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Imagen © Guillaume Schiffman

«Provocation is my oxygen»; sobre Serge Gainsbourg y su muerte

Hace unos días vi Gainsbourg (Vie héroïque), una cochinada de película que conmemora la vida de Serge Gainsbourg.

Hace mucho tiempo, estudié francés por dos o tres años en la Alianza. Mi maestra, francesa –delgada, alta y en drogas– nos contó un día que Serge Gainsbourg había muerto (nadie sabíamos quién era; yo tenía 13). Nos lo contó tan exaltada que fui inmediatamente a comprar el disco. Unos años después, ya había olvidado el francés y el disco. Después lo rescaté. A veces lo ponía en fiestas y funcionaba, daba un tono. Pero no sabía más de Gainsbourg que eso: su disco de grandes éxitos y sus generalidades (mujeres, vicios, escándalos).

Lo volví a olvidar por unos años, hasta que tú, Sada, lo retomaste hace unos meses –más bien, a sus mujeres.

Luego Pau, una amiga, me dijo que se están haciendo cosas en Francia para conmemorar el 20 aniversario de su muerte. Busqué por ahí y me encontré con la película. Aquí está el trailer. Como dudé que la vayan a poner en Cinemex, la bajé y la vi. Me pareció una basura. Sí, tiene detalles, pero la película es una cochinada. Sólo te diré algo para que te des una idea de lo mal que está: desde el principio hasta el final de la película, sale una caricatura (¡una caricatura!) al lado del personaje principal: supuestamente representa el lado intangible de SG. ¿En serio? ¿Fue la mejor solución que se les ocurrió?

He pensado en volver a verla este fin, a otra hora, para ver si ahora sí «la entiendo», pero corro el riesgo que me desagrade más que la primera vez y perder el tiempo doblemente. Así que no lo sé.

Hoy se cumplen 20 años de la muerte de Serge Gainsbourg.

Hoy debería de estrenarse en todo el mundo el documental llamado Love on the beat (que en español podría llamarse Amor intenso o Amor erótico), dirigido por James Marsh (director de Man on Wire). El guión sería de…, la edición de…, el actor principal… (Por cierto, la semana pasada, James Marsh presentó su nuevo documental en Sundance, aunque no se ve tan tentador como Man on Wire.)

Nicolás Sarkozy (o el Canal Plus o alguien) habría encomendado la película cinco años atrás. Si Francois Mitterrand dijo en el funeral (1991) «él fue nuestro Baudelaire, nuestro Apollinaire… Llevó la música al mismo nivel que el arte», Sarkozy, en su empeño por llevar a Francia al terreno informal de Clinton-Lewinsky, habría previsualizado la hazaña de usar al entonces censurado Gainsbourg como el portador de la marca francesa de la actualidad: escandalosa, sexy, hiper-liberal. (Por cierto, todo lo Clinton-Lewinsky fue un escándalo inventado para ascender a Hilary al spotlight.)

La película, por supuesto plagada de desnudos y escenas salvajemente sexuales, expondría los límites máximos de un hombre vivo: su poder como hombre, su poder mediático, su abrumadora influencia sobre otros hombres y mujeres: un hombre como la humanidad completa, un hombre con «poderes» que trascienden por mucho los límites políticos y sociales: el hombre (uno) como el opresor de las masas (todos), pasando por sobre todos los establecimientos y las convenciones históricas. Un hombre –su tiempo, su espacio, sus circunstancias– que es infinitamente mayor que su humanidad.

Amor intenso, reseñada en 2041 (en los 50 años de la muerte de SG), se recordaría como la primera película comercial que dejó de mostrar a la mujer como un símbolo sexual y pornográfico y le cedió, por primera vez, ese lugar a un hombre, rompiendo con un paradigma universal practicado desde la época de los egipcios. «La liberación de la mujer no se completó sino hasta 2011, con la interpretación de… como Serge Gainsbourg […] pues le quitó a la mujer ese estigma sexual histórico».

«Provocation is my oxygen», dijo Gainsbourg una vez. La diferencia de él y los otros grandes personajes de la música del siglo XX (Lennon, Dylan, Elvis…), además de tener a las mujeres que todos querían, fue que SG rompió todo, arrasó con todo, incluso con él mismo. El uso de la provocación como origen del proceso creativo fue superior a toda comparación o referencia.
 


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