
<p>El concepto de ecocasa viene del de ecoaldea. Una ecoaldea es una vivienda donde un grupo de personas comparten un terreno para, entre todos, consumir lo que ellos mismos producen. «Agroecología –dice Paw–, que es algo que va más allá de lo orgánico; la agroecología es un sistema cerrado y sostenible que consiste en regenerar tierra y aprovechar mejor los recursos propios». Existen granjas, por ejemplo, donde el campesino produce comida orgánica pero consume sopa maruchan. La agroecología evita eso. Es un sistema sano con un flujo cerrado que promueve que los productos generados en comunidad se consuman por la misma comunidad.</p>
<p>«Queremos tener una ecoaldea, pero en la ciudad», dice Karol. Se trata de cambiar la ciudad, a un ritmo lento y con acciones pequeñas, pero reales. Querétaro es una de las ciudades de México con mayor –y más acelerado– crecimiento. La permacultura es un concepto mucho más sencillo y lento. «Pero con el puro hecho de que esta ecocasa exista –dice Karol– es suficiente; pronto la gente podrá ver lo que nosotros estamos haciendo aquí, podrá ver una cultura urbana diferente».</p>
<p>Esta ecocasa está aprovechando lo mejor de las dos culturas, la rural y la urbana. «Un amigo siempre dice que el mayor recurso de una ciudad es la gente; aquí podemos aprovechar el inmenso capital humano que tenemos y podemos compartir nuestros productos y nuestras experiencias de forma más fácil y cercana», dice Paw.</p>
<p>La permacultura exige acciones, no sólo ideas. Se trata de experimentar distintas cosas y aprender cuáles funcionan según un contexto específico. Por eso estas cinco personas están creando esta ecocasa. «Hay muchas cosas que se pueden hacer en la ciudad, con espacios reducidos –dice Yoyis–; aquí estamos probando qué tanto podemos hacer, cómo podemos aprovechar mejor los espacios. El estilo de vida de esta ciudad nos ayuda mucho. Aquí en Querétaro es más fácil, aquí podemos preocuparnos por este tipo de cosas. Hacer esto es incluso nuestra responsabilidad; si podemos, lo hacemos». Karol, Yoyis, Paw, Bacho y Edy lo están haciendo, y muy bien.</p>
<p><span style="color: #008080;">Proyectos de la ecocasa Tsaya. </span>Tener huerto orgánico, techo verde, baño seco, tratamiento de aguas jabonosas, captura de agua pluvial, horno de adobe, composta, filtro de agua natural, muros de adobe, pintura natural. «La idea es que con los talleres que ofreceremos y con los productos que produciremos, la renta se pague sola; la idea es que sea una casa sustentable».</p>
<p><span style="color: #008080;">Habitantes. </span>Karol prepara su tesis del doctorado, Yoyis es dentista, Paw es diseñadora industrial y arquitecta natural, Bacho es publicista y músico, Edy es un arquitecto que ejerce como publicista.</p>
<p><span style="color: #008080;">Dirección. </span>Damián Carmona 15, centro histórico, Santiago de Querétaro, Querétaro. CP 76000 México.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Los kunis y el multitrueque</h3>
<p>Los cinco integrantes de la ecocasa Tsaya más otras 30 personas de Transición Querétaro están participando en un programa piloto de multitrueque. Desarrollaron una moneda propia llamada kuni con la que pueden adquirir distintos productos. Yoyis, por ejemplo, es dentista y le acaban de pagar una consulta en kunis. Ahora, con sus kunis, puede ir a tomarse algo a La Biznaga o a comerse unas pizzas a La Vieja Varsovia y pagar en kunis. Hay carpinteros, restaurantes, cafés, arquitectos, consultores e invernaderos involucrados en este programa piloto.</p>
<p>El sistema es sencillo: 1 kuni = 1 peso. La idea, obviamente, no es crear un sistema financiero alternativo –eso sería un tanto ingenuo–, sino reducir la economía a una escala comprensible y, por tanto, confiable. No se trata de crear el banco local de kunis, sino de crear una red entre personas afines para poder intercambiar productos que se crearon con una filosofía similar. Reducir la escala para poder entender cómo funcionamos, y a partir de ahí comenzar a desarrollar una (perma)cultura diferente.</p>
<p>Según los integrantes de la ecocasa, el programa Kuni está funcionando. Esperan unir pronto a más personas y establecimientos.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Grupos y redes permaculturales en Querétaro</h3>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000; line-height: 1.5em;"><a href="https://www.facebook.com/pages/Transici%C3%B3n-Quer%C3%A9taro/303258666440005?fref=ts" target="_blank">Transición Querétaro</a></span>: red comunitaria de proyectos sustentables.</li>
<li><span style="color: #ff0000;"><a href="https://www.facebook.com/rutaahimsa" target="_blank">Ruta Ahimsa</a></span>: talleres y cursos de sustentabilidad regenerativa.</li>
<li><a href="http://nayaax.mx/" target="_blank">Na Ya’ax</a>: talleres y productos para tener una vida sustentable.<a href="http://nayaax.mx/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://bioconstruyendomx.wordpress.com/" target="_blank">Cultura de la sensibilidad</a>: tele maíz, permacultura, bioarquitectura, eco aldeas.<a href="http://bioconstruyendomx.wordpress.com/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://huichol.com.mx/" target="_blank">Huichol</a>: jardines alternativos.<a href="http://huichol.com.mx/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://mercaditoqueretano.com/" target="_blank">Mercadito Queretano</a>: mercado de productos regionales.</li>
<li><a href="https://www.facebook.com/lagallinaverde" target="_blank">La Gallina Verde</a><span style="color: #333333; line-height: 1.5em;">: comedor y tienda orgánica.</span><a style="line-height: 1.5em;" href="https://www.facebook.com/lagallinaverde" target="_blank"><br />
</a></li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>En San Miguel de Allende</h3>
<ul>
<li><a href="http://tosma.mex.tl/" target="_blank">TOSMA</a>: tianguis Orgánico San Miguel de Allende.<a href="http://tosma.mex.tl/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://naturasma.com/" target="_blank">Natura</a>: permagricultura urbana.<a href="http://naturasma.com/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://www.lossurcos.org/" target="_blank">Los Surcos</a>: asociación de agricultores orgánicos.<a href="http://www.lossurcos.org/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="mailto:organicgardeningcoop@gmail.com" target="_blank">OGC</a>: The Organic Gardening Coop.<a href="mailto:organicgardeningcoop@gmail.com" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://viaorganica.org/" target="_blank">Vía Orgánica</a>: escuela/granja/tienda/restaurante.<a href="http://viaorganica.org/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://de-temporada.com/" target="_blank">De Temporada</a>: farm restaurant.<a href="http://de-temporada.com/" target="_blank"><br />
</a></li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Tener conciencia del mundo –mi primer acercamiento a la permacultura, por Denisse Piña</h3>
<p>Hace algunas semanas tomé un curso de permacultura en Querétaro (con los de Ruta Ahimsa). Como tenía mucha curiosidad y como quiero empezar a sembrar algunas cosas en mi casa, pensé que sería una buena idea conocer más del tema. Error prejuicioso 1: en el curso no vimos nada de huertos urbanos. Aunque es un tema relacionado, la permacultura es un conjunto mucho, mucho más grande; los huertos son sólo un subconjunto, uno pequeñito.</p>
<p>Cuando llegué al curso, había dos chicas embarazadas hablando de que ambas querían su parto natural. Se intercambiaron datos de parteras en Querétaro y San Miguel. Todo lo querían lo más natural posible (O_O). Me di cuenta que estaba rodeada de personas que por alguna razón tenían la inquietud de «cambiar algo de su vida» y hacerla más natural, ¿más consciente? Eso es la permacultura desde mi punto de vista: pensar, hacer y diseñar las cosas teniendo consciencia del mundo.</p>
<p>Entender la permacultura es complejo. Como tenemos otro modelo de pensamiento, luego luego decimos que eso es hippie, pero en realidad lo hippie sigue siendo parte del mismo modelo en el que vivimos. Esto de la permacultura es un cambio total, no sólo de forma, sino también de contenido y, sobre todo, de acción. Un cambio de dirección de 180º de cómo vives ahora. La permacultura se asocia más a prácticas antiguas que a prácticas nuevas, pero se postula como una de las soluciones a las demandas que está exigiendo el mundo. La permacultura es escuchar y sentir el ritmo del planeta.</p>
<p>La primera acción que nos propusieron de permacultura es dejar de usar el inodoro de agua y empezar a usar un «baño seco». Somos la única especie que defeca en el agua que toma. Ningún otro animal lo hace. Cuando escuché esto dije ¿qué, cómo, de qué me perdí? Sí, nos piden perderle el miedo a nuestra caca y dejar de cagar en el agua. Primero no lo entendía, pero después de esos dos días intensos de curso lo comprendí y ahora tengo mucho remordimiento cuando voy al baño.</p>
<p>¿Por qué el baño tiene que ser blanco, pulcro, superficialmente higiénico? Aunque escondamos la kk y la ππ, el baño continúa siendo la parte más sucia de la casa por todas las bacterias que vuelan cuando le jalas al inodoro (O_O).</p>
<p>Pocas veces pensamos en el ciclo completo de las cosas. Ya ni hablar de redes y conexiones…</p>
