SB 24
Octubre - noviembre 2014
SB 23
Agosto - septiembre 2014
SB 22
Junio - Julio 2014
SB 21
Abril - Mayo 2014
SB 20
Febrero - Marzo 2014

Elogio de los ratones

Dedicado a Serrat:

Me encontré un ratón al volver a mi casa. Sucedió después de haber estado en una plática sobre coches de edición limitada, aviones privados, sueldos millonarios, posiciones relevantes y todas esas cosas que hacen que los ojos de la gente brillen. No entiendo cómo es que la gente se sube a mesas o sillas cuando aparecen ratones, y tampoco entiendo que los ojos de la gente brillen con tan suntuosas minucias.

Pues bueno, el ratón corría con toda lentitud, y se escondía con tan poca astucia y pericia, que concluí que aquel ratón estaba ahí para que yo lo atrapara. Así lo hice, lo metí en una cubeta y la tapé sin verlo. Me alejé un par de cuadras y en un baldío cercano, debajo de una farola, lo destapé y lo vi. Me acordé de aquello que escuché primero en Serrat, y que luego leí en Whitman: «la menor articulación de mi mano es capaz de humillar a todas las máquinas, y un ratón es un milagro capaz de asombrar a millones de incrédulos».

Me acordé de los aviones, los sueldos y las otras prodigiosas máquinas. Aquel ratón era el ser más hermoso y conmovedor del mundo, y por ese instante supe que a mí me bastaba un ratón. Lo miraba dentro de la cubeta, y él no intentaba nada. Quiero creer que no estaba asustado de mí, ni un poco. Lo miraba, y lo amaba. Incliné la cubeta y corrió a esconderse en unas ramas.

Volví a mi casa, diciendo que la vida me sonreía y me regalaba ratones. Le deseé a una prima, antes que encontrar un trabajo, una plaga de ratones. Imaginé que el mundo sería completamente distinto si de vez en cuando a todos los hombres, mayores y menores, distinguidos, importantes e insignificantes, se les aparecieran ratones así, para dejarse atrapar en medio de todos sus grandes negocios y tumultos, en medio de todo su esfuerzo diario, de todos sus anhelos, en medio de todo su trajinar de insignificancias y, también, de todas sus desgracias. Que entonces cada uno pudiera mirar a ese ratón que les regala la vida, como un paladín que vence y destierra todas las miserias, tristezas e imbecilidades humanas.

Me vino a la mente aquel personaje de Cortázar al que involuntariamente le salían conejos de la boca. Y bueno, me acordé de Serrat. Joan Manuel «prolífico en ratones» Serrat. El epíteto que hallo para el hombre que, conjurado con una guitarra, me ha cantado a mí y a tantísima gente que ni imagino, conmovedores y hermosos, ratones vencedores.

Gracias por todo, Serrat.
 


Artículos Relacionados:

Teatro en Querétaro - Sada y el bombón

«Rincones para la ficción» –un panorama del t...

Al conocido adagio sobre la silla y un hombre que pasa frente a ella como requerimientos mínimos para que haya teatro, esta ciudad parece haber s...

Leer más
Medios de transporte - Sada y el bombón

El transporte –los medios de transporte alter...

El funcionamiento de una ciudad depende en gran medida del movimiento interno que ella misma sugiere. Una buena planeación urbana es aquella que ...

Leer más

De calles y de barrios en Santiago de Querétaro

Muchas cosas han cambiado en la ciudad de Querétaro desde su fundación. Una de ellas tiene que ver con su nomenclatura de calles, a la que don Valentí...

Leer más

Esplín e ideal

Todo el ingenio y la mejor prosa de Juan Villoro no alcanzarían para describir la actuación de Belice en esta tarde epifánica; sus citas de la generación de Contemporáneo...

Leer más

Publicidad