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	<title>Sada y el bombón &#187; Edición 12</title>
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	<description>revista independiente de cultura urbana en el centro de México.</description>
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		<title>Cuatro paseos</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 22:28:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Julieta Díaz Barrón]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes y paseos]]></category>

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		<description><![CDATA[I. En un agosto, un narrador de una novela emprende una caminata para «poder huir del vacío que se estaba propagando en mí», nos confiesa. Merodea un año exacto por el condado de Suffolk. Un año caminando. No lo dice, pero yo imagino que deambula por esas 79 millas de costa fría que unen Felixstowe [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h3>I.</h3>
<p>En un agosto, un narrador de una novela emprende una caminata para «poder huir del vacío que se estaba propagando en mí», nos confiesa. Merodea un año exacto por el condado de Suffolk. Un año caminando. No lo dice, pero yo imagino que deambula por esas 79 millas de costa fría que unen Felixstowe con Lowestoft. Quizás ve estas ruinas que yo veo ahora, erigiéndose dignamente sobre el borde de esa costa imperiosa. El mar ya se comió el ala oeste de las ruinas. Hace unos años, el agua se tragó una de sus dos torres. Ya sólo quedan cinco arcos de esa iglesia abandonada hace cuatro siglos, tratando de rescatar la dignidad que pueden reunir en ladrillos. Algo así como el narrador de la novela. Camina para rescatar lo que queda de su persona. De su humanidad.<br />
&nbsp;<br />
<h3>II.</h3>
<p>Aquí es marzo. La lluvia ha concedido tregua sólo en cantidad, no en presencia. Hace frío. He llegado en tren a Nishikyo-ku para ver de cerca el palacio de retiro imperial Katsura y sus alrededores. Nunca he entendido cuando me dicen que algo se construyó en el s. XVII, yo lo traduzco a noches que nadie ha habitado y mi cabeza se obstruye por tanta soledad. Aquí, dice el narrador, el sendero no es un medio para llevar a alguna parte. Aquí es el hilo del discurso. Se camina para que el caminante acoja la idea de que él no es unidad sino multiplicidades que se van mostrando en puntos de vista desdoblados durante el recorrido. El movimiento causa una transformación en perpetua calma. De nuevo, el narrador advierte que «caminar presupone que a cada paso el mundo cambia en alguno de sus aspectos y también que algo cambia en nosotros». Si algo me queda claro es que en este paisaje yo soy el escenario.<br />
&nbsp;<br />
<h3>III.</h3>
<p>Aquí a todo el mundo le interesa el barrio rojo. Por eso tienes una ventaja incomparable. Por las tardes nadie camina por la posada en la que tienes una pensión tan barata que haces a un lado tus sospechas con los cubiertos. Te avecindaste sólo porque querías sentirte judío, adolescente, actor shakespeariano. Porque aquí nadie te conoce y montas una escena en la calle sin empacho. Aquí el narrador no le da voz al personaje, porque ya hemos dicho que es un actor. Ellos repiten lo que alguien más les ha escrito. Los canales circulares en torno al casco antiguo han formado calles y canales cuyas curvas esconden más de lo que revelan. Sofoca la humedad del verano y Jordaan, a pesar de no ser el sitio más turístico, se está llenado de riquitos que arrendan <em>lofts</em> en esta época del año. Caminas y reafirmas que eres judío pero hablas inglés. Que eres joven pero naciste viejo. Te has enamorado pero no sabes todavía por qué. Tú sigues caminando.<br />
&nbsp;<br />
<h3>IV.</h3>
<p>La leyenda dice que Pablo huyó de Iconio, rumbo a Laranda. Que pasó por Listra y Derbé. Ya no podía estar en esa ciudad por la asfixia entre los muros de adobe. Pero no es Pablo el que te interesa ahora. Es el poeta, más bien, que ha vivido once siglos después. Te embarcas a Turquía solamente para ver Iconio. El calor seco te marea un poco. Levantas la vista al minarete porque quieres pretender que eres un simurg que permanece en silencio: ese que piensa que «el resto es todo olor» y que huye de la trampa –sólida– de su amante. Que dice que tiene pies ligeros porque no sabe cómo ha llegado ahí. A ti te separan diez siglos del poeta y por eso los coches y los edificios se imponen al desierto; pero sigues siendo, esencialmente, el profeta que huye de los otros, el poeta que huye de ella, el hombre que huye de sí.</p>
<p>¿Es necesario decir que el lector ha caminado Suffolk, Kyoto, Ámsterdam y Konya?</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<address><strong>I.</strong> Sebald, W.G. <em>Los anillos de Saturno</em>. Trad. Carmen Gómez y Georg Pichler. Madrid: Debate, 2000.</p>
<address><strong>II.</strong> Calvino, Ítalo. <em>Colección de arena</em>. Trad. Aurora Bernárdez. Madrid: Siruela, 1990.</p>
<address><strong>III.</strong> Yourcenar, Marguerite. «Una hermosa mañana». <em>Como el agua que fluye</em>. Trad. Emma Calatayud. Madrid: Alfaguara, 1994.</p>
<address><strong>IV.</strong> Yalal al-Din Rumi. <em>Poemas sufíes</em>. Versión de Alberto Manzano. Madrid: Hiperión, 1997.</p>
<p>&nbsp;<br />
<address>Este artículo apareció en el suplemento especial de otoño 2012, <a href="http://issuu.com/sadabombon/docs/s04_caminante" target="_blank"><em><span style="color: #808080;">El caminante</span></em></a>, dentro de la edición 12 de <em>Sada y el bombón</em>.</address>
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		<title>Formas de la errancia</title>
		<link>http://sadabombon.com/errancia/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 22:24:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo de la Garma]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes y paseos]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante once años, de los 11 a los 22, nadé. Era todo lo que hacía: nadar. Nadaba en la madrugada y volvía a nadar a medio día. Después corría o iba al gimnasio o hacía cualquier ejercicio que me sirviera a nadar mejor. Mientras no nadaba, pensaba siempre en nadar. «Nado en seco», le decía [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Durante once años, de los 11 a los 22, nadé. Era todo lo que hacía: nadar. Nadaba en la madrugada y volvía a nadar a medio día. Después corría o iba al gimnasio o hacía cualquier ejercicio que me sirviera a nadar mejor.</p>
<p>Mientras no nadaba, pensaba siempre en nadar. «Nado en seco», le decía a mis amigos cuando me preguntaban por qué doblaba el brazo y lo estiraba sobre el respaldo de una silla.</p>
<p>Tenía una dieta de 8 mil 500 calorías que delataba lo que era obvio: nadaba. Y todos los días a las 10 de la noche estaba ya dormido; la razón: me despertaba a las 4 de la mañana a nadar. Durante 11 años, mi vida consistió en comer, dormir y, sobre todo, nadar.</p>
<p>Nadaba cuatro horas al día. Pasaba cuatro horas en posición horizontal, con la mitad del cuerpo dentro del agua, la otra mitad tratando de permanecer a flote y la cabeza viendo las formas de los azulejos. Cuatro horas al día con la cabeza sumergida en el agua, pensando las mil y un cosas que uno puede estar pensando mientras observa nada. Cuatro horas al día abstraído en el cloro, sin poder hablar con nadie, completamente ensimismado, buscando razones más valientes y compasivas de mí mismo.</p>
<p>Nadaba para conocer los límites de mi cuerpo, pero también para descubrir las profundidades de mi abismo. A fin de cuentas, sumergirse es abismarse.</p>
<p>Aunque sí fui a competencias importantes e incluso llegué a ganar una que otra medalla nacional, no nadaba para competir o para ser como Johnny Weissmuller. Tampoco nadaba porque tuviera talento –mi cuerpo tiende a ser famélico–, y mucho menos por salud. Normalmente, el principal propósito de un deportista de alto rendimiento es ir a los Juegos Olímpicos, competir entre los mejores deportistas del mundo y subirse al podio. Yo, por supuesto, pensaba en lo mismo, pero no era ese mi principal impulso para levantarme todos los días a las 4 de la mañana a nadar 6, 7 u 8 kilómetros. No nadaba 80 kilómetros a la semana para en una competencia hacer menos de 50 segundos en el 100 libres; nadaba 80 kilómetros a la semana para poder nadar de mejor forma los 80 kilómetros de la semana siguiente. Nadaba para nadar.</p>
