SB 24
Octubre - noviembre 2014
SB 23
Agosto - septiembre 2014
SB 22
Junio - Julio 2014
SB 21
Abril - Mayo 2014
SB 20
Febrero - Marzo 2014
Imagen © Lorenzo Hagerman

Heli

Comencemos con el título: Heli. No es Jeli, pero tampoco es Eli. La H es muda, pero no sorda: está ahí, aunque no la escuchemos. Porque, pensándolo bien, la H no es muda, lo que pasa es que nosotros no la oímos ladrar. La vemos, pero no la queremos escuchar. No somos sordos, lo que pasa es que la H aspira –asfixia– y eso nos hace, no sordos, sino sórdidos.

La cuarta acepción de la palabra sórdido es médica: «dicho de una úlcera: que produce supuración icorosa». Supuración: formar y echar pus. Nada agradable. Heli no es agradable.

Heli, la tercera película de Amat Escalante, es bestial y horrorosamente excepcional [al, al]. Excepcional por retratar, al mismo tiempo, la violencia íntima y sistémica de un país con una úlcera tremenda y brutal. Y excepcional, también, por lo profundamente cinematográfica que es: el western, el cinededo, la luz que acecha, alumbra y deslumbra al héroe. (Esa escena de Heli confesándose frente a la detective mientras el faro de un auto se acerca y pasa es genial.)

Planos abiertos y sentimientos cerrados; un horizonte eterno queriéndose cerrar y una sensación profunda queriendo salir. Ese es el drama en un western: la horizontalidad del plano luchando contra la verticalidad del personaje. Y viceversa.

El conflicto primero de Heli tiene que ver no con el narcotráfico y sus secuelas, sino con su esposa y su sexo. Ese ese el conflicto inicial y esa es la resolución. La violencia es primero íntima y luego social. Y luego otra vez íntima. El combate es siempre con nosotros mismos.

El espectador de Heli es esa señora que cocina mientras sus ¿hijos? torturan a un hombre en el cuarto de al lado. La violencia está en el torturado (que la está recibiendo y gestando), pero también en el torturador. Y sobre todo en el torturador pasivo, esa bestia sin reacción o articulación. Ese zombi.

O, incluso, la violencia está en la Tierra, no en el Hombre, a la manera de Bodas de sangre, Twin Peaks, El cielo árido, etc. «Que yo no tengo la culpa / que la culpa es de la Tierra». Esa es la tragedia de Heli.

Pero Heli es también una comedia. El héroe cumple su objetivo: tener sexo con su mujer. Eso es lo más violento –y esperanzador– de la película: el protagonista llega a su meta tras asfixiar a otro hombre. (Heli es el reflejo inverso del Anticristo de Von Trier: existe el Eros sólo tras el Tanatos.)

El bebé que espera la hermana de Heli es la película misma: nace del dolor. Procreamos violencia. Engendramos horror. Y eso duele, por supuesto, pero eso también da cierta esperanza: el dolor es nuestro y podemos hacer con él algo más, algo distinto. Algo como lo que hizo Amat Escalante: convertir el horror en luz y reflejarlo en nuestra oscuridad.

Amat Escalante es nuestro Faulkner.
 
Posdata

¿Quién es Gabriel Reyes, el coguionista de Heli? Lo único que sé es que escribe en tarjetitas, como Nabokov.
 


Artículos Relacionados:

A ciegas

Siempre soy un invitado al cine. Sé que vamos un día a cierta hora, pero no sé nada más. Nunca selecciono la película, nunca sé que voy a ver: voy porque respondo a una i...

Leer más
Documentales - Sada y el bombón

Documentales: los favoritos y los que quisiér...

El cine nació con una naturaleza doble; se bautizó dos veces; creció con el alma dividida. Dos miradas en un solo cuerpo: siameses. El negativo q...

Leer más
FICG - Sada y el bombón

El Festival Internacional de Cine de Guadalajara

Del 21 al 30 de marzo 2014. Consulta la programación del festival en: ficg.mx. Entre la Feria Internacional del Libro (FIL) y el FICG, Guadalajara ...

Leer más

Muestra de la Cineteca en Querétaro

No más cine palomero en Querétaro –por lo menos del 5 al 11 de mayo. La 54 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional llega este domingo al Cineteatr...

Leer más

Publicidad