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Nueve, graffiti y arte urbano y callejero en Sada y el bombón
Imagen © Nueve Arte Urbano

Nueve Arte Urbano

En nuestra más reciente edición publicamos un artículo con los diez murales urbanos más representativos de Querétaro. Tres de ellos fueron producidos por Nueve Arte Urbano, un grupo de activistas que crea vínculos sociales a través del arte callejero. Para entender mejor los alcances y los propósitos detrás de un graffiti o un mural urbano, entrevistamos a las nueve personas que conforman Nueve Arte Urbano. Aquí sus respuestas:

 
Nueve es un movimiento de arte urbano que incentiva la participación ciudadana hacia la apropiación de los espacios y las tradiciones públicas. Surge de la empresa Incusa y está patrocinado por pinturas Osel.

En Nueve nos dedicamos a crear un diálogo urbano entre polos opuestos: entre graffiteros y autoridades, entre conservadores y muralistas de arte urbano, entre la familia con su hogar y el graffitero que les taggea su casa en la noche. Es esta alquimia social de juntar distintas personas y crear algo bello a partir del diálogo que salga entre ellos. El resultado es algo que impregna y demuestra la esencia de las personas que viven detrás de muros.
 

Encontrar la maravilla dentro de lo cotidiano

Para nosotros el arte urbano es una especie de arte contemporáneo, algo que está creciendo y desarrollándose en este momento. Es el resultado de todo lo que sucede en una urbe y se expresa en las calles. Ya no se necesita a una galería o a un museo para exponer un trabajo. Los artistas están ya tomando las calles y teniendo más difusión de su trabajo.

El arte urbano no solamente es graffiti o no solamente es skate art, tiene un montón de formas para desarrollarse: hay circo, instalaciones, wet face, fotografía, video… hay un montón de expresiones urbanas. Nosotros nos estamos enfocando en el muralismo porque son los medios que tenemos a la mano. Incusa, que son los distribuidores de las pinturas Osel, están patrocinando todo este movimiento. Gracias a Incusa podemos desarrollar este proyecto, y gracias a Osel nos enfocamos en el muralismo.

Con el muralismo sacamos más cosas además de murales: talleres, documentación, festivales, activaciones para que la gente salga y conozca el arte urbano. El sueño de Nueve es encontrar la maravilla dentro de lo cotidiano: caminar por las calles y ver que la gente que conoces de repente ya expresó su vida en un mural, o ver que la gente que conoces está haciendo un performance, o ver que tus amigos están en un taller para ver si hacen un huerto urbano o hacen una intervención urbana o hacen algo. Impulsar la participación urbana entre vecinos, ese es el motivo o la razón por la que hacemos esto.

En las urbes vivimos muy sistematizados, viviendo día a día la selva de asfalto: de la casa a la chamba y de la chamba a la casa. Querétaro está creciendo, ya no es tan fácil desplazarte, cada día pasas más tiempo en el auto. En ese auto pasan muchísimas cosas, y si puedes percibir arte a tu alrededor y romper así con la cotidianidad, pues está excelente. Por eso decimos eso de encontrar la maravilla dentro de lo cotidiano.
 

Arte urbano: museos callejeros

Hay muchas categorías de arte urbano. A uno le puede significar Diego Rivera y a otro le puede significar el tagg que le aventaron ayer en la noche en la fachada de su casa. Esa ambigüedad es muy grande, causa mucho conflicto. Nosotros buscamos siempre incluir a todos. Porque no sólo hacemos graffiti ni sólo hacemos murales ni sólo hacemos facetings. Queremos participar en todos los rangos del arte urbano.

El concepto de museo callejero conjuga (y conjuega) con dos palabras que podrían ser opuestas: «museo», que es ampliamente aceptado en el mundo artístico, y «callejero», que inclusive tiene un carácter despectivo. Al juntar esas dos palabras, «museo callejero», se crea algo atractivo, algo que podemos representar con este proyecto.

Hacer algo en la calle es hacer arte efímero. Se lo das a la gente y la gente decide qué hacer con eso. No podemos decir «es nuestro, no lo toques», porque está fuera, es público. Justo de eso se trata nuestro trabajo: de manejar estos diálogos urbanos.

Por un lado tenemos, por ejemplo, un mural que llega a la Zona Maco –el de Miguel Valiñas que se expuso en el stand de la galería Casa Gutiérrez Nájera–, y al mismo tiempo tenemos otro mural que está dialogando con los graffiteros del barrio de La Cruz –el mural de Cyrielle Tremblay que fue graffiteado y luego restaurado. En Nueve creamos plataformas para artistas jóvenes y tratamos también de crear puentes para que distintas personas sientan empatía por el otro. Que los graffiteros se den cuenta que usar el pincel no es tan fácil como ellos creen, y que los muralistas sepan que no es tan sencillo hacer un graffiti.

