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Documentales: los favoritos y los que quisiéramos que se hicieran

El cine nació con una naturaleza doble; se bautizó dos veces; creció con el alma dividida. Dos miradas en un solo cuerpo: siameses. El negativo que al revelarse en positivo proyecta sentidos opuestos: uno mira al cielo, el otro se planta en la tierra: el documental y la ficción.

Los hermanos Lumière inventaron el cinematógrafo; Méliès lo popularizó. Y luego Hollywood lo mitificó. La llegada del tren de los Lumière fue superada por el viaje a la Luna de Méliès y casi aniquilada por la industria hollywoodense; era obvio: la nave espacial supera a la locomotora. «La sustancia del cine es el sueño, la fantasía»; el cine se encuentra en el humo del tren y no en los vagones. El que filma al último filma mejor, dicen que le dijo Méliès a los Lumière.

Pero el cine, como la vida, es una tómbola. Tras abrumarnos de realidad, nos refugiamos en la ficción; tras empacharnos de ficción, regresamos de vuelta a la realidad. «El cine es la realidad a 24 cuadros por segundo». El que filma primero filma dos veces, le dicen ahora los Lumière a Méliès. Regresa el cine documental.

Sí: los documentales vuelven a estar de moda. Crece la oferta y, sobre todo, la demanda. Habiendo visto un poco de la oferta y teniendo una que otra demanda, van aquí algunas recomendaciones tanto para ver como para hacer documentales:
 

Los favoritos del bombón

Man on wire. James Marsh documenta con cierta melancolía la hazaña de un loco: Philippe Petit, el equilibrista que en 1974 caminó de forma clandestina sobre una cuerda floja que pendía entre lo más alto de las Torres Gemelas de Nueva York. Como lo dijo Paul Auster: «el crimen artístico del siglo». Aquí el trailer.

Burden of dreams. Werner Herzog, cual misionero, entró con su cámara en lo más profundo del Amazonas para contar la historia de otro loco: uno que quería llevar la ópera a la selva: la conquista de lo inútil: Fitzcarraldo. Les Blank documentó la filmación de la película como si Herzog mismo fuera el propio Fitzcarraldo. Aquí algunos extractos.

Todos los de Herzog. Todos los documentales de Herzog son garantía, desde El país del silencio y la oscuridad (sobre los ciegos sordomudos) hasta el último: La cueva de los sueños olvidados (sobre las pinturas de la cueva de Chauvet). Es fácil encontrar los últimos: Grizzly Man y Encuentros en el fin del mundo. Aquí toda su filmografía.

Exit through the gift shop. Un documental que no es sobre Banksy pero sí es con y de Banksy, es decir, un atraco perfecto que ni es atraco ni es perfecto. Una especie de graffiti audiovisual que burla y desnuda los excesos comerciales del arte. La comedia del artista urbano más reconocido del mundo. Aquí el trailer.

Del olvido al no me acuerdo. «Vine a Comala porque me dijeron que acá había un documental», parece decir Juan Carlos Rulfo durante este documental que hizo sobre su padre. El retrato del mejor prosista mexicano a través de paisajes, ancianos, un escritor (Arreola), un poeta (Sabines), una viuda y un hijo. El trailer.

F for fake. Se sospecha que algunos lienzos de, por ejemplo, Modigliani y Matisse que cuelgan en las paredes de algunos museos no son sino del gran Elmyr de Hory, el máximo charlatán de la pintura desde Miguel Ángel. Orson Welles trata, en esta auténtica joya, la descarnada línea entre realidad y ficción. Aquí el inicio de la película.
 

Las demandas de Sada

La llegada al ombligo de la luna. Un documental sobre la llegada de los españoles a México. Martín Caparrós hizo uno sobre la Conquista (Crónicas mexicanas), pero no fue suficiente, exijo uno mucho más ambicioso. Uno producido por Herzog, escrito por José Luis Martínez y filmado por Orson Welles.

La maldita idea de recorrer el mundo. Inspirado en la vida de Immanuel Kant, quien vaya que sí conoció el mundo sin siquiera salir de su pequeño pueblo, este documental trataría sobre una de las actividades más sobrevaloradas y destructivas del mundo: el turismo.

Decepción aeromoza. Si los aviones son los nuevos barcos y las aeromozas los nuevos «oficiales de cubierta», ¿por qué diablos se comportan sin ninguna gracia? ¿Por qué existe una emoción en el marinero y puro trago amargo en la aeromoza? Este documental nos daría una respuesta.

Five seconds world. Un documental dirigido por algún británico de apellido Finnegan sobre todo lo que pasa en el mundo en cinco segundos, ¡todo! ¿Cómo el Aleph de Borges? Puede ser, pero no eterno; sería sólo un vistazo a una época específica. La traducción al español sería Parpadeo 2013.

Beschlussfassung. Tras su estreno, la incomprendida revista Cinepéndulo diría: «Un documental que esclarece las determinaciones del nombre y el entorno, la palabra y la naturaleza. El documental que hubieran hecho los oráculos griegos. En una palabra: fulminante».
 
Comparte los tuyos. ¿Cuáles son tus documentales favoritos, cuáles hacen falta, cuáles hacen sobra?
 


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