Existe la sospecha de que si se planchara todo el relieve montañoso de Oaxaca, la superficie de éste sería más grande que todo el territorio mexicano. La sospecha podrá ser dramática, exagerada, pero sirve, sin duda, para decir lo obvio: con siete regiones culturales diferentes, Oaxaca es casi un país aparte.
Costas, sierras, valles, cañadas, ríos, un istmo; 570 municipios, de los cuales 418 –¡tres cuartas partes!– se rigen por el sistema de usos y costumbres; más de 16 grupos étnicos, decenas de lenguas, montón de problemas sociales, miles de problemas políticos; manifestaciones culturales a granel. Insistimos: Oaxaca es casi un país aparte.
Si cada región cultural de Oaxaca tiene su propia gastronomía, su propia música y artesanía, y si la Guelaguetza consiste en reunir a las siete regiones de Oaxaca en un mismo evento, entonces la Guelaguetza es una explosión de músicas, bailes, vestimentas y artesanías, un espectáculo donde la palabra folclor se queda corta.
Sólo por ver la Guelaguetza, Oaxaca debe visitarse en julio.
La palabra Guelaguetza
Guelaguetza viene del vocablo zapoteca «guendaleza»: la acción de ofrendar, compartir, participar cooperando.
Las regiones de Oaxaca
Los Valles Centrales, la Sierra Juárez, la Cañada, Tuxtepec, la Mixteca, la Costa y el Istmo de Tehuantepec –la región favorita del bombón.
La costumbre
Algunos dicen que la Guelaguetza se remonta a la época prehispánica, otros afirman que se originó durante el Virreinato. Será el sereno. Lo más seguro es que los distintos pueblos oaxaqueños se juntaran de tanto en tanto para compartir e intercambiar bienes y atenciones. A partir del siglo XVI, durante el mestizaje, la celebración se popularizó. Y durante el libertinaje se comercializó. Ahora uno compra boletos para ver una muestra –tan solo una muestra– de una tradición compleja.
La celebración
Durante la celebración, cada región presenta una muestra de su patrimonio cultural: música, bailes, vestidos. Al terminar, cada grupo le regala al público su guelaguetza: objetos característicos de sus respectivas regiones.
La fecha y el lugar
Según la tradición, la Guelaguetza se celebra los dos lunes siguientes al 16 de julio (día de la Virgen del Carmen) en el cerro del Fortín. Por eso también se le conoce como las fiestas de los lunes del cerro. Sin embargo, la política ha querido que se haga un despapaye con la tradición; la Guelaguetza puede cambiar de fecha y de lugar: «el lunes de cerro será el miércoles aquí en el valle», podría anunciar cualquier politiquillo. Como este año, por ejemplo, el primer lunes de cerro cae en 18 de julio (día del aniversario luctuoso de Benito Juárez), las celebraciones se pospondrían para el lunes 25 de julio y para el lunes 1 de agosto. En resumen: levanta las antenitas y estate al pendiente.
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