SB 24
Octubre - noviembre 2014
SB 23
Agosto - septiembre 2014
SB 22
Junio - Julio 2014
SB 21
Abril - Mayo 2014
SB 20
Febrero - Marzo 2014

Recomendaciones para elegir una buena traducción

En buena medida, conocer es traducir, dice Juan Villoro. Un buen traductor es, antes que nada, un buen lector; el gran conocedor de un texto. El traductor no sólo traduce las regiones explícitas de un libro, sino también, y sobre todo, el carácter implícito de las palabras, es decir, lo que está entre líneas: las ideas, el discurso, los sentimientos, el tono, el ritmo, el estilo, la espontaneidad del lenguaje; para decirlo de forma pomposa: el espíritu del texto.

Traducir algo de forma literal es ir contra el sentido común. Por eso a veces es tan difícil encontrar una buena traducción, sobre todo de los textos que son de alguna forma poéticos. No existe problema alguno con el manual de la aspiradora; encontrar una buena traducción de Pessoa requiere un poquito más de tiempo.

Al leer una traducción, hay que ser conscientes que siempre habrá una pérdida en el texto traducido. Por ejemplo, el español no tiene palabras para saudade, spleen o weltschmerz. Sin embargo, muy de vez en cuando, esa pérdida de la traducción puede llegar a ser paradójicamente una ganancia. Traducir del francés al español significa afrancesar el español, es decir, enriquecerlo. Una buena traducción enriquece el idioma.
 

Breves recomendaciones:

  1. Elige editoriales que respeten la literatura. Algunos ejemplos de editoriales serias: Fondo de Cultura Económica, Cátedra, Alianza, Siruela, Nórdica, Acantilado, Pretextos, Sexto Piso y, casi siempre, Anagrama.
  2. Evita: Editores Mexicanos Unidos, Editorial Valdemar y Lectorum.
  3. Respeto editorial significa poner el nombre del traductor en algún lado. Googlea al traductor para ver qué tan reconocido es. Si en el libro no aparece ningún traductor, cómpralo para la chimenea.
  4. Invierte. Los libros con buenas traducciones suelen ser más costosos. El más caro no es el mejor traducido, pero el de $20 sí lo tradujo una máquina.
  5. Para poesía, conviene comprar una edición donde venga el poema original al lado del poema traducido. Así, por un lado, puedes sentir la oralidad y la plasticidad del alemán (aún sin entender palotada de lo que estás leyendo) y, por el otro, el significado del poema.

 

Lecturas sobre la traducción:

La tarea del traductor, de Walter Benjamin; El traductor, de Juan Villoro; Decir casi lo mismo, de Umberto Eco.
 


Artículos Relacionados:

Pensar lectores, imaginar librerías

Hace poco me dijo un muchacho que, si pudiera, entre todas las cosas que hay por elegir, tendría una librería. Entonces le hice una pregunta que me pareció saga...

Leer más
Combinar - Sada y el bombón

Combinar, ese placer urbano

Combinar es, tal vez, uno de los verbos más utilizados –y puestos en práctica– en la juerga urbana. Nos gusta armonizar con todo y armonizarlo todo. Los colores textiles,...

Leer más

La partida de don Samuel

La (o el) Tanabata es una festividad japonesa con raíces complejas. Ahora, se celebra escribiendo deseos en trozos de papel que se atan a los árboles de bambú. Antiguamen...

Leer más

Ante el mal servicio… ¿Cómo mantener la digni...

Escenario del infierno terrenal: un mesero (el único del todo el restaurante) tarda media hora en tomarte la orden, guardas la compostura, lo ent...

Leer más

Publicidad