<p>Hasta que un día dejé de hacerlo. Fui con mi entrenador y, cual Bartleby <em>el escribente</em>, le dije que ya no quería seguir nadando: «preferiría no hacerlo». Desde entonces no me he metido a una alberca.</p>
<p>A veces pienso que la razón por la que nadaba era la misma por que ahora paseo –o leo, o escribo–: para estar solo, abandonado en mí mismo. Más que un deporte, la natación es un temperamento, un tono, uno muy similar al que alcanzo leyendo o paseando.</p>
<p>Pasear, con todo y que permite ver la vida a 6 km/h o que permite pensar con las rodillas, no es sino otra de las formas que hemos inventado para estar <em>tête-à-tête</em> con nosotros mismos. Pascal decía que todos los problemas del hombre derivan de su incapacidad de permanecer solo en una habitación. De la misma forma, el principal problema del paseante comienza cuando no puede dar paso sin dirección. Pasear es divagar; dar pasos sin destino, deambular sin ningún propósito, no tener otro motivo mas que el paseo mismo. Pasear es errar; es no tener el cuerpo, el talento o los motivos de los mejores nadadores del mundo, pero día a día nadar incluso delante de ellos.</p>
<p>Hace siete años dejé la alberca. Sin embargo, siento que no he dejado de nadar. En cada paseo, así lo haga con las piernas o con la vista, dando pasos o abriendo libros, sigo buscando lo mismo que buscaba en las abstracciones que formaban los azulejos de la alberca: formas de perderme en mí mismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<address>Este artículo apareció en el suplemento especial de otoño 2012, <a href="http://issuu.com/sadabombon/docs/s04_caminante" target="_blank"><em><span style="color: #808080;">El caminante</span></em></a>, dentro de la edición 12 de <em>Sada y el bombón</em>.</address>
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		<title>La calle, en extinción –perder la calle significa ignorar la convivencia, es decir, olvidar que vivimos en sociedad</title>
		<link>http://sadabombon.com/perder-la-calle/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 17:32:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo de la Garma]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[En peligro de extinción]]></category>

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		<description><![CDATA[Todavía existen por ahí algunas colonias con letreros de «¡Cuidado, niños jugando!». Son colonias que llevan 10 años, por lo menos, sin renovar la señalética urbana, pues sus letreros anuncian lo inexistente: prometen niños jugando y te presentan, cuando mucho, a un par de señoras caminando con tenis extraños. ¿Dónde quedó el niño que salía [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Todavía existen por ahí algunas colonias con letreros de «¡Cuidado, niños jugando!». Son colonias que llevan 10 años, por lo menos, sin renovar la señalética urbana, pues sus letreros anuncian lo inexistente: prometen niños jugando y te presentan, cuando mucho, a un par de señoras caminando con tenis extraños.</p>
<p>¿Dónde quedó el niño que salía a la calle en busca de una pelota y unos vecinos? ¿Dónde quedaron los vecinos? ¿A dónde se fue el juego? Las cubetas que antes funcionaban como porterías siguen estando ahí, pero ahora sólo sirven para apartarle el lugar a <a href="http://sadabombon.com/contra-el-auto/" target="_blank">un auto.</a></p>
<p>El niño, la pelota, los vecinos y el juego, todo desapareció, o por lo menos todo cambió. Para empezar, el niño ya no es niño, es más bien <a href="http://sadabombon.com/ninos-diabolicos/">un señorcito</a>; se toma la vida tan en serio que, en lugar de ponerle tachuelas a los autos, prefiere ir a clases de mandarín o yoga. Asimismo, la pelota transmutó en iPad, los vecinos –virtuales– están en Londres o en Singapur y el juego, ese sí, se desvaneció por completo. Como la calle.</p>
<p>Y es que el juego –la espontánea y franca convivencia– depende enteramente de ese espacio completamente público llamado calle. Y cada vez hay menos calles públicas con niños jugando, pues vivimos en nuestras pequeñas concha-cuevas llamadas autos, computadoras y jardines privados. Despreciamos lo público, desairamos la calle. Vivimos pensando que estamos completamente solos. Y no.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Cómo escoger y almacenar frutas y verduras</title>
		<link>http://sadabombon.com/frutasyverduras/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 17:21:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Propuestas y recomendaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Tal vez, la mejor escena de todo Almodóvar es aquella cuando, en La flor de mi secreto, Chus Lampreave dice: «Leo, una operación es como un melón cerrao… hasta que no se abre, no se sabe si está bueno o si está pasao». Y sí, casi nunca podemos ver más allá de lo evidente, es [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Tal vez, la mejor escena de todo Almodóvar es aquella cuando, en <em>La flor de mi secreto</em>, Chus Lampreave <a href="http://youtu.be/UI2e0IKCowE" target="_blank">dice</a>: «Leo, una operación es como un melón cerrao… hasta que no se abre, no se sabe si está bueno o si está pasao».</p>
<p>Y sí, casi nunca podemos ver más allá de lo evidente, es decir, más allá de la cáscara de las frutas y las verduras. Si no sabemos escogerlas bien, ir al súper puede ser una experiencia traumática: agarras un mango y te comes un cuasi limón, eliges una piña y resulta que derivó en tepache.</p>
<p>Además de estos sencillos y prácticos consejos para evitar traumas de supermercado, ten en cuenta las temporadas. Por ejemplo: el mango es primaveral, el elote es de época lluviosa, los cítricos son excelentes de octubre a marzo y el aguacate en México es buenísimo todo el año.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-1.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Aguacates.</span> Agárralo con toda la mano y presiona ligeramente, sólo con el pulgar, en dos o tres puntos. Si el aguacate cede ligeramente, es que está buenazo; si cede sólo en algunos puntos, es que le falta poco; si no cede, ¡aviéntalo!.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-2.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Elotes.</span> La hoja y el pelo deben verse frescos, ligeramente húmedos, como si estuviera recién cortado. Abre las hojas por el centro del elote: los granos deben ser brillantes. Pincha un grano con la uña: tiene que estar suave y explosivo. Úsalos el día que los compres, pero si los vas a almacenar, ponlos en el refri en una bolsa de plástico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-3.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Jitomates.</span> Los mejores son los alargados, los <em>guaje</em> (no los <em>bola</em>). Deben estar muy rojos, entre firmes y ligeramente suaves; nunca aguados, nunca con manchas. El jitomate madura con la luz; consérvalos en la sombra (y evita el refri).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-4.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Papas.</span> Es casi imposible encontrar una buena papa en las ciudades (pura papa zacatecas). La buena tiene una piel lisa, blanca, y una textura casi de madera. Compra de tamaños similares para que se cuezan al mismo tiempo. No se guardan en el refri.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-7.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Naranjas.</span> Sólo se recomienda en temporada (por Navidad), para que esté dulce. La cáscara debe ser lisa y delgada, pues indica que la naranja tiene mucho jugo. Desecha las aguadas. Y ten cuidado con el clásico gusano primaveral. No se guardan en el refri.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-5.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Chiles largos.