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	<title>Sada y el bombón &#187; Edición 17</title>
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	<description>revista independiente de cultura urbana en el centro de México.</description>
	<lastBuildDate>Wed, 17 Dec 2014 16:40:30 +0000</lastBuildDate>
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		<title>El festival ideal –Nuestra cartelera de fiestas y espectáculos: lo que tuvimos y lo que podríamos tener</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Aug 2013 18:32:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Eventos y festivales]]></category>

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		<description><![CDATA[En los 80s la cartelera del centro de México era mucho más limitada, no había tanto concierto, obra o festival. Ahora nos damos el lujo de andar de selectivos, pero los eventos siguen siendo dudosos y un poco tramposos –por ejemplo, nos tocó, quizá por la comedia, un José José sin voz para este mes de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En los 80s la cartelera del centro de México era mucho más limitada, no había tanto concierto, obra o festival. Ahora nos damos el lujo de andar de selectivos, pero los eventos siguen siendo dudosos y un poco tramposos –por ejemplo, nos tocó, quizá por la comedia, un José José sin voz para este mes de agosto.</p>
<p>Nos gusta retratarnos como lo que somos, pero también como lo que nos gustaría ser. Y quizás dentro de todo eso: un evento inventado es la mejor representación de nuestra creciente urbanidad. ¿Cuál sería el evento ideal de nuestra región? Algo donde el público, el gobierno, la inversión, el espacio y los contenidos del evento se encontraran en la misma página. ¿Dónde sería?</p>
<p>Pongámonos soñadores y pensemos que alguien organiza el acontecimiento del Bajío: un festival que sea el resultado de la historia, la cultura y el desarrollo de nuestras ciudades. Quizás no el más representativo pero sí el más actual y contemporáneo.</p>
<p>Para este ejercicio de suposición, les presentamos el quimérico evento del bimestre: la Bienal de Arte Universitario de Guanajuato (BAUG).<br />
&nbsp;<br />
<h3>La Bienal de Arte Universitario de Guanajuato</h3>
<p>La BAUG es el máximo encuentro latinoamericano de artistas, museos, galerías y poetas emergentes; la celebración de la cultura universitaria en una de las ciudades más estudiantiles del país: Guanajuato.</p>
<p>Del 19 al 29 de septiembre, sus calles y callejones serán los escenarios de exposiciones, pabellones, conferencias y eventos culturales enfocados en las nuevas propuestas artísticas. Un evento que completa y acompaña al Festival Internacional de Cine, al Cervantino y –ya que andamos aquí con la fantasía a todo lo que da– al Festival Universal del Pambazo.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Los imperdibles de la bienal</h3>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El Centro Universitario de las Artes «La Mina».</span> Empotrado en un cerro con vista a la ciudad de Guanajuato y de construcción subterránea (como una mina, pero cultural), este nuevo centro artístico es el escenario central de las exposiciones y conferencias de la bienal.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">El Pabellón Invitado.</span> Los suecos vienen de invitados y son los encargados de intervenir el interior (y exterior) de la Alhóndiga de Granaditas, con todo y concierto conceptual de The Knife en la explanada del monumento histórico.</li>
<li><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">La conferencia de Marina Abramovic.</span> </span>Como invitada especial, la artista serbia dará una conferencia en la Universidad de Guanajuato y, se rumora, hará un happening en el atrio del templo de San Diego. «Todo acá bien loco y conceptual», dicen los provincianos.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Exhibición de exvotos urbanos.</span> Muestras pictóricas de la espiritualidad urbana contemporánea: «No existe el ateísmo; todos creemos en algo». Una exposición que contempla nuestras tradiciones religiosas y nuestras convicciones espirituales: de la fe novohispana al Ateísmo Contemporáneo.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">La fiesta universitaria. </span>Tantos estudiantes y extranjeros convierten a los bares, cantinas y terrazas de la ciudad en el lugar ideal para pasar una muy buena fiesta y rematar el día con un tour etílico. Recomendamos darse una vuelta por El Incendio y, allá arriba por La Valenciana, El Fusilado.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Los encuentros de poesía y hip hop.</span> Desde Londres, Kate Tempest presenta su historia hablada y musicalizada <em>Brand New Ancients</em> en el Teatro Juárez. También habrá algunos slams con poetas nacionales: la imperdible lucha de versos y metáforas.</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Participa en la convocatoria, viaja a Berlín</h3>
<p>La BAUG es, ante todo, un escaparate para los jóvenes talentos. Su convocatoria es de las más esperadas entre los estudiantes de distintas disciplinas: solamente diez artistas son seleccionados para exponer su trabajo en el Pabellón Emergente de la bienal; ahí, en medio de curadores, compradores de arte y mirones. Además el premio se completa con una residencia artística de seis meses en Berlín (totalmente patrocinada).<br />
&nbsp;<br />
<h3>¿Cómo llegar?</h3>
<p>La forma más rápida de llegar a la BAUG es por la nueva línea MEX-GDL del tren rápido (que hace escala en San Juan del Río, Querétaro, San Miguel de Allende, Guanajuato, León, Aguascalientes y Guadalajara). El trayecto aproximado desde el DF hasta la estación de Guanajuato es de una hora y media (¡guau!).<br />
&nbsp;<br />
<h3>De vuelta a la realidat</h3>
<p>Después de tanta fantasía, viene el golpe de la verdat. Y para nosotros eso significa reconocer que acá hay mucho evento patito: esos que no llegan a su segunda edición y aquellos (muchos, demasiados) que se inventan las oficinas de turismo. Aún con todo eso, hay veces en que las cosas coinciden, los planetas se alinean o a alguien se le ocurre la grandiosa idea de traer eventos impensables, del tipo que hacen invertir la migración: los chilangos hacen el viaje hasta nuestros recintos.</p>
<p>A continuación rescatamos los eventos más sobresalientes en la historia moderna del Bajío (dejando fuera a las persistentes fiestas del Bicentenario); un recuento de algunos de nuestros sucesos más repletos y significativos:<br />
&nbsp;<br />
<h3>Top 5: eventos memorables del Bajío</h3>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El Mundial del 86 (1986). </span>Después de que Colombia declinara ser la sede del Mundial, México volvió a ser (por segunda vez) el encuentro pambolero más grande del país. Para Querétaro significó ser una de las 12 sedes de la Copa y terminar la construcción del Estadio Corregidora, donde se jugaron varios partidos de la selección alemana, danesa, escocesa y española.</li>
<li><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Rod Stewart en Querétaro (1989).</span> </span>Como el Corregidora seguía bastante nuevecito, a algún empresario (¿o a Pepsi?) se le ocurrió traer a Rod Stewart a Querétaro y no a la Ciudad de México, justo cuando ningún artista internacional daba un peso por venir al país. Dicen que gracias a esa melena ahora tenemos a Lady Gaga aventando fuegos pirotécnicos y conciertos <em>non-stop</em> (el precursor de los conciertos pop de alto presupuesto).</li>
<li><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Juan Pablo II en San Juan de los Lagos (1990).</span> </span>El gran destino de las peregrinaciones del Bajío recibió al Papa Juan Pablo II en su segunda visita (de cinco) con una de sus tradicionales misas para el pueblo mexicano. El campo alrededor de la Basílica de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos (la segunda más visitada del país) estaba a tope ese día.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">El agua milagrosa de Tlacote (1991). </span>A inicios de los 90s, Tlacote adquirió dimensiones míticas cuando el dueño de un rancho aseguró que su yacimiento mineral tenía propiedades milagrosas. El lugar recibió miles de visitas de enfermos (crónicos y terminales) que venían de México, Norte y Sudamérica; autobuses y filas kilométricas se amontonaban para beber un poquito del agua curativa.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Arcade Fire en Guanajuato (2010).</span> En su edición 38, el Cervantino trajo a la banda Arcade Fire y nos regaló uno de los conciertos más memorables de los últimos años. Luces, guitarras y muchísima de la atmósfera épica que acompaña a su impresionante disco <em>The Suburbs</em>.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Ingeniero vs. Hipster: el ingeniero que trabaja en parque industrial contra el hipster que hace cosas «creativas» en el centro de la ciudad</title>
		<link>http://sadabombon.com/ingeniero-vs-hipster/</link>