<p>En el curso de permacultura nos explicaron la mecánica del baño seco, nos hablaron del cuidado del agua y nos enseñaron a compostear nuestras desgracias. Es complejo, sobre todo en la ciudad. Discutimos también temas de agricultura urbana, preparamos tierra para cultivo, nos explicaron cómo remineralizarla naturalmente e hicimos un ejercicio para reproducir setas en un tronco. Nos hablaron de la importancia de la semilla y de los lazos que tiende hacia abajo y hacia arriba: nuestra historia y nuestra memoria. Vimos un poco de geobiología y otro tanto sobre la cosecha de agua. Finalmente, en el curso nos enseñaron a hacer repelentes naturales para limpiar nuestra casa.</p>
<p>En la permacultura lo más importante es observar, ver el todo antes que el detalle. Considerar siempre la periferia como ese espacio donde confluyen dos mundos y surge un tercero. Ver las cosas no como son ahora, sino como serán. Diseñar pensando en la comunidad espacial y temporal en la vivimos y viviremos. Con un poco de conciencia podemos crear mejores formas de vida, formas más libres y responsables.<br />
&nbsp;</p>
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		</item>
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		<title>We have a winner! –los casinos, las tragamonedas y el azar en nuestras vidas</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Jun 2013 18:18:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 16]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[Las tragamonedas son las máquinas de la esperanza: están programadas para dejarnos ganar, pero sólo poquito, lo suficiente como para volver a ellas y acabar brutalmente con nuestros ahorros. Sentarse en esos aparatos es la menguante lucha del hombre contra el azar, un montón de luces y sonidos virtuales que –misteriosamente– percibimos como fama y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las tragamonedas son las máquinas de la esperanza: están programadas para dejarnos ganar, pero sólo poquito, lo suficiente como para volver a ellas y acabar brutalmente con nuestros ahorros. Sentarse en esos aparatos es la menguante lucha del hombre contra el azar, un montón de luces y sonidos virtuales que –misteriosamente– percibimos como fama y fortuna.</p>
<p>¿Quién gana en esos juegos? En teoría, el que descubre que no existe la esperanza y se va de la máquina a tiempo con su semi-ganancia (y semi-derrota). Pero los casinos no están hechos para que uno ande por ahí de serio y sensato, no, los casinos son templos al riesgo y la probabilidad, espacios tenues y atemporales, con alfombras polvorientas y bingos que parecen rezos. Los casinos son el refugio de hombres y viejitas solitarias que fuman y giran los rodillos en espera de un religioso «puedo ganar».</p>
<p>Julio Cortázar decía que las esperanzas son bobas, por no decir necias, torpes y malditas. Nosotros somos esos seres hurgando la cajita de Pandora, buscándole una razón al destino en un tablero manchado de cenizas y Coca-Cola, aferrándonos al <em>bonus point</em>. Y aunque sabemos que la riqueza no está en los casinos, secretamente fantaseamos con que timbre la chicharra multicolor, desfalcar a la casa y ganarnos el premio mayor. No se juega en busca del golpe de suerte millonario; más bien, se juega para ganarle al azar, para hacer más soportable una vida sujeta a las casualidades. Estamos hechos de esperanza: somos bobos sin remedio.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Mi psicóloga dice que juego para sentirme derrotada, pero yo lo hago por distracción.</p>
<p>~Jugadora anónima</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Los casinos en México: del Agua Caliente al humo Royale</h3>
<p>Los primeros grandes casinos e hipódromos llegaron a México durante la Francia ficticia de don Porfirio Díaz. En ese entonces, los casinos eran dignos espacios del derroche y el glamour, exclusivos y de etiqueta rigurosa. Después de la Revolución, el presidente Plutarco Elías Calles emprendió un ambicioso proyecto turístico en la ciudad fronteriza de Tijuana: un casino, hotel, hipódromo y centro vacacional llamado Agua Caliente.</p>
<p>Durante los años veinte y treinta, Tijuana y sus playas se volvieron el espectacular escenario de la buena vida y los excesos. En esos tiempos, los americanos huían de la aburrida –y ridícula– prohibición (después de que les desmantelaron los <em>saloons</em>) para darle vuelo a la hilacha en la frontera –y no han parado. Agua Caliente fue el esplendor turístico del país: un Atlantic City con tequila, un lugar con pista de aterrizaje privada que recibía aviones de Europa, Sudamérica y la ciudad de México, escenario de películas con actrices como Dolores del Río, centro de contrabando de alcohol hacia Estados Unidos y el lugar preferido de Hollywood. Sí, Agua Caliente pudo haber sido un libro de Fitzgerald, o quizá incluso lo es: <em>A este lado del paraíso</em>, <em>El diamante tan grande como el Ritz</em>, <em>Todos los hombres tristes</em>, <em>El crack-up</em>.</p>
<p>Eventualmente, Lázaro Cárdenas llegó al poder y acabó con el despapaye. A finales de los treinta prohibió los juegos de apuestas en el país y entregó las instalaciones del Agua Caliente a la Secretaría de Educación Pública (?). Con los años, el gobierno se empeñó en borrar ese pasado mafioso y demolió lo que quedaba del lujoso complejo. ¿Por qué los vicios no son historia?</p>
<p>Desde entonces los casinos nunca volvieron a ser bien recibidos en México. Antes de los holgados noventa, la mayoría de los juegos y centros de azar estaban prohibidos. Luego cedieron algunas legislaciones, vino el atasque corrupto de los políticos y la tragedia nacional del 2011: el incendio y la masacre del casino Royale en Monterrey. Y entonces sí, los permisos se apretaron y el gobierno inició una cruzada en contra de los casinos y su siempre íntima o cuando menos sospechosa relación con el crimen organizado. Ahora nos es imposible imaginar un centro de entretenimiento como el Caesars Palace o el flamante Agua Caliente; nos hemos vuelto un país de máquinas japonesas, nada más.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>¿Para qué entrar a uno de esos casinos si tenemos aquí el billar y el dominó? Aquí me he ganado unos buenos centavos y me he hecho de unos tantos amigos.</p>
<p>~José Luis Hernández</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Protocolo y etiqueta</h3>
<p>Hasta en el juego hay cortesías indispensables, acciones básicas y rarísimas para mantener la suerte en orden.</p>
<ul>
<li>Si perdiste todo tu dinero en una máquina, deja la tarjeta sobre el tablero. La siguiente persona en sentarse sabrá que esa máquina «no está dando».</li>
<li>Si el de a lado va ganando y quiere ir al baño, apártale su lugar casi como si fuera el tuyo.</li>
<li>Jamás apures a alguien de su máquina. Mantén una actitud buitre: caza pacientemente tu máquina preferida.</li>
<li>Nunca limpies el cenicero, dicen que se te esfuma la suerte.</li>
<li>Que no se te ocurra hacer ruido mientras está el bingo.</li>
<li>«Retírate cuando vayas ganando»: un cliché que nomás no logramos comprender.</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Más allá del bingo</h3>
<p>La palabra «casino» significa casa de campo en italiano. Eso es lo que hacía la nobleza renacentista: descansar, jugar y dormir –nunca apostar. En algún momento los gringos denigraron a los grandes casinos con lo peor de Las Vegas, nos pasaron la pedalear y acabamos con verdaderos tugurios, pura fachada. Eso sí, esta tropicalización democratizó a los casinos –ahora todos pueden entrar– y nos dio refrescos gratis, alcohol y platillos ba-ra-tí-si-mos.</p>
<p>Herméticos, sin ventanas y con mucha luz artificial, los casinos son una dimensión desconocida llena de atractivos más allá del juego: el restaurante con <em>refill</em> infinito, ideal para ver un partido de futbol, el único bar al que le vale si fumas en la cara de otras personas, espacios rarísimos donde literalmente, quién sabe cómo, se pierde el tiempo, quizá como se hacía en los <em>palazzos</em> campestres.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Yo sólo apuesto en el béisbol. Estudié finanzas y me dedico a la estadística: juego con los números. Lo mismo pasa en el beis.</p>
<p>~Raymundo Estrada</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
<h3>La casa siempre gana –probabilidad <em>for dummies </em></h3>
<p>Yo tengo un dado de seis caras. Tú le apuestas $1 a que salga, digamos, el 3. Si fallas, te quito tu $1, pero si le atinas yo te doy $5. La probabilidad que tiene el dado de caer en el 3 es una en seis. Teóricamente, si apuestas seis veces, ganas $5, pero pierdes $6 en el intento. En teoría, yo siempre terminaré con $1 más que tú.</p>
<p>Por supuesto, existe la posibilidad de que caiga el 3 las seis veces. Pero también existe la posibilidad contraria. Independientemente de una u otra, la probabilidad es siempre la misma: una en seis –o una en cien si juegas bingo o una en un millón si juegas en una de esas maquinetas.</p>
<p>Lo posible no es lo mismo que lo probable. Tú juegas a lo posible, yo a lo probable. «Los hombres no miran las cosas tal y como son, sino como desean que sean, y esto los lleva a la ruina», dijo Maquiavelo. Tú tienes fe y le apuestas al 3, yo sé que la fe es un concepto espiritual y le apuesto al 1, 2, 4, 5 y 6. Aquí, en la Iglesia del Azar de los Últimos Días, tú crees en Dios, a mí Dios, ahora, me tiene sin cuidado. Tú ganas en esperanza, yo gano, por lo menos, $1 más que tú.</p>
<p>El negocio de los casinos depende, como casi todo negocio, del volumen. Entre más apuestes, más probabilidades tienen ellos de ganar. Por eso los casinos ni se molestan en «cargar» los dados: ya tu esperanza cargó el dado en tu contra.</p>
<p>Como en todo, quien se involucra pierde. Pero, también, quien se involucra vive. Entre más usas tu vida, más posibilidades tienes de morir. La vida no es sino el vértigo que sentimos hacia la muerte. Por eso nos justa tanto el juego.<br />