</span> Si los vas a asar, escógelos rectos, no curveados, para que puedas girarlos y se vayan asando uniformemente. Deben tener cierto brillo y ser firmes al tacto. Desecha los muy aguados y los que tengan manchas sospechosas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-8.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Melones.</span> La corteza debe estar firme y tener buen aroma. Oprime el centro del melón (de donde estaba sujeto a la planta): si está suave, está bueno. Aunque la realidad es que uno nunca sabe con el melón –ni con la papaya.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-6.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Mangos.</span> La temporada del mango se nos ha ido, es de marzo a julio. <em>Anyways</em>, el mango debe de estar firme pero no verde. Si la piel presenta manchas grandes y oscuras, está pasado. Al <em>bombón</em> le gusta el <em>manila</em> y el <em>niño</em>. No se guardan en el refri.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-frutas-9.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Manzanas.</span> La mejor manzana nacional es la de Chihuahua. Nosotros preferimos la manzana tipo Gala: es dulce, carnosa y apetitosa. Para escogerla, basta darle la vuelta para ver que no esté picada o que no tenga partes oxidadas. No se guardan en el refri.</p>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #999999;"><em>¿Tu fruta o verdura favorita no sale aquí? Escríbenos y te daremos nuestros tips.</em></span><br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Descubrimientos musicales –¿cómo actualizar el iTunes y escuchar música nueva?</title>
		<link>http://sadabombon.com/descubrimientos_musicales/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 16:44:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Medios y entretenimiento]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes del MP3, el Napster y la «democratización de la música», era muy fácil, casi involuntario, conocer «los ritmos de actualidad». Existían tan pocas bandas y tan pocos medios que era casi imposible no escuchar nunca a Bob Dylan, Pink Floyd o… José José. Los géneros se podían contar con los dedos de un pie: [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Antes del MP3, el Napster y la «democratización de la música», era muy fácil, casi involuntario, conocer «los ritmos de actualidad». Existían tan pocas bandas y tan pocos medios que era casi imposible no escuchar nunca a Bob Dylan, Pink Floyd o… José José. Los géneros se podían contar con los dedos de un pie: rock, pop, música clásica, jazz y música folclórica. Había algunos, muy pocos, que tenían un sexto dedo: curiosos –o raritos– que escuchaban, además de Dylan, a Sixto Rodríguez.</p>
<p>En 1969, apenas unos 30 grupos tocaron en Woodstock. Ahora, un festival como Coachella presume casi 150 bandas en su <em>lineup</em>. Y Coachella es apenas un festival más, uno de tantos. Escuchar hoy a la banda del momento es casi imposible, pues no sólo han aumentado las bandas, sino, sobre todo, los momentos.</p>
<p>Ante la apabullante oferta musical, es completamente comprensible que, por ejemplo, un queretano promedio se dé por vencido y continúe escuchando a Rod Stewart y a Cuerdas &amp; Madera. Es lamentable y penoso, pero es comprensible.</p>
<p>Buscar música nueva suele ser una empresa estéril, sobre todo si se busca en los mismos medios de siempre: el radio provinciano, Mixup o la rockola del bar vecino. Comprender la nueva industria musical significa conocer los caminos que la rodean y la recorren. Así, presentamos aquí algunas formas para que no sólo actualices tus canciones, sino tus tonos y tus ritmos.</p>
<p>La música nueva no circula por estaciones de AM o FM, sino por los bytes de una computadora o un iAparato. Aquí algunos sitios y algunas formas de buscar música nueva en la web:<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">1 &gt;</span> <a href="http://Last.fm" target="_blank">Last.fm </a></h3>
<p>Entra a <em>last.fm</em>, busca a tu banda favorita, da clic en «artistas similares» y explora los resultados (así fue como nosotros, tanteando las bandas que se parecen a Sonic Youth, llegamos a <a href="http://www.last.fm/search?q=Plan.Life.Go&amp;from=ac" target="_blank"><em>Plan.Life.Go</em></a>, la fascinante canción de Kool Thing). Si te gusta el sitio, crea un perfil y escucha My Mix Radio, una estación que programa canciones de acuerdo a tus preferencias musicales.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">2 &gt;</span> <a href="http://hypem.com" target="_blank">hypem.com </a></h3>
<p>Hype Machine edita la música que más se discute en los blogs contemporáneos y la clasifica por novedad y popularidad (<em>latest &amp; popular</em>). Asimismo, en su programa de radio mensual presentan las canciones que más les gustaron (lo puedes escuchar en el sitio o suscribirte al podcast en iTunes). Hay también una sección de los videos más populares del momento. Son de Brooklyn, de los buena onda.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">3 &gt;</span> <a href="http://SoundCloud.com" target="_blank">SoundCloud.com </a></h3>
<p>Este sitio se define como el equivalente musical de Flickr o Vimeo; ahí se puede buscar, compartir, descubrir, seguir y explorar distintas propuestas musicales. SoundCloud es prácticamente el primer foro de todas las nuevas bandas. Ahí puedes escuchar, por ejemplo, las canciones de la gran banda queretana de música indietrónica <a href="http://soundcloud.com/ro-ki-dreams" target="_blank">Ro.Ki. Dreams</a>.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">4 &gt;</span> <a href="http://KCRW.com" target="_blank">KCRW.com </a></h3>
<p>Escucha los distintos programas de la estación <a href="http://www.kcrw.com/music/eclectic24" target="_blank"><em>All Music Channel</em></a>. Ahí ponen música nueva, canciones de hace uno o dos años y algunos clásicos de décadas pasadas. En el blog de música tienen una categoría llamada <a href="http://blogs.kcrw.com/musicnews/category/artists-you-should-know/" target="_blank"><em>Artist You Should Know</em></a>, donde puedes escuchar canciones que de otra forma no conocerías. Y, cada año, los DJs que trabajan en la estación recomiendan los mejores discos del año; generalmente son infalibles. Si escuchas seguido esta estación, encontrarás a tu DJ favorito. El nuestro es <a href="http://www.kcrw.com/music/programs/wb" target="_blank">Anne Litt</a>. Tiene un programa de tres horas los sábados y domingos en la tarde en donde pone lo nuevo de la semana y lo que esas novedades le hicieron recordar.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">5 &gt;</span> Blogs varios</h3>
<p>Entras a un blog, le das clic a todos los links y escuchas a una banda del DF, luego una de Vancouver, luego una de Oslo y así hasta que descubras un ritmo impresionante en Burma. El problema con este método es que existen demasiados blogs. Hay que editar; recomendaremos sólo uno: <a href="http://contento.ejival.com" target="_blank">contento.ejival.com</a>. Haced la prueba. Si no funciona, ve a Google, usa la búsqueda avanzada para reducir los links a los últimos dos meses y pon palabras clave como «German + noise rock».<br />
&nbsp;</p>
<hr />
&nbsp;<br />
<h3>Otros lazarillos musicales</h3>
