Entras a un bar, pides una cerveza, sientes una mirada, volteas y… wink wink: alguien te cierra el ojo. Coqueteas. Primero con los ojos, luego con las cejas, ora con el pelo, ora con las manos. Hasta aquí todo bien, tout va bien. La razón: no se ha dicho una sola palabra. Pero tarde o temprano tendrás que decir algo. Y entonces recibes el reclamo: es que yo pensé que me querías. No, pues no, bueno, sí, te quería, y te quiero, ah, bombón, ¡te quiero!, vaya que te quiero, pero no de esa forma. ¿Cómo que no de esa forma? ¡Entonces de qué forma!
Las relaciones sentimentales están plagadas de malentendidos. Por eso, para tratar de hacer del wink wink un proceso menos equívoco y más civilizado, te presentamos este formato: la «Forma Eros-32». Descárgala, llena todas las casillas, imprímela y entrégasela a la persona en cuestión. Ella o él leerá la forma y sabrá a qué atenerse. Sobre advertencia no hay escándalo.
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