El 2012 lo podríamos resumir rápidamente así: viajamos, comimos, leímos, tomamos mucha cerveza, dimos algunos lengüetazos (?), ganamos por ahí un premio y la pasamos bomba en los mejores rincones del Bajío.
Alguien llegó a nosotros googleando «el día a día nos ataca constante y simultáneamente con la cursilería». Llegó a este artículo. Oremos.
En otros googleos curiosos, tenemos a «obeso y el bombón», «andrógino platónico», «mujeres fosforescentes» y «los bikinis del salvador». WTF.
De los 190 correos que recibimos, 156 estuvieron dirigidos al bombón. Sada contestó 188, el bombón sólo 1.
«Mamordo» fue la palabra que más disfrutamos escribir. La utilizamos en este artículo. Y nos gustó porque al final de año nosotros mismos embarnecimos: la revista engordó y le creció un lomo. Viva.
La mejor jugarreta del año fue la publicación del fantasioso metro queretano. Imperdibles los comentarios que suscitó.
En fin, tras este gran año, proseguiremos a irnos de vacaciones. Regresaremos después de Reyes.
Feliz Navidad y feliz año y etcétera. Ya saben lo que se les desea.
Las palabras sin traducción son tal vez el patrimonio más íntimo de una cultura. ¿Cómo poder explicar el sentimiento que sienten los alemanes cua...
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