&nbsp;<br />
<h3>«Tengo la costumbre de nunca jugar con gente que no conozca»</h3>
<blockquote>
<p style="padding-left: 30px;">Yo nací con la baraja en la mano; mi familia toda la vida ha jugado baraja, así que no sé cómo aprendí ni cómo empecé, pero desde que tengo uso de razón yo juego.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Normalmente juego Paco, y sí, apuesto, pero sólo en familia; tengo la costumbre de nunca jugar con gente que no conozca. Dicen que el Paco es un juego característico de mi estado; en Guanajuato sólo se juega Paco y Póquer.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Voy a los casinos nomás para ver el futbol. No juego ahí, yo juego por diversión, no por ganar dinero. Sí voy, pero sólo a ver los partidos de futbol que luego no pasan en la televisión, como cuando juegan los Gallos aquí en Querétaro. Como en los casinos apuestan, ahí sí se ven todos los partidos. Y bueno, también voy porque, además, ¿a quién no le gusta que le sirvan refresco gratis, que las cubas valgan una tercera parte que en un restaurante, que la comida sea más barata que en un buffet? Los casinos tratan de estimularte y tenerte a gusto para que juegues y pierdas.</p>
<p style="padding-left: 30px;">~Eduardo Macías, un jugador ejemplar</p>
</blockquote>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Las apuestas en el centro de México</h3>
<p>Las apuestas siempre han sido parte de nuestro folklore: todos tenemos un pariente, un amigo o un niño interior vicioso.</p>
<p>Desde mediados del siglo XIX, los mexicanos hemos creado una necia cultura alrededor del azar y la suerte. Antes del Caliente y el Big Bola, nuestros pueblotes contaban –y cuentan aún– con infinidad de cantinas, rincones y tugurios dedicados a las apuestas: bodegas clandestinas con cartas, ruleta y bravos jugadores. En un principio, hasta nuestras ferias y fiestas patronales fueron grandes celebraciones a los excesos del juego: peleas de gallos, carreras de caballo, botellas de alcohol y un montón de «cuetes» tronando sobre la provincia.</p>
<p>De todas esas fiestas, la más grande y más vieja –este año cumplió 185 añotes– es la Feria de San Marcos en Aguascalientesn, el lugar ideal para disfrutar de las apuestas en México. Su palenque y casino son auténticos ejemplos del folklore y el azar en el país, escenarios de anécdotas como el hombre que apostó hasta su mujer en las cartas.</p>
<p>Sin contar los emocionantes excesos hidrocálidos, ahora sobran los centros de apuestas: hay mínimo un Yak, un Caliente, un Big Bola o alguna cadena similar en cada ciudad del Bajío. Seguro sabes dónde queda tu casino más cercano, aunque quizá no, pues su mercadotecnia suele ser muy discreta.</p>
<p>Aún con la grosera abundancia de este tipo de casinos, las apuestas informales siempre serán, además de mayores, mucho más entretenidas. El Póquer de los martes con los amigos, el jueves de dominó con el abuelo, las apuestas futboleras con el vecino; jugar con la suerte es infinitamente más divertido en un contexto iconoclasta. «Apostar las trenzas es mucho más emocionante que jugar con dinero –dice <em>el bombón</em>–, pues los billetes suelen carecer de valor sentimental». Aunque, claro, existen personas que amasan el dinero como si fuera una extensión de sus propias barbas.</p>
<p>Por último, otro juego común en las pequeñas ciudades del Bajío se da, no en los casinos ni en las casas particulares, sino en el mundillo político. Cada tres años, miles de personas le apuestan a su gallo, es decir, traicionan al amigo en pos de un hueso inexistente. Cada tres años la decepción es la misma: «mi mero gallo» pierde y un jaguallo insospechado llega a comerse todo el banquete.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Me tuve que rapar porque le aposté al no descenso de los Gallos. Un par de semanas después me salen con esto de que regresan. ¿Y mis trenzas qué, esas también vienen de Chiapas o qué? Lamentable…</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¡Vamos, Gallos! –Una apología emplumada y una especie de plegaria editorial para prevenir el fatídico futuro de los Gallos Blancos</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 19:52:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 15]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[Escribimos este artículo faltando seis partidos para el fin de la temporada. Seis partidos que son en realidad seis anti finales: los Gallos deben ganar no para coronarse campeones, sino para permanecer en Primera División; ganar para poder comenzar la próxima temporada en el fondo de la tabla. Ojalá. Escribimos este artículo con los Gallos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Escribimos este artículo faltando seis partidos para el fin de la temporada. Seis partidos que son en realidad seis anti finales: los Gallos deben ganar no para coronarse campeones, sino para permanecer en Primera División; ganar para poder comenzar la próxima temporada en el fondo de la tabla. Ojalá.</p>
<p>Escribimos este artículo con los Gallos cuatro puntos abajo del San Luis, es decir, mantenerse en Primera División no depende enteramente del equipo queretano. Faltando seis partidos, necesitamos seis milagros que más o menos se reducen a esto: los Gallos deben ganar, el San Luis tiene que perder.</p>
<p>«Ganan los Gallos, pierde el San Luis». «Ganan los Gallos, pierde el San Luis». Repetimos esto como si fuera un plegaria porque lo es. A fuerza de repetirlo, nos encomendamos a que sea verdad.</p>
<p>¿Y qué más podríamos hacer? Por supuesto, ir al estadio, viajar a Morelia el 12 de abril, a Guadalajara el 28, hacerle al San Luis algún tipo de vudú futbolístico y dejar la garganta (el gaznate) en las tribunas; cacarear, una y otra vez: «¡Vamos, Gallos!».</p>
<p>Esta es nuestra manera de apoyar a nuestro fatídico equipo: repasar nuestra tradición futbolística y cantar las porras de la Resistencia Albiazul; como dice más adelante Pablo Duarte, comprender que nuestra afición es pura insensatez y vísceras.<br />
&nbsp;<br />
<h3> ¿Cómo llegamos a esto?</h3>
<p><span style="color: #ff0000;">1950</span> Fundación del Querétaro Futbol Club. Juega en la Segunda División.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1954</span> Bautizo: 11 jugadores salen al campo cargando a 11 gallos blancos.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1956</span> Los Gallos Blancos se quedan a un punto de lograr el ascenso.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1977</span> Los Gallos pierden la final de ascenso ante el Atlante.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1978</span> El equipo es comprado, se fusiona con el Atletas Industriales y cambia de nombre a Atletas Campesinos. Asciende en 1979.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1981</span> El equipo regresa con el nombre de Gallos Blancos UAQ y juega en la Segunda División.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1985</span> Los Gallos juegan su primer partido en el Corregidora contra el Irapuato.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1987</span> Pierden en penales la final de ascenso contra los Correcaminos de Tamaulipas.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1988</span> Surge un equipo paralelo a los Gallos de la UAQ llamado Querétaro FC.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1990</span> El Tampico Madero se convierte en el Querétaro Futbol Club. ¡Jugamos en Primera División!</p>
<p><span style="color: #ff0000;">1994</span> El Querétaro desciende. Ni modo.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2001</span>2001 Se fusiona el Gallos de la UAQ con el Querétaro FC.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2001</span> Los Venados de Yucatán se encogen, les crecen plumas, les sale un pico y se transforman en los Gallos Blancos de Querétaro.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2001</span> El equipo se queda, ante el San Luis, a un victoria para lograr el ascenso.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2002</span> Tras adquirir a La Piedad, los Gallos regresan a la Primera División.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2004</span> Querétaro (e Irapuato) descienden al reducir la Primera División de 20 a 18 equipos.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2005</span> Tras coronarse dos veces campeones de la Primera División A, los Gallos ascienden a la Primera División de verdad.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2007</span> Descendiendo, que es gerundio.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2009</span> Los Gallos derrotan en penales a los Venados y ascienden a la Primera División.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2010</span> El equipo se salva del descenso tras lograr 21 puntos en la temporada.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2011</span> Con 8 victorias y 26 puntos, los Gallos clasifican a su primera liguilla. Pierden la semifinal contra los Tigres, mismos que resultan campeones.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">2012</span> Año terrible: en dos temporadas, los Gallos sumaron 19 puntos.<br />
&nbsp;<br />
<h3>«Se mueven todos en la tribuna, la Resistencia una locura»</h3>
<p>De todas las barras que apoyan (¿y empollan?) a los Gallos Blancos –La Radical, La Familiar, La Corregidora, etc.– la más numerosa, rítmica y famosa es la Resistencia Albiazul.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Albiazul, eres lo que más quiero<br />