<p>Si no quieres estar saltando de blog en blog o de un podcast a SoundCloud, aférrate a un sólo medio o estrategia. Por ejemplo, podrías confiar en los premios musicales. Los premios musicales son también a veces un buen punto de partida. Escucha cada año, por ejemplo, la <em>shortlist</em> del <a href="http://www.mercuryprize.com/aoty/shortlist.php" target="_blank">premio Mercury</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-musica-6.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Lee revistas musicales.</span> De las tantísimas que hay, recomendaremos sólo dos, una en español y otra en inglés (ambas están en la web): <a href="http://rockdelux.com" target="_blank">rockdelux.com</a> y <a href="http://pitchfork.com" target="_blank">pitchfork.com</a>. Otra opción similar, en el sentido editorial, es buscar las nuevas producciones de los distintos sellos musicales (los sellos editoriales son las editoriales de la música). Investiga cuál es el sello discográfico de tus grupos favoritos y entra a sus sitios web. Te darás cuenta que la música la hacen no las bandas, sino los productores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-musica-7.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Ve a conciertos y festivales.</span> Si vas, por decir algo, al Corona Capital, te toparás con unas 70 bandas. Y quizá compraste el boleto porque conocías sólo a cinco o seis. Si es así, sonríe: tendrás dos días para descubrir 64 o 65 bandas nuevas. Otra forma de conocer música nueva en los conciertos es investigando las bandas que le abren a los grupos grandes; ¿qué grupo le abrió a tu banda favorita cuando se presentó en, digamos, Bristol? Investiga, pues seguro encontrarás grandes bandas teloneras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-musica-8.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Pregúntale a quien más confianza le tengas…</span> Los amigos suelen hacer grandes recomendaciones. Pregúntales qué música nueva han descubierto y exígeles que te quemen un disco con sus canciones favoritas del semestre. De las 18 o 20 canciones que caben en un CD, seguro encontrarás tres o cuatro joyas que luego abrirán otras posibilidades. Esta es la mejor forma de descubrir música nueva, pues tu amigo –que te conoce bien– personalizará el CD especialmente para ti.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-musica-9.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Cambia de amigos.</span> Suele suceder que el iPod de tus amigos es exactamente igual al tuyo. Es obvio, son tus amigos, pero musicalmente se vuelve todo muy predecible y aburrido. Júntate con gente joven para que estés al día, o con gente vieja para descubrir grandes clásicos. Cambia de amigos o de ambiente, y por añadidura lo demás se te dará… Por ejemplo, una nueva amiga nos acaba de recomendar algo de hip-hop no misógino y no americano: Bike for Three! «Sus letras son alucinantes».</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignleft" style="border: 1px solid #CCC;" alt="" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-musica-9.jpg" width="180" height="120" /><br />
<span style="color: #ff0000;">Métodos no musicales.</span> Hay veces que conviene comprar un CD (sí, por acá seguimos comprando CDs), no por las referencias musicales, sino por el diseño de la portada (a fin de cuentas, el rock y el pop son industria y no sólo música). Entra, pues, a una tienda de discos y di algo como «quién sabe qué estoy comprando, pero está lindo el <em>booklet</em>». A veces, muy a veces, los ojos escuchan mejor que los oídos.</p>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #999999;"><em>¿Qué música nos recomiendas? ¿Cómo encuentras tú nueva música? Comenta, recomiéndanos algo.</em></span><br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Apps urbanas –aplicaciones reales y fantasiosas que ayudan a diseminar y comprender mejor la ciudad</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 16:32:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Top 10]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; 1 &#62; SlangSlang Además de contener un diccionario con todas las palabras especiales que se utilizan en cada ciudad, esta aplicación te ayuda a imitar el tono y el carácter de cada región. Vas a San Luis Potosí y buscas el significado de palabras como «chapuza», y antes de ir a León, practicas el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<h3><span style="color: #ff0000;">1 &gt;</span> SlangSlang</h3>
<p></span>Además de contener un diccionario con todas las palabras especiales que se utilizan en cada ciudad, esta aplicación te ayuda a imitar el tono y el carácter de cada región. Vas a San Luis Potosí y buscas el significado de palabras como «chapuza», y antes de ir a León, practicas el tonito cantadito.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">2 &gt;</span> Palimpsesto</h3>
<p></span>Una ciudad está compuesta por capas, sobre todo si la ciudad es histórica. Tras tomar una foto de un espacio urbano, esta aplicación te separa y explica las distintas capas de tu imagen. «Esa oficina de ahí fue también un convento, y también una cárcel; detrás de la fachada de cantera, hay muros de adobe».<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">3 &gt;</span> Internet Para Todos</h3>
<p></span>Aplicación de corte priísta, pero bastante útil. Permite estar siempre conectado. Si hay WiFi en X y en Z, esta aplicación reserva un poco de conexión para cuando te desplaces entre estos dos puntos, es decir, almacena conexión para cuando estés desconectado.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">4 &gt;</span> UrbanProfile</h3>
<p></span>Una aplicación que, tras analizar tu comportamiento y tus movimientos urbanos, te recomienda lugares cercanos que te podrían interesar. Funciona impresionantemente bien en las ciudades que no conoces tanto. Por ejemplo, si comes seguido guacamayas en León, te recomienda los dorilocos en Guanajuato.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">5 &gt;</span> WiFi Unlocker</h3>
<p></span>Esta aplicación no es fantasiosa, ésta sí existe. Con WiFi Unlocker puedes obtener la clave de diferentes módems. La app busca las redes inalámbricas cercanas, muestra en color verde las que se pueden descifrar y… ¡listo, estás gratuitamente conectado!<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">6 &gt;</span> Shazam</h3>
<p></span>Esta aplicación también es real, y es muy buena para conocer música nueva. Identifica el nombre y autor de la canción que está poniendo ahora, por ejemplo, <a href="http://sadabombon.com/dj_moskar/">el DJ</a> de este bar. Asimismo, si la canción te gustó mucho, Shazam te da la posibilidad de comprarla.<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">7 &gt;</span> Glotoruta</h3>
<p></span>Esta aplicación reúne lo mejor de dos mundos: <a href="http://sadabombon.com/viajes-gastronomicos/">la glotonería y los viajes</a>. Gracias a las recomendaciones de los traileros, los usuarios sabemos dónde están los mejores <a href="http://sadabombon.com/restaurantes_carreteros/">restaurantes carreteros</a>. Con esta app, por ejemplo, uno descubre la cecina del restaurante Lindavista (autopista Querétaro-México, km 138).<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">8 &gt;</span> AntiTráfico</h3>
<p></span>Existen muchas apps que, gracias a la participación de los automovilistas, detectan las calles que están congestionadas. AntiTráfico es un tanto más sencilla y avanzada: cuando te subes al auto y activas la aplicación, ésta siempre te sugiere lo mismo: «<a href="http://sadabombon.com/la-bici/">sería mejor que te fueras en bici</a>».<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">9 &gt;</span> ScanCantina</h3>
<p></span>Esta aplicación detecta no sólo <a href="http://sadabombon.com/bares-y-cantinas/">las cantinas</a> más cercanas, sino que además escanéa el menú de cada una. Además, tiene la función de recomendaciones diarias: «Hoy es jueves, ve a Gracias a Dios», o «El viernes por aquí llegando, el chamorro del bar La Roca por allá esperando».<br />
&nbsp;<br />
<h3><span style="color: #ff0000;">10 &gt;</span> Geocaching</h3>
<p></span>El propósito de esta app es salir de la rutina y conocer lugares a tu alrededor que tal vez no conocías. Por ejemplo, tu GPS te dice que hay un «tesoro» en un cerro cerca de San Miguel. Cuando llegas ahí, encuentras una cajita de Geocaching con un premio, lo tomas y dejas otro premio para el <em>geek</em> siguiente.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Combinar, ese placer urbano</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 16:28:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Propuestas y recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[Combinar es, tal vez, uno de los verbos más utilizados –y puestos en práctica– en la juerga urbana. Nos gusta armonizar con todo y armonizarlo todo. Los colores textiles, la ropa y la ocasión, la sala y el sillón, el deseo y la ropa interior; cada día vivimos una constante lucha por conjugar distintos elementos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Combinar es, tal vez, uno de los verbos más utilizados –y puestos en práctica– en la juerga urbana. Nos gusta armonizar con todo y armonizarlo todo. Los colores textiles, la ropa y la ocasión, la sala y el sillón, el deseo y la ropa interior; cada día vivimos una constante lucha por conjugar distintos elementos para equilibrar nuestras vidas. No por nada el pináculo del piropo social (ese que acaba en rubor) es un «¡Qué combinadito andas hoy!».</p>