		<comments>http://sadabombon.com/ingeniero-vs-hipster/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 22:23:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Versus]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuestra perenne clase media categoriza nuestros trabajos en dos: los mecánicos y los ingeniosos. El burócrata tiende a ser mecánico; el freelancer, ingenioso. Dentro de estas dos categorías, la apoteosis del trabajo mecánico está encarnada en el ingeniero que trabaja en un parque industrial. Normalmente el ingeniero vive en un suburbio, tiene un auto relativamente [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestra perenne clase media categoriza nuestros trabajos en dos: los mecánicos y los ingeniosos. El burócrata tiende a ser mecánico; el <i>freelancer</i>, ingenioso.</p>
<p>Dentro de estas dos categorías, la apoteosis del trabajo mecánico está encarnada en el ingeniero que trabaja en un parque industrial. Normalmente el ingeniero vive en un <a href="http://sadabombon.com/centrovssuburbios/">suburbio</a>, tiene un auto relativamente nuevo y se dedica a optimizar procesos productivos.</p>
<p>En el otro extremo está el trabajo ingenioso. Normalmente lo viste y calza un hipster genérico. Vive en una zona céntrica, se va caminando a su trabajo y demuestra todas sus habilidades «profesionales» en tuiter. Claro, la comida del tuitero casi siempre está patrocinada por grandes marcas (industriales) que invierten en, digamos, publicidad y diseño web.</p>
<p>Por supuesto, esta es una parodia de nuestros trabajos clasemedieros («pobre no más, desarrollado aún no», dice un libro). Siendo serios y no monos, tendríamos que decir que los ingenieros suelen ser, claro, ingeniosos y que los trabajos creativos son casi siempre un tanto mecánicos.</p>
<p>En todo caso, cada mañana el tráfico laboral en las ciudades del Bajío se divide en dos: ingenieros que salen de la ciudad a concentrarse en parques industriales y hipsters que se quedan en el centro de la ciudad, en la zona más concentrada, a tratar de distraerse. Este es, pues, un versus que enfrenta a los atentos contra los despistados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%">
<h3>Ingeniero</h3>
</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%">
<h3>Hipster</h3>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Trabajo emblemático: </strong>Director de operaciones en Safran, Bombardier o GE.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Trabajo emblemático</strong>: </strong>Director creativo en una «boutique» de publicidad.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Transporte: </strong>el forzoso (y fanfarrón) auto.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Transporte</strong>: </strong>la bici plegable de bambú.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Paisaje: </strong>matorrales, autopistas y humos sospechosos.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Paisaje</strong>: </strong>plazas, monumentos y personajes sospechosos.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Vecinos laborales: </strong>Pemex, bodegas industriales y traileros.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Vecinos laborales</strong>: </strong>oficinas de gobierno, cantinas y franeleros.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Uniforme: </strong>imperioso: casco, lente, calzado protector y pluma Bic en la bolsa delantera de la camisa.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Uniforme</strong>: </strong>inexistente, aunque por querer ser diferentes todos terminan viéndose iguales.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Garnacha mañanera: </strong>los Twinkies o los Runners de la cleptómana maquinita expendedora.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Garnacha mañanera</strong>: </strong>el taco sudado de la doña de la esquina o el guajolote del mercado.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Ruido urbano representativo: </strong>los vuelos BJX-MEX («se te fue el avión, mano»).</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Ruido urbano representativo</strong>: </strong>campanadas eclesiásticas («inspiración divina, we»).</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%">
<h3>Ingeniero</h3>
</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%">
<h3>Hipster</h3>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Compañeros de trabajo: </strong>los mismos que los de la universidad: robots predecibles.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Compañeros de trabajo</strong>: </strong>poetas malogrados, artistas plásticos de clóset y <i>stand-up comedians</i>.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Comedera: </strong>estilo internado: en el comedor de la empresa..</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Comedera</strong>: </strong>estilo albergue: en la fonda de Doña Pelos.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Contra el mal del puerco: </strong>supervisar la máquina industrial punzocortante; estar en babia resulta fatal.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Contra el mal del puerco</strong>: </strong>un café irlandés, pero sin café. Luego, una «siesta creativa».</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Destellos: </strong>post apocalípticos.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Destellos</strong>: </strong>de una ciudad ¿cosmopolita?.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Junta con el cliente: </strong>en la sala de juntas, aunque no hay clientes, sólo jefes y visitantes corporativos.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Junta con el cliente</strong>: </strong>pensar en donas en un café que está al lado de una fuente danzarina.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Normas: </strong>ISO 9001 y procesos Ishikawa, Misuno y Hattori Hanzo.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>N<strong>ormas</strong>: </strong>ser «creativo», es decir, decir cosas «cagadas». Mams.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Fantasía: </strong>llegar a la NASA y relanzar el programa Apolo.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>Fantasía</strong>: </strong>reunir las frases publicitarias y publicarlas en forma de poemario.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong>After office: </strong></strong>alitas de pollo y cerveza extranjera (Budweiser) en un bar de franquicia.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong><strong><strong>After office</strong></strong>: </strong>gin-tónic adulterado en una cantina tremebunda pero, uy, «muy alternativa».</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Permacultura urbana –Estilos de vida sustentables y perdurables en las ciudades del Bajío</title>
		<link>http://sadabombon.com/permacultura/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 19:15:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>

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		<description><![CDATA[La estadística común dice que el mundo tiene más habitantes urbanos que rurales. Para el 2050 más del 80% del territorio de «los países desarrollados» (gran disfemismo) estará urbanizado. Los habitantes de las grandes ciudades (el DF, por ejemplo) explican esta migración urbana a la manera de Mahoma: «son los provincianos, esos campiranos, esos cándidos, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La estadística común dice que el mundo tiene más habitantes urbanos que rurales. Para el 2050 más del 80% del territorio de «los países desarrollados» (gran <a href="http://sadabombon.com/eufemismos/">disfemismo</a>) estará urbanizado. Los habitantes de las grandes ciudades (el DF, por ejemplo) explican esta migración urbana a la manera de Mahoma: «son los provincianos, esos campiranos, esos cándidos, los que caminaron hasta aquí, los que llegaron a ensanchar las dimensiones de esta ciudad». Los que nacimos y crecimos en rancherías lo vemos al revés: «quizá la montaña no fue a Mahoma, pero la ciudad, esa sí, vino a nosotros, deveritas».</p>
<p>Ni lo uno ni lo otro. La operación aritmética que siguen las ciudades no es la suma, sino la multiplicación. Las ciudades no se expanden, sino que se reproducen. «Vamos a las ciudades de la ciudad de México», tendríamos que decir. O, para ponernos provincianos, Juriquilla no es suburbio de Querétaro, sino una ciudad dentro de otra ciudad. Una matryoshka: una cebolla (pelamos capas, nos lloran los ojos).</p>
<p>Todo esto para decir lo que no es del todo obvio: rural y urbano son conceptos culturales, no espaciales. O, para decirlo de otra forma, la urbanización del mundo difumina, poco a poco, la dicotomía entre el campo y la ciudad. La cultura rural puede existir dentro de una ciudad. Y a eso le llamamos (oh, por fin emerge el punto): agricultura urbana. O permacultura, que es un concepto un tanto más amplio y profundo, una contracción que indica cómo el cuidado de la tierra y las personas permanece –o puede permanecer– a pesar del exagerado consumo urbano.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>La virtud consiste en encontrar el punto medio entre el la abundancia y la penuria.<br />