Albiazul, si no te veo me muero<br />
Albiazul, la banda esta re loca<br />
Albiazul, vamo’ a ganar la copa.<br />
Se mueven todos en la tribuna, la Resistencia una locura<br />
Tenemos huevos, tenemo’ aguante…<br />
Y a Gallos Blancos yo lo sigo a todas partes.</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
La Resistencia fue creada a finales del &#8217;99. En ese entonces se llamaba Rebeldía Queretana, y su propósito era el mismo que el de ahora: reunirse entre amigos, entregarse al equipo y vivir y compartir el sentimiento de ser un aficionado a los Gallos Blancos.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Orgulloso estoy de ser un queretano,<br />
orgulloso estoy del barrio en que crecí,<br />
pero más orgullo es ser de Gallos Blancos,<br />
es mi vida y se la doy, yo lo elegí.<br />
Y vuelvo a estar, alentando en la tribuna es mi lugar<br />
de corazón, doy mi vida por ver a Gallos campeón.</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
No llevan uniforme, pero comparten la misma camisa y colores. Comparten no sólo un sentimiento sino un aguante. El sacrificio que implica hacer los viajes a otros lugares y soportar los golpes (morales y físicos).<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Amor como el nuestro no hay dos en la vida, por eso es que muchos nos tienen envidia.<br />
Yo sueño con verte toditas las noches, llego a donde juegues sin ningún reproche.<br />
Por eso te quiero pues tengo presente,<br />
lo grande de Gallos es toda su gente.<br />
A veces me pongo borracho y te digo, que no es por las copas por lo que te sigo.<br />
Ser de Gallos Blancos es un sentimiento, se lleva en el pecho no te pide nada.<br />
No hay quien se compare en amor por su equipo, con tu gran hinchada.</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
¿Cómo es que tantas personas se pueden poner de acuerdo para alentar de la misma forma? ¿Cómo se aprenden los cantos? Primero un integrante se encarga de los arreglos, basándose en canciones ya existentes. De ahí se pasa la canción a una «primera línea»: los músicos que se aprenderán la canción para que ésta pueda después ser publicada. Así, todos los integrantes de la Resistencia llegan el sábado con la canción ya memorizada.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>El sábado lo dejo todo, me voy a ver a Gallos<br />
porque sus jugadores me van a demostrar,<br />
que salen a ganar, que quieren salir campeón…<br />
Que lo llevan adentro, como lo llevo yo.</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
La Resistencia es una de las pocas barras que continuamente está produciendo canciones originales.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Ya todos saben y no niego que sufrí en el descenso,<br />
pero el amor por tus colores ese no va a cambiar.<br />
Todos pensaron que después de ese mal año te iba a dejar de lado,<br />
pero Querétaro es de huevos y se va a levantar.<br />
Y cuando estemos en primera otra vez sabrás muy bien que nunca te abandoné,<br />
porque el amor por tus colores nunca va a descender.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<h3>¡Únete a la Resistencia Albiazul!</h3>
<p>Cuando los Gallos juegan de local, llega dos horas antes del partido a la puerta sur del estadio Corregidora. Vete vestido de azul con blanco y preparado para cantar las canciones que aquí pusimos.</p>
<p>Próximos partidos:</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Sábado 6 de abril: </span>Querétaro vs. Cruz Azul</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Viernes 12 de abril:</span> Morelia vs. Querétaro</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Sábado 20 de abril: </span>Querétaro vs. San Luis (el partido decisivo)</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Domingo 28 de abril: </span>Guadalajara vs. Querétaro</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Sábado 4 de mayo: </span>Querétaro vs. Puebla</p>
<p>&nbsp;<br />
<h3>¿Resistencia a la Resistencia?</h3>
<p>Tener un equipo local es vivir –cada dos sábados– el Mundial a escala. Tan sólo en el partido de los Gallos contra el Atlas, por ejemplo, el estadio Corregidora recibe a más de 34 mil espectadores –sin contar las otras miles de personas que ven el partido en una pantalla al aire libre– y unos 3 mil 500 autos –más todos los que prefieren improvisar su estacionada en los alrededores. Las vías se atascan, los conductores se entorpecen, las porras se encuentran, la policía –con más de mil 200 elementos federales, estatales, municipales y privados– despliega sus operativos para que los aficionados se sienten con su cerveza sabatina a ver a los Gallos. Cada quince días, la ciudad se traslada a un óvalo de cemento y plástico que contiene una urbe al borde del colapso.</p>
<p>Para los que no les gusta el futbol, este descomunal evento representa una mini vacación de tres horas: el tráfico disminuye, los restaurantes se vacían, es más ameno ir al cine, los ruidos se reducen y hasta la vigilancia se relaja. Nos guste o no, el futbol es el único deporte que afecta considerablemente nuestra urbanidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h3>Insensatez y vísceras, por Pablo Duarte</h3>
<p>&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #999999;">I.</span></h3>
<p>Empecemos por lo primero. Soy aficionado al equipo de la localidad: los Gallos Blancos del Querétaro. No soy tan aficionado que puedo recitar los nombres y números de la plantilla completa, pero sí como para saberme los suficientes para proponer variantes a mi alineación ideal. No soy tan aficionado que viajo con el equipo cuando juega fuera del Coloso de cresta roja, pero sí lo suficiente como para convencer a la chica que me gusta de ir conmigo del DF a Querétaro a ver algunos partidos de local –llevamos dos. No soy tan aficionado como para justificar las pifias recurrentes en la cancha, pero sí como para estar convencido de que esta temporada, como guerreros poetas, los jugadores lograrán arrancarse de la fatalidad y salvar la categoría. No exagero: guerreros poetas. Así de aficionado.</p>
<p>Seguramente estará de moda ponerse la franela del equipo raro. Seguro habrá una pequeña corriente dentro de los excéntricos que buscan afiliarse con pasión a las causas perdidas como signo identitario distintivo. En otras palabras, hay quienes mamonean ostentando sus rarezas. No es mi caso. Pero aún así me justifico: irle al Gallo es convicción desde la adolescencia, cuando el estadio La Corregidora parecía centro comercial semidesierto. Cuando todavía tenía que pedirle dinero a mis padres para comprar el boleto, ya me enfundaba la desilusión que cada fin de semana nos ofrecían aquellos equipos sotaneros, nuestros equipos. Era una puesta en práctica de esa maldita frase resobada de Camus; o de una variante: todo lo que sé de la vida, se lo aprendí a esos Gallos Blancos.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #999999;">II.</span></h3>
<p>Y lo primero que aprendí es que hay que estar en buenos términos con el fracaso. No quiero decir que aprendí de un equipo de futbol itinerante a ser un hippie que abandona todo porque nada vale la pena emprenderse y mejor fluir con el cosmos. Al contrario: el Gallo Blanco educaba en los valores de la industria despeñada, del esfuerzo trunco por la fatalidad. Toda gambeta, parecían decir esas tardes sudando en la platea de sol, tiene un anverso y es el tropiezo, la torcedura, el tapón decisivo, el gol en contra. Y ese anverso es formidable y cotidiano.</p>
<p>Ahora bien, ¿qué fue primero, el Gallo o el fracaso? Esa es la pregunta. Le voy al Gallo porque le voy al fracaso y porque le voy al fracaso le voy al Gallo. Y así. Las enseñanzas de fin de semana estaban ahí y yo estaba tan dispuesto a escucharlas y hacerlas mías que no seguí el camino de mis compañeros: racionales, mandaron al carajo a esa bola de mediocres y se aficionaron a un equipo más afín a sus expectativas. No sabría decir cuál de los dos echó andar este idilio, pero tengo para mí que el fracaso y el Gallo son iteraciones de la misma fuerza natural: ese óxido del espíritu, esa entropía de las ilusiones.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #999999;">III.</span></h3>
<p>Estamos a seis partidos de que concluya esta temporada. Los Gallos están, al momento, hundidos en el fango. Necesitan por lo menos una victoria y un empate para sacar la nariz del lodazal y no morir indignamente ahogados. Uno, con ellos, aguanta la respiración. Y están ganando. Sacan empates donde no había nada; ganan partidos con un gol aislado y tres intervenciones milagrosas de los postes y el portero. Es decir, dan esperanza. Y uno, con ellos, se ilusiona. Pero también uno sabe que la ilusión es nuestro fango. Que, así como los Gallos hacen lo improbable y derriban las quinielas, así también repta por ahí ya el fracaso mimético, el que se pinta de los colores del azar y el mal destino.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #999999;">IV.</span></h3>
