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El respeto al derecho ajeno es Leicester

El aromático y delicioso olor a curry, los saris en los aparadores de las boutiques, las tiendas de abarrotes operadas por familias pakistaníes, hindús o bangladesíes, las mezquitas dispersadas a lo largo y ancho de zonas como Belgrave, Melton Road o Highfields, o el simple hecho de caminar por las calles de la ciudad poniendo atención a la gran variedad de idiomas que se escuchan es lo que hace de Leicester (Inglaterra) una ciudad única donde no existe el choque, sino la fusión cultural.

Voy a cumplir siete años viviendo en este lugar y una de las cosas que más me gustan, además de la diversidad étnica y cultural, es la tolerancia y el respeto tan profundos que se vive en Leicester a diario. Asiáticos, afrocaribeños y blancos conviven día a día en un ambiente libre de hostilidad y tensión a pesar de tener creencias, costumbres y gustos totalmente diferentes. Trabajan juntos en todos los sectores e industrias ofreciendo un verdadero ejemplo de una sociedad global civilizada.

Según el artículo de Jeevan Panesar A History of Leicester (publicado en la página de la BBC en noviembre del 2005), Leicester es hoy la primera ciudad del Reino Unido donde las minorías constituyen la mayoría de la población. El factor principal que impulsó la migración de tan diversos grupos étnicos fue la declaración del British Nationality Act en 1948, en el que se le otorgaba a todos los ciudadanos del Commonwealth el derecho de residir en el Reino Unido. Esto se hizo con la finalidad de motivar la migración, ya que al terminar la Segunda Guerra Mundial demasiados Británicos habían perdido la vida; no había suficiente fuerza de trabajo que ayudara a reconstruir el país. Muchos inmigrantes de India y Pakistán se instalaron en las áreas de Spinney Hill y Belgrave en Leicester, lugares donde el costo de la vivienda era bajo.

Otro factor que influyó considerablemente en la llegada de un alto número de inmigrantes fue el hecho de que en 1972 el General Idi Amin –presidente de Uganda en ese entonces– ordenara la expulsión de toda la población asiática que residía en ese país como parte de su política de «Africanización».

Hace varios años trabajé en una empresa farmacéutica en el centro de la ciudad y tuve la oportunidad de conocer a una persona que pasó por esto siendo apenas un niño. Nikesh nació en Uganda y cuando Idi Amin anunció que les daba 90 días a los asiáticos para abandonar el país, él, su madre y sus hermanos emigraron a Inglaterra como refugiados. Su padre se tuvo que quedar en Uganda porque no tenía dinero para viajar. Le dijo a su madre que se reencontraría con ellos cuando lograra llegar a Inglaterra. Eso no sucedió sino hasta dos años después. Durante esos dos años, él y sus hermanos no sabían si su padre seguía vivo, estaba preso o había sido asesinado. Su madre llegó sin saber hablar una sola palabra de inglés. A pesar de las circunstancias tan difíciles de su infancia, la familia se mantuvo unida y él y sus hermanos estudiaron en la Universidad. Nikesh era el dueño de la empresa farmacéutica en la que trabajé. Una persona increíblemente bien educada y llena de compasión y armonía que manejaba su negocio con una paz y un éxito que no he visto nunca en nadie más. Puedo decir que fue un honor para mi el haberlo conocido. Este no un caso aislado, es una de tantas historias de tantos inmigrantes que el destino ha traído a Leicester.

Desde que uno llega a la estación del tren –en Leicester no hay aeropuerto– los letreros y señalizaciones se encuentran escritos no sólo en inglés, sino también en Gujerati, Punjabi, Kutchi, Bengali, Hindi y Urdu, que son los idiomas más hablados después del inglés. Según el último censo (realizado en 2011), en Leicester se hablan más de 130 idiomas/dialectos. El gobierno realmente se esfuerza por mantener el equilibrio en todos los aspectos. La Ley de Igualdad de Oportunidades protege a los empleados contra cualquier tipo de discriminación –al solicitar un empleo, se piden los datos de origen étnico sólo para cuestiones estadísticas y aclaran que no es obligatorio proporcionar los datos. A la gente en las calles, restaurantes, tiendas, bares, etcétera, no parece importarle si la persona que va a su lado trae una burka o va en minifalda. Es muy refrescante ver cómo conviven personas de orígenes tan distintos en un mismo lugar respetándose, teniéndose consideración y viviendo cada uno a su manera y compartiendo algunos gustos en común, como es el caso de la comida: ¿sabían que el curry es la comida favorita de los Británicos? (Es una delicia ir a un restaurante hindú. La variedad de colores y aromas de los currys no tiene igual. Es una de las pocas comidas que además de comerse por la boca, se come por los ojos y por la nariz. Es un bombardeo de sensaciones total.)

Hace poco pasaron un documental en la tele que trataba el tema de qué significa ser Británico. Y la respuesta fue bastante compleja y variada, porque ser británico significa tantas cosas. Un británico es el taxista musulmán que ora en la mezquita a diario, es el oficinista sikh que usa turbante y ayuna durante el Diwali, es el rastafari de padres jamaiquinos nacido en Bradford, es la mujer que camina por la calle con una burka, es el niño pelirrojo que come fish and chips, es la ancianita blanca que se sienta en un parque a darle de comer a los pájaros… Mientras siga existiendo esa armonía y esa convivencia respetuosa a diario, seguirán llegando más y más personas de otros grupos étnicos a vivir tranquilamente en una ciudad donde las «minorías» son sólo un concepto académico.

El caso de Leicester no es tan diferente de lo que se vive en algunas ciudades de México, como Querétaro, donde ya existen empresas dedicadas a ofrecer servicios de reubicación y adaptación social y cultural para expatriados, familias extranjeras, ejecutivos y empresarios que llegan de todo el mundo. Según información proporcionada por una empresa que ofrece este tipo de servicios, hoy en día existen en Querétaro más de noventa comunidades extranjeras y operan más de quinientas empresas provenientes de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Japón, Corea, India, Venezuela y Canadá, entre muchas otras. Querétaro se caracteriza por su seguridad, su limpieza y por ofrecer una buena calidad de vida, detalles que han contribuido para que los inmigrantes hagan de ella su hogar. Costumbres, idiomas, creencias, comida, música se entremezclan diariamente sin dificultad alguna. Sin lugar a dudas podemos afirmar que en México también existen sociedades multiculturales civilizadas, donde la vida se vive y se comparte independientemente de las diferencias.
 


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