~el Aristóteles permacultural</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Permacultura: cultura permanente</h3>
<p>Más que traer a la ciudad rasgos campiranos, la permacultura trata de crear una cultura permanente, anti desechable. O incluso ir más allá y hacer de lo desechable algo perdurable. Crear un estilo de vida que aproveche al máximo los recursos naturales y humanos. Y hacerlo con conciencia e imaginación, es decir, observando las enormes diferencias entre los verbos «aprovechar» y «explotar». Existen muchas acciones permaculturales. Ponemos aquí algunos ejemplos concretos y cotidianos, ejemplos un tanto burdos o, para decirlo con una palabra orgánica, chabacanos.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Grados de permanencia cultural</h3>
<p><span style="color: #ff0000;">Alimentación</span><br />
<span style="color: #008080;">Grado cero:</span> comer una sopa maruchan y un lonchibón frente a la tele.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> cocinar productos locales y orgánicos comprados en la tienda vecina.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> complementar lo anterior con verduras de tu propio huerto.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> comer puras cosas de tu propio huerto y presumir tu «desnutrición orgánica».</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Transporte</span><br />
<span style="color: #008080;">Grado cero:</span> ir al Oxxo de la esquina en tu Hummer y tocar el cláxon mínimo tres veces.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> usar, por lo menos para distancias cortas, la bici. O los pies.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> usar las ciclovías en una bici chatarra ahora restaurada.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> construir tu propia bici con el bambú que plantaste en tu huerto.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Educación</span><br />
</span><span style="color: #008080;">Grado cero:</span> ser el líder del Sindicato Estudiantil de los Últimos Días.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> ir a una escuela que tenga un enfoque ambiental y social.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> utilizar las hojas en blanco de tu cuaderno de primaria en las clases de maestría.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> autoproclamarte doctor honoris causa en la <em>Local Hñahñu Huerto University</em>.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Saneamiento</span><br />
</span><span style="color: #008080;">Grado cero:</span> hacer baño de burbujas en tu jacuzzi todos los martes, jueves y martes.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> esperar el agua caliente poniendo una cubeta debajo de la regadera.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> tratar el agua jabonosa de la regadera para reutilizarla en tu huerto urbano.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> bañarte sólo y exclusivamente cuando llueve, y enjabonarte con la savia de los árboles.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Vivienda</span><br />
</span><span style="color: #008080;">Grado cero:</span> vivir en un departamento de acero y concreto con un sistema de AC integral.<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> suplir el AC con techos altos, ventanas grandes y ventiladores recargables.<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural:</span> pintar e impermeabilizar tu casa de adobe con productos orgánicos.<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> dormir en la choza que tú mismo construiste y cobijarte con los moscos que succionan las mieles de tu desgracia.</p>
<p><span style="color: #b42079;"><span style="color: #ff0000;">Composta</span><br />
</span><span style="color: #008080;">Grado cero: </span>«echo las colillas del cigarro al jardín, ¿eso es composta o ké ago?»<br />
<span style="color: #008080;">Grado orgánico:</span> «mezclo la basura orgánica en un tambo con tierra y aserrín».<br />
<span style="color: #008080;">Grado permacultural: </span>«el baño seco que tengo me permite compostear mi ππ y mi kk».<br />
<span style="color: #008080;">Grado ridículo:</span> «¡maestra, la composta de mi mamá se comió mi tarea!»<br />
&nbsp;<br />
<h3>Tsaya: la ecocasa queretana</h3>
<p>En junio de este año cinco personas rentaron una casa en el centro de Querétaro. Desde entonces la están reestructurando para crear ahí una ecocasa: una vivienda autosuficiente que además sirva para demostrar que en la ciudad es posible tener un estilo de vida distinto, más consciente, eficiente y respetuoso con medio ambiente. «Un estilo de vida más saludable», dice Paw, una de las integrantes del <a href="https://www.facebook.com/pages/Tsaya/146897562181081" target="_blank">proyecto Tsaya</a>.</p>
<p>«Nos conocimos por el movimiento Transición Querétaro, una red de proyectos sustentables», dice Bacho, otro de los integrantes. Buscaban una casa en el centro de la ciudad: «aquí hay muchas personas de diferentes ramas interesadas en este tema de la permacultura». Además de estar en el centro, querían una casa con jardín o con un espacio amplio para poder experimentar técnicas de permacultura. Así fue como los cinco (Paw, Yoyis, Karol, Bacho y Edy) se fueron a vivir juntos, para compartir experiencias y, también, para abaratar la renta de la casa. «La idea es tratar de producir lo más que se pueda sin malgastar recursos».</p>
<p>El concepto de ecocasa viene del de ecoaldea. Una ecoaldea es una vivienda donde un grupo de personas comparten un terreno para, entre todos, consumir lo que ellos mismos producen. «Agroecología –dice Paw–, que es algo que va más allá de lo orgánico; la agroecología es un sistema cerrado y sostenible que consiste en regenerar tierra y aprovechar mejor los recursos propios». Existen granjas, por ejemplo, donde el campesino produce comida orgánica pero consume sopa maruchan. La agroecología evita eso. Es un sistema sano con un flujo cerrado que promueve que los productos generados en comunidad se consuman por la misma comunidad.</p>
<p>«Queremos tener una ecoaldea, pero en la ciudad», dice Karol. Se trata de cambiar la ciudad, a un ritmo lento y con acciones pequeñas, pero reales. Querétaro es una de las ciudades de México con mayor –y más acelerado– crecimiento. La permacultura es un concepto mucho más sencillo y lento. «Pero con el puro hecho de que esta ecocasa exista –dice Karol– es suficiente; pronto la gente podrá ver lo que nosotros estamos haciendo aquí, podrá ver una cultura urbana diferente».</p>
<p>Esta ecocasa está aprovechando lo mejor de las dos culturas, la rural y la urbana. «Un amigo siempre dice que el mayor recurso de una ciudad es la gente; aquí podemos aprovechar el inmenso capital humano que tenemos y podemos compartir nuestros productos y nuestras experiencias de forma más fácil y cercana», dice Paw.</p>
<p>La permacultura exige acciones, no sólo ideas. Se trata de experimentar distintas cosas y aprender cuáles funcionan según un contexto específico. Por eso estas cinco personas están creando esta ecocasa. «Hay muchas cosas que se pueden hacer en la ciudad, con espacios reducidos –dice Yoyis–; aquí estamos probando qué tanto podemos hacer, cómo podemos aprovechar mejor los espacios. El estilo de vida de esta ciudad nos ayuda mucho. Aquí en Querétaro es más fácil, aquí podemos preocuparnos por este tipo de cosas. Hacer esto es incluso nuestra responsabilidad; si podemos, lo hacemos». Karol, Yoyis, Paw, Bacho y Edy lo están haciendo, y muy bien.</p>
<p><span style="color: #008080;">Proyectos de la ecocasa Tsaya. </span>Tener huerto orgánico, techo verde, baño seco, tratamiento de aguas jabonosas, captura de agua pluvial, horno de adobe, composta, filtro de agua natural, muros de adobe, pintura natural. «La idea es que con los talleres que ofreceremos y con los productos que produciremos, la renta se pague sola; la idea es que sea una casa sustentable».</p>
<p><span style="color: #008080;">Habitantes. </span>Karol prepara su tesis del doctorado, Yoyis es dentista, Paw es diseñadora industrial y arquitecta natural, Bacho es publicista y músico, Edy es un arquitecto que ejerce como publicista.</p>
<p><span style="color: #008080;">Dirección. </span>Damián Carmona 15, centro histórico, Santiago de Querétaro, Querétaro. CP 76000 México.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Los kunis y el multitrueque</h3>
<p>Los cinco integrantes de la ecocasa Tsaya más otras 30 personas de Transición Querétaro están participando en un programa piloto de multitrueque. Desarrollaron una moneda propia llamada kuni con la que pueden adquirir distintos productos. Yoyis, por ejemplo, es dentista y le acaban de pagar una consulta en kunis. Ahora, con sus kunis, puede ir a tomarse algo a La Biznaga o a comerse unas pizzas a La Vieja Varsovia y pagar en kunis. Hay carpinteros, restaurantes, cafés, arquitectos, consultores e invernaderos involucrados en este programa piloto.</p>