<p>Quizá alguien ya lo dijo. Si no, habría que consignarlo: la afición es una pura insensatez y vísceras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<address><em>Investigación e información de la Resistencia Albiazul: Paulina Flores.</em></address>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Trabajar desde casa –experiencias, recomendaciones, sitios para freelancear y las ventajas y desventajas de tener una oficina virtual</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Feb 2013 00:40:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 14]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[Amanece (amenaza). Es un lunes laboral cualquiera. El despertador suena y la ciudad entera canta la gran canción del snooze de José José: «espera un poco, un pooquiiito más…». Después que el despertador (depredador) suene dos, tres, setenta veces, comenzarán las prisas y las diligencias: el tráfico escolar, la fila en el café, el tuit [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Amanece (amenaza). Es un lunes laboral cualquiera. El despertador suena y la ciudad entera canta la gran canción del <em>snooze</em> de José José: «espera un poco, un pooquiiito más…». Después que el despertador (depredador) suene dos, tres, setenta veces, comenzarán las prisas y las diligencias: el tráfico escolar, la fila en el café, el tuit del maldito lunes, la renuncia del Papa, etc.</p>
<p>Por fortuna, Susana, nuestra chica ejemplar, no tiene que irse de su casa para llegar a su trabajo: el tráfico de la cama a la oficina se reduce a un par de calcetines. Susana prende la regadera, prepara el café, despierta, enciende la computadora y comienza a trabajar. <em>Happy Mondays</em>.</p>
<p>Lo que hace hoy Susana desde su casa en Guanajuato era hace algunos años imposible (¿o alguien, de verdad, algún día trabajó desde su casa por fax?). El concepto de trabajo, o, mejor dicho, el concepto de oficina ha cambiado rotundamente con la web. El trabajo remoto, la oficina virtual, hacer <em>freelance</em> los fines de semana, tener juntas por Skype, producir en pijama. Cada día hay más personas que trabajan desde su casa para clientes que no conocen (por lo menos físicamente). Tener un segundo ingreso o trabajar tiempo completo desde casa se ha vuelto más accesible gracias al Internet.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Sitios públicos para trabajar desde tu casa</h3>
<p>Lo mejor de trabajar desde tu casa es que puedes trabajar desde otro lado que no sea tu casa. Eso de tu casa es sólo un decir: puede ser el aeropuerto, el café, la biblioteca pública, el parque con WiFi, la casa del novio en turno. La oficina en la nube; el trabajo de ensueño (?). Aquí algunas recomendaciones de sitios, especializados y abiertos a todas las profesiones, para iniciar y probar el trabajo virtual:</p>
<p><strong><a href="http://elance.com" target="_blank"><span style="color: #ff0000;">Elance.</strong></span></a> Es un sitio de subastas para <em>freelancers</em>. Los clientes publican un <em>brief</em> de su proyecto y tú les haces una propuesta de trabajo. Ellos eligen a quien más les guste, depositan el pago a custodia de Elance y se inicia el proyecto. Cuando las dos partes acuerdan que el proyecto está terminado, se libera el pago.</p>
<p><a href="http://peopleperhour.com" target="_blank"><strong><span style="color: #ff0000;">People Per Hour.</span></strong></a> Es un sitio que une pequeñas empresas con <em>freelancers</em>. Las compañías publican proyectos –que van de los quince dólares a los quince mil– con la fecha en que lo requieren terminado. Los interesados responden con sus ofertas. En nueve años ha creado 143,000 empleos y tiene 300,000 usuarios.</p>
<p><a href="http://imagebrief.com" target="_blank"><strong><span style="color: #ff0000;">Image Brief.</span></strong></a> En este sitio se registran los fotógrafos (profesionales o no) para tener acceso a <em>briefs</em> de clientes de todo el mundo, que buscan todo tipo de fotos. A veces las fotos necesitan producción, pero tal vez te encuentras con alguien que busca una foto que tú ya tienes, así que el costo baja y todos salen ganando.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Tener una oficina virtual es ideal para: personas que trabajan mejor de noche, personas que tuvieron triates y necesitan tener tres trabajos, nómadas, veladores con iniciativa, personas con insomnios productivos, gente que odia la plática de oficina, rusos que por alguna extraña razón viven en México pero que quieren seguir trabajando con compatriotas en San Petersburgo o personas que viven en lugares con poca oferta laboral (la tasa de desempleo en ese curioso país llamado Internet es casi nula).</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Experiencias, impresiones y recomendaciones de quienes trabajan en la web</h3>
<p>&nbsp;<br />
<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2013/02/freelancers1.jpg" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">Héctor, diseñador gráfico</h3>
<p align="center"><em><span style="color: #B3B3B3;">Trabaja a través de un sitio público.</span></em></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #008080;"><em>¿En qué sitio trabajas?</em></span></p>
<p>En <a href="http://elance.com" target="_blank">Elance</a>. La paga es más o menos la misma que en México, porque hay mucha competencia de Pakistán, la India, etc., pero es más fácil que conseguir <em>freelanceo</em> localmente.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cómo son los clientes virtuales?</span></em></p>
<p>Los clientes que quieren tratar todo por<em> videochat</em> se vuelven los más fastidiosos. Mis mejores clientes tratan todo por correo, son claros, directos y pagan a los dos días.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cómo empezaste?</span></em></p>
<p>Cuando se embarazó mi esposa quise liquidar todas mis deudas lo más pronto posible. Arrancar en Elance fue difícil porque dependes de tu prestigio y si no tienes trabajos no tienes prestigio y sin prestigio no hay trabajos. Los primeros tres o cuatro trabajos los di casi regalados, y me tocó un cliente neurótico que me dio lata mes y medio por 50 dólares, pero como fue mi primer proyecto dependía mucho de su calificación.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cuáles son las desventajas y las ventajas de trabajar así?</span></em></p>
<p>La principal ventaja es la flexibilidad total: puedes trabajar en la noche, el domingo en la mañana o en la casa de tus suegros. En algunas ocasiones logras cobrar bien un trabajo, y como se cobra en dólares, pues rinde. A veces también puedes hacer proyectos que por acá no te pedirían tan fácilmente, como infografías, reportes financieros, adaptaciones de revistas internacionales, etc. La desventaja es que acabas por no salir de tu casa; si te dedicas sólo a esto acabas por ser un desconocido en tu ciudad, y las relaciones son la mitad de todo en la vida.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué recomendaciones le darías a alguien que quiera probar este sistema de trabajo?</span></em></p>
<p>Que afile muy bien su inglés de negocios, que tenga una buena conexión a Internet y que se prepare para despedirse de su vida social.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<br />
<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2013/02/freelancers3.jpg" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">Jacobo, fotógrafo no profesional</h3>
<p align="center"><em><span style="color: #B3B3B3;">Trabaja a través de un sitio público.</span></em></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #008080;"><em>¿En qué sitio trabajas?</em></span></p>
<p>Vendo algunas de mis fotos en <a href="http://www.gettyimages.com/Search/Search.aspx?assettype=image&amp;family=creative&amp;artist=Jacobo+Zanella" target="_blank">Getty Images</a>. Funciona así: publico las fotos que me gustan en <a href="http://www.flickr.com/photos/jaco/" target="_blank">Flickr</a>, les pongo etiquetas y una descripción completa, y luego los editores de Getty buscan ahí, y si la foto les sirve, te piden una versión en alta resolución y algunos datos sobre la foto (lugar, fecha, etc.). Estas fotos las ponen en una colección especial de Getty (de fotos más informales y espontáneas). A veces se venden o se rentan.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué hiciste para empezar a trabajar con Getty?</span></em></p>
<p>Nada, no hice nada. Hace unos años recibí un mail de Getty o de Flickr, no me acuerdo, diciendo que ambas empresas iban a trabajar en conjunto en una nueva colección, que si me interesaba. Me hizo mucha gracia; por supuesto dije que sí. No tuve que tomar fotos, la idea era que mandara de lo que ya tenía.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cuáles son las desventajas y las ventajas de un método de trabajo así?</span></em></p>
<p>Las desventajas: tienes que conseguir cesiones de derechos de las personas que salen en tus fotos; de otra forma no las puedes someter para inclusión en la colección. La ventaja es que para mí no representa realmente un trabajo extra: a veces me pagan por una foto que tomé hace años, antes de entrar al programa.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué recomendaciones le darías a alguien que quiera probar este sistema de trabajo?</span></em></p>
<p>Hacer en Flickr un álbum con las imágenes que más les gusten y enviarlo a Getty para que lo analicen y los inviten a participar. Hay información en los foros de Flickr.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<br />
<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2013/02/freelancers2.jpg" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">Gonzalo, programador web</h3>
<p align="center"><em><span style="color: #B3B3B3;">Trabaja a través de un sitio público.</span></em></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué tipo de trabajo haces?</span></em><br />
Soy freelance como programador, maquetador de sitios web en HTML y CSS.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cuáles son las ventajas y desventajas de tener un trabajo así?</span></em></p>
