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Ideas para halagar a alguien con un buen regalo

Que de repente sientas la necesidad de querer regalarle algo a alguien es una sensación muy humana, casi peligrosa. Sin embargo, el proceso de buscar ese regalo y entregarlo generalmente diluye esa necesidad y la convierte en algo mundano. Nosotros siempre nos estamos preguntando cómo hacer para trasladar esa emoción del primer deseo a la persona que lo recibe. Un buen regalo es la representación de esa emoción que sentimos en un momento determinado hacia la otra persona.

Imagina que al dar un regalo puedes obtener diez puntos: uno por la congruencia, dos por la presentación, tres por el momento y cuatro por el regalo.

¿Cómo medir estas variables, cómo hacerle para obtener estos diez puntos?

  1. El regalo, evidentemente, es lo más importante: que sea original, que sea para la persona que lo recibe —no para ti—, que de preferencia no esté hecho en China, que no sea un roperazo, que no sea ridículo —ni en tamaño ni en precio.
  2. El momento. Está bien si quieres dar regalos en Navidad o el día de la Madre, aunque los regalos inesperados —sin una fecha que celebrar— son by far los mejores: hacen quedar en ridículo a los regalos «de ocasión».
  3. La presentación. Sólo pedimos algo: no en una bolsa genérica «para regalos», con papel china de colores… invertir más tiempo y ganas en este punto realmente vale la pena.
  4. Por último, la congruencia. Si nunca has visto a Susana usar bufanda, no le regales una bufanda. Sencillo.

A veces, el mejor regalo es no dar nada. Te lo decimos seriamente: ¿no crees que habla mejor de ti llegar con buena presencia y buen humor que llegar tarde, con dolor de cabeza y un regalo olvidable, de esos que das sólo por compromiso? Es verdad, a veces los compromisos no pueden evitarse. Para esas situaciones, sigue la sugerencia del bombón: dar flores exóticas; o la de Sada: un buen mezcal o un buen vodka.

Hemos recibido algunos mails preguntándonos por las canastas de productos, esas que ahora están en todos lados, desde el Costco hasta la Comer. No confiamos en ellas, ni siquiera para regalarlas a un político. Sabemos que hay quienes encuentran en ellas el antaño de las navidades o los sabores de la casa de los abuelos; bueno, pues es hora de proponer un twist: haz tu propia canasta; no dejes que la imaginación de un gerente polvoso limite la tuya.

Ya que estamos aquí, ¿por qué no hacer tu propio regalo? Todos somos buenos para algo. Si eres bueno en el jardín, hazle una comida con tu cosecha. Si eres bueno con las letras, hazle una mini biografía. ¿La cámara? Pues unas fotos; ¿narcisista? pues una foto de ti. Si lo tuyo son los viajes, planea un fin de semana en San Miguel o Pátzcuaro y sus alrededores. O podrías hacer un cuaderno. ¡O aunque sea un disco! ¿No eres bueno ni para eso?… ¿sólo te gusta el fut y la cerveza? Llévala al estadio y de ahí al Rinconcito (al bar El Rinconcito).

Tal vez quieras regalar algo hecho a mano pero no exactamente por ti. Entonces tu lugar se llama Etsy.

Hay regalos que se convierten en una tarea para quien los recibe, y no hay nada de malo en ello (recuerden los álbumes de estampitas o el Lego cuando éramos niños), sólo hay que tenerlo en cuenta: la persona que lo reciba debe ser paciente y tener tiempo para, digamos, ordenar su iTunes antes de conectar su iPod; si no, lo volverás loco.

Dar un regalo genera una sensación de ocasión. No hay que perder eso. Como dice Yuri Fractales —la amiga de Sada— regalar también genera endorfinas y dopamina, así que no sólo lo estás haciendo por el otro: lo estás haciendo también por ti.

Si no te decides qué regalar y es ya, digamos, 21 de diciembre, lee nuestro artículo: ¿Qué regalo comprar si te acordaste un día antes?
 

¿Qué le regalará el bombón a Sada?

«Una suscripción anual a Stack Magazines. Es como una suscripción a una revista pero con la diferencia de que cada mes va a recibir una revista distinta, y ni él y yo sabremos antes cuáles revistas serán. Para mí, será divertido; para él, delirante. Había pensado también en los regalos de Quarterly Co, que es el mismo concepto, pero en lugar de revistas son objetos, y te llegan cada tres meses, pero al final me decidí por las revistas. No le vayan a decir nada, no arruinen la sorpresa del delirio».
 

¿Qué le regalará Sada al bombón?

«Una noche memorable: voy a hacerle su cena favorita en mi casa, tendré listas varias botellas del Nebbiolo de L.A. Cetto, fundiremos bombones en la chimenea, fumaremos, le leeré extractos de… lo que sea, cualquier cosa al oído después de dos botellas de vino suena seductor. Terminaremos como debe terminar una buena noche vieja».
 


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