<p>El sistema es sencillo: 1 kuni = 1 peso. La idea, obviamente, no es crear un sistema financiero alternativo –eso sería un tanto ingenuo–, sino reducir la economía a una escala comprensible y, por tanto, confiable. No se trata de crear el banco local de kunis, sino de crear una red entre personas afines para poder intercambiar productos que se crearon con una filosofía similar. Reducir la escala para poder entender cómo funcionamos, y a partir de ahí comenzar a desarrollar una (perma)cultura diferente.</p>
<p>Según los integrantes de la ecocasa, el programa Kuni está funcionando. Esperan unir pronto a más personas y establecimientos.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Grupos y redes permaculturales en Querétaro</h3>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000; line-height: 1.5em;"><a href="https://www.facebook.com/pages/Transici%C3%B3n-Quer%C3%A9taro/303258666440005?fref=ts" target="_blank">Transición Querétaro</a></span>: red comunitaria de proyectos sustentables.</li>
<li><span style="color: #ff0000;"><a href="https://www.facebook.com/rutaahimsa" target="_blank">Ruta Ahimsa</a></span>: talleres y cursos de sustentabilidad regenerativa.</li>
<li><a href="http://nayaax.mx/" target="_blank">Na Ya’ax</a>: talleres y productos para tener una vida sustentable.<a href="http://nayaax.mx/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://bioconstruyendomx.wordpress.com/" target="_blank">Cultura de la sensibilidad</a>: tele maíz, permacultura, bioarquitectura, eco aldeas.<a href="http://bioconstruyendomx.wordpress.com/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://huichol.com.mx/" target="_blank">Huichol</a>: jardines alternativos.<a href="http://huichol.com.mx/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://mercaditoqueretano.com/" target="_blank">Mercadito Queretano</a>: mercado de productos regionales.</li>
<li><a href="https://www.facebook.com/lagallinaverde" target="_blank">La Gallina Verde</a><span style="color: #333333; line-height: 1.5em;">: comedor y tienda orgánica.</span><a style="line-height: 1.5em;" href="https://www.facebook.com/lagallinaverde" target="_blank"><br />
</a></li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>En San Miguel de Allende</h3>
<ul>
<li><a href="http://tosma.mex.tl/" target="_blank">TOSMA</a>: tianguis Orgánico San Miguel de Allende.<a href="http://tosma.mex.tl/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://naturasma.com/" target="_blank">Natura</a>: permagricultura urbana.<a href="http://naturasma.com/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://www.lossurcos.org/" target="_blank">Los Surcos</a>: asociación de agricultores orgánicos.<a href="http://www.lossurcos.org/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="mailto:organicgardeningcoop@gmail.com" target="_blank">OGC</a>: The Organic Gardening Coop.<a href="mailto:organicgardeningcoop@gmail.com" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://viaorganica.org/" target="_blank">Vía Orgánica</a>: escuela/granja/tienda/restaurante.<a href="http://viaorganica.org/" target="_blank"><br />
</a></li>
<li><a href="http://de-temporada.com/" target="_blank">De Temporada</a>: farm restaurant.<a href="http://de-temporada.com/" target="_blank"><br />
</a></li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Tener conciencia del mundo –mi primer acercamiento a la permacultura, por Denisse Piña</h3>
<p>Hace algunas semanas tomé un curso de permacultura en Querétaro (con los de Ruta Ahimsa). Como tenía mucha curiosidad y como quiero empezar a sembrar algunas cosas en mi casa, pensé que sería una buena idea conocer más del tema. Error prejuicioso 1: en el curso no vimos nada de huertos urbanos. Aunque es un tema relacionado, la permacultura es un conjunto mucho, mucho más grande; los huertos son sólo un subconjunto, uno pequeñito.</p>
<p>Cuando llegué al curso, había dos chicas embarazadas hablando de que ambas querían su parto natural. Se intercambiaron datos de parteras en Querétaro y San Miguel. Todo lo querían lo más natural posible (O_O). Me di cuenta que estaba rodeada de personas que por alguna razón tenían la inquietud de «cambiar algo de su vida» y hacerla más natural, ¿más consciente? Eso es la permacultura desde mi punto de vista: pensar, hacer y diseñar las cosas teniendo consciencia del mundo.</p>
<p>Entender la permacultura es complejo. Como tenemos otro modelo de pensamiento, luego luego decimos que eso es hippie, pero en realidad lo hippie sigue siendo parte del mismo modelo en el que vivimos. Esto de la permacultura es un cambio total, no sólo de forma, sino también de contenido y, sobre todo, de acción. Un cambio de dirección de 180º de cómo vives ahora. La permacultura se asocia más a prácticas antiguas que a prácticas nuevas, pero se postula como una de las soluciones a las demandas que está exigiendo el mundo. La permacultura es escuchar y sentir el ritmo del planeta.</p>
<p>La primera acción que nos propusieron de permacultura es dejar de usar el inodoro de agua y empezar a usar un «baño seco». Somos la única especie que defeca en el agua que toma. Ningún otro animal lo hace. Cuando escuché esto dije ¿qué, cómo, de qué me perdí? Sí, nos piden perderle el miedo a nuestra caca y dejar de cagar en el agua. Primero no lo entendía, pero después de esos dos días intensos de curso lo comprendí y ahora tengo mucho remordimiento cuando voy al baño.</p>
<p>¿Por qué el baño tiene que ser blanco, pulcro, superficialmente higiénico? Aunque escondamos la kk y la ππ, el baño continúa siendo la parte más sucia de la casa por todas las bacterias que vuelan cuando le jalas al inodoro (O_O).</p>
<p>Pocas veces pensamos en el ciclo completo de las cosas. Ya ni hablar de redes y conexiones…</p>
<p>En el curso de permacultura nos explicaron la mecánica del baño seco, nos hablaron del cuidado del agua y nos enseñaron a compostear nuestras desgracias. Es complejo, sobre todo en la ciudad. Discutimos también temas de agricultura urbana, preparamos tierra para cultivo, nos explicaron cómo remineralizarla naturalmente e hicimos un ejercicio para reproducir setas en un tronco. Nos hablaron de la importancia de la semilla y de los lazos que tiende hacia abajo y hacia arriba: nuestra historia y nuestra memoria. Vimos un poco de geobiología y otro tanto sobre la cosecha de agua. Finalmente, en el curso nos enseñaron a hacer repelentes naturales para limpiar nuestra casa.</p>
<p>En la permacultura lo más importante es observar, ver el todo antes que el detalle. Considerar siempre la periferia como ese espacio donde confluyen dos mundos y surge un tercero. Ver las cosas no como son ahora, sino como serán. Diseñar pensando en la comunidad espacial y temporal en la vivimos y viviremos. Con un poco de conciencia podemos crear mejores formas de vida, formas más libres y responsables.<br />
&nbsp;</p>
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		</item>
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		<title>Las mejores cocinas en Querétaro –Restaurantes y changarros que ponen toda su atención en la comida</title>
		<link>http://sadabombon.com/cocinas-queretanas/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 19:07:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo de la Garma]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Top 10]]></category>

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		<description><![CDATA[Busca primero el reino del sabor y su justicia divina. Y por añadidura, lo demás –el servicio, el ambiente– se te dará. ~Salmo glotón &#160; Un restaurante se evalúa por el servicio, la decoración, la relación calidad/precio, la música, el ambiente, la ubicación y, por supuesto, la comida. Pero a veces la comida es lo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Busca primero el reino del sabor y su justicia divina. Y por añadidura, lo demás –el servicio, el ambiente– se te dará.</p>
<p>~Salmo glotón</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
Un restaurante se evalúa por el servicio, la decoración, la relación calidad/precio, la música, el ambiente, la ubicación y, por supuesto, la comida. Pero a veces la comida es lo de menos. «No sólo de pan vive el hambre», dice el refrán.</p>
<p>Y sí. Aunque parezca extraño, el éxito de muchos restaurantes depende de lo que hacen fuera de su cocina y no dentro de ella. Las familias con niños pequeños, por ejemplo, suelen sacrificar la comida (¡y mucho más!) en pos de un restaurante con área infantil. La alberca de pelotitas sobre el sabor de la comida. Cada quien sus excentricidades…</p>
<p>Reunimos aquí a cinco de nuestros restaurantes o changarros preferidos. Lugares que frecuentamos, sobre todo, por la comida. «Sólo con pan se atasca el hambre».<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">1 &gt;</span> Kong Glocal Eatery</h3>
<p><em>5 de Mayo 87B (entre Altamirano y Río de la Loza), centro histórico.</em></p>