<p>Ventajas: con las herramientas apropiadas se puede trabajar desde cualquier lugar con una conexión a Internet, además de que la colaboración con los participantes en el proyecto se vuelve una realidad sin necesidad de reuniones presenciales o tediosas juntas. Desventajas: a veces las desveladas, el estar frente a la computadora mucho tiempo, el depender de terceros para recibir los pagos.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué medios de comunicación utilizas con tus clientes?</span></em></p>
<p>Lo que más utilizo es Gmail (las etiquetas son una gran herramienta), el <em>chat</em> de Gmail y, para ver pantallas en conjunto y videollamadas, el Skype. Para la administración de archivos de los diferentes sitios utilizamos Dropbox, y Google Docs para ver y modificar documentos en línea.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué recomendaciones le darías a alguien que quiera probar este sistema de trabajo?</span></em></p>
<p>A pesar de que todo se puede guardar en la Nube, nunca está demás tener un respaldo en un medio físico, sobre todo cuando están haciendo cambios varios miembros del equipo. Asimismo, hay que seguir personas o sitios afines a la actividad que realizamos: sitios de diseño, de programación, de fotografía, etc. Son una excelente manera de estar trabajando con las últimas tendencias y una fuente invaluable de conocimientos listos para poner en práctica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<br />
<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2013/02/freelancers4.jpg" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">Raquel, administradora</h3>
<p align="center"><em><span style="color: #B3B3B3;">Trabaja para una empresa privada.</span></em></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Dónde trabajas y cómo funciona?</span></em><br />
Trabajo en Aliada Integral, empresa que se dedica a administrar asociaciones civiles. Es un trabajo que podría hacerse en una oficina pero nosotros lo hemos realizado desde puntos remotos desde hace tres años.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cuáles son las desventajas y las ventajas de un método de trabajo así?</span></em></p>
<p>Las desventajas son que estás encerrado en tu casa, no hablas con nadie mas que por teléfono, te privas de la convivencia de una oficina, tienes distractores de casa como: tengo que lavar la ropa, tengo que acomodar esto, etc. A veces es difícil separar el trabajo de tu vida personal. Las ventajas: tú decides tus horarios, no tienes que arreglarte ni manejar para ir a trabajar, no tienes ambientes de oficina sospechosos, tienes mucha más libertad que cuando estás en una oficina y todos te observan, no pierdes tiempo en el tráfico de la ciudad para ir o regresar del trabajo.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué recomendaciones le darías a alguien que quiera probar este sistema de trabajo?</span></em></p>
<p>Si es alguien que disfruta la soledad y trabajar sin que nadie lo vea o presione, este tipo de trabajo es excelente, sólo le recomendaría que cuando esté trabajando se concentre sólo en eso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<br />
<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2013/02/freelancers1.jpg" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">Iván, ingeniero mecánico</h3>
<p align="center"><em><span style="color: #B3B3B3;">Trabaja para una empresa privada.</span></em></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cómo funciona el trabajo remoto?</span></em></p>
<p>Desde cualquier computadora estableces la conexión a tu equipo por medio de una VPN (Virtual Private Network). Necesitas un usuario, una contraseña y un <em>token</em> (como los que te da el banco). De esta manera accedes a la red de la empresa y tienes acceso a todos los documentos para mandarlos o manipularlos.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cómo empezaste a trabajar así?</span></em></p>
<p>GE es una de las empresas más globalizadas del mundo; a diario trataba con gente de Francia, India, USA, Polonia, China, etc. Para mí esta fue una necesidad y no un gusto.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cuáles son las desventajas y las ventajas de un método de trabajo así?</span></em></p>
<p>La única desventaja es que tienes que tener una conexión de Internet con buena calidad de señal y velocidad. Ventajas: te permite atender cualquier emergencia personal, se deposita toda la confianza en el empleado, se maneja un esquema por objetivos y no por horas de trabajo, aunque se te pide trabajar el mismo número de horas; tienes la flexibilidad de atender cualquier imprevisto en cualquier lugar al tener siempre toda la información disponible; como organización tienes ahorros porque no tienes que disponer de un lugar para cada empleado y no consumes energía de la empresa.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cómo te comunicas con el resto de la oficina?</span></em></p>
<p>Por correo, <em>chat</em> y una aplicación que se llama WebEx, que te permite mostrar tu pantalla a una o un grupo de personas que puedes tener en conferencia telefónica para que vean lo mismo y chatear al respecto del problema o necesidad.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué recomendaciones darías acerca de este sistema de trabajo?</span></em></p>
<p>Tienes que hacer una cultura de responsabilidad en la gente para que no se preste a abusos. Y es vital tener una buena estación de trabajo, cómoda y ergonómica, pues pasas mucho tiempo en ella.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<br />
<h3 style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-7090 aligncenter" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2013/02/freelancers5.jpg" width="140" height="140" /></h3>
<h3 style="text-align: center;">Georgy, reclutador de personal</h3>
<p align="center"><em><span style="color: #B3B3B3;">Trabaja para una empresa privada.</span></em></p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Dónde trabajas?</span></em></p>
<p>Trabajo para <a href="http://www.boozallen.com/" target="_blank">Booz Allen Hamilton</a> (BAH) como reclutador de personal.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cómo empezaste a trabajar desde casa?</span></em></p>
<p>Tenía más de 8 años como reclutador de personal para una agencia de empleo; trabajaba normal, en una oficina y viajaba mucho. Cuando nació mi hija me tome casi 4 meses de maternidad y cuando era tiempo de regresar no la quería mandar a la guardería. Mi jefe me dio oportunidad de trabajar desde mi casa por unos meses más. A los pocos meses me di cuenta que yo podía tener una carrera profesional y trabajar desde mi casa. Un ex compañero de trabajo me ofreció un puesto de tiempo completo desde mi casa en BAH. A las tres semanas ya me habían mandado mi computadora y empecé el entrenamiento virtual. Llevo dos años con ellos.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Cuáles son las desventajas y las ventajas de un método de trabajo así?</span></em></p>
<p>Ventajas: tengo mi propio horario, no tengo que manejar ni que estar en trafico para llegar a una oficina, puedo apoyar a cualquier cliente sin importar donde se encuentre. Mi hija sigue siendo mi prioridad; ahora ya va al kinder, pero yo la llevo y recojo todos los días. La principal ventaja es que siento que puedo tener un buen balance entre mi vida familiar y mi vida profesional. Las desventajas: desconectarme al 100% es difícil porque la «oficina» está al alcance de mis dedos, pero hago el propósito de seguir un horario y desconectarme. La otra desventaja es interactuar «en vivo» con tus colegas y clientes; cuando tengo tiempo y la distancia lo permite, visito a mis clientes. A veces sí extraño la interacción diaria.<br />
&nbsp;<br />
<em><span style="color: #008080;">¿Qué recomendaciones darías acerca de este sistema de trabajo?</span></em></p>
<p>Vas a tener que motivarte tú solo. Sigue un horario, y aunque no tengas que ir a una oficina, levántate todos lo días y ten una rutina como si fueras a salir a trabajar.</p>
<p>&nbsp;<br />
<h3>¿Qué tan relevante es económicamente este ingreso?</h3>
<p><span style="color: #008080;">Héctor:</span> representa un 30% de mi ingreso dedicándole unas 10 horas semanales.<br />
<span style="color: #008080;">Jacobo:</span> la mayoría de los meses no es nada relevante, pero hay una o dos ventas de repente que salvan el año: pagan un viaje o un par de muy buenos lentes.<br />
<span style="color: #008080;">Gonzalo:</span> hay veces que trabajo en 2 proyectos o 3 a la vez, en este caso sí se vuelve relevante como un ingreso, digamos un 30% extra de lo normal.<br />
<span style="color: #008080;">Raquel:</span> es mi único ingreso, y aunque es poco, se compensa con la libertad que tengo de hacer muchas otras cosas y trabajar a mi ritmo y los días y horas que yo quiera.<br />
<span style="color: #008080;">Georgy:</span> muy relevante: es el 50% del ingreso de mi familia.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Talento local vs. Talento remoto</h3>
<p>Un traductor, un diseñador y un programador trabajan desde Guanajuato para un grupo de empresas australianas. Mientras tanto, changarros estilo Pepe y Toño 2.0 tienen a sus empleados en Pakistán y Sudáfrica. Los que viven aquí trabajan allá y los que viven allá trabajan quién sabe dónde. Todo muy bien mientras todos están conectados en sus computadoras, ¿pero qué sucede cuando uno termina sus labores y quiere salir a comer, beber y entretenerse? ¿El queretano pide legumbres y curris a domicilio para comer con sus compañeros de la India por Skype?</p>