<p>La vida urbana se trata de convenir, de hilar fino; de saber combinar. El hombre urbano ha basado sus preceptos de decencia, atracción y belleza con el ejercicio de la combinación. Se le niega el trago a la pelirroja de ceja negra o se despacha al pretendiente de zapatos de diseñador y Tsuru del ‘92. Viéndolo más a fondo, combinar es eso que nos da congruencia. Es la forma en la que hilamos nuestra urbanidad.</p>
<p>Acá creemos en las combinaciones de múltiples disciplinas. Por ejemplo, los mariscos van con el domingo y/o las lagunas mentales; un día lluvioso va con un ciclo de cine casero, y las presentaciones de Power Point van de la mano con la <a href="http://sadabombon.com/diez-tuiteros-interesantes-y-graciosos-segun-el-bombon-y-sada/">distracción tuitera</a>.</p>
<p>¿Otras mezclas? El centro histórico combina con una larga caminata, con iPod incluido; un concierto en el DF con algún hotel del Grupo Habita y una visita a un museo; un ciclo de cine casero con comida a domicilio y desparrame total en el sillón; los amigos con una cena íntima y con la pérdida total del estilo en el bar de su elección.</p>
<p>Lo que importa es crear armonía entre distintos ámbitos de nuestra vida. ¿Qué platillo va con el otoño? ¿Qué libro con este trago? La combinación urbana es el nuevo maridaje, la extensión sensorial de nuestra personalidad.</p>
<p>El otoño se perfila como una oportunidad para crear las combinaciones más íntimas y deliciosas. El clima propicia reuniones caseras, cenas o lecturas extensas. Nosotros proponemos, como maridaje otoñal, leer <em>Vinos &amp; Viñedos del centro de México</em> con una pasta y un vino regional. Creado por <a href="http://www.taller-se.com/" target="_blank"><em>Sé, taller de ideas</em></a> (el taller que nos hace), el libro condensa y aborda la cultura del vino de Querétaro, Guanajuato y Aguascalientes. Cocina una pasta, invita a tus amigos y juntos descubran la identidad de esta tierra a través de los vinos y viñedos de la región.</p>
<p>Más información sobre este libro: <a href="http://vinosdelcentro.com" target="_blank">vinosdelcentro.com</a>.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Un viaje cinesabático; un viaje que hace escala en los mejores festivales de cine del mundo</title>
		<link>http://sadabombon.com/cinesabatico/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 16:08:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes y paseos]]></category>

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		<description><![CDATA[Los hebreos tenían la muy bonita –y envidiable– costumbre de no hacer nada cada siete años. Trabajaban seis años y, a imagen y semejanza del Dios que habían creado, descansaban el séptimo. Era una gran costumbre, pero algo sucedió con el teléfono descompuesto, pues nos diluyeron esta linda práctica; nosotros ahora trabajamos seis días y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los hebreos tenían la muy bonita –y envidiable– costumbre de no hacer nada cada siete años. Trabajaban seis años y, a imagen y semejanza del Dios que habían creado, descansaban el séptimo.</p>
<p>Era una gran costumbre, pero algo sucedió con el teléfono descompuesto, pues nos diluyeron esta linda práctica; nosotros ahora trabajamos seis días y descansamos el séptimo; días, no años, como si fuéramos dioses y no personas. Antes de introducir el tema cinematográfico, proponemos aquí regresar a la usanza hebrea, es decir, intercambiar los 313 domingos por un año sabático. Conviene, incluso matemáticamente, pues cambiaríamos 313 por 365 días de descanso.</p>
<p>Así, sugerimos trabajar como hebreos durante seis años y utilizar el año de reposo para viajar a los mejores festivales de cine del mundo. En una palabra: <em>ćinešhabbat</em>. Practicar el <em>ćinešhabbat</em> es creer que, tras crear el universo en seis días, Dios se fue al cine. A continuación el itinerario de esta fantasía.<br />
&nbsp;<br />
<h3>El cine</h3>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>New York.</strong></span> Justo ahora es el Festival de Cine de Nueva York, es decir, ¡corre, vuela, acelérate!</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>São Paulo.</strong></span> Del 19 de octubre al 1 de noviembre en San Pablo, Brasil.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>CutOut Fest.</strong></span> Del 1 al 3 de noviembre en la animada ciudad de Querétaro.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Morelia.</strong></span> Del 3 al 11 de noviembre en Valladolid, hoy Morelia.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Viña del Mar.</strong></span> Del 19 al 25 de noviembre en Viña del Mar, Chile. También por estas fechas está el de Mar del Plata, Argentina.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Sundance.</strong></span> Del 17 al 27 de enero en Park City, Salt Lake City, Ogden y Sundance, Utah.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Berlinale.</strong></span> Del 7 al 17 de febrero en Berlín, Alemania.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Cartagena.</strong></span> Del 21 al 27 de febrero en Cartagena de Indias, Colombia.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Guadalajara.</strong></span> Del 1 al 9 de marzo en Guadalajara, la perla cinematográfica.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Tribeca.</strong></span> Del 17 al 28 de abril en Manhattan, Nueva York.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Cannes.</strong></span> Del 15 al 26 de mayo en Cannes, Francia.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Karlovy Vary.</strong></span> Del 28 de junio al 6 de julio en Karlovy Vary, República Checa.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Guanajuato.</strong></span> A finales de julio en la ciudad de Guanajuato.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>La Mostra di Venezia.</strong></span> A finales de agosto y principios de septiembre en Venecia, Italia.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>San Sebatián.</strong></span> A finales de septiembre en San Sebastián, España.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Toronto.</strong></span> A mediados de septiembre en Toronto, Canadá.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Los mejores festivales para no profesionales</h3>
<p>Prácticamente todos los festivales están abiertos al público. El único de nuestra lista que es, digamos, exclusivo, es el de Cannes. Para entrar ahí sí necesitas una invitación o una acreditación de periodista.</p>
<p>Hay unos más codiciados que otros, como el de Venecia y el de Berlín. Y hay otros sumamente accesibles, como el de Sundance o el de Karlovy Vary.</p>
<p>En este continente, el mejor festival que existe para ver la mayor cantidad de películas internacionales es el de Toronto. Su curaduría internacional es impresionante. Otro gran festival es el de Nueva York, pues es una especie de festival de festivales; como es a finales de año, se proyectan aquí las mejores películas ganadoras de los anteriores festivales.</p>
<p>En México, la selección oficial que hace el festival de Morelia es siempre una joya. Y el de Guadalajara no canta malas rancheras: la selección de documentales, los homenajes y la muestra del país invitado siempre resultan deseables. Ambos son accesibles y amables con el cinéfilo amateur.<br />
&nbsp;<br />
<h3>El viaje</h3>
<p>Obviamente, la mejor parte del <em>ćinešhabbat</em> no es tanto el <em>ćine</em> como el <em>šhabbat</em>. Ver películas durante un año está muy bien, pero viajar por todo el mundo con este pretexto –y postexto– cinematográfico está mucho mejor.</p>
