SB 24
Octubre - noviembre 2014
SB 23
Agosto - septiembre 2014
SB 22
Junio - Julio 2014
SB 21
Abril - Mayo 2014
SB 20
Febrero - Marzo 2014

Queso y vino –la Feria Nacional del Queso y el Vino en Tequisquiapan

La Feria Nacional del Queso y el Vino 2014 será del 23 de mayo al 8 de junio. Tres fines de semana, de jueves a domingo, en el parque La Pila de Tequisquiapan, Querétaro.
 
Dicen que para que un viñedo comience a producir buena uva hay que esperar, más o menos, cinco años de cosechas. Durante ese tiempo la vid se doma, el suelo se acomoda, los ciclos se estandarizan, la fruta se perfecciona.

Como en la mayoría de las cosas, hacer algo bien requiere de un período de ensayos, un montón de pruebas y errores que moldeen, en este caso, el viñedo. Algo así le pasó a la Feria Nacional del Queso y el Vino (FNQV). Tuvimos que esperar varios años –aciertos y desaciertos– para visitar el festival que siempre debió ser.

El día de hoy, la FNQV es la única –y la mejor– celebración alrededor del queso y el vino en el centro de México. Tras muchos ensayos, resulta ya admirable su alcance, los productores que participan, la tierra que representan y, sobre todo, las personas que cada año se interesan más por consumir productos hechos en el lugar donde vivimos: una región quesera y vitivinícola
que sin duda resulta excepcional.

El año pasado nos arrastramos a nosotros mismos a la FNQV –y decimos que nos arrastramos porque hace unos (muchos) años ya habíamos andado por ahí, en un evento donde el queso y el vino eran prácticamente sólo un adorno.

Años atrás, en medio del parque La Pila, Tequis montaba una cantinota con mucho vodka, whiskey, micheladas y personajes tan sospechosos como el quinceañero que confundió la carpa de la feria con el antro o los malacopas tempraneros (y uno que apenas va empezando). En resumen: íbamos a la feria a buscar una cultura del vino entre botellazos y señoritas que pedían «esos vinos que están al dos por uno, los de la etiqueta con el Santo Clos». En muchos años no volvimos a pisar ese lugar.

Bueno, sí. La verdad es que sí volvimos –cómo decirle que no a una fiestota. Y el año pasado nos sorprendimos. Después de entrar al parque, nos encontramos con otra cosa, con una feria que no habíamos visto: los shots de tequila fueron sustituidos por corredores atiborrados de quesos, vinos, panes y productos gourmet, los visitantes hacían picnics en las áreas verdes y todo el lugar se llenaba de sibaritas en potencia (curiosos catando por aquí y por allá). Sorpresivamente –y como debía haber sido desde un principio– todos estaban ahí reunidos para disfrutar del vino y la gastronomía local. La fiesta sigue pero el tono cambió, se dignificó. Una certeza: la feria de este año es el imperdible de la temporada.

Nada más reconfortante que ver un montón de personas reunidas por el bochorno de sobremesa, ese calorcito de celebración que es el vino. La FNQV es eso: una ovación de fin de semana a las mejillas sonrojadas y las pláticas interminables. El vino, más allá de ser líquido, es una atmósfera.
 

 

Feria reloaded

La FNQV es el reflejo de la situación quesera y vitivinícola que vive la región, el alcance del queso y el vino mexicano representado en un espacio donde se relacionan productores y consumidores.

Hace unos años la feria dejó de vender bebidas alcohólicas que no fueran vino. Y eso es lo que más nos gusta de la feria: su capacidad de mejorar, de educar y moldear a los visitantes que, en su mayoría, son entusiastas o curiosos del vino y la gastronomía.

Este año la FNQV viene más pulida y planeada: ahora las instalaciones se extienden a todo el parque La Pila (antes todo se concentraba en la primera sección), se abrirán más entradas, aparecerán nuevos espacios de exposición, los eventos musicales se diversifican. En síntesis: si la feria es un gran indicador del mercado gastronómico, entonces este año (por fin) se organizará una feria acorde a la creciente cultura del queso y el vino que hay en los alrededores.
 

Un viaje de fin de semana

Tequis por sí solo es un destino placentero: quieto, minúsculo y (según su último adjetivo administrativo) mágico. Ir cualquier fin de semana es encontrarse con un destino enfocado en el descanso, un letargo placentero, bien planeado. Aunque en época de feria el reposo se inquieta, el pueblo luce más vivo y concurrido: todo cierra más tarde y el espíritu gastronómico de la feria se propaga hasta los viñedos –a veces cae bien el desasosiego.

Propuesta de viaje: en vez de sacrificar a un amigo y designar un conductor responsable, hospédate en un hotel o renta una casa de fin de semana. Descansa, sal a comer, camina por el centro, vuélvete tequisquiapense por un rato. La feria es un gran pretexto para darse un respiro y disfrutar la gastronomía regional.
 

Eventos paralelos

Los viñedos queretanos se suman a esta celebración gastronómica con eventos como el Festival de la Paella (el 31 de mayo y 1 de junio en Cavas Freixenet) y, un fin de semana antes de la FNQV, el Festival Orlandi de Música y Arte (el 18 y 19 de mayo en Viñedos La Redonda). Consulta el programa de la feria y las fiestas paralelas en www.feriadelquesoyvino.com.mx.
 


Artículos Relacionados:

Verano - Sada y el obmbón

El verano urbano, una apología de la estación...

Probablemente, la mayor desgracia de pasar «de niña a mujer» sea pinchar la burbuja del verano. Hablemos, por ejemplo, de Susana, nuestra chica e...

Leer más

Cuando un concierto se transforma en pesadilla

Hay días en que hubieras preferido no levantarte de la cama. Lo peor que puede pasar en estas fechas es que ese día sea justamente cuando tienes que i...

Leer más

El festival Siguientescena 2014: las funcione...

El escenario. Luces angulares, sombras y reflectores. Cuerpos en movimiento. Las artes escénicas —teatro, danza y música— como nuestras máximas e...

Leer más
Conciertos - Sada y el bombón

Temporada de conciertos: canta más duro, bail...

Tenemos por acá dos grandes temporadas de conciertos. La primera es esta en la que estamos; empezó con el Vive Latino y terminará por ahí de juni...

Leer más

Publicidad