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Ah, el pato urbano

Desde principios del año pasado, los sanmiguelenses discuten si este pato es válido en una ciudad declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Aunque está en la colonia Allende, fuera de la zona protegida por la Unesco, el pato es visto desde cualquier punto elevado de la ciudad. «Es una infamia; mancha y profana nuestro entorno virreinal», nos dice un don que atiende una miscelánea.

El pato está a punto de cumplir dos años, pero la discusión de su valía sigue vigente. Hace un par de meses, la galería Kunsthaus Santa Fe (vecina del pato) presentó, como parte del Festival Internacional de Cine de Guanajuato, «Locura de media noche», una muestra de películas eróticas underground. Ahí, una gringa lesbiana y liberal nos dijo: «Este pato o ganso es a San Miguel lo que el George Pompidu es a París; it’s superb!».

¿Arte o publicidad? El pato es en realidad un ganso (eso dicen sus constructores) y es parte de la Plaza San Arvino, un centro que cuenta con locales, salones, galerías de arte y hasta un hotel. San Arvino es el santo de los flojos, de los que buscan libertad de tiempo, por lo que el objetivo de la plaza es convertirse en un jardín de la creatividad. Eso dice su sitio web, un sitio que es posible navegarlo en español, inglés, chino y ruso. En serio.

Desde la azotea de la galería Kunsthaus Santa Fe, el ganzo (sic) que devino en pato parece una obra de arte contemporáneo que produce algo entre la ternura y la carcajada. LOLovely.
 


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