En diciembre del año pasado, Querétaro aprobó una ley que prohíbe la exhibición de animales en circos. Querétaro es el primer estado del país en hacerlo. Enhorabuena, pues. Ya sólo falta pasar una ley que demuestre lo obvio: que las corridas de toros son circos también.
Los activistas en favor del derecho de los animales repiten una y otra vez el valor de su lucha: «protegemos a los que no pueden protegerse por sí mismos». De acuerdo, pero quizá podemos ir más allá: protejamos a los que pueden dañarse a sí mismos, es decir, a nosotros, los bípedos implumes –como nos llamaba Cortázar.
En una corrida de toros, la bestia más temible a la que se enfrenta un torero es aquella que lo empuja por la espalda: el público. En eso consiste la «danza» del matador, en torear a esos dos animales. Más que al toro, al que debemos proteger es a la bestia momentánea que está en las gradas.
El escritor chileno Rafael Gumucio lo dice mucho mejor: «no hay manera más certera de defender a los animales que salvar al hombre».
Combinar es, tal vez, uno de los verbos más utilizados –y puestos en práctica– en la juerga urbana. Nos gusta armonizar con todo y armonizarlo todo. Los colores textiles,...
Comienza la secuencia. Una cámara encuadra un escenario neoclásico. Entra a escena una belleza femenina. Cuerpo y movimientos de pasarela. Levita...
Después de un Óscar a «Mejor guión» y lo que pareció una eternidad, Her llegó a las salas mexicanas. La fotografía impresiona, la música a cargo de Arcade Fire y Karen O ...
He intentado, sin éxito, rechazar las invitaciones al coctel del mes en turno: el «evento cultural» de la ciudad. Lo he tratado de hacer varias veces ...