<p>Comienzas justo ahora viajando a Nueva York. El 15 de octubre vuelas a São Paulo, y el 1 de noviembre te regresas al centro de México para el CutOut Fest, después viajas a Morelia y luego das un brinco a Sudamérica. Y así hasta terminar, un año después, en Toronto.</p>
<p>Si quieres algo todavía más internacional, cambia Cartagena por el Uagadugú, Burkina Faso (ahí es el Festival de Cine Panafricano), y Tribeca por Estambul (es a principios de abril). También podrías ir a Shanghái (mediados de junio), Melbourne (principios de agosto), Sarajevo (finales de agosto) y Busan (principios de octubre).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="size-full wp-image-6256 aligncenter" style="border:1px solid #DADADA;" title="Festivales de cine" alt="Festivales de cine - Sada y el bombón" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-cine-1.jpg" height="380" width="620" /></p>
<p>&nbsp;<br />
<h3>En el centro de México</h3>
<p>El <a href="http://www.guanajuatofilmfestival.com/" target="_blank">Festival Internacional de Cine de Guanajuato</a> y el <a href="http://www.cutoutfest.com/" target="_blank">CutOut Fest de Querétaro</a> son, definitivamente, los dos mejores festivales cinematográficos del Bajío (¿<a href="http://www.moreliafilmfest.com/" target="_blank">Morelia</a> es también parte del Bajío?).</p>
<p>El de Guanajuato acaba de pasar (fue a finales de julio), pero el CutOut Fest está ya en puerta. Del 1 al 3 de noviembre este festival proyectará cientos de cortometrajes animados de (casi) todas partes del mundo. Además, habrá conferencias, talleres, exposiciones… Y lo mejor: ¡todo es gratis y abierto a todo público! Más info aquí: <a href="http://cutoutfest.com" target="_blank">cutoutfest.com</a>.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Cinema <em>á velo</em></h3>
<p>Combina el festival de cine con el ciclismo urbano. El Bicycle Film Festival exhibe películas donde las bicicletas –y los ciclistas– son las protagonistas: largos, cortos, videos, cámara en mano, animaciones, carreras, hazañas, accidentes… Este festival rueda de ciudad en ciudad; del 7 al 11 de noviembre estará en la ciudad de México. Más info aquí: <a href="http://bicyclefilmfestival.com" target="_blank">bicyclefilmfestival.com</a>.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Tip de viaje: sé voluntario en un festival</h3>
<p>Ser voluntario en un festival de cine es un tanto agotador, pero es una gran forma de conocer más sobre la industria cinematográfica. Los festivales son un gran aparador para cientos o incluso miles de películas. No sólo están llenos de <em>glamour</em>, sino también de negociaciones e intercambios entre productores, distribuidores y exhibidores. Tú podrías ayudar en la logística o participar como traductor, todo a cambio de buen cine y alguna foto con, imaginemos, Léa Seydoux o Michael Fassbender.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Contra el automóvil –un ataque a la industria que dominó el siglo pasado y que ahora tenemos como lastre</title>
		<link>http://sadabombon.com/contra-el-auto/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 16:02:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo de la Garma]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Panorama]]></category>
		<category><![CDATA[Vida urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[En junio de 2011 se inauguró en Querétaro la ciclovía de Av. Universidad. Desde entonces ha sido fuertemente criticada. El principal problema de este «bulevar para bicicletas» es, por supuesto, no haber considerado a los automóviles: los autos no se pueden estacionar, pues la ciclovía ocupó los antiguos estacionamientos, además de que el transporte público [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En junio de 2011 se inauguró en Querétaro la ciclovía de Av. Universidad. Desde entonces ha sido fuertemente criticada. El principal problema de este «bulevar para bicicletas» es, por supuesto, no haber considerado a los automóviles: los autos no se pueden estacionar, pues la ciclovía ocupó los antiguos estacionamientos, además de que el transporte público –camiones, taxis– no tiene el espacio suficiente para el ascenso y descenso de pasajeros. Esto no sólo afecta a los automovilistas, sino también a los comercios, pues ellos dependían hasta en un 70% de los autos que se estacionaban donde ahora está una ciclovía con a veces ninguna bicicleta circulando en ella.</p>
<p>En pocas palabras, el problema con la ciclovía es este: la calle necesita de espacio para que los autos circulen, además de que la mayoría de los comercios necesitan también un pedazo de calle para que sus clientes se estacionen. «Necesitamos la calle para los autos». Pusí.</p>
<p>Asimismo, algunos –muy pocos, aunque cada vez más– ciudadanos se transportan en bicicleta. Podrían circular por la calle junto con los coches y camiones –como lo hacían antes de junio de 2011 o como lo hacen por el resto de las calles–, pero el Estado decidió tenerles –y tenerse– un poco de respeto y crearles –y crearse– 2.6 km de ciclovía entre Ezequiel Montes y Bernardo Quintana. «Los ciclistas tienen también derecho a un pedazo de calle; no por ser menos, son menos valiosos».</p>
<p>Por si fuera poco, a algunos otros ciudadanos les gusta caminar por Río Universidad, por lo que ellos necesitan también una avenida para paseantes. Y como este río no es del todo agraciado y tiene un olor, digamos, sospechoso, había que perfumar y decorar la banqueta con plantitas y arbolitos.</p>
<p>Tenemos así a tres distintos medios de transporte en una sola calle: caminantes que necesitan banqueta y lavanda, ciclistas que requieren su propio espacio (una bicivía) y autos haciendo lo que llevan haciendo desde hace casi 100 años: ocuparlo todo. ¿Se puede tener todo esto; hay espacio para todos?</p>
<p>Sí, quizá sí cabemos todos, autos, bicis y caminantes. La solución parece fácil: recortar la banqueta, pasar la ciclopista del otro lado de la calle y regresarle a los comercios los autos que se merecen.</p>
<p>El problema con esto es que, otra vez, <em>one more time</em>, los autos se salen con la suya. Y ya basta de darle valor a una industria anticuada, rancia y retrógrada. Lo mejor de la ciclovía es justo eso, que le resta valor a los automóviles. Y eso nos hace avanzar como sociedad.<br />
&nbsp;<br />
<h3>El auto, la mejor representación del siglo XX</h3>
<p>La industria automotriz fue la industria del siglo XX. De eso se trató el siglo pasado: de los autos. En 1886, Karl Benz construyó el primer auto con motor de combustión interna. En 1910, Henry Ford comenzó a producir automóviles en serie. A partir de entonces nos obsesionamos con los coches: modelos grandes y chicos, baratos y caros, con interiores no sé qué y llantas no sé cómo, autos para el pueblo y enchúlame la máquina… Durante el siglo XX, el mundo se sostuvo en la industria automotriz. Todo tenía que ver con los autos, desde la testosterona del hombre hasta el discurso político, desde «yo tengo un V12» hasta «gastamos una bestialidad en caminos y puentes, ¡viva la solidaridad!».</p>
<p>Y eso, que no se mal interprete, estaba más que bien. El auto nos condujo al <em>desarrollo</em>: nos dio empleos, nos dio movilidad y, en cierto sentido, nos dio democracia –las carreteras acercan, enlazan e incluyen.</p>
<p>Todo iba muy bien, hasta que Detroit –la ciudad automóvil– colapsó (un síntoma del derrumbe). Había que pensar en nuevas formas de transporte; el mundo no puede girar con cilindros, gasolina y asfalto. Necesitamos algo <em>más</em> sustentable. ¿Qué? Quién sabe, pero una cosa sí tenemos clara: la industria automotriz ha dejado de ser un impulso, es ahora un enorme y pesado lastre.<br />
&nbsp;<br />
<h3>La industria automotriz en México</h3>
<p>México es el tercer país en América con un mayor número de automóviles <em>per cápita</em>; con un total de 273 vehículos de motor por cada 1,000 habitantes, estamos sólo por detrás de Estados Unidos y Canadá, y por encima de Argentina, Brasil, Colombia y Chile. Tenemos casi 14 millones de autos, la mayoría circulando por las carreteras y ciudades del centro de México (¿cuántos autos habrá entre el DF y León?).</p>