<p>Este pequeño lugar –aún con campana nueva en la cocina– se asemeja al Popocatépetl: está en constante fumarada. Eso no sería tan agradable si no fuera por lo que sugiere ese humo: la pura sabrosura. En el Kong comes en una nube de sabor. Delicioso.</p>
<p><span style="color: #008080;">Comedera representativa:</span> de entrada, una cecina al limón con guacamole y pan árabe; de plato fuerte, un stir fry de atún al curry, y de postre, un shortcake (la prueba fehaciente de que Dios existe).<br />
<span style="color: #008080;">Precio:</span> todo esto, más un agua fresca de, digamos, melón con romero, por $101. La pura gozadera.<br />
<span style="color: #008080;">Cocinero:</span> Adrian RO (cuando mezcla música se hace llamar Sonido Padrino).<br />
<span style="color: #008080;">Tip: </span>revisa en su Facebook (<a href="https://www.facebook.com/kong.glocaleatery.9?fref=ts" target="_blank">Kong Glocal Eatery</a>) los «especiales de sabadaba» y los «tiritos culinarios» (los miércoles de agosto hay luchas de chefs).<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">2 &gt;</span> Roberto’s</h3>
<p><em>Arteaga 151 (entre Nicolás Campa e Ignacio Pérez), en el centro.</em></p>
<p>A fe nuestra, Roberto’s tiene el mejor cabrito de toda la comarca. Es un restaurante familiar, en todos los sentidos: la familia cocina, sirve, administra y trata a sus comensales como si fueran también parte de la familia, y es que sí, de tan frecuentes ya muchos lo son.</p>
<p><span style="color: #008080;">Comedera representativa:</span> de entrada, unas fresquísimas y jugosas quesadillas de flor de calabaza; de plato intermedio, una sopa de elote; de plato fuerte, un cabrito, y de postre, una placentera sobremesa etílica.<br />
<span style="color: #008080;">Precio:</span> todo esto, sin las bebidas, por $245. Considerando el sabor de ese cabrito, una ganga.<br />
<span style="color: #008080;">Cocinera:</span> María Mejía de Quintanar.<br />
<span style="color: #008080;">Tip:</span> reposa el cabrito; cada dos o tres visitas, cámbialo por una cecina o –considerando la época– un chile en nogada.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">3 &gt;</span> Los Para-Dos</h3>
<p><em>Zacarías Oñate 3 (entre Prolongación Corregidora Sur y J. M. Truchuelo), en la Cimatario.</em></p>
<p>La comida yucateca de Los Para-Dos es digna de figurar, de menos, en la lista de los Patrimonios Mundiales declarados por la Unesco. Es más, seguro, incluso, aparece en el Popol Vuh. Es una fonda casera que provoca –casi obliga– el atascón de tacos. «A que no puedes comer sólo uno», diría Francisco Cervantes.</p>
<p><span style="color: #008080;">Comedera representativa:</span> de entrada, unos salbutes; de plato fuerte, un par de tacos de cochinita, y de postre, un taco de chile negro.<br />
<span style="color: #008080;">Precio:</span> con alguna agua fresca, unos $100.<br />
<span style="color: #008080;">Cocineras:</span> Claudia Sánchez Canterbury &amp; Josefina Hernández Ordaz.<br />
<span style="color: #008080;">Tip: </span>reserva un hueco para el exquisito pay de manzana (y después del pay, otro taco de chile negro).<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">4 &gt;</span> El Fogón del Camarada</h3>
<p><em>Ignacio Pérez 92 Norte (entre Universidad y Mariano Escobedo), en el centro.</em></p>
<p>Un amigo dice que no le gusta ir al Fogón porque su mamá cocina exactamente igual. <em>Lucky him</em>. La comida casera está <a href="http://sadabombon.com/category/en-peligro-de-extincion/">en peligro de extinción</a>, y el Fogón es algo así como el museo o la pinacoteca de la comida mexicana tradicional. Es una delicia sencilla y castiza.</p>
<p><span style="color: #008080;">Comedera representativa: </span>de botana, una cecina y un guacamole; de entrada, un fideo seco; de plato fuerte, un chamorro al guajillo, y de postre, un flan.<br />
<span style="color: #008080;">Cocinero:</span> aunque más de uno cocina, mencionaremos aquí a Andrés Puente.<br />
<span style="color: #008080;">Precio: </span>con un par de cervezas, no más de $250.<br />
<span style="color: #008080;">Tip: </span>acaban de abrir, por el mirador de los Arcos, el Fogón del Camarada Platino. Aunque la cocina sea prácticamente la misma y el lugar esté, digamos, moderno, recomendamos el tradicional.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">5 &gt;</span> Sopes de Jana + Tacos de don Juan</h3>
<p><em>5 de Mayo 239 y 235 (entre Circunvalación y 16 de Septiembre), centro histórico.</em></p>
<p>Existe una línea muy fina entre el restaurante casero y <a href="http://sadabombon.com/la-garnacha-sonambula/">el changarro de antojitos</a>. Los puestos de Jana y don Juan están justo en ese límite; no son restaurantes, pero lo que preparan está, sin duda, en la imaginaria lista San Pellegrino del queretano zampón.</p>
<p><span style="color: #008080;">Comedera representativa: </span>rebotar entre un local y el otro: tres tacos de copete, un sope rojo, dos tacos de copete, un sope verde, ¿ya no hay tacos de copete?, ¡pues un par de tacos de guisos!<br />
<span style="color: #008080;">Cocineros <em>cordon bleu</em>: </span>Jana y don Juan.<br />
<span style="color: #008080;">Precio:</span> dependerá de la voracidad de cada quien, pero no pasará de los $100.<br />
<span style="color: #008080;">Tip: </span>llega temprano, entre 8 y 9. Los dos lugares comienzan a servir a las 8. Los tacos de copete se terminan, casi siempre, antes de las 9.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Robarse a la novia –Sobre placeres deshonestos y deseos terrenales. Ah, la concupiscencia</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 19:05:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo de la Garma]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[En peligro de extinción]]></category>

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		<description><![CDATA[No ha existido un robo de novia más dramático y estremecedor que aquel escrito por Federico García Lorca en Bodas de sangre. En plenos festejos nupciales, después de casarse pero antes de que el matrimonio entre la Novia y el Novio fuera «consumado» (gran eufemismo), Leonardo agarra a la Novia, la trepa a su brioso [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No ha existido un robo de novia más dramático y estremecedor que aquel escrito por Federico García Lorca en <em>Bodas de sangre</em>. En plenos festejos nupciales, después de casarse pero antes de que el matrimonio entre la Novia y el Novio fuera «consumado» (gran eufemismo), Leonardo agarra a la Novia, la trepa a su brioso caballo y se escapa con ella al bosque.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>Que yo no tengo la culpa<br />
que la culpa es de la tierra<br />
y de ese olor que te sale<br />
de los pechos y las trenzas.</p></blockquote>
<p>&nbsp;<br />
Así justifica Leonardo su pasión desbocada. Mientras tanto, <a href="http://sadabombon.com/boda/">en la boda</a>, la Sonora Dinamita: ♫ Es-can-da-lo ♪ es un escándalo ♫</p>
<p>Algunos pueblos del Bajío siguen representando, a su modo, esta obra de Lorca. En Apaseo el Grande, por ejemplo, es algo común –y bastante corriente– que en plena fiesta de XV años el Chambelán se escape con la Quinceañera. Tras el vals, el Tímido niño que desde la primaria estuvo enamorado de la ahora quinceañera exclama: «¡Han huido! ¡Han huido! Ella y su Chambelán pelafustán. En la bici. Van abrazados, como una exhalación». ♫ Es-can-da-lo ♪</p>
<p>Esto sucede en nuestros pueblos, aunque cada vez con menos frecuencia. En nuestras ciudades sucede todo lo contrario. Para empezar, ya nadie se escandaliza de nada. Luego, si acaso alguien se deja robar, ese es el novio. Y, por último, ya no hay robos, sino puras devoluciones.</p>
<p>Hemos dejado de ser robables, ya no damos el ancho. Nos hemos vuelto correctitos, de nuestros pechos y nuestras trenzas ya no sale otro olor que el del bótox y el champú. Nos hemos vuelto cosmopolitas. Hemos perdido la tierra.<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Lectura vagabunda –Fotografía de Daniel Bravo</title>
		<link>http://sadabombon.com/lectura-vagabunda/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 19:01:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo de la Garma]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[Un amigo tiene en su cocina un calendario con fotos de vagabundos antes de ser vagabundos: bebés, niños y muchachones de clase media y mirada prominente. En esa colección, la foto del vagabundo actual no hace falta. Todos son más o menos genéricos, por lo menos en foto. Vagazombies. El que aparece aquí leyéndose a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un amigo tiene en su cocina un calendario con fotos de vagabundos antes de ser vagabundos: bebés, niños y muchachones de clase media y mirada prominente. En esa colección, la foto del vagabundo actual no hace falta. Todos son más o menos genéricos, por lo menos en foto. Vagazombies.</p>
