Es común ver a este perro acostado en la banqueta, viendo pasar la gente, y en realidad la vida entera, en uno de los callejones más transitados del centro histórico de Guanajuato. En esta ocasión, «El Campanero», como lo apodan los vecinos, posa con su amiga la cebra.
Parece ser una foto simplona, y quizá lo es, pero retrata dos grandes problemas que comenzamos a tener en el Bajío: la multiplicación de Banksys (como si esto fuera Bristol) y, al frente, la plaga de perros callejeros.
Sufrimos un superávit de artistas urbanos y perros vagabundos. El horror. Tres de los amigos ninis del bombón se dedican ahora «al street art, we». Y Sada se ha encontrado ya siete veces a la Madre Teresa de Calcuta de los Canes pegando un póster que dice «¿Te da pena verle? ¡Tu pena no le sirve, adóptalo!».
¿Por qué estará pasando esto? ¿Por la comedia?
Carlos y Pepe trabajan en la misma oficina, ganan lo mismo, hacen lo mismo. Los dos tienen un amigo en común —Susanita— que cada miércoles los in...
Hoy leía una queja legítima. Alberto Chimal se molestaba porque alguien escribió un obituario sobre Daniel Sada que hacía más notable al que escribía que al que describía...
Ce grand malheur, de ne pouvoir être seul. ~La Bruyère Bien se ha dicho de cierto libro alemán que er lässt sich nicht lesen –no se deja leer. Hay algunos sec...
Quieres escribir sobre el olvido. Entras a Google, tecleas «olvido» y… ¡pácatelas, 50 millones de resultados en un cuarto de segundo!: olvido, am...