<p>Asimismo, somos de los mayores productores de automóviles en el mundo; producimos más de 2.5 millones de autos al año. La industria automotriz es prácticamente vital para México. Tan sólo la más reciente inversión de Audi en Puebla fue de 300 millones de dólares, una inversión que le dará trabajo a 3 mil 800 personas, además de los 6 mil 800 empleos indirectos que generará. En México vivimos de, para y con los automóviles. Es el 2012, pero vivimos en el siglo XX.</p>
<p>Vivimos fascinados con los autos. Existen familias cuyo auto vale –y cuesta– incluso más que su casa. Y eso es casi natural en un país que produce combustible barato. ¿Cómo no vamos a idolatrar los autos si Pemex es «nuestro»? ¿Un país petrolero sin autos? ¡Cómo! ¿Y si no tuviéramos auto, qué, usaríamos bicicleta? ¡Imposible! ¿Un país de gordos andando en bici? Bueno, podríamos invertir en trenes, metros, tranvías y unos buenos zapatos –más León y menos Silao.</p>
<p>Más del 90% de las vialidades de una ciudad fueron construidas para satisfacer a menos del 20% de la población que tiene –y se desplaza– en auto. Exijamos vialidades para no automovilistas.<br />
&nbsp;<br />
<h3>Los autos y sus muertos</h3>
<p>Hablamos de que las drogas y las armas son el cáncer de nuestra sociedad, pero se nos olvida incluir también a los autos –y a los automovilistas. Cada año mueren por accidentes automovilísticos alrededor de 15 mil personas. Es la primera causa de muerte entre niños, adolescentes y jóvenes menores de 20 años. Asimismo, cada año los autos nos dejan con medio millón de lesionados, y con miles de huérfanos. Según la Secretaría de Salud, el costo anual de estos accidentes viales es de 150 mil millones de pesos; nos gastamos el 1.7 por ciento del PIB chocando contra nosotros mismos.</p>
<p>Escuchamos sobre la guerra contra el narcotráfico, pero nunca oímos siquiera un ataque contra el automovil, pues, como dice Guillermo Sheridan, los 80 mil muertos por accidentes que hubo en este sexenio «son muertos sin plusvalía política, sin valor agregado y, para decirlo descarnadamente, sin chiste alguno».</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><img class="aligncenter size-full wp-image-6261" title="Reportaje - Contra el automóvil" alt="Reportaje - Contra el automóvil - Sada y el bombón" src="http://sadabombon.files.wordpress.com/2012/10/12-reportaje-1.jpg" width="620" height="380" /></h3>
<p>&nbsp;<br />
<h3>Una ciudad a la medida del hombre</h3>
<p>En algún momento se nos olvidó que las ciudades nos deben servir a nosotros, y no nosotros a las ciudades. La ciudad fue un invento nuestro para hacernos la vida más fácil y placentera. ¿Cuántas veces manejamos un auto por necesitad y cuántas por placer? El uso del auto por necesidad siempre será el manifiesto de un error profundo de los nuevos constructores de la ciudad y de los gobernantes. El dinero y el poder por encima del ciudadano común, ignorante de la ciudad ideal, que, aunque no exista como tal, sí existen muestras de ella por todo el mundo, y por supuesto que podrían existir muestras aquí, en el centro de México.</p>
<p>Podríamos dividir la ciudad en barrios casi autónomos. Barrios con uso de suelo mixto, es decir, con escuelas, oficinas, casas, departamentos, carnicerías, vinotecas, panaderías, tintorerías, restaurantes y cantinas. Barrios que estén hechos a la medida de sus habitantes, es decir, barrios caminables, donde las banquetas sean incluso más importantes que las calles y avenidas. Barrios peatonales.</p>
<p>Una sociedad se mide por el tamaño de sus banquetas, y no por el tamaño de sus calles, pues las calles son para que los autos circulen, y no para que los autos convivan. «Lo reducido de las banquetas es inversamente proporcional al tamaño de nuestra barbarie», dice Luigi Amara. Fuera de los centros históricos de Guanajuato, San Miguel y Querétaro, en el Bajío no existen las banquetas.</p>
<p>Hay que imaginar y construir ciudades y barrios con banquetas anchas, con <a href="http://sadabombon.com/perder-la-calle/">espacios para la interacción social</a>. Ciudades hechas a la medida del hombre. Y en este sentido, para cerrar con el tema inicial de la ciclovía, la bicicleta es el vehículo que guarda mayor y mejor proporción con el hombre.<br />
&nbsp;</p>
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		<title>Centro vs. Suburbios: vivir dentro contra vivir fuera</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 15:49:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Versus]]></category>

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		<description><![CDATA[Los suburbios son algo así como la reacción tardía a la Revolución Industrial. Tras congregarnos en ciudades, nos diluimos en suburbios. Son una especie de anticiudades; la gente que vive en los suburbios quiere escaparse del tenso y agitado estilo de vida citadino, pero al mismo tiempo necesita la ciudad con todo y su candente [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los suburbios son algo así como la reacción tardía a la Revolución Industrial. Tras congregarnos en ciudades, nos diluimos en suburbios. Son una especie de anticiudades; la gente que vive en los suburbios quiere escaparse del tenso y agitado estilo de vida citadino, pero al mismo tiempo necesita la ciudad con todo y su candente dinamismo. Los suburbios no niegan la ciudad, sino que la reniegan. Así, va aquí la perogullada de esta edición: los suburbios penden de las urbes.</p>
<p>Más que Guanajuato, San Miguel o Celaya, Querétaro es el suburbio por excelencia. La ciudad se formó como un suburbio de ciudad Satélite, que era a su vez un suburbio del DF. Cuando Querétaro dejó de ser suburbio, se inventó los propios: Álamos, la Cimatario. Y cuando estas colonias dejaron de ser suburbios, es decir, cuando se convirtieron en colonias citadinas, los chilangos fundaron Jurica, «el suburbio ejemplar».</p>
<p>Los queretanos se empeñaron tanto en huir de la ciudad, que terminaron queriéndose regresar al centro, por eso está ahora tan de moda su centro histórico. Renegar es negar dos veces, y la doble negación termina siempre en afirmación. Así pues, y siguiendo con Querétaro como caso ejemplar, ¿el centro se ha convertido en el suburbio de Jurica?</p>
<p>&nbsp;</p>
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%">
<h3>Centro</h3>
</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%">
<h3>Suburbios</h3>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Uso de suelo: </strong>homogéneo: casas, casas y más casas. Entre las casas, áreas verdes. Y a la entrada del suburbio, si acaso, un mini-súper.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>Uso de suelo: </strong>variopinto: hay casas, departamentos, comercios, industrias ligeras, escuelas, bares, hospitales, oficinas.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>¿Buscas casa?:</strong> Sólo puedes elegir de lo que queda, y lo que queda son «estas ruinas que ves», como diría Ibargüengoitia o el asesor inmobiliario en turno.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>¿Buscas casa?: </strong>Hay muchísimas opciones. Bueno, en teoría, porque todas las casas salen del mismo molde. Pero eso sí: tú eliges el tamaño, la zona y el tipo de crédito.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Sensación: </strong>de vivir en un lugar que lleva habitado cientos o miles de años; ser parte de una tradición.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>Sensación: </strong>de ser el primer habitante de ese espacio que eternamente fue campo hasta que tú llegaste.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Vecinos: </strong>si te toca un humano, tienes suerte; en el centro normalmente lo que tienes enfrente es un comercio o una oficina de gobierno.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>Vecinos: </strong>montones de vecinos con una casa –y una vida, y una esposa– muy similar a la tuya. (<em>The </em>esposa<em> is always greener on the other side</em>.)</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>La bebida: </strong>cerveza, mezcal o lo que quede.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>La bebida: </strong>mimosas, cocteles similares y biberones.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>La cruda: </strong><em>tour</em> de garnachas y remedios varios.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>La cruda: </strong>colapso total en la terraza o alberca.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>El caminante: </strong>puede caminar a todos lados.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>El caminante: </strong>inexistente o frustrado: necesita un auto.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%">