Nos han dicho que estamos haciendo de Querétaro Ciudad Neza. Creemos que no, que esto es arte. Con los murales estamos de alguna forma contando la historia de la ciudad. Con el muralismo urbano tratamos de facilitar una conversación gigante en Querétaro. Tratamos de incluir todas las opiniones y tratamos de darle un espacio a todos.

El arte es un lenguaje. En Nueve buscamos personas que puedan narrar las historias que suceden en distintos espacios. Cada vez que alguien pasa por un lugar y ve un mural, está leyendo una historia particular. Ese lenguaje sensibiliza. Y después de unos años puede unir. Se vuelven nichos o se convierten en hitos. Por ejemplo, personas que dicen: «sabes qué, nos vemos en la esquina donde está el mural de Quetzalcóatl». Ahí es cuando los espacios empiezan a ser personajes. Es justo lo que decíamos de lo cotidiano: empiezas a ver que existe arte en espacios públicos y luego los empiezas a relacionar.

A veces nos lo dicen: los murales reactivan ciertas áreas y las personas se reconocen en ellos, pues son invitadas a participar en la creación del mural. Es un trabajo artístico y social. Colectivo.
 

Los murales urbanos crean vínculos sociales

Tenemos muy claro que tenemos un proyecto incluyente. Vemos al arte como una esperanza de cambio. Nos interesa llegar a todas las partes donde se pueda llegar, desde un muro en un vecindario hasta una galería o un foro de arte contemporáneo.

Uno de los objetivos principales de Nueve es crear vínculos sociales. Impulsar empatía entre todas las distintas personas que viven en la urbe. O en aquellas que chocan mucho. Crear convivencia y provocar reacciones. Y crear algo más a partir de esas reacciones.

Hay conflictos muy interesantes. En Hércules, por ejemplo, un artista cuyo número favorito es el 11 llegó a dos casas que estaban peleadas porque ambas compartían el número 11. Las familias estaban peleadísimas por un número. Llegamos con un artista urbano e hicimos un mural junto con ellos. Juntamos las dos fachadas en un mismo mural. Los temas de una familia se expresaban en el muro de la otra familia. Y pintamos un 11 muy grande en un submarino amarillo que pidieron. Ya los dos tienen su mural 11. No arreglamos la situación, con un mural no hicimos que ahora se quieran un buen, pero por lo menos ya se hablan. Sus casas están unidas por un mismo mural, ya sienten una conexión. Con el arte sí barres un poquito los problemas. El arte sensibiliza.

Cuando la gente se reconoce en un mural, también reconoce la problemática de su entorno y puede por consecuencia buscar soluciones. Son las cosas que crecen alrededor de un mural o un graffiti.
 

¿Qué muro o colonia intervenir?

Escogemos los espacios donde hay movida de graffiti o arte urbano, donde está ya ese lenguaje. Así determinamos ciertos sectores o colonias. Hércules, por ejemplo, que además tiene mucha historia y tradiciones bastante sólidas.

También nos fijamos en la densidad, la demografía y otros aspectos urbanos de una u otra colonia. A veces encontramos mucha población, pero muy pocos espacios para intervenir a nivel mural. Entonces, en esos casos, requerimos de la ayuda de los colonos.

Nos queremos mover a todas esas partes donde se pueda encontrar lugares donde incentivar, porque el arte urbano incentiva los lugares, cambia el flujo de la gente; las personas prefieren pasar por donde hay un mural, y al pasar por ahí se incentiva el lugar. Se transforma.

Con los urbanistas con los que trabajamos vemos por dónde pasa la gente, cómo se mueven las personas, vemos indicadores que nos pueden ayudar para ver dónde se pueden ver más los murales. Los urbanistas son como nuestros curadores en este museo de arte callejero.

Queremos invitar a todos a participar en Nueve Arte Urbano: ¿dónde ven posibilidades de hacer un mural? Queremos ser súper inclusivos. Nosotros no venimos a enseñarle nada a nadie. Queremos que la gente nos diga qué es lo que piensa y tratar de facilitar todo lo que los queretanos quieren.

 


Nueve Arte Urbano está conformado por Berenice Barrandey, David Bravo, Eduardo Medina, Pedro Ramírez, Edy, Cheto y tres urbanistas de la agencia Nuuk: Gemma Sánchez, Laura Rodríguez y Fernando Tovar. Es un grupo que forma parte de Incusa, la empresa que distribuye en Querétaro las pinturas Osel.

 


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