<p>El que aparece aquí leyéndose a sí mismo su propia mano –nunca la experiencia de lectura había sido retratada de forma tan certera– es el vagabundo de nuestra cuadra. Hay muchos vagabundos más o menos populares en el centro de Querétaro. Este es uno de ellos. Todos tienen entre 50 y 60 años. Un mito urbano dice que en los 80s circuló un lote de ácidos adulterados. Dicen que los <em>junkies</em> de entonces se dieron un pasón que los dejó así: libres y desorientados. Vagabundos.</p>
<p>Antes de tomarle la foto a nuestro vecino errante –<a href="http://sadabombon.com/ocio-en-el-bajio/">el máximo representante del ocio que conocemos</a>– le preguntamos qué estaba leyendo. «El futuro que me deriva», nos contestó. Con su críptica respuesta nos dio una idea, hacer el reflejo exacto del calendario de nuestro amigo: una serie de retratos de empresarios, ejecutivos y trabajadores empedernidos recién retirados: adultos de clase alta y mirada decaída. El pasado certero es tan desgarrador como el futuro trunco.<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Fin de semana metropolitano –Las recomendaciones de un neoyorkino en la ciudad de México</title>
		<link>http://sadabombon.com/fin-df-2013/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 18:45:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Javier Jiménez-Belmonte]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes y paseos]]></category>

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		<description><![CDATA[En el Bajío tenemos una relación casi enfermiza con el DF. Aunque logramos escaparnos de ahí hace 10, 20 o 30 años, seguimos regresando cada que podemos. Somos como el asesino que vuelve al lugar del crimen. Hay algo patológico en volver, incluso como turista, a la ciudad de México. Pero no hay remedio: el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En el Bajío tenemos una relación casi enfermiza con el DF. Aunque logramos escaparnos de ahí hace 10, 20 o 30 años, seguimos regresando cada que podemos. Somos como el asesino que vuelve al lugar del crimen.</p>
<p>Hay algo patológico en volver, incluso como turista, a la ciudad de México. Pero no hay remedio: el DF es fatídicamente inevitable. Es una ciudad fascinante. Y no lo decimos con el asombro del provinciano ante la capirucha. No, lo decimos con conocimiento de causa y consecuencia: de ahí venimos y ahí volvemos.</p>
<p>De todos modos, para que nuestro posible asombro pueblerino no entorpezca la mirada hacia la ciudad de México, le pedimos a Javier Jiménez-Belmonte que nos recomendara algunos paseos de fin de semana. Javier es el extremo opuesto a un provinciano mexicano: un español que vive en Nueva York y que visita regularmente –casi, incluso, como nosotros– la ciudad de México. Esta es, pues, una mirada intermetropolitana (?).<br />
&nbsp;<br />
<h3>San Ángel y Coyoacán</h3>
<p>Cuando llegué por primera vez al DF, lo hice con la firme intención de visitar un lugar: la tumba de Luis Cernuda en el Jardín Panteón de San Ángel (muy cerca de Televisa). La visita a la tumba se acabó postergando cuatro años. Tal vez no es una recomendación muy festiva, pero a mí no me defraudó: la vía de tren que sirve de antesala al camposanto y que parece perderse entre patios, árboles y perros de una de esas ciudades-espejo en las que se multiplica y esfuma el DF; la perspectiva de la escalera de acceso a la avenida principal desde los arcos de entrada; el trasiego cotidiano de muertos y vivos (no encuentro mejor forma de explicarlo) en la oficina de información; y el resto a gusto personal del mitómano. En mi caso, fue la tumba de Luis Cernuda (me quedó pendiente la de Emilio Prados). Para otros podría ser la de Jorge Negrete, Remedios Varo, Pedro Infante o las que te ponga delante una caminata al azar (como ésta, cortazariana: «René. Te quisimos muchísimo»).</p>
<p>Después de la visita al cementerio, y dependiendo de los gustos y ánimos, recomiendo San Ángel o Coyoacán, ambos cercanos. Si San Ángel, una visita al atrio de la Iglesia de San Jacinto. Si Coyoacán, un paseo desde Miguel Ángel de Quevedo hasta el Jardín Centenario por Tres Cruces (en el número 11 murió y vivió Cernuda, para continuar con la mitomanía). Yo elegí el segundo. Como los cementerios suelen dar hambre, recomiendo un alto en el restaurante oaxaqueño La bella Lula (sobre Miguel de Quevedo). Exquisitos moles y tlayudas.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Palmas y Polanco</h3>
<p>A pesar de que en Prado Norte se corre el peligro del acento insufrible, los flequillos lánguidos y los bolsos de marca de las fresas y fresos de las megacasas de las Lomas, todavía merece la pena pasear por la calle, curiosear los imposibles arreglos florales de las tiendas del mercadito, comerse una hamburguesa en Rubens y hasta sentarse a la puerta del Society a tomarse un té de manzana y arándanos. Si el té le abre a uno las ganas de postre, merece la pena el siguiente paseo: seguir por Prado Norte hasta Reforma, cruzar Reforma hasta Prado Sur y de allí seguirse hasta Lomas de Virreyes. En el cruce de Aguiar y Seijas con la calle Vosgos (frente a un Soriana) está el mejor pastel de elote del DF (en la humilde opinión de un servidor): el del Finesse. No lejos de allí, en Monte Líbano, está el Café O. Un lugar un poco snob (librería, vinería, restaurante, <i>you name it</i>) que (si hay suerte y las señoras de las Lomas deciden quedarse en sus casas) puede resultar muy agradable para cenar.</p>
<p>En Polanco yo siempre acabo en el mismo sitio: la Cafebrería El Péndulo (a pesar del nefasto título). La selección de libros no es tan buena como la del Péndulo de Condesa, pero el lugar (sobre todo la terraza y las mesitas del segundo piso) es más agradable. Muy recomendable sentarse a leer y tomar algo en el segundo piso una tarde de lluvia. En cuanto a restaurantes, los hay a patadas. Yo prefiero la comida y el ambiente de Los Panchos (en Anzures), el fabuloso mole del Bajío (en Alejandro Dumas) y las tostadas de atún del Entremar (igual de buenas que las del Contramar en la Roma). Para comida y bebida internacional, los pisco sours del Osaka (en Masaryk) y cualquier cosa de la carta del Astrid &amp; Gastón en Tennyson. Para pasear, sin duda, Horacio.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Condesa y Roma</h3>
<p>Aquí la cosa se complica. Voy a intentar resumir mis actividades y lugares favoritos:</p>
<ul>
<li>Dar vueltas por Ámsterdam hasta completar el mapa imaginario del Hipódromo (recomiendo ver antes un mapa antiguo de la zona cuando todavía existía el hipódromo).</li>
<li>Sentarse un rato en los bancos de la fuente de Culiacán con Ámsterdam (un chorro gigante sobre un espejo de agua, como se dice ahora, con un encanto medio zen).</li>
<li>Curiosear en la librería FCE Rosario Castellanos.</li>
<li>Comer cochinita pibil en La Capital u ostiones a la francesa en Lampuga.</li>
<li>Pasear por Álvaro Obregón (si hay algún recital o cualquier otro pretexto, usarlo para entrar en la casa de Ramón López Velarde).</li>
<li>Visitar el David falso de la Plaza Río de Janeiro.</li>
<li>Echar un vistazo a la cartelera del Foro Shakespeare (en Zamora). Allí he visto el mejor teatro en el DF (con diferencia).</li>
</ul>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Centro histórico</h3>
<p>En el centro histórico me quedo con todo lo que hay y lo que dejó de haber en los alrededores de Santo Domingo, en especial con las antiguas imprentas del lateral porticado de la plaza. Un lugar que recomiendo para comer es el restaurante libanés Al-Andalus en Mesones 172, no muy lejos del Zócalo. Un lugar especial, en todos los sentidos.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Ideas y políticas públicas para mejorar nuestro estilo de vida</title>
		<link>http://sadabombon.com/politicas-publicas/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 18:32:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Propuestas y recomendaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[En la página seis de la revista impresa ilustramos nuestro barrio ideal. Un barrio con casas distintas (o cuando menos dintinguibles), parques con muchos árboles, una biblioteca pública, un cine pequeño, un zapatero, un bar, una panadería, un café… uso de suelo mixto. Un barrio donde se usa poco el auto y mucho la bici, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En la página seis de <a href="http://issuu.com/sadabombon/docs/edicion17" target="_blank">la revista impresa</a> ilustramos nuestro barrio ideal. Un barrio con casas distintas (o cuando menos dintinguibles), parques con muchos árboles, una biblioteca pública, un cine pequeño, un zapatero, un bar, una panadería, un café… uso de suelo mixto. Un barrio donde se usa poco el auto y <a href="http://sadabombon.com/la-bici/">mucho la bici</a>, la patineta y <a href="http://sadabombon.com/suplemento-el-caminante/">los pies</a>. Nuestro barrio ideal se basa no en los individuos que lo habitan, sino en las relaciones que el diseño urbano provoca entre los distintos individuos. Así, los espacios públicos son mucho más importantes que los privados, pues los privados existen gracias a los públicos.</p>