<h3>Centro</h3>
</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%">
<h3>Suburbios</h3>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Límite de velocidad: </strong>5 km/h, pues hay un tráfico infame.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>Límite de velocidad: </strong>5 km/h, pues hay niños jugando.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Estacionamiento: </strong>¡<a href="http://sadabombon.com/valet-parking/">Estaciónese quien pueda</a>!</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>Estacionamiento: </strong><em>garage</em> con puertas automáticas.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Ruido de fondo: </strong>las campanas del templo, sirenas y, nuestro favorito, <a href="http://sadabombon.com/oficios/">el canto del afilador</a>.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>Ruido de fondo:</strong> <a href="http://sadabombon.com/silencio/">el silencio</a> (a veces se escucha, por allá a lo lejos, a un perro aullar.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>El hombre: </strong>o un burócrata gris y kafkiano o un hipster cualquiera.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>El hombre: </strong>el mismo burócrata o el mismo hipster, pero 10 años después.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>La mujer: </strong>la mozuela que decide independizarse de sus padres (¡anda desatada!).</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>La mujer: </strong>la dama que decide, a escondidas, probar las mieles del vecino (¡anda desatada!).</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>El cliché: </strong>tribus urbanas arrejuntadas y en bicicleta.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>El cliché: </strong>Betty Crocker región 4 o Kevin Arnold.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr noshade="noshade" size="1" />
<table width="100%" border="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="48%"><strong>Representa: </strong>la vida urbana al máximo; distintos puntos de vista en un espacio reducido.</td>
<td valign="top" width="4%"></td>
<td valign="top" width="48%"><strong>Representa: </strong>un estilo de vida tranquilo y reposado; un escape del ajetreo citadino.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Feria del Libro de Guadalajara, la reunión editorial más importante de habla hispana</title>
		<link>http://sadabombon.com/fil2012/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2012 15:43:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[La redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 12]]></category>
		<category><![CDATA[Eventos y festivales]]></category>

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		<description><![CDATA[De las cuatro veces que hemos ido a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara («la FIL»), tres han sido un fracaso, un fracaso bastante agradable, eso sí. La FIL es, en una de esas, la mejor feria del libro del mundo, pero nosotros nos tardamos cuatro años en comprenderla. Esta es la historia de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>De las cuatro veces que hemos ido a la <a href="http://www.fil.com.mx/" target="_blank">Feria Internacional del Libro de Guadalajara</a> («la FIL»), tres han sido un fracaso, un fracaso bastante agradable, eso sí. La FIL es, en una de esas, la mejor feria del libro del mundo, pero nosotros nos tardamos cuatro años en comprenderla. Esta es la historia de nuestro malentendido:</p>
<p>En 1999 –cuando premiaron a Sergio Pitol– fuimos para encontrar libros inconseguibles. Pensamos que, entre más de mil editoriales, encontraríamos todos esos libros que nomás no figuran en las librerías mexicanas. De los 23 libros «raros» que tenía nuestra lista, encontramos sólo dos. Decepcionados, regresamos a casa con 21 libros normalitos.</p>
<p>El segundo revés fue en el 2002 –cuando le dieron el Homenaje al <a href="http://sadabombon.com/bibliofilia/" target="_blank">Bibliófilo</a> a José Luis Martínez. Ese año fuimos con la intención de comprar todos los libros del año siguiente. Pero volvimos a fracasar: en la FIL, sobre todo los fines de semana, no hay grandes descuentos. Conviene más comprar los libros del año en el Péndulo de Polanco, en el DF; está más cerca y tienen mejores promociones.</p>
<p>La tercera no fue la vencida; en el 2007 fallamos de nuez. Fuimos sólo con la intención de ver y escuchar a los grandes escritores. La decepción era fácilmente predecible: los grandes escritores suelen escribir mejor de lo que hablan. Además, preferimos ser lectores que <em>groupies</em>.</p>
<p>No fue sino hasta el 2010 que entendimos que el principal valor de la FIL no es la venta de libros raros, los descuentos o las grandes conferencias. La FIL es la industria del libro al máximo; ves en un solo vistazo a docenas de editoriales, cientos de escritores, miles de lectores y millones de libros, todo de golpe. Es algo fascinante. Lo mejor de la FIL es ver cómo organizan tanta cosa alrededor de un objeto muy pequeño y casi insignificante: el libro. Y ver eso, ver ese profundo, sincero y casi necio amor al libro, produce un escalofrío en el espinazo.</p>
<p>Nota Bene: antes de ir, apréndete de memoria tres títulos y sus respectivos tres autores; no vayas a pasar penas.<br />
&nbsp;<br />
<h3>El país invitado</h3>
<p>Cada año, la FIL invita a un país para que presente su cultura y sus novedades literarias. Este año el país invitado es Chile, es decir, Jorge Edwards, Raúl Zurita, Antonio Skármeta, Rafael Gumucio, Nona Fernández y un largo etcétera estarán deambulando por los salones y los pasillos de la feria (<em>human-dropping</em>).</p>
<p>Conviene aprovechar este pretexto para comprar libros de algún chileno. Por ejemplo, algo de Gonzalo Rojas, Nicanor Parra, Pablo de Rokha o, ya de menos, Roberto Bolaño. Chile tiene una enorme y admirable tradición literaria.<br />
&nbsp;<br />
<h3>El premio FIL</h3>
<p>Arreola, Monterroso, Monsiváis y Del Paso han sido algunos de los escritores reconocidos con el Premio FIL (antes Premio Juan Rulfo). Este año el premio lo recibirá el peruano Alfredo Bryce Echenique.</p>
<p>Ha sido un premio polémico, pues <a href="http://www.letraslibres.com/blogs/blog-de-la-redaccion/bryce-responde" target="_blank">Bryce ha plagiado una veintena de textos periodísticos</a>. Independientemente de esta calamidad, el peruano tiene por lo menos dos grandes novelas: <em>Un mundo para Julius</em> y <em>La vida exagerada de Martín Romaña</em>.<br />
&nbsp;<br />
<h3>La feria</h3>
<p>A grandes rasgos, en la FIL encuentras libros y escritores. Los libros se dividen por editoriales. Cada editorial tiene un stand. En la FIL hay casi 2,000 editoriales. Hay también secciones especiales, como la FIL Niños.</p>
<p>Por su parte, los escritores están en salones y auditorios. Ahí organizan presentaciones de libros, conferencias, debates, etcétera. A estos eventos uno puede entrar (y salir) libremente, sólo hay que pagar el boleto de entrada a la feria.<br />
&nbsp;<br />
<h3>¿Cuándo, dónde y de a cómo?</h3>
<p>La FIL es del sábado 24 de noviembre al domingo 2 de diciembre en la Expo Guadalajara. Costo general: $20. Más info en <a href="http://www.fil.com.mx" target="_blank">www.fil.com.mx</a>.<br />
&nbsp;</p>
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