Nos hemos acostumbrado a los animales domésticos. Sobre todo a los perros. Si nunca hubiéramos visto uno y de pronto nos lo topáramos –elegante, horizontalmente erguido– cruzando una calle, nos quedaríamos asombrados: no sabríamos qué es eso, si es del futuro o si viene de un sueño. Pero no, nos cruzamos con un perro, el que sea, de cualquier raza, y lo vemos como algo normal. Hemos perdido la capacidad de verlos como algo exótico porque están –estamos– sobredomesticados.
Quizá esa sea la consecuencia de vivir tanto tiempo en una ciudad: perder la capacidad de asombro. El perro y el gato son los animales urbanos por excelencia –sin contarnos, claro está, a nosotros mismos en el tráfico y en la fila del súper. Fuera de la ciudad el perro y el gato dejan, en cierta forma, de existir. El perro campirano es más un lobo que un perro. Y el gato silvestre es definitivamente un felino.
Hemos domesticado tanto a estos dos animales, que ya nos aburrimos. Ahora estamos intentando dominar a animales que resultan exotiquísimos, por lo menos para tenerlos en la ciudad: hurones, erizos, changos, cerdos, caballos miniatura… Quizá lo hacemos por venganza: lo que la ciudad nos hace todos los días, nosotros se lo hacemos a la naturaleza.
No es que estemos dementes, es que estamos aburridos. Y los animales distraen, a veces muy bien, nuestra desgana. Esa es quizá la primera razón para tener una mascota: para librarnos de nosotros mismos. A continuación otras ocho.
La razón principal es sencilla: porque en el fondo no necesitas un animal. Pero bueno, encontremos razones concretas: porque su alimento ya paga IVA, porque tendrás que gastar extra en los aviones, buscar hoteles especiales, estar atado a tu casa y conseguirte amigos nuevos que tengan una mascota similar. Antes de tener un animal, prueba si con una planta tienes suficiente.
Entras a un bar, pides una cerveza, sientes una mirada, volteas y… wink wink: alguien te cierra el ojo. Coqueteas. Primero con los ojos, luego con las cejas, ora con el p...
En México vemos a Texas con recelo. Para empezar, ese territorio era nuestro; Texas es el hijo pródigo que nunca regresó al hogar porque encontró...
En diciembre del año pasado, Querétaro aprobó una ley que prohíbe la exhibición de animales en circos. Querétaro es el primer estado del país en hacerlo. Enhorabuena, pue...
En enero uno traga saliva, aguanta y resiste como los más valientes. La cruda después de las fiestas de fin de año es brutal; la resaca no sólo e...