<p>En la ilustración tratamos de plasmar todas estas ideas. Ahora, pensando que este barrio ideal necesita su propia administración pública, pensamos en propuestas concretas no tanto para seguir con nuestra fantasía y crear desde cero nuestra colonia ideal, sino para pensar cómo podemos transformar la colonia en la que ahora vivimos. Seis propuestas para mejorar nuestros espacios públicos y nuestro estilo de vida urbano.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">1 &gt;</span> Transporte y vialidad</h3>
<p>Hace casi un año, en un <a href="http://sadabombon.com/contra-el-auto/">reportaje donde atacamos la cultura automotriz</a>, hablamos de la dictadura vial que ejerce el automóvil: más del 90% de las vialidades de una ciudad fueron construidas para satisfacer a menos del 20% de la población que tiene y se desplaza en auto. La mayoría de las personas nos movemos en camión, taxi, bici o doch (patas). Proponer <a href="http://www.redq.gob.mx/" target="_blank">credenciales de prepago para los camiones</a>, por ejemplo, no resuelve ningún problema sustancial, es mero maquillaje. Mejorar el sistema de pago no mejora el sistema de transporte, sino el de pago; es obvio. Mejor invertir en infraestructura: banquetas, ciclovías, paradas de camión reales, carriles (semi)exclusivos, etc. Además de, claro, regular las concesiones, las rutas y el –ahora raquítico– salario de los choferes.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">2 &gt;</span> Comercio público</h3>
<p>El comercio privado en espacios públicos se da por a) informalidad, b) capricho, c) negligencia o d) todos los anteriores (y posteriores). Tener ambulantes fijos es algo absurdo: si van a ser ambulantes, pues que se muevan; si van a ser comercios fijos, pues que se consoliden. En nuestras ciudades existen ambulantes que cada año renuevan una concesión que data desde, digamos, 1997. Con el dinero –público– adquirido de esos permisos, ya es hora de construirles un local, un mercado, un centro comercial en la alameda, o ya de plano en el centro histórico. Pero nah, ni lo uno ni lo otro. Existe una palabra que describe muy bien las políticas públicas ambivalentes: mediocridad. O esta otra: cobardía. Un poquito de valor y coraje le vendría bien a nuestra tímida determinación.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">3 &gt;</span> Planeación urbana</h3>
<p>Hay algo admirable en ver un trailer afuera de la tiendita de la esquina o en poder comprar «fina lencería» en locales que están dentro de edificios históricos. Uso de suelo mixto, que le dicen. No estamos en contra del mestizaje urbano, pero sí de los proyectos sin proyecto, la nula consistencia y el completo disparate. Proponemos políticas públicas integrales. Por ejemplo, cambiar el dañado adoquín del centro histórico al mismo tiempo que se renueva el drenaje, se implementa el cableado subterráneo y se prohíbe la entrada de vehículos de más de X kg que, tras dos o tres pasadas, vuelven a dañar los adoquines.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">4 &gt;</span> Obra pública</h3>
<p>Esta es la favorita de los políticos y los medios masivos de comunicación (otra forma de políticos). Obras grandototas, hartos millones, enormes titulares. El cacique en turno cortando el listón de una obra inconclusa mientras todo su gabinete vocifera: «¡se ve, se siente, la obra está presente!». Y ese es justo el problema: las obras verdaderamente necesarias ni se ven ni se sienten, por lo menos no en las primeras páginas de un periódico, tan asiduas al concreto y al acero. La obra pública relevante es prácticamente intangible: programas de desarrollo social, fomento de pequeñas empresas locales, desarrollo agrícola de Peñamiller, casa de la cultura en Tancoyol, red de bibliotecas comunitarias en Xichú…<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">5 &gt;</span> Discurso político</h3>
<p>Nuestros políticos sufren de logorrea y ofuscación: hablan y hablan para encubrir el significado de sus propias palabras. Son expertos creando pantanos lingüísticos. Aquí algunos ejemplos (con el nombre del padecimiento): «no soy el primero que hace esto, otros muchos, no sin esfuerzo…» (lítote y falsa modestia), «así, estoy aquí para volverles a repetir que…» (pleonasmo), «este incansable esfuerzo histórico» (hipérbole), «para favorecer a los adultos menores» (eufemismo de niño), «hombro con hombro» (cliché). Proponemos los consejos de George Orwell: evitar las figuras retóricas, la voz pasiva, las palabras rimbombantes y practicar la economía de lenguaje.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">6 &gt;</span> Límites políticos</h3>
<p>La propuesta política más común en la provincia es la descentralización del poder. Se ha logrado a nivel nacional e incluso estatal, pero no a nivel municipal; el alcalde en turno sigue teniendo más influencia que el presidente de colonos. Nuestra propuesta: dispersar el poder entre múltiples grupos participativos. Que el delegado, por ejemplo, tenga mayor capacidad de resolver un problema en su delegación que el presidente municipal. Y que el vecino tenga más influencia en la cuadra que el delegado. Ver la ciudad como un conjunto de centros; reforzar la concepción de barrios; delimitar el poder para tener acciones públicas directas, rápidas, certeras y mucho menos burocráticas.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>El ocio en el Bajío: un breve bestiario con los personajes más desocupados que habitan en el centro –y tal vez el resto– de México</title>
		<link>http://sadabombon.com/ocio-en-el-bajio/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2013 18:08:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 17]]></category>
		<category><![CDATA[Medios y entretenimiento]]></category>

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		<description><![CDATA[Luigi Amara comienza su libro La escuela del aburrimiento con una oración que Dostoievski escribió en Memorias del subsuelo: «todo tuvo su origen en el aburrimiento». Y es verdad, el tedio, la desgana y el sin quehacer son los motores de nuestro entretenimiento, incluso de nuestra productividad. Siempre andamos en busca de algo que postergue [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Luigi Amara comienza su libro <em>La escuela del aburrimiento</em> con una oración que Dostoievski escribió en <em>Memorias del subsuelo</em>: «todo tuvo su origen en el aburrimiento». Y es verdad, el tedio, la desgana y el sin quehacer son los motores de nuestro entretenimiento, incluso de nuestra productividad. Siempre andamos en busca de algo que postergue esa sensación de vacío y de malgaste. Y eso es lo que nos hace avanzar (hacia el siguiente vacío).</p>
<p>Si la más notoria <a href="http://sadabombon.com/campo-vs-provincia-vs-capital/">diferencia entre la capirucha y la provincia</a> es la cantidad de ocupaciones y posibilidades de ocio y entretenimiento, ¿cómo nos divertimos en el Bajío? Se supone que la vida acá es más tranquila y ligera, ¿entonces nuestro ocio es minúsculo? Pues no, resulta que nuestros pueblotes están colmados de seres más ociosos que en la ciudad de México: tenemos mucho tiempo para dilapidar.</p>
<p>La belleza del ocio está en su pluralidad: nadie lo disfruta igual. El tiempo libre es eso, libertad. Cada estilo de vida permite cierta diversión. Un hombre de negocios jamás asemejará su vagancia con la de un nini. Aún así, en su atareada agenda, el whiskey aéreo del ejecutivo es equiparable a la fiesta non-stop de un lastre en potencia. Lo mismo pasa entre el café de la tía y la ronda de shots de su sobrina; distintos modos, mismo fin: matar el tiempo zombie.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Bestiario del ocio: 12 personajes con distintos niveles de aburrimiento</h3>
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%">
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El Godínez</span><br />
Jornadas de trabajo interminables y un espíritu de productividad total, es decir, de medio pelo. El Godínez iguala su faceta laboral con la del tiempo libre: predecible, comercial y de creatividad nula.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> Haciendo fila para entrar a la sala 4XD del nuevo Cinépolis en Querétaro.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> 2.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">La ama de casa y/o el alto ejecutivo<br />
</span>Maduros, exitosos y plenos. Tanto la señora de la casa como el esposo organizan con lujo de detalle sus períodos de esparcimiento: toda diversión es el resultado de una cita con hora, lugar y compañía planeada.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se les ve?</span> A la señora, bruncheando en el Te Amo Café de Querétaro. Al ejecutivo, en una comida de negocios en El Caserío de Celaya. Cuando se juntan, van al Teatrito de La Carcajada en Querétaro y luego a un restaurante con los amigos.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> 4 que se vuelve 7 si son swingers.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El ingeniero industrial</span><br />