<p>¿Cómo se cultiva una industria en la geografía sin tierra que es el Internet? El trabajo estimula la economía, es decir, crea cultura. ¿Qué le pasa a la cultura local si todos están trabajando de forma remota? ¿Ciudades con cultura de aeropuerto?</p>
<p>El talento local seguirá siendo casi siempre la mejor opción. Y no por motivos profesionales, sino culturales. El talento remoto sirve sólo para casos específicos. La mejor parte de poder crear relaciones laborales a distancia es la enorme libertad que uno tiene para elegir los mejores elementos para su proyecto.<br />
&nbsp;<br />
<h3>El mejor talento «a la vuelta de tu casa»</h3>
<p>A veces la futura «dueña de tus quincenas» vive a la vuelta de tu casa, sólo tiene que pasar cualquier coincidencia para que se conozcan, se amen y quieran estar juntos. Las mejores parejas son (generalmente) como los mejores maridajes: entre elementos que crecieron en la misma zona geográfica y/o cultural. Pero cuando se trata de trabajo, tal vez el mejor programador o escritor está a cien, mil o diez mil kilómetros de distancia, y ahora se puede trabajar con ellos como si vivieran a la vuelta de tu casa.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p><em>¿Maltrabajar en la web afecta el mercado local?</em></p>
<p><a href="http://stocklogos.com/" target="_blank">StockLogos</a> es un vulgar mercado de logotipos rechazados. Empecé ahí porque vi una oportunidad de ganar un dinerito extra sin hacer nada. Solo subí un montón de logos rechazados y ya. Se vende uno cada cuatro o cinco meses. En realidad el ingreso es marginal pero ¿A quién le dan pan que llore? Yo sé que ofrecer mis logos rechazados a una fracción del precio en StockLogos es malo para la profesión. Un negocio serio no escatimaría en una buena identidad gráfica. La mayoría de compradores de StockLogos son changarritos en EEUU, al menos no estoy afectando el mercado local.</p>
<p>~Héctor</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¡Diseñando, que es gerundio! –el diseño gráfico e industrial en el centro de México</title>
		<link>http://sadabombon.com/disenando/</link>
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		<pubDate>Sat, 01 Dec 2012 20:36:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Diseño]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 13]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[Diseñar es agarrar algo enredado, verlo, analizarlo, mezclarlo, editarlo, voltearlo de cabeza y convertirlo en algo digerible. ~Begoña Barinagarrementeria &#160; El propósito del diseño es responder a una necesidad mediante la creación; el modo en que se responde determina una forma, el aspecto de esta forma es la estética. En el entendimiento popular, el diseño [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Diseñar es agarrar algo enredado, verlo, analizarlo, mezclarlo, editarlo, voltearlo de cabeza y convertirlo en algo digerible.</p>
<p>~Begoña Barinagarrementeria</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>El propósito del diseño es responder a una necesidad mediante la creación; el modo en que se responde determina una forma, el aspecto de esta forma es la estética. En el entendimiento popular, el diseño es únicamente estética para el deleite. En realidad la estética es como la cara de una persona: es una expresión de todo lo que es y que no está expuesto a simple vista. Y la estética no es sinónimo de belleza o encanto; a mí se me hace más interesante mirar la cara de Mickey Rourke que la de Madonna. La pregunta que lo lleva a uno a convertirse en diseñador es: ¿por qué las cosas son como son?, ¿por qué la pata de una mesa Luis XV es curva?, ¿por qué las pantallas de cine son más anchas que las televisiones?, ¿por qué las letras de los libros siempre tienen patines y las de las señales de tránsito no?.</p>
<p>~Héctor Muñoz Huerta</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>&nbsp;<br />
Cada día hay más oferta laboral en el Bajío para los diseñadores gráficos e industriales; distintas empresas e instituciones valoran cada vez más el trabajo que hacen los diseñadores; cada semestre se incrementan el número de escuelas y universidades que ofrecen cursos, diplomados y licenciaturas de diseño gráfico e industrial; cada día hay más tiendas, galerías y exposiciones de diseño en las distintas ciudades de Querétaro y Guanajuato. Un diseñador podrá ser (muy) poco valorado y su trabajo poco remunerado, pero por lo menos se está discutiendo el tema. Quizá no es el diseño como disciplina lo que está de moda, pero sí la conversación en torno al diseño. El diseño está presente en gran parte de nuestras conversaciones y actividades, quizá de forma superficial y vana, pero está. En el centro de México, la discusión en torno al diseño es latente y creciente.<br />
&nbsp;</p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>El diseño en México, me parece, pasa por un momento histórico importante, y la región del Bajío tiene mucho que aportar; estoy seguro que en los próximos años será una región latente. La clave será que todo lo que sucede ahora y lo que suceda en el futuro pueda de alguna manera conectarse entre sí para que sea un esfuerzo en común y no esfuerzos aislados, es decir, que los diseñadores, los espacios de difusión, las universidades, los congresos, las empresas y las instituciones públicas logren una mayor comunicación entre sí para que la región sea un motor en el tema del diseño en México.</p>
<p>~Carlos Torre Hütt</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>Bueno o malo, el diseño en el Bajío ha incrementado, aunque sigue sigue siendo un poco artesanal, sobre todo en los pueblos pequeños. El mejor diseño está en las ciudades grandes, en León y Querétaro. […] Aquí en el Bajío se suele confundir el diseño con un trabajo técnico. Diseñar es mucho más que aplicar una u otra técnica; diseñar es observar, analizar, aterrizar, desarrollar y controlar. Es un proceso muy largo, y para valorarlo hay que considerar todos los pasos.</p>
<p>~Daniel Bravo</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<p>&nbsp;<br />
El diseño está íntimamente relacionado, más que con el tiempo, con el espacio en el que se desenvuelve. El diseño le da forma a unos contenidos, a una voz, a un mensaje. Si el espacio es pequeño (pensemos en un pueblo), los mensajes que ahí se expongan serán igualmente pequeños, por lo que el diseño tendrá pocas posibilidades de exploración. En cambio, si el diseño se despliega en una ciudad (y una ciudad no es sino un conjunto y una mezcla de pueblos, es decir, de voces y opiniones), sus caminos serán mucho más amplios y alargados. En cierta forma, el diseño es el reconocimiento de un espacio dado.</p>
<p>Una prueba fehaciente de que el diseño cobra cada día más relevancia en el Bajío es el crecimiento que han tenido ciudades como Querétaro y León. Estas ciudades han tenido un crecimiento sobre todo externo, es decir, en los últimos años han recibido todo tipo de personas. Si después del ‘85 sólo recibíamos chilangos, ahora recibimos, además, personas y familias del norte del país. Nuestras ciudades han dejado de ser pueblotes porque han ido agrupando distintas voces y puntos de vista. En este sentido, el diseño que producimos en el centro de México es el mejor reflejo de nuestra urbanidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>El diseño tiene que ver con generar un cambio: un punto de vista. Se trata de transformar conceptos.</p>
<p>~Denisse Piña</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h3><span style="color: #ff0000;">Hablamos de diseño</span> con Denisse Piña</h3>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #008080;"><em>¿Cómo ves el diseño gráfico e industrial en el Bajío</em>?</span></p>
<p>Veo mucha competencia, mucha oferta, mucha información… pero muy poco fondo, profundidad y concepto. Reflexionamos poco sobre nuestro bagaje cultural como para decir que hay un diseño auténtico del Bajío, y hasta incluso mexicano. Adicional a ello, veo el diseño subestimado a ser un <em>plus</em>, la gente no entiende el diseño porque somos nosotros, los propios diseñadores, los que muchas veces no entendemos lo que es nuestro trabajo. Esa dualidad e idea orgánica y equilibrada del diseño (función-forma), cuesta mucho y muchas veces ni siquiera la comprendemos.<br />
&nbsp;<br />
<span style="color: #008080;"><em>Cada día hay más oferta laboral, instituciones que valoran cada vez más el diseño, escuelas que ofrecen cursos y licenciaturas especiales; ¿observas una especie de</em> bomm?</span></p>
<p>En estos últimos años ha crecido la oferta educativa, eso es muy bueno y es un gran paso, pero aún así no ha habido un cambio radical de cómo se acoge la profesión en el «mundo real»; es muy difícil conseguir becas para estudios de posgrado en diseño, por ejemplo. En el Bajío ahora hay un <em>boom</em> por los productos de diseñador, algo así como esas mini tiendas de los museos con cosas «bonitas», pero eso es una forma muy inocente de hablar de un <em>boom</em>, pues no se relaciona con un cambio en la forma de pensar y de concebir el diseño, de construirse como diseñador.<br />
&nbsp;<br />
<span style="color: #008080;"><em>¿Cuál es tu visión sobre el diseño; qué idea del diseño tienes?</em></span></p>
<p>Me gusta pensar el diseño como algo necesario, pero invisible, como una red; algo que te haga pensar la misma cosa desde ángulos distintos; me gusta pensar que con el diseño puedo cambiar la visión de algo; que puedo dar muchas respuestas a una pregunta y que escojo la mejor para decirlo; me gusta pensar que el diseño es humano y sincero. Al final de cuentas, el diseño lo hacemos personas para personas, y eso es lo más importante. Mi trabajo de diseñadora editorial lo veo como el de una traductora; para traducir debo de comprender bien, estar ahí con todos mis sentidos, ser lectora, ser usuario y desde ahí proyectar. Retarme a conocer lo que no sé y ver desde otro punto lo que ya sé, construir y deconstruir constantemente.<br />
