SB 24
Octubre - noviembre 2014
SB 23
Agosto - septiembre 2014
SB 22
Junio - Julio 2014
SB 21
Abril - Mayo 2014
SB 20
Febrero - Marzo 2014

¡Oh, no: ahí viene la familia! ¿Qué hacer con la familia que llega de visita?

Salvo ligeras excepciones, en México existen sólo dos tipos de viajes vacacionales: los playeros y los familiares. Salen los niños de la escuela, llega el verano y sólo podemos pensar en ir a la playa o en visitar a los tíos. Queda, por supuesto, una tercera y fatídica opción: quedarte en tu casa y recibir a los sobrinos.

Será que vives en una ciudad colonial «muy linda», será que hace años que no te personificas en una reunión familiar, será «que hace mucho que no te veo, mijito», será que tú sí tienes que trabajar durante el verano y los tíos se apiadan de ti: «pobrecito, por qué no vamos a hacerle compañía», será que cometiste la imprudencia de platicar maravillas de tu ciudad; será inducido, será el sereno. El punto es que llega el verano y recibes a tus sobrinos, tíos, primos, abuelos, amigos de la amiga de tu prima tercera; recibes, pues, a una parte de tu familia y no sabes cómo entretenerlos.

Te presentamos algunas ideas para evitar que la visita familiar se convierta en una especie de caballo de Troya.

Abandónalos en un casino. A fe nuestra, los tíos y sobre todo las tías se la pasan a todo dar perdiendo su dinero en una ruleta o en una de esas maquinitas tragamonedas. Las señoras pueden durar ahí el día entero; de veras, les encanta. Y los señores, bueno, ellos se conforman siempre con unos nachos y una televisión.
Aprovecha la situación, indúceles el vicio del juego, condúcelos al casino más lejano y despídete con un reto: «cuánto apuestan a que no regresan a la casa con más de 20 mil pesos».

Trépalos a un turibús. Puede ser un turibús, un tranvía o hasta un recorrido peatonal. Todas las secretarías u oficinas de turismo manejan uno o varios de estos recorridos. Contrata el más largo, quizá uno que incluya tranvía, entrada a absolutamente todos los museos y algún espectáculo teatral. Será una de las mejores inversiones que puedas hacer. Si insisten que los acompañes, respóndeles: «no, esos recorridos me los sé ya de memoria; vayan ustedes y nos vemos en la noche: vayan, vayan».

Dedícate a cansarlos. Finge un entusiasmo imponente desde el primer día de su visita. Aprovecha que llegan cansados del viaje y organiza una gran bienvenida que termine como a las tres o cuatro de la mañana. A la mañana siguiente, despiértalos en punto de las siete y llévatelos a Vergel de la Sierra, a las misiones franciscanas de Querétaro o a cualquier lugar que necesite de muchas curvas para llegar. La idea es doparlos antes de que te dopen a ti; recuerda que quien cansa primero cansa dos veces.

Bloquéate: actitud donas. Piensa en donas, es el recurso de Homero Simpson. Si te visita una tía que habla y habla de su vida desgraciada, unos primos excesivamente alegres, unos tíos que te siguen tratando como si tuvieras cinco años o unos abuelos repetitivamente melancólicos que sólo saben recordar su adolescencia, no te queda más remedio que recurrir a las deliciosas donas de Homero: asiente con la cabeza y di «aja, aja» cada diez segundos mientras te imaginas unas exquisitas Krispy Kreme.Todo es mejor con unas donas en la cabeza.

Paséalos un poco, no seas así. Entra a la página de la Unesco (whc.unesco.org), lee un poco sobre los patrimonios mundiales y guíalos por el centro de Guanajuato, San Miguel o Querétaro. Que conozcan Dolores Hidalgo, Bernal y algún viñedo de la región. Incluso te los podrías llevar a acampar a Cañada de Negros o a alguno de los campamentos ecoturísticos de Querétaro: El Jabalí, Aventura Park, La Isla de Tzibanzá.

Inscríbelos a un curso de verano. Se piensa que los cursos de verano se inventaron para los papás que ya no saben qué hacer con sus hijos, pero eso no es del todo cierto. Acá entre nos, el invento se hace extensivo a los familiares intensos que no te dejan ver la tele o leer un libro en tus propias vacaciones. Búscale, que siempre hay cursos de repujado, de bordado español, de jardinería urbana. Pregunta, por ejemplo, en la Casa del Jubilado.

Actividad de hoy: ¡labores de hogar!. Dale la vuelta al acoso familiar utilizándolos como mano de obra. Podrían comenzar desmontando el librero, limpiando las repisas, sacudiendo los libros y volviéndolos a acomodar. Después, que limpien el asador, que arreglen algunos cuadros, que cambien algunos focos, que le den vuelta a la composta y que hagan trabajo de jardinería. Aprovecha que los tienes ahí sin quehacer para que te limpien, organicen y arreglen la casa.
 


Artículos Relacionados:

Cómo escoger un vino - Sada y el bombón

El vino cotidiano: ¿cómo escoger un vino en e...

El mexicano promedio –y estamos contando a los extranjeros que viven en México como mexicanos– consume tan solo 500 mililitros de vino de mesa al...

Leer más
Santa Clos - Sada y el bombón

Santo Clos en bermudas –ideas de viajes para ...

Quizá porque Santo Clos tiene su fábrica de juguetes en el Polo Norte, la imagen de la Navidad está irremediablemente ligada con el invierno y la...

Leer más

Viajar en pareja: siete tipos de relación

Viajar es un acto continuo de intercambios. Yo doy mi dignidad, el avión me da poder; doy mi vista, el paisaje me da imágenes; doy dinero, el barman m...

Leer más

Pasear y hablar, a eso podría reducirse la na...

Cuando el pitecántropo alzó la vista, observó el horizonte, dijo «allá» y comenzó más que erguido a caminar, fue cuando comenzó la humanidad. No ...

Leer más

Publicidad