Su tiempo se le va entre los días laborales y el traslado al PI (gustan de los acrónimos: Parque Industrial). El ingeniero empaqueta todo su ocio los fines de semana. Si es casado: con los hijos; si anda solterito: «con una nena».<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> Tomándose unas chelas en el Wings Army de San Juan del Río y andando en bici de montaña los domingos por Guanajuato.<br />
<span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #008080; text-decoration: underline;">Nivel de ocio:</span></span> 3.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El hipster y/o chavorruco</span><br />
Joven (de edad, de espíritu o de los dos). Es de los más creativos a la hora de andar sin quehacer –y siempre se jacta de eso. Le fascina ir a talleres y compartir lo cool que es su macramé.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> En las inauguraciones del Museo de la Ciudad en Querétaro y luego en un bar como el Gracias a Dios.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> 6 que se vuelve 9 si también es nini.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El freelance</span><br />
¿Qué se sentirá borrar la línea entre trabajo y tiempo libre?, ¿dónde queda el ocio para una persona que trabaja desde su casa y bajo sus propias reglas? El freelance se sabe suertudo y dignifica su metaocio en nombre de todos nosotros. Eso sí, aunque desborda libertad, el freelance carece de orden y concierto.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> Tuiteando alegría los lunes, en matinés los martes y leyendo con una enorme sonrisa durante el insomnio de domingo. Vive en Celaya.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> incalculable, inconsistente.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El artista bohemio</span><br />
Vive de una beca gubernamental (Pecda, Fonca, etc.). Sus opciones de ocio son limitadas pero muy bien fundamentadas. Para él, tomar, divagar y contemplar son herramientas básicas de investigación.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> Paseándose por las calles, callejones y mezcalerías de Guanajuato (su favorita es El Fusilado, allá por La Valenciana).<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio: </span>7 que disminuye a 4 si tiene un trabajo.</li>
</ul>
</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%">
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El universitario</span><br />
Estudiante en el aula y maestro en la ociosidad: inventa fiestas en lunes, se va al extranjero por temporadas y le pide patrocinios a sus papás mientras decide qué quiere ser de grande –a éste le tenemos un poquito de envidia, es decir, nostalgia.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> En las miches más cercanas o en un bar/antro como Sirilo en Querétaro o el Grill en Guanajuato.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> un merecido 8.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">La monja</span><br />
Tierna, pura y siempre en compañía. Es divina. La monja se maneja un ocio <em>old-style</em>: aburrimiento disfrazado de productividad (espiritual). Aprovecha su vida contemplativa y caritativa para hacer algo, lo que sea, aunque –ociosa pura– sus acciones suelen ser bastante previsibles. Las monjas son maestras en el animado oficio del aburrimiento.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> Vendiendo pan y rompope, ayudando al prójimo y chacoteando cerca de la herrería de algún convento de Querétaro.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> un inmaculado 8.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El nini</span><br />
Aborrecido y tachado por la sociedad. El ocio es su razón de ser: no hace nada. Por fuera se ve que la pasa muy bien pero en sus adentros le urge –mínimo– juntarse con las monjas.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> Colándose en los talleres de algún centro cultural en San Miguel de Allende.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> 9.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">La niña bien</span><br />
Propia de los suburbios y de ocio inconsciente. Nunca sufre y disfruta de la buena vida con el papá o el esposo que se parece a papá. Se hace la tonta pero en realidad es muy inteligente (a su manera).<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> En el Margarita Blue del Club Náutico de Juriquilla, bien peinada y en busca del amor verdadero.<br />
<span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #008080; text-decoration: underline;">Nivel de ocio:</span></span> 9, aunque disimula un 7.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El heredero</span><br />
Es el nini en su versión mejor patrocinada. Viene de una familia de emprendedores, así que le hace su luchita cuando no anda despilfarrando: publica un libro de mesa, comienza su marca o pone un changarro.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> En la playa, lejos del Bajío o montando un negocio estilo La Fábrica (en Querétaro).<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> 9.</li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color: #ff0000;">El vago loco</span><br />
Pasa el día por ahí y por allá, haciendo que todo, absolutamente todo, sea ocioso. <a href="http://sadabombon.com/lectura-vagabunda/">Lee las líneas de su mano</a>, maldice a los transeúntes, inaugura baños públicos, come fritanga y le da el mal del puerco a las 10 de la mañana.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">¿Dónde se le ve?</span> Deambulando en las plazas y calles de los centros históricos.<br />
<span style="text-decoration: underline; color: #008080;">Nivel de ocio:</span> 10 y se multiplica al infinito si el vago vive en Apaseo el Alto.</li>
</ul>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Top 5 espacios de ocio en el Bajío</h3>
<ol>
<li><span style="color: #ff0000;">La Fábrica (QRO). </span>Nuestro Santuario al Ocio. El lugar funciona al mismo tiempo como teatro, café, restaurante, centro budista, centro artístico y shopping mall: el ocio multidisciplinario (<a href="http://lafabrica.org.mx/" target="_blank">lafabrica.org.mx</a>).</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Andador Libertad (QRO). </span>Desayuno en el Café Breton, boleado de zapatos en Plaza de Armas, discusión artística en la renovada Galería Libertad y comedera (chamorro), bebedera (mezcal) y pura gozadera (más mezcal) en la cantina Gracias a Dios.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Andador Matamoros (QRO). </span>El reflejo del anterior. Cafés, restaurantes, una galería recién estrenada (La Jaula), un muy buen bar (Bolena) y dos recintos culturales delimitando el espacio: el Museo de la Ciudad y el Cineteatro Rosalío Solano.</li>
<li><span style="color: #ff0000;">El Cine Club Universitario (GTO). </span>Entre la Universidad y el templo de la Compañía, en el Auditorio Euquerio Guerrero, hay puro cineocioso haciendo maratones de películas. Antes o después del cine club, el ocioso guanajuatense frecuenta El Lechón Ilustrado (Calle del Truco 5).</li>
<li><span style="color: #ff0000;">Mineral de Pozos. </span>La industria turística y las empresas de bienes raíces han tratado de hacer algo con el pueblo de Mineral de Pozos, pero no han podido: en Pozos nunca hay nada qué hacer. Es el paraíso de la desgana.</li>
</ol>
<p>&nbsp;<br />
<h3>San Miguel de Allende: la apoteosis de nuestro ocio</h3>
<p>San Miguel de Allende es un oasis de entretenimiento en medio de cerros y paisajes semidesérticos. Tierra de gringos jubilados, galerías de arte, bodas que duran un fin de semana y mirreyes en su faceta hippie. La ciudad es un gran templo al ocio y el esparcimiento sin sentido; atractivo para un fin de semana pero insoportable por largos períodos.</p>
<p>De los múltiples espacios ociosos que hay, rescatamos tres: <a href="http://fabricalaaurora.com/" target="_blank">La Aurora</a>, <a href="http://culturaalternativaelsindicato.blogspot.mx/" target="_blank">El Sindicato</a>  y, nuestro preferido, el <a href="http://instituto-allende.edu.mx/" target="_blank">Instituto Allende</a>. Fundado en los 50s, el Instituto Allende es el origen del ocio sanmiguelense. Con muchísimos talleres y licenciaturas relacionadas al arte, la escuela atrajo a veteranos de guerra, jubilados y estudiantes de verano que revivieron un pueblo en decadencia. Enhorabuena.</p>
<p>Nuestro fastidio termina siempre, en algún momento, con un «juímonos a San Miguel». En esa expresión le hallamos un hueco a la rutina: nos subimos al coche y peregrinamos, tediosos y desesperados, a la desmesurada distracción de sus bares, terrazas, hoteles, tiendas y restaurantes. San Miguel es la máxima expresión de nuestra ociosidad.<br />
&nbsp;</p>
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