&nbsp;</p>
<hr noshade="noshade" size="1" />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>El mejor diseño es casi invisible, o muy sutil; para llegar a eso que es casi invisible hay que pasar por largos procesos de análisis y síntesis.</p>
<p>~Jacobo Zanella</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h3><span style="color: #ff0000;">Hablamos de diseño</span> con Jacobo Zanella</h3>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #008080;"><em>¿Cómo ves el diseño gráfico e industrial en el Bajío?</em></span></p>
<p>El mejor diseño, creo, está en las ciudades grandes. Luego hay grandes destellos de buen diseño en ciudades secundarias, como Querétaro o Guanajuato, pero los clientes están a la altura de la ciudad, así que muchas de esas agencias tienen que limitar su imaginación. Definitivamente no hay buen diseño en las ciudades pequeñas (Tequisquiapan, etc.) o en los pueblos (Bernal, etc.). El buen diseño, casi siempre, es proporcional al tamaño de la ciudad. Con el Internet y la dilución del concepto oficina, hay diseñadores y otros profesionales que ya pueden vivir donde sea, incluso en el campo, y desde ahí hacer cualquier cosa, aunque los estímulos de la ciudad siempre estarán reflejados en el diseño.<br />
&nbsp;<br />
<span style="color: #008080;"><em>¿Ves alguna especie de identidad; los diseñadores de Guanajuato y Querétaro se parecen en algo?</em></span></p>
<p>Yo no veo una identidad, lo que veo es que se intenta copiar una identidad que existe en otro sitio, y que tal vez ni sea auténtica. México tiene una vasta tradición formal prehispánica y posthispánica, y eso explica un poco la falta de conceptos funcionales en el diseño, es decir, muchas veces el concepto es la forma misma. (Comparado con países de sociedades ultra racionales y aburridos como Suiza, en donde el diseño es casi opuesto al de aquí.) La mayoría de los diseñadores de las ciudades grandes siempre están copiando o reinterpretando lo que ven en revistas y en la web, cosas que se producen en Londres, NY, Tokyo. Piensan que eso es estar a la vanguardia. Ignoran el <em>brief</em>, su condición local, su responsabilidad con el tiempo y el espacio.<br />
&nbsp;<br />
<span style="color: #008080;"><em>Aunque, como dices, no existe una personalidad clara del diseño hecho en el Bajío, sí existe por acá una discusión latente y creciente en torno al diseño, ¿no crees?</em></span></p>
<p>El ascenso de la clase media (en todo el mundo), la necesidad cada vez más grande de los <em>commodities</em>, el crecimiento del turismo, la exploración cada vez más fácil de nuevas gastronomías, el acceso electrónico a todo tipo de medios, todo eso incita un <em>boom</em> de diseño, pero no directamente de la calidad sino de la cantidad. Las personas, todas, valoran cada vez más el diseño porque cada vez más tienen más exposición a él. Es un cambio casi invisible. Estaría muy bien que comience a pasarle al diseño –y a todos los servicios– lo que le está pasando a algunos productos como la cerveza, el pan o los maratones: que se hagan locales, que el consumidor encuentre placer en consumir algo de su región, de sentirse parte de un círculo, no de una línea.<br />
&nbsp;</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-6817" alt="Diseño en el centro de México" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/12/disec3b1o2.jpg" width="640" height="392" /></p>
<address align="center"><em><span style="color: #B3B3B3;">Casa Gutiérrez Nájera.</span></em></address>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Espacios y tiendas de diseño</h3>
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%">
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">Casa Gutiérrez Nájera</span><br />
Un espacio dedicado a la difusión y promoción del diseño en todas sus disciplinas. Promueve principalmente a diseñadores y arquitectos del centro del país.<br />
5 de Mayo 114, centro histórico de Querétaro.<br />
<a href="http://www.casagutierreznajera.com" target="_blank">www.casagutierreznajera.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Museo Nacional de Artes Gráficas</span><br />
Concentra y expone objetos relacionados con la impresión gráfica. Ahí está, por ejemplo, la prensa «Juan Pablos», que formó parte de la primera imprenta en América.<br />
Pasteur Sur 40, centro histórico de Querétaro.<br />
<a href="http://www.museodeartesgraficas.com" target="_blank">www.museodeartesgraficas.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Espacios</span><br />
Muebles de diseñador para casas y oficinas.<br />
Juan Caballero y Osio 226, en Querétaro; Avenida Paseos del Moral 330, local 8, en León.<br />
<a href="http://www.tiendaespacios.com" target="_blank">www.tiendaespacios.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Shop Suey</span><br />
Diseño mexicano, art toys, playeras y distintos accesorios. De vez en cuando, organizan exposiciones.<br />
Allende Norte 17-B, centro histórico de Querétaro.<br />
<a href="http://www.shopsuey.mx" target="_blank">www.shopsuey.mx</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">La Central</span><br />
Galería y tienda que expone y promueve a los artistas y diseñadores locales.<br />
Av. Prolongación Tecnológico 950, Plaza Mall, Querétaro.<br />
<a href="http://www.lacentralgaleria.com" target="_blank">www.lacentralgaleria.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Qbox</span><br />
Diseños únicos y estimulantes. Mobiliario experimental.<br />
Av. Prolongación Tecnológico 801, 2do piso, Querétaro.<br />
<a href="http://www.cubosymas.com.mx" target="_blank">www.cubosymas.com.mx</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Holograma Urban Shop</span><br />
Tienda de diseño mexicano independiente.<br />
Av. Universidad 33, centro histórico de Querétaro.</li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Crioll Estudio</span><br />
Muebles contemporáneos para casa y oficina.<br />
Circuito Álamos 98, 1er piso, Álamos 2da Sección, Querétaro.<br />
<a href="http://crioll.tumblr.com" target="_blank">crioll.tumblr.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Hecho a Mano</span><br />
Ropa, accesorios y artículos de decoración.<br />
5 de Mayo 60, centro histórico de Querétaro.</li>
</ul>
</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%">
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">Bodega Design Shop</span><br />
Objetos de decoración y servicio de diseño de interiores.<br />
Industrialización 4, Álamos 2da Sección (dentro de La Fábrica), Querétaro.<br />
<a href="http://www.facebook.com/BodegaMx" target="_blank">facebook.com/BodegaMx</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Arrozconlechemamá</span><br />
Productos cotidianos de diseño contemporáneo con identidad mexicana: floreros, tazas, macetas, platos, vasos, teteras, tapetes, etc.<br />
<a href="http://www.arrozconlechemama.com" target="_blank">www.arrozconlechemama.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">DeLorean</span><br />
Calzado y vestimenta urbana: tenis, carteras, sombreros y libretas, todo hecho a mano.<br />
<a href="http://www.delorean.com.mx" target="_blank">www.delorean.com.mx</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Canica Toy Lab</span><br />
Fábrica de juguetes ecológicos y socialmente responsables.<br />
<a href="http://facebook.com/CanicaToyLab" target="_blank">facebook.com/CanicaToyLab</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Confeccionario</span><br />
Fábrica y tienda de diseño. Confeccionan ideas e impulsan el diseño mexicano.<br />
<a href="http://confeccionario.tumblr.com/" target="_blank">confeccionario.tumblr.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Ciudad Q</span><br />
Inventario territorial.<br />
Catálogo de diseñadores jóvenes queretanos.<br />
<a href="http://www.ciudadq.mx" target="_blank">www.ciudadq.mx</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Epicentro Creativo</span><br />
Un grupo (en León) que genera distintas actividades alrededor de la arquitectura, el diseño industrial y el diseño de interiores. En dos palabras: diálogo urbano.<br />
<a href="http://www.epicentrocreativoleon.com" target="_blank">www.epicentrocreativoleon.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Mi Museo Universitario De La Salle Bajío</span><br />
Colección de piezas artesanales guanajuatenses y exhibición de diseño gráfico, industrial y pictórico.<br />
Av. Universidad 602, Lomas del Campestre, León.</li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Hunt lab</span><br />
Diseños hechos a mano con alto valor agregado.<br />
Av. Américas 602 &#8211; 201, Col. Andrade, León.<br />
<a href="http://www.thehuntlab.com" target="_blank">www.thehuntlab.com</a></li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Oro Negro Shop</span><br />
Exhibición y venta de diseño gráfico e industrial.<br />
Picacho 201, loc. 5, Col. Jardines del Moral, León.</li>
<p>&nbsp;</p>
<li><span style="color: #ff0000;">Sabrosura Gráfica</span><br />
Colectivo visual que elabora, principalmente, carteles. Exposiciones en el Antik Café.<br />
Baratillo 16, centro histórico de Guanajuato.</